La utilización de las personas por algunos políticos convierte a esa persona en personaje, al dejarse obsequiar en demasía. La contradicción entre agasajadores y agasajados raya la hipocresía y el cinismo y es lacerante para otros. Al grano.
María Corina, galardonada con el Nobel de la Paz, entregó la medalla dos meses después a Trump, quien la calificó con su meloso lenguaje habitual de “mujer maravillosa”. Los noruegos aclararon inmediatamente que le había dado la medalla material, pero el significado era intransferible. Conclusión: los nórdicos negaron dos veces al pelirrojo de las cavernas el anhelado premio.
¿Es consciente Corina de que está siendo utilizada? Seguro. Regala la medalla a quien le ha negado el pan y la sal y se quedó, además, con el petróleo de su país. Como premio, el incongruente americano dejó Venezuela en manos de Delcy Rodríguez.
Creemos que la venezolana ha elegido compañías inadecuadas para sus reivindicaciones. Isabel Ayuso defiende ante ella un ideario poco, o nada, asumible para una sociedad democrática
La señora Corina se niega a encontrarse con el Gobierno de España. La Nobel, sin medalla, prefiere reunirse con la derecha española y con la ultraderecha. Aclamada mientras recibe la llave de oro de la capital que le entrega el alcalde, sabemos que no abre puerta alguna; un decreto de regularización, sí. Mientras ella es agasajada, sus paisanos, huidos de Venezuela, tratan de conseguir una situación jurídica estable en España; los mismos que le entregan llaves y demás oropeles niegan la posibilidad a sus paisanos. ¿Está desubicada? ¿Prefiere el galardón a la dignidad?
Mientras esto sucede, parte importante de países de Latinoamérica son criminalizados por los mismos que la agasajan. La presidenta de Madrid, en el encuentro con ella, acusa de que en Barcelona se han reunido los narcoestados (Brasil, México, Colombia, Uruguay y España) y añade que esos países no respetan ni elecciones libres, ni a la oposición, la libertad sindical y la libertad de prensa. Además de otras lindezas habituales que retratan al personaje. Mientras tanto, ¿hacia dónde mira Corina?
Creemos que la venezolana ha elegido compañías inadecuadas para sus reivindicaciones. Isabel Ayuso defiende ante ella un ideario poco, o nada, asumible para una sociedad democrática. La ultraderecha y la derecha y quienes se apoyan en ellas parecen desubicadas ante el evidente retroceso de Trump y la desaparición de Orbán.
Y podemos concluir, dada la lógica de sus comportamientos: No es previsible que Corina presida Venezuela y que Ayuso encabece la oposición. ¿Y Feijóo? Queda en una situación difícil para ganar unas elecciones con una mayoría suficiente, o apoyado en un posible socio que está en desbandada y descomponiéndose.
Esto se llena de personajes que no son mandatarios o presidentes porque no quieren. Amigos varios, Manolo incluido, hasta las generales, vocingleros, ruidosos y mentirosos ocuparán el escenario. No se acongojen ni se asusten; buscan la provocación. Ignórenlos.
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Mariano de la Puente Mayenco es socio de infoLibre.
La utilización de las personas por algunos políticos convierte a esa persona en personaje, al dejarse obsequiar en demasía. La contradicción entre agasajadores y agasajados raya la hipocresía y el cinismo y es lacerante para otros. Al grano.