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Jorge Volpi: “Comunismo y neoliberalismo se revelaron como utopías fracasadas”

El escritor mexicano Jorge Volpi.

J. Volpi es un timador huido de la justicia. Un criminal que, un día cualquiera, se sienta ante la periodista y da cuenta, sin señal de rubor, de los 15.000 millones de dólares acumulados con sus estafas piramidales. Para qué esconder nada, pensará, si todo lo ha narrado ya en un libro. Una novela escrita siguiendo la estructura de una ópera, ese arte que tanto ama y al que tanto ha contribuido a desarrollar con sus sustanciosas donaciones. Su rostro, ahora bien, recuerda sobremanera al del escritor Jorge Volpi. En una mentira dentro de la mentira dentro de la mentira, el literato mexicano se ha transmutado en uno de esos artífices de la crisis financiera que estalló en EEUU en 2008 para componer su Memorial del engaño (Alfaguara), una historia sobre corrupción, política y economía, capitalismo y comunismo, lazos familiares y culpabilidad que, como ocurre en otros de sus títulos, toma elementos de la realidad para construir una trepidante ficción.

PREGUNTA: ¿Por qué utilizar el propio nombre para hablar de un criminal?

R.: Este libro es una especie de inventario de engaños, engaños públicos, engaños privados. Los engaños que dieron origen a la crisis financiera del 2008, los engaños que llevaron a cabo un grupo de altos funcionarios del gobierno de EEUU, que eran al mismo tiempo espías comunistas y que sin embargo son los creadores del sistema capitalista contemporáneo y de las grandes instituciones financieras: del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial. Y es un engaño más, como el que todos caímos durante esta época, pues en este caso el narrador es quien es realmente el autor del libro.

P.: También podría comprenderse como que todos somos corruptibles.

R.: Exacto. También ese es el sentido.

P.: En el libro se plantean capitalismo y comunismo como las dos caras de una misma moneda, dos ideologías sÓlo en apariencia antagónicas y a la vez equivocadas.

R.: Las dos son ideologías sumamente poderosas. Una que creía que el Estado debía resolverlo todo, otra que creía que había que eliminar el Estado al mínimo. Las dos prometían cosas: una sociedad igualitaria prometía el comunismo, una sociedad de crecimiento y bienestar prometía el neoliberalismo, y las dos se revelaron como utopías fracasadas. El comunismo que dio lugar a sociedades profundamente autoritarias, y el neoliberalismo que dio lugar a sociedades profundamente inequitativas.

P.: El personaje protagonista tiene mucho en común con Bernard Madoff, a quien se menciona en el libro. ¿Fue él la inspiración?

R.: El otro personaje que de alguna manera se parece al narrador es Alberto Vilar, un inversor cubano-americano que durante una época se convirtió en el mayor mecenas de la ópera y la música clásica en el mundo, se codeó con todos los grandes de la música clásica, con Plácido Domingo… Y al final está en la cárcel por un desfalco parecido a este.

P.: La novela, precisamente, está construida con la estructura de una ópera, que remite a la idea de drama y también de impostura.

R.: Pues sí, él en algún momento lo dice, que todo esto que pasó es como una ópera bufa. Todo es melodramático, exagerado en esta historia. El narrador lo cuenta un poco de esta manera, utilizando su fascinación por la ópera como estructura de su alegato.

P.: Ya son cientos o miles las novelas, ensayos y demás obras que han apuntado directamente a los responsables de esta crisis, a los políticos y los banqueros. Pero como bien se expresa en Memorial del engaño, estos siguen sin pagar por sus crímenes. ¿Sirve de algo denunciarlos?Memorial del engaño

R.: Mi intención no era hacer una novela de tesis ni tampoco exactamente una novela denuncia, aunque por supuesto yo creo que las novelas también sirven para que el lector reflexione sobre lo que le circunda y para que se pueda volver más crítico frente a esa realidad. Pero también hay que ser escépticos. Si las grandes manifestaciones contra este sistema que ha habido en los últimos años en contra, desde el 15-M u Occupy Wall Street hasta las más recientes no han cambiado un ápice, pues menos una novela va a cambiar. El poder del arte es bastante limitado frente al de la economía.

P.: La historia recorre tres generaciones marcadas por la mentira. ¿Cómo cambia esta a lo largo del tiempo?

R.: El narrador se enfrenta a la historia de su padre, que también fue un gran mentiroso y fue probablemente espía al servicio de los soviéticos, al mismo tiempo que trabajaba para el Tesoro de los EEUU, y participó en todo lo que es el sistema económico mundial. Y el narrador es a su vez este gran estafador, pero se da cuenta, y sin poder hacer mucho al respecto, de que su padre, sí, también era un mentiroso pero mentía por lo que él creía que era una gran causa: la causa de la paz y la causa de la justicia. En cambio él solo miente por su provecho personal, y ahí está la diferencia entre las dos ideologías.

P.: En algún momento él dice que no hizo lo que hizo por maldad, sino que, simplemente, tuvo mala suerte.

R.: Esa es una de sus justificaciones. Por un lado reconoce sus crímenes, pero por el otro todo el mundo intenta justificarse, y una de las justificaciones es esta que dieron muchos: no fuimos irresponsables, no gestionamos mal, nuestra ideología no estaba equivocada, simplemente tuvimos mala suerte de que hubiera esa coyuntura en ese mismo instante, que hizo que fallara el sistema. Pero es eso, es una excusa, fundamentalmente.

P.: En el libro aparecen muchas fotos de los personajes… ¿quiénes son esas personas en realidad?

R.: Algunas son de personajes reales y otras tantas son de mi familia, que colaboró con sus imágenes.

P.: El punto final de la novela llega en marzo de 2011. ¿Continuará viviendo el personaje a partir de ahí?

R.: Bueno, supongo que tendrá su propia vida, pero no va a tener que ver conmigo. Pero esperemos que sí continúe y que no lo atrapen.

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