El PSOE aspira a ganar con “un alcalde para Castilla y León”, donde no ha cuajado la identidad autonómica

Parada de la campaña del PSOE en la plaza Mayor de Soria.

Hace casi 20 años que Carlos Martínez es alcalde de Soria, pero Soria siempre ha quedado muy lejos del resto de Castilla y León. Un 34,5% de los ciudadanos, según el CIS, no lo conocían en febrero antes de que comenzara la campaña de las elecciones del 15 de marzo. Tuvo apenas un año para presentarse al público como líder del PSOE de la comunidad, algo que está intentando contrarrestar con la campaña electoral más intensa y kilométrica, la única que queda en Castilla y León con caravana de prensa y que, en una jornada y media, puede llegar a sumar un total de cinco provincias, un expresidente y un presidente del Gobierno y 700 kilómetros.

A diferencia de su principal rival –el candidato a la reelección del PP, Alfonso Fernández Mañueco–, Martínez se expone a preguntas de los periodistas cada día, lo que hace que genere más titulares, algo que ha comenzado a molestar entre los populares. Hasta el primer debate electoral, el presidente de la Junta hacía campaña como si el socialista no existiera, refiriéndose en sus mítines solo a Vox para intentar que Santiago Abascal deje de comerles ese terreno que durante tantos años dieron por propio. Martínez le ha tenido que decir “míreme, míreme” tanto fuera como dentro de esa escena televisiva. El soriano lo achaca a que son un problema para un PP que, según datos propios del PSOE a los que él se refiere estos días, “va en caída libre”. Si Vox logra superar el 20% del voto por primera vez en una autonomía (el reto que se han marcado) y lo hace como es previsible a costa del PP, los socialistas podrían por lo menos decir que han ganado las elecciones. Aunque no tengan posibilidad de gobernar.

Mañueco nunca habla del gran elefante en la habitación: que en Castilla y León no ha germinado en 43 años 38 de los cuales gobernados por su partido una identidad común. “Soy consciente de que no hay sentimiento de comunidad”, afirmó, en cambio, Martínez en su primer minuto del primer debate electoral sin que nadie le preguntara. Municipalista militante, hace malabarismos para contentar a cada provincia, en los tiempos del “qué hay de lo mío”, mientras tiene que presentar un proyecto colectivo porque el cargo al que aspira es la Presidencia de la comunidad. “Mañueco ha hecho que parezca que la Junta de Castilla y León no existe. Pero es algo muy real, que debe gestionar 15.000 millones de euros. Y lo que nosotros contraponemos es precisamente la configuración durante todo este año de un proyecto colectivo que tenga ese ejercicio de empatía en el que nadie se quite la camiseta de Palencia ni la de Soria, pero todos nos pongamos la camiseta de Castilla y León”, responde en la capital del Carrión a una pregunta de infoLibre sobre qué hará, si es presidente de la Junta, para sembrar ese sentimiento compartido que no existe.

Martínez (Soria, 1973) argumenta que el auge provincialista (Soria ¡Ya! y Por Ávila, ambas formaciones con escaño, pero réplicas del mismo corte en las demás como síntoma) es un fenómeno de las elecciones anteriores, y que ahora lo que hay en la comunidad es un movimiento “de cambio” y no de “involución localista”. “No resuelve los problemas. Yo soy de los de La bola de cristal: solo no, con amigos sí. La generación de alianzas es absolutamente necesaria dentro de un proyecto fuerte que tenga voz en Europa y en Madrid”, expone. El cinco veces alcalde de Soria desdeña desde siempre lo que llama “nacionalismos de campanario” y les afea que digan que no tienen ideología pero que luego “se vendan al mejor postor y suelan caer siempre a la derecha”. Y culpa al PP, y a Mañueco en los últimos siete años como presidente, de haber aplicado la confrontación entre provincias, “una guerra de guerrillas”.

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A su principal rival en su circunscripción natal, Ángel Ceña de Soria ¡Ya!, los periodistas suelen preguntarle cuál es su proyecto para Castilla y León si afirma sin ambages que sólo se presenta a las elecciones para conseguir mejoras para su provincia. Una contradicción a la que también se enfrenta la Unión del Pueblo Leonés (UPL), que hace campaña con el lema ‘Defiende lo tuyo’ y busca escaños en una autonomía en la que no cree para obtener inversiones para las tres provincias de la Región Leonesa (León, Zamora y Salamanca) aunque en realidad su candidata peina la primera y no frecuenta las otras dos consciente de que se juega todo, incluso un posible sorpasso al PSOE, en los procuradores de un León donde a los malestares comunes se une, muy recientemente, el de la gestión de los incendios del verano, con los daños en Las Médulas como principal postal desolada.

Intentos, a veces desafortunados, de convencer en León

León, la provincia diferencial, es una de las que más ha visitado el candidato socialista desde que lo nombraron líder del partido en la comunidad, y especialmente en esta campaña. Él mismo lo reconocía el pasado viernes en un mitin en la capital junto al expresidente del Gobierno y leonés ilustre José Luis Rodríguez Zapatero: “Me dicen que vengo mucho a León, cómo no voy a venir para volver a estar entre los míos, entre los nuestros”. Martínez, quien sigue diciendo “Castilla-León” cuando el nombre correcto es Castilla y León, intenta tanto convencer en la provincia y hacer ver que entiende el sentimiento identitario que en ocasiones se mete él solo en jardines de los que no puede salir. Le ocurrió ese mismo día por la tarde en un “pincho-mitin” en un bar de la localidad leonesa de Sahagún. “León es una Castilla en la propia Castilla”, dijo antes de que pasara un minuto del comienzo de su intervención. Los medios locales y Twitter-León echaron, una vez más, humo.

Consciente de este contexto y de que UPL le pisa los talones al PSOE en la provincia, Zapatero, que sigue teniendo gran tirón entre los suyos en su tierra, salió con todo ante un pabellón Luis Vives abarrotado y proclamó: “Se habla mucho de leonesismo. Con humildad digo que el mayor leonesista ha sido Zapatero porque es el que más ha hecho por León. Lo demás son canciones”. Martínez, intentando enmendarse y seguir los consejos de sus compañeros de partido locales, invirtió el nombre de la comunidad y se refirió a “León y Castilla”. Al día siguiente, jugando en casa y arropado por el presidente Pedro Sánchez en el flamante Palacio de la Audiencia de Soria, Martínez fue directo contra su competidor local y sus semejantes en otras provincias: “Pretenden darnos lecciones exhibiendo carnés localistas. El partido socialista es el partido más leonesista, más soriano, más zamorano, más palentino, somos el partido que entiende a la gente”. A las puertas del Palacio, en el corazón de una provincia donde muchos miran más a Zaragoza que a Valladolid, una imagen enorme del candidato con un mensaje para que los vecinos que le han confiado la única mayoría absoluta del PSOE en una capital de provincias le ayuden a ganar las elecciones: “Soria, prometo estarte agradecido”, en alusión a la canción de Rosendo que era el himno de su campaña hasta que comenzó a pegar una hecha por su equipo con inteligencia artificial: “Viene para ser alcalde de todos, en Castilla y León. Cambiemos el futuro, oh, oh”. 

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