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Teatro

Alberto San Juan: “Los presidentes de las empresas del Ibex 35 son seres enfermos”

Alberto San Juan, en un momento de la representación de '¿Qué pasa en Madrid?'.

Solo le falta un marco alrededor de la cabeza para imaginarlo al otro lado de la pantalla. Por lo demás, la nueva función de Alberto San Juan en el proyecto cooperativo del Teatro del Barrio de Madrid cuenta con todos los ingredientes de un telediario: un presentador, él mismo, una buena pila de noticias relevantes e incluso diferentes melodías, que en estos tiempos suelen acompañar con fines emocionales los cortes informativos. Acompañado de los músicos Pablo Navarro y Gabriel Marijuán, el actor estrenó la semana pasada ¿Qué pasa en Madrid?, un proyecto de teatro documental, es decir, fundamentado en la estricta realidad.

En este "artefacto electoral", como él mismo lo define, San Juan desgrana algunos de los puntos clave que definen la capital y su actual devenir. A partir de una pregunta: ¿Qué interés tiene Florentino Pérez en arruinar la educación de mi hijo?, el monólogo va adentrándose en forma de textos y canciones en algunos de los recovecos del poder, como las gigantescas empresas a cargo de la gestión de los servicios públicos encabezadas por unos pocos —el propio Pérez, los Entrecanales, las Koplowitz…— que saben sacarle réditos a lo que por derecho debería ser del beneficio de todos.

“A mí me ha resultado súperinformativo”, se escucha comentar a la salida de la función, que forma parte del Festival Surge de la Comunidad de Madrid, que les ha otorgado una subvención de 1755 euros. Algo que el mismo San Juan, recientemente elegido para formar parte del Consejo autonómico de Podemos, explica en la obra, y que asegura considerar legítimo por la necesidad de incluir voces subversivas dentro de los proyectos fomentados por el establishment. Como ya ocurría con obras como Ruz-Bárcenas (en proceso de ser trasladada al cine), la dramatización de hechos y frases reales y textuales da lugar a todo tipo de reacciones entre el público. Por ejemplo, de risas desatadas, casi incrédulas, cuando el actor repite aquella insólita sentencia de la alcaldesa Ana Botella anunciando que en Madrid “nos hemos acostumbrado a un nivel de limpieza muy alto”.

Un momento de la función. 

Pregunta. La primera pregunta va con una cita, de Flaubert, que dijo que para ser feliz solo hace falta ser imbécil, ser egoísta y tener buena salud. Creo que tú opinas lo contrario: que para ser feliz hace falta saber.

Respuesta. Creo que para poder elegir cómo vivir tienes que saber cómo estás viviendo, tienes que conocer por qué tu vida es así. Si estás feliz de antemano no te hace falta preguntarte nada. Pero si no estás del todo feliz, creo que es imprescindible preguntarse por qué. Y esa pregunta te lleva a mirar tu realidad de frente e intentar ver. Creo que ahora, pensando no en mí como individuo, sino en la comunidad de la que formo parte, creo que no somos felices. Estamos en una época en la que llevamos tiempo mirando y transformando. Pero aunque haya comenzado ya la transformación, necesitamos saber más de la realidad para poder continuar con esa transformación.

P. De ahí el título de la función, Una ficción sobre la realidad, que a decir verdad de ficción tiene poco…Una ficción sobre la realidad

R. En realidad el título es ¿Qué pasa en Madrid? Lo que pasa es que esto se ha estrenado dentro del festival Surge y hubo que dar un título hace meses, y no te dejan cambiarlo. De ahí esta cosa rara de poner este título, que en realidad fue concebido como subtítulo. Pero sí, nuestra cabeza está llena de ficciones construidas, de ficciones interesadas construidas desde el poder. En este tiempo en que queremos cambiar las relaciones de poder, necesitamos distinguir la ficción de la realidad. Y lo que cuento, desde luego, es realidad todo.

P. Y te has querido concentrar en Madrid, y no en España, o en Europa…

R. Sí, por supuesto: esto es un artefacto electoral. No tanto para defender una opción en concreto, sino para no volver a caer en las que tanto tiempo llevan destruyendo.

P. ¿Y no es eso en el fondo un poco preocupante, que la prioridad sea eliminar a PP o PSOE en vez de la idea positiva de construir?

R. No, yo creo que se está construyendo: yo creo que Ahora Madrid y Podemos, y en la medida que sea IU, son propuestas de construcción de un modelo nuevo de convivencia. De hecho, son las únicas en el ámbito de Madrid. Ahora Madrid y quizá IU, no estoy seguro, en el ámbito municipal. Y en el ámbito de la Comunidad, Podemos y seguramente IU.

P. Lo que refleja la obra es una voluntad de pasar a la acción desde el ámbito de lo local, como hacéis  también desde el Teatro del Barrio.

R. Este espectáculo va dirigido a los espectadores de Madrid. Lo que pasa es que, entendiendo cómo funciona Madrid, entiendes cómo funciona el país, el Estado español. Y el Estado español funciona de la siguiente manera: los gobiernos, ya sean centrales, autonómicos o municipales pactan con los principales poderes económicos —bancos, constructoras o eléctricas, sobre todo estas tres, también empresas de telecomunicaciones— el reparto de una buena parte de los presupuestos públicos a través de concesiones de obra pública, de concesiones de servicios públicos. Así funciona, me parece mí, el sistema en España. Representantes institucionales y principales empresarios —porque hablo de poderes económicos, pero son personas con nombre y apellido— se reparten los presupuestos públicos. Y para tener una medida de quién tiene más poder en esa relación, basta con comparar a Rodrigo Rato, que se supone que ha acumulado un patrimonio de 27 millones de euros, con Florentino Pérez, a quien se le calcula un patrimonio en torno a los 1.600 millones de dólares. Esto da la idea de quién tiene más poder: si los gobiernos o los empresarios.

P. ¿Y es necesario deconstruir todos estos emporios empresariales y volver a empezar a hacer las cosas desde pequeño?

R. Es necesario que la imaginación funcione, y superar la dualidad Estado o mercado. Hay posibilidades más allá del Estado y más allá del mercado. El mercado por sí solo hemos comprobado que no regula en favor de todos, sino que regula en favor de unos pocos. Y el Estado es una maquinaria demasiado fácilmente secuestrable. Creo que hay un nuevo modelo de economía, y es que los medios no sean estatales ni de las grandes empresas, sino de los propios ciudadanos a través de cooperativas en las que se junten trabajadores y consumidores para que entre los propios ciudadanos tengamos el control directo de los medios de producción. Hacia lo que nos dirigimos, creo, es hacia el cambio más profundo posible, que es un cambio de cultura, de valores. Ahora mismo, la sociedad está subordinada al principio de rentabilidad económica, es decir, a la tasa de beneficio sin límite. Pero se puede poner otro principio para convivir: que a las empresas no les mueva tanto el afán de lucro como el afán de aportar un bien a la comunidad. Teóricamente, eso es lo que hacen el Banco Santander o ACS: ellos crean riqueza y elevan los estándares socioeconómicos del conjunto de la sociedad. Eso dicen ellos, pero es falso. Ellos trabajan para ganar dinero sin límite a costa de lo que sea, de una forma enfermiza. Tal como yo lo veo, son seres enfermos. Los presidentes de las empresas que forman el Ibex 35 son seres enfermos: han enfermado porque ya no ven seres humanos, solo ven cifras, y necesitan que la cifra de ceros siga creciendo. Cuando no ves al otro, has enfermado y tienes un problema.

P. ¿Cómo ves esta nueva situación en la que Ciudadanos se está convirtiendo en una revelación como en su día ocurrió con Podemos? 

R. Durante muchos años había funcionado un sistema de dominación que había anulado la imaginación de la gente. Y de pronto, la imaginación de la gente empezó a funcionar, en una fecha muy clara, que es el 15 de mayo de 2011. Y el sistema de poder actual ha tardado tiempo en utilizar su imaginación, supongo que la tenía oxidada porque no les hacía falta usarla desde hacía mucho tiempo, les bastaba con el cinismo y el descaro. Ahora han empezado a usar su imaginación, y el primer fruto es Ciudadanos. Ciudadanos ha sido el Podemos de derechas que se reclamaba desde el Ibex 35, y en eso están. Podemos se está construyendo y se irá viendo poco a poco lo que es. Pero en mi opinión personal, ahora mismo es la alternativa electoral que mejor expresa la demanda de cambio de la gente, con la que más se puede identificar la ciudadanía en su conjunto. Ciudadanos me parece simplemente un recurso que la imaginación del sistema ha logrado generar. Desde el Ibex 35 les da igual PSOE, PP, Ciudadanos o lo que sea. PSOE y PP, después de 40 años de dominio, tienen también sus estructuras de poder y sus redes clientelares importantes, así que supongo que ahí veremos muchas batallas, como las que ya estamos viendo. Una solución que puede valer para que las cosas sigan igual son las alianzas PSOE-PP, PP-Ciudadanos, PSOE-Ciudadanos… En fin, todo esto.

P. ¿Y qué pasará si en el resto de España ocurre como en Andalucía, donde Podemos ha obtenido un buen resultado, pero no el mejor de los resultados?

R. Lo de hacer el mundo en siete días solo existe en los cuentos. En la realidad, todo proceso de cambio es largo, y el cambio es colectivo. Quizá existió un deslumbramiento excesivo, el pesar que el cambio era ya, de hoy para mañana. Pues no: el cambio es un proceso, y el cambio ya se está dando, y no tiene marcha atrás. Habrá que ver el alcance, pero desde luego no va a culminarse un proceso de cambio del día a la noche. Y no importa tanto si es en las siguientes elecciones o en las otras, porque no es solo una cuestión electoral: es una cuestión de seguir fortaleciendo la sociedad a través de colectivos ciudadanos que conozcan los problemas, que imaginen soluciones y que las lleven a cabo. No basta con liberar unas instituciones secuestradas a través de una alternativa electoral que represente los intereses de la gente. Si eso no está en diálogo permanente con una sociedad viva y consciente, no hay cambio posible. Así es el ser humano: le cuesta mucho cualquier cambio, y cuando empieza el proceso de cambio lo quiere ya. Pues no: disfrutemos del proceso. Qué más da unos añitos más o menos. No da igual en el sentido de que cuanto más se tarde más dolor habrá, que es lo que decía Teresa Rodríguez: que lo más terrible de todo es que los desahucios van a continuar.

P. Hay otro problema muy grave, no solo en España sino a nivel global, que es el del cambio climático. Y parece que Podemos lo tiene bastante olvidado…

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R. Bueno, no creas. Yo formo parte del Consejo autonómico de Podemos, lo cual no quiere decir que sea de Podemos, porque no creo que Podemos sea algo de lo que haya que ser. Yo no lo concibo como un partido en absoluto, lo concibo como un movimiento social que toma el camino electoral. Pero bueno, estoy ahí, y también está por ejemplo Jorge Reichmann, que está haciendo un programa que tiene que ver con la lucha contra el deterioro de nuestro espacio ambiental, de nuestro planeta y de nuestros recursos naturales. PSOE, PP e incluso IU llevan mucho tiempo y tienen mucha organización, pero Podemos acaba de surgir, es decir, que está haciendo el programa ahora. Hizo un programa de urgencia para Andalucía y está ahora con el programa muy avanzado para las comunidades, pero es que Podemos está naciendo, sigue naciendo. Que un recién nacido se convierta en el triunfador del combate no es fácil, hay que darle tiempo a que crezca un poco. Aunque habrá muchos triunfos electorales de Podemos, estoy seguro.

P. Con respecto al Teatro del Barrio, ¿qué planes de futuro tenéis? ¿Pensáis expandiros?

R. A nosotros nos gustaría quedarnos en el barrio (Lavapiés) pero con un espacio más grande para aumentar las actividades. Pero desde luego, podamos trasladarnos a un espacio más grande o no, vamos a seguir con el proyecto, porque consideramos fundamental no el Teatro del Barrio, sino cualquier espacio autónomo y crítico. Para nosotros el Teatro del Barrio es un lugar desde donde mirar y desde donde promover la acción política. Un espacio de encuentro para pensar juntos y para actuar juntos, con dos patas principales: la Universidad del Barrio y las producciones propias de teatro periodístico.

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