"Son una secta destructiva". Esa es la afirmación que incesantemente se repite en el histórico juicio celebrado en 2022 en Madrid —y cuya causa sigue abierta a la espera de sentencia firme— en el que los integrantes de la Asociación de Víctimas de los Testigos de Jehová se defienden ante la demanda interpuesta por la organización para obligarles a eliminar el término 'víctimas' de su denominación. Un proceso clave porque, por primera vez, la sentencia de la jueza la calificó así, como “secta destructiva”, después de escuchar los testimonios de muchos de sus exmiembros.
Este es uno de los puntos culminantes de Sobrevivir al paraíso: más allá de los Testigos de Jehová, la nueva serie documental que llega el próximo 20 de febrero a HBO Max y que explora, a través de los testimonios de personas que abandonaron la organización por diferentes motivos, expertos en sectas o periodistas, cómo funciona esta influyente institución fundada en 1881 en Estados Unidos. El espectador acompaña así a las víctimas en su experiencia: desde sus inicios en esa familia de amor y fe, pasando por su traumática expulsión o abandono, hasta conseguir unirse en el dolor y autodenominarse 'víctimas'.
Esta docuserie de tres episodios, basada en el podcast del diario ABC Los expulsados del paraíso: sobrevivir a los Testigos de Jehová, relata las vivencias de exmiembros de los Testigos de Jehová y su lucha desde su salida de la organización hasta llegar al juicio que "ganaron en primera instancia para poder considerarse víctimas", resume a infoLibre el director, Pablo Aguinaga, quien añade que ese periplo vital empieza siendo una "familia de amor, de pertenencia, un lugar seguro", pero luego esa "familia tan protectora se convierte en una que oprime y resta libertad, siempre según sus testimonios".
Unos testimonios en primerísima persona que son el eje y el núcleo de esta colección de vivencias trufadas de situaciones de abuso, acoso, homofobia, machismo y todo tipo de control mediante métodos bien cuestionables. Porque todos tenemos en la cabeza esa imagen de gente pulcra y amable que va evangelizando de puerta en puerta, nos cruzamos con ellos por las calles de manera habitual, pero el problema es precisamente lo que ocurre de puertas para adentro una vez alguien se decide a dejarles pasar del umbral. Una apariencia no ya inofensiva, sino plenamente confiable, que se tuerce en el momento en el que se pisan las líneas blancas del arcén de lo que está mal y lo que está bien.
Es por ello que agradece especialmente el director a todas las víctimas participantes en la serie por su valentía y por haber "dado un paso adelante que es un ejercicio de valor nada fácil, pues implica muchas cosas para ellos", tanto de exposición a la organización, como el trauma de "revivir ciertas cosas". Y aclara, en este punto, que la serie "no trata de meterse en ningún momento con la libertad de creencias y de fe", que el equipo respeta "al cien por cien", pues lo que nos muestran "no deja de ser la experiencia personal y subjetiva de una serie de exmiembros" que no tienen por qué representar "a la totalidad de los Testigos de Jehová".
Dicho esto, remarca que el tema que "trasciende" a la propia serie es del de la "familia" como entidad a la que todos los seres humanos necesitamos pertenecer de alguna manera: "De hecho, la serie empieza hablando de cómo esas personas nacen en esa familia de amor, pasan por una familia que les oprime, les expulsa, siempre según sus testimonios, y acaban ellos mismos formando en la asociación una familia de acogida. La idea de familia está impregnando toda la docuserie y es extrapolable a cualquiera".
Y todavía continúa: "Todos tenemos familia, todos hemos buscado familia, todos hemos sufrido también algo por la familia, es un tema universal, por así decirlo. Esa es otra capa más. El tema principal está en las vivencias de los exmiembros, y lo que queríamos en la manera de narrarlo es que el espectador hiciera el viaje vital subjetivo de todos ellos, algunos que nacen en una familia que pertenece a los Testigos de Jehová y otros que no".
La serie repasa también algunos de los aspectos más particulares de la idiosincrasia de la organización. "Ciertas partes de su cosmovisión a mí me parecieron muy sorprendentes", reconoce el director, que destaca por ejemplo todo el tema de los consejos judiciales, que ellos llaman consejos eclesiásticos, en los que se valora la moral y la forma de vida de los miembros bajo sus propios criterios de idoneidad, llegando por supuesto a la expulsión fulminante, que implica el "ostracismo" más absoluto.
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"Ellos viven sus creencias de la manera que consideran, que puede llegar a sorprender a quien no está dentro", apunta el director de esta serie que devela aspectos desconocidos sobre sus normas y obligaciones, que a lo largo de las décadas han propiciado en todo el planeta denuncias por homofobia, violencia sexual, violencia intrafamiliar, discriminación, exclusión social o aporofobia, derivadas de esas prácticas de disciplina interna y la cultura autoritaria y jerárquica de control históricamente existente en el interior de la organización.
Sin embargo, la serie no ha podido contar finalmente con nadie de los Testigos de Jehová, a pesar de que tuvieron "varias reuniones" y hablaron por teléfono para intentarlo. "Siempre fue un trato muy cordial y muy amable. Ellos tienen una comunidad importante aquí en España. Y en el mundo también, evidentemente. Tuvieron derecho a réplica, nos hubiese encantado. Estuvieron cerca de participar, según sus palabras, por lo menos se lo plantearon. Tuvimos dos o tres reuniones presenciales y muchas llamadas y emails, pero no pudo ser".
Para terminar, manifiesta Aguinaga su deseo de que esta serie "genere reflexión y diálogo", pues al final es una "invitación" a "escuchar realidades distintas y comprender un poco cómo la fe puede influir de maneras muy diversas en diferentes trayectorias vitales". "Pero sobre todo que genere reflexión y diálogo, incluso con la propia organización, y que pueda generar algún tipo de de cambio, quizás también, por qué no, si fuera necesario", concluye.
"Son una secta destructiva". Esa es la afirmación que incesantemente se repite en el histórico juicio celebrado en 2022 en Madrid —y cuya causa sigue abierta a la espera de sentencia firme— en el que los integrantes de la Asociación de Víctimas de los Testigos de Jehová se defienden ante la demanda interpuesta por la organización para obligarles a eliminar el término 'víctimas' de su denominación. Un proceso clave porque, por primera vez, la sentencia de la jueza la calificó así, como “secta destructiva”, después de escuchar los testimonios de muchos de sus exmiembros.