No me dejo, pero me está venciendo esta puta pandemia. De modo gradual, día tras día, tiro tras tiro. Stranger things, cosas extrañas.
Esto no es más que una guerra. Donde la bala te puede pasar cerca, herirte o matarte. Nos foguean y las trincheras están repletas de heridos. Ojalá no me sueltes del brazo mientras sigan los disparos.
Hay un rumor enfermo. Hay mucho idiota con los ojos vendados, empecinados en negar la realidad. Hay intereses electorales y económicos. Hay ruido sordo en la trinchera, excesivo ruido. Se acaban el diazepam y los test de antígenos. Hay una guerra cainita, que asola familias, amigos y desconocidos, que deja heridos, muertos y suicidas que no aguantaron la presión del silbido de la bala, cuando te pasa demasiado cerca. Dejaron que esta guerra les ganase. Demasiado tiempo en la trinchera.
No me sueltes del brazo.
No me dejo, pero terminará dándome cuando menos lo espere, cuando esté con la guardia baja. “Peligrosamente dark” canta Leiva. Peligrosamente oscura aparece la noche, cuando todos van armados, con el cerebro cargado y los nervios a flor de piel. Todos se agarran a la locura y muchos mueren en el intento de franquearla. La trinchera no perdona ni foguea, hiere o mata, según la fortuna, el destino o la estrella por la que te dejaste guiar.
El teclado pide una tregua y el cursor advierte con su cansino parpadeo que apure el bourbon y el cigarro. A tomar por culo el mundo. Salgo a la calle a observar los ojos cansados de la gente. El resto me lo impide la máscara de guerra. Hay un rumor enfermo, mucho idiota y un cansancio extremo. Es lo que hay y acontece.
Ojalá no me sueltes del brazo.
Pako Martí es socio de infoLibre
No me dejo, pero me está venciendo esta puta pandemia. De modo gradual, día tras día, tiro tras tiro. Stranger things, cosas extrañas.