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Henar Álvarez: "El hombre tiene un arma poderosísima para destrozar a una mujer: su sexualidad"

Henar Álvarez posa con un ejemplar de 'Ansia'

Una reflexión sobre lo que implica ser hoy una mujer libre, errática e imperfecta. Eso es, a grandes rasgos, Ansia (Planeta, 2024), la primera novela de Henar Álvarez (Madrid, 1984) después de la novela gráfica La mala leche, en la que la autora profundiza en el deseo y las relaciones de poder a través de Natalia, una escritora de mediana edad con una primera novela de éxito, con un hijo de seis años, un matrimonio que aparentemente no da para más, un amante más joven, un vecino voyeur al que inesperadamente complacer y una rivalidad irreconciliable con un escritor influyente pero en cierta decadencia de esos que se sienten amenazados por el éxito de la nueva generación femenina. Muchos ingredientes para una trama desafiante y gamberra que profundiza con humor y desde la ficción en no pocos asuntos importantes de la realidad de nuestro tiempo y que la autora comenta con infoLibre.

Hola, Henar. ¿Qué le dirías que es Ansia a alguien que se detiene brevemente ante el escaparate de una librería?

Ansia es un libro pasional sobre el deseo, sobre tocar fondo y levantarse, sobre las relaciones desiguales en cualquier ámbito que todos hemos vivido. Y creo que es una novela con la que mucha gente se puede sentir identificada en un montón de escenas, secuencias y aspectos. Algo les va a remover, creo.

La protagonista, Natalia, es una mujer de mediana edad que, por encima de todo, quiere ser ella misma.

Si, sí, sí. Es una mujer que está completamente deprimida y que es una jeta profesional. Es muy controladora, tiene muy claro lo que quiere y en el momento en el que pierde el control en una parte de su vida, cuando le deja su amante, empieza a tomar una serie de malas decisiones que le hacen enfangarse hasta el cuello. Pero también hay un momento que ella tiene claro que ya está, que ya ha pasado todo lo que tenía que pasar, con lo que ya hay que tirar para arriba porque esto no puede ser llorar siempre. Y eso también tiene una penalización.

Llegados a ese punto, toma la determinación de hacer lo que ella quiera. Una lucha que resulta angustiosa y que le pone en algún punto indeterminado entre el bien y el mal.

De hecho, es muy raro que alguien pueda hacer lo que quiera, siempre hay un montón de cosas que nos condicionan. Inviertes e inviertes en algo que quieres pero si de repente llega un momento en el que es que no, lo más adulto e inteligente es abandonar. A ella lo que le pasa es que tiene una mochila grande de cosas que no deberían ser normales y no deberían pasarle a nadie, pero le han ido pasando. Por eso va por el mundo con un nivel de frustración y rabia a las espaldas que le hace ir tomando todas decisiones de manera egoísta y sin calibrar las consecuencias. 

Le pasa a Natalia, pero le pasa a muchas mujeres en mayor o menor medida. Y también a muchos hombres.

A muchos también, claro, es bastante universal que cuando la gente pierde el control intenta... no sé si recuperarlo, pero sí que empiezan a tomar decisiones en caliente. Porque tomar decisiones en frío en realidad es una cosa súper madura y no todo el mundo puede, ni siquiera siendo adulto. Tomar decisiones en caliente da mucho gustito, pero también te puede hacer meter la pata.

Abordas también en la novela las relaciones de poder. Algo personificado en Natalia, que lucha contra todo ello, pero igualmente parece algo inamovible. ¿Puede ella representar a todas esas mujeres que tienen que hacerlo así, por la brava, porque no tienen otra manera de hacerlo y porque ya basta?

Para ahondar en las relaciones desiguales y de abuso de poder creé diferentes subtramas. En ellas puede suceder como le pasa a la propia protagonista con su amante y con su marido, donde ella es el verdugo, pero luego ella misma con la otra persona con la que empieza a tener relaciones es la víctima. Van cambiando las posiciones según donde se encuentren. Quería mostrar diferentes prismas para que se vea cómo estar teniendo que hacer estrategias para vivir normal es una cosa cansadísima con la que tenemos que lidiar en el día a día.

¿Y esa es una cuestión más de mujeres que de hombres o de todos?

Yo creo que es de todos, pero cualquier hombre tiene un arma poderosísima a su alcance para destrozar la vida de una mujer: su sexualidad. Evidentemente, todo el mundo puede ejercer poder, estaría bueno, y todo el mundo puede verse corrompido por la fama, el éxito, el dinero... o puede que seas gilipollas y ya está. Por eso quería mostrar cómo al final nunca jugamos en igualdad de condiciones porque eso sigue estando ahí y lo siguen pudiendo utilizar cuando quieran.

Una mujer no pierde valor cuando cumple años, estaría bueno. Tengo un montón de amigas que se han separado y todas acaban teniendo relaciones con chicos más jóvenes. Eso de que nadie te va a querer porque pasas de no sé qué edad es una gilipollez supina

Henar Álvarez

No sé si viste a Boyero metiéndose con Jodie Foster, diciendo que está envejecida y fea en True detective. Es un ejemplo paradigmático. Al final estamos en un mundo en el que incluso a una mujer de su fama, y respetada, se le vacía de contenido así de rápido con una frase.

Sí. Tengo clarísimo que eso de que parece que una mujer pierde valor cuando cumple años es un discurso que nos han colado a través de la cultura y que no es verdad. Por supuesto que una mujer no pierde valor cuando pasa el tiempo y cumple años, estaría bueno. De hecho, es que eso tampoco es verdad en nuestro día a día, porque tengo un montón de amigas que se han separado y todas ellas acaban teniendo relaciones con chicos más jóvenes. Eso de que nadie te va a querer porque pasas de no sé qué edad es una gilipollez supina. A este respecto, quería mostrar que para no hacerse cargo de sus propios actos ella, Natalia, se convence a sí misma de que su amante la ha dejado por otra mujer más joven y más guapa, cuando la única razón por la el chico la deja es porque ha sido una cretina que le ha dicho veinte veces que iba a dejar a su marido y no lo ha hecho. Luego ella empieza a hacer su propia justificación, porque cuando te desestabilizas en algún punto te salen todos los miedos. Al mismo tiempo, también es normal que piense así porque nos han metido en la cabeza ese discurso de que cuando llegas a tal edad tu vida poco menos que se ha acabado. Pues no.

Es también muy interesante cómo se relacionan las mamás del cole. Al final, son ellas mismas las que terminan tocándole la moral a Natalia por los vídeos que sube a Instagram o la ropa que se pone...

También quería mostrar esto. Porque ellas la pueden criticar, ojo, pero no tiene nada que ver con lo que hacen otros personajes masculinos, que violan y acosan. Ellas lo más que hacen es dejarte un mensaje en Instagram. ¿Qué importancia tiene eso? Ninguna. Pero evidentemente las mujeres también nos hemos criado en esta misma sociedad machista, nosotras no escapamos por nacer mujeres de todo eso, y por eso evidentemente en algún momento pagas tu frustración con quien menos lo merece. Y aún así no es ni medianamente comparable a lo que hacen ellos.

Natalia se sale de la norma y cuando una o uno se sale de la norma los demás se creen con derecho a decírselo. ¿Puede ser un poco eso?

En este caso, Natalia representa lo que las demás no se atreven a hacer. Está Carlota, que querría hacer lo que Natalia, pero no se atreve, y paga su frustración con ella porque le da rabia que tenga algo no que ella no pueda tener, sino que no se atreve a tener.

Puede también ocurrir que cuando vamos cumpliendo años vamos empaquetándonos a nosotros mismos hasta que llega una edad que te dices 'aquí me tengo que quedar'.

Sí, te sientes como seguro en tu parcelita y te da miedo salir fuera. Entonces piensas que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer y no te mueves de ahí. También hay gente a la que eso le sirve y para nada quiero hacer yo con el libro un manifiesto de nada. Yo creo firmemente que el personaje del marido de Natalia es feliz con ella así y no tiene que dejar la relación. ¿Quiénes somos los demás para juzgar las decisiones que toma nadie si así les va bien?

A lo mejor deberíamos juzgar un poco menos y entender que todo el mundo se busca como buenamente pueda la vida.

No sé contestarte a eso, jeje, pero cada uno tiene las relaciones que medianamente puede sobrellevar.

Como a tantos hombres les han repetido desde pequeños eso de 'que no te gane esa niña', cuando se ven amenazados por una mujer sienten como una humillación que a ellas les vaya mejor que a ellos

Henar Álvarez

Otra trama es la que protagonizan Irene, la editora, y el escritor de éxito ya algo más mayor, Juan. Tienen una relación en secreto pero llega un momento en el que él se siente ofendido y va a por ella de una manera ciertamente repugnante.

Es muy frustrante, sí. Por eso hay un momento en la novela que digo es que a gente como Juan hay que desearle el bien. Que les vaya muy bien y no toquen los cojones. Porque como a tantos hombres les han repetido desde pequeños 'que no te gane esa niña', cuando se ven amenazados por una mujer sienten como una humillación que a ellas les vaya mejor que a ellos. Y cuando alguien se siente humillado es muy peligroso, por lo que lo mejor es que a ese tipo de gente le vaya bien para que nos dejen vivir tranquilas.

"Patalean como bebés", dices, concretamente. Muchos hombres siguen reaccionando muy mal cuando ven que una mujer tiene algo que creen que les pertenece.

Sienten que es una intrusa. Pero es súper humano eso también y yo también lo pensaría si alguien me está pisando lo fregado. Es triste y estructural que en cualquier ambiente creativo o de poder a las mujeres se las intuya como intrusas. De eso quería hablar en el libro. Pero en realidad en otros ámbitos es muy humano querer que nadie te quite tu lugar.

Esa situación está cambiando, como defiendes en la novela, por la "explosión de escritoras talentosísimas y directoras en los medios de comunicación".

Es que es muy importante, porque si tú no ves algo no sabes que lo puedes ser. El otro día hice un programa en el que entrevistaba a una chica que es piloto de motos y me decía que nunca pensó que podía serlo porque no había visto a ninguna mujer que lo fuera. Directamente es que no lo piensas, no es para ti y ya está. Ella, cuando empezó a entrenar fue porque a su padre le gustan mucho las motos y se la llevaba con su hermano. Al final se ha convertido en una profesional. Es importantísimo que haya referentes de mujeres en todos los ámbitos para que todas las niñas que vienen detrás sepan que se pueden dedicar a eso. Romper muros no es fácil al principio, pero es vital.

Las mujeres son las que mantienen la cultura de este país. Eso es así. Cuando te sientas en una sala de teatro se ve, sin ir más lejos

Henar Álvarez

También aseguras que "no puedes ser una escritora realmente importante hasta que no le gustas a los hombres".

Eso está por fortuna cambiando. Siempre se ha visto que las mujeres éramos un público menor porque no llevábamos con nosotras el prestigio, pero eso en el ámbito de la comedia donde yo trabajo sí que siento que está cambiando. Por eso dice Natalia en un momento dado '¿qué me importa a mí quien compre el libro? Que lo compran todo mujeres, pues genial'. 

Ahí entraríamos ya en hablar de literatura femenina, que no existe, porque para que exista debería haber una literatura masculina.

Claro. Para mí, la literatura es literatura y es universal, la escriba un hombre o una mujer, que al final escriben historias con las que cualquiera se pueda sentir identificado. No hay mucho más.

Porque luego está la cantinela que comentas de que las mujeres son un público menor, cuando encima son más lectoras, van más al cine y al teatro y todas las estadísticas van esa misma dirección.

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Absolutamente. Las mujeres son las que mantienen la cultura de este país. Eso es así. Cuando te sientas en una sala de teatro lo ves, sin ir más lejos. 

Terminemos con otra afirmación de las que lanza Natalia en la novela. ¿Por qué un tío hetero y con éxito es lo peor? Y si es futbolista ya lo peor de lo peor.

(Risas). Porque cuando tienes relaciones con gente que tiene mucho más poder que tú es mucho más sencillo que se produzcan situaciones de desigualdad en las que tu voz cuenta poco y no tienes nada que hacer para imponer tu voluntad. Me hacía mucha gracia ponerlo en voz de Natalia cuando ya hemos leído en las primeras páginas lo que ella hacía... por eso creo que cuanto más iguales sean las personas más iguales son las relaciones, no solo necesariamente amorosas.

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