Radiografía de un fascista

Cesar Moya Villasante

Es necesario definir lo que es un fascista realmente y yo puedo hacerlo porque los conocí en mi juventud, recién acabada la guerra civil estando ufanos de su victoria. Porque ahora que podemos atisbar su vuelta al gobierno, por desgracia para este país, hay que decir la verdad vivida con ellos y que no se atreven a presumir de ella.

Fijémonos bien en los personajes que la representan bajo siglas distintas del PP y VOX, porque son lo mismo si eliminamos el cinismo de años atrás, cuando el PP debía parecer un partido democrático para no verse en el espejo europeo que le podía mirar y nada comparable a nuestro continente más cercano, donde existía una diferencia entre ambos y que Merkel lo sabía bien, en el país que convivió con ellos.

Ahondando en ello es fácil adivinar, observándolos, que son incapaces de debatir con nadie en tranquilidad de una mesa porque su “arte” es bien conocido trasladando a los medios comprados o convencidos soluciones drásticas que convencen a muchos jóvenes sobre problemas actuales de vivienda y salarios, y hoy manejados por RRSS que utilizan muy bien. Esas soluciones impactan en esos jóvenes, como eliminar las autonomías o expulsar a 800.000 inmigrantes, pero es algo inimaginable porque acabaríamos en otra guerra terrorista, aunque quizá a ellos no les importaría, porque cuando desapareció ETA quedaron algo huérfanos para sus discursos exuberantes. Pero hay que reconocer que esas excentricidades surten efecto en quienes están hartos de una democracia demasiado lenta, cuando no se analizan bien.

Si llegan a gobernar algún día este país, van a conocer en pocos meses quién era Franco

Porque ellos viven del odio a todo lo que se mueve para imponer su poder que —si lo alcanzan— no será para gobernar, sino para su bien personal, y para ello se amparan igualmente en la patria, que no es más que un espacio físico donde naces por casualidad pero nunca un altar donde haya que orar a diario por la felicidad de estar ahí. Y es que su incapacidad intelectual es manifiesta y todo lo escrito les aleja de debates que podrían acabar en un golpe de mano a la mesa que, en general, a nadie convence. Por eso, a mí me dan pena esos personajes haciendo excentricidades a diario, de las que es líder Ayuso, y su futuro jefe. Y me dan pena por su nulo valor intelectual, incapaz de con ello enamorar a alguien con sensatez o simplemente conocimiento de la vida misma.

Pero lo más triste es que esas excentricidades intelectuales están de moda con móviles llenos con su interés que hacen efecto en la juventud porque simplemente no han convivido con ellos. Si llegan a gobernar algún día este país, van a conocer en pocos meses quién era Franco. Y cambiarán de opinión enseguida los que tengan la cabeza bien amueblada. Lo escrito aquí está hecho por mi conocimiento de ellos en mi juventud. Quizá algún psiquiatra o psicólogo neutral podría explicarlo mejor.

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Cesar Moya Villasante es socio de infoLibre

Es necesario definir lo que es un fascista realmente y yo puedo hacerlo porque los conocí en mi juventud, recién acabada la guerra civil estando ufanos de su victoria. Porque ahora que podemos atisbar su vuelta al gobierno, por desgracia para este país, hay que decir la verdad vivida con ellos y que no se atreven a presumir de ella.

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