¿Qué hacemos con las personas dependientes?

Carlos Brage

Hablaré en primera persona, por mi madre y por mí. Pero al hacerlo sé que también hablo por miles de familias que atraviesan una situación parecida, atrapadas en un laberinto administrativo que no entiende ni de dolor, ni de urgencias, ni de dignidad.

Hace quince meses solicité la valoración de dependencia de mi madre. La valoración no llegó hasta trece meses después. Han pasado ya otros dos meses y seguimos esperando respuesta. Mientras tanto, la realidad no se ha detenido: la salud de mi madre ha empeorado, su autonomía ha desaparecido y su grado de dependencia se ha agravado de forma evidente.

En este tiempo se rompió la cadera y sufrió un trombo pulmonar. Afortunadamente, superó ambos episodios. Pero hoy es totalmente dependiente para todo. Todos estos informes médicos fueron remitidos al organismo competente en Galicia. No sirvió para acelerar el expediente. Nadie contactó con nosotros. Nadie hizo seguimiento. Nadie asumió que detrás de un papel hay una vida.

Y aquí surge la pregunta incómoda: ¿es esta la justicia social que ofrecemos a nuestros mayores?

Nuestros mayores no merecen este final de vida: pensiones insuficientes, gastos extraordinarios para su cuidado y una administración que llega tarde

No hablamos de casos aislados. Según el Observatorio Estatal de la Dependencia, 32.704 personas fallecieron en España en 2025 mientras esperaban ser valoradas o recibir la prestación que les correspondía. Es decir, miles de personas no llegaron a tiempo a un derecho que ya era suyo.

En Galicia se han anunciado cambios para agilizar este trámite, pero cuando no van acompañados de más personal, más medios y más presupuesto, corren el riesgo de quedarse en simple maquillaje administrativo. Un cambio estético puede vestir un titular, pero no alivia a una familia agotada.

Nuestros mayores no merecen este final de vida: pensiones insuficientes, gastos extraordinarios para su cuidado y una administración que llega tarde. Y tampoco se habla bastante de quienes cuidan. De los hijos e hijas que sostienen con amor, paciencia y desgaste una tarea inmensa. Cuidar no debería significar caer en la soledad, el agotamiento o la depresión.

Señor Rueda: hacen falta menos anuncios y más recursos. Menos burocracia y más humanidad. Menos espera y más dignidad. Porque una sociedad se retrata en cómo trata a quienes ya no pueden valerse por sí mismos. Y, ahora mismo, ese retrato resulta desolador.

_______________

Carlos Brage es socio de infoLibre.

Hablaré en primera persona, por mi madre y por mí. Pero al hacerlo sé que también hablo por miles de familias que atraviesan una situación parecida, atrapadas en un laberinto administrativo que no entiende ni de dolor, ni de urgencias, ni de dignidad.

Más sobre este tema