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Pipiolas: "Al ser mujer, hagas lo que hagas va a ser una rebelión, se va a mirar con lupa"

Pipiolas, Paula Ryes a la izquierda y Adriana Ubani a la derecha.

Pipiolas es el dúo femenino que probablemente más represente a la Generación Z. Una generación que ha crecido con el avance de las las tecnologías, internet y, sobre todo, con mucha cultura pop. Adriana Ubani Álvarez (Gran Canaria, 1997) y Paula Reyes Morillas (Madrid, 1995) aseguran encontrarse bajo el paraguas del pop pero reconocen que están empezando y eso les permite experimentar y probar acercándose a diferentes estilos.

Empezaron hace menos de un año y ya han sacado su primer EP, El verano que me debes, en el que incluyen cuatro temas: Domingo Raro, Narciso, El club de los 27 y Un poco triste. Además, ellas defienden su espacio como mujeres jóvenes en el panorama musical español apropiándose del meme y defendiendo el lado divertido de la rivalidad que provoca ser mujer dentro de la industria. De todo ello charlan con infoLibre mientras empiezan a posicionarse en la programación de algunos festivales del próximo verano.

¿Cómo es ser mujer joven y alternativa en el panorama musical español?

PAULA REYES MORILLAS: Complicado, pero muy divertido. En el panorama actual, centrándonos en la música, tenemos suerte de tener a tías que ya han abierto la puerta para que entremos nosotras, como las Ginebras, que serían como nuestras hermanas mayores. 

ADRIANA UBANI ÁLVAREZ: Exacto, nos sentimos más apoyadas. Además, el hecho de que sea más difícil ser mujer en este ámbito crea una necesidad de sororidad, ayuda y compañerismo aunque sea por razones nada favorables. A lo mejor nunca hubiéramos tenido la relación que tenemos ahora con Ginebras si esta situación no fuera así. Es triste cuando ves las condescendencia con la que te hablan muchas veces y sabes que es por ser mujer.

 P: Además también hay una parte muy divertida en la rivalidad, es decir, al ser mujer hagas lo que hagas todo va a ser una rebelión, se va a mirar con lupa y se nos va a tachar de que todas estamos colectivizadas. Nos apropiamos del meme en sí. 

Ser un dúo es el punto medio entre un grupo y un solista, ¿Cómo es ser un dúo para vosotras?

A: Tiene lo bueno y lo malo de ambas partes. Todo se reparte. 

P: Estoy encantada de ser un dúo, pero también lo veo como una necesidad a la hora de sacar música, porque estamos acostumbrados a esta denominación de grupos de tías en festivales como si fuera una moda, pero si no hablamos de ellas como un género más nos acaban borrando. No estamos aún bien asentadas en la música sin una constante reivindicación. El otro día nos echaron en cara que en nuestro equipo también hay hombres, no necesitamos estar rodeadas de mujeres para reivindicarnos todo el rato. 

A: Tengo un amigo que dice que nada es útil si no se puede monetizar. Ahora ser tía parece que vende, entonces el mensaje es “haz un grupo de tías, que vende”. Entonces si se ha dado que en nuestro grupo no todos son tías, pues ya está, no hay que forzarlo. Se pierde la naturalidad buscando lo políticamente correcto de la ola. 

El problema es que parece que hay que hacer un esfuerzo para poner a tías al frente. Y hay muchas mujeres, parece que es un esfuerzo y algo meditado. Estamos dentro de un paternalismo

En los carteles de los principales festivales cada vez vemos más nombres femeninos, pero aún así algo más pequeños, ¿Cómo se ve esto desde dentro? 

P: Nosotras estamos empezando a  entrar en festivales ahora. Pero, por ejemplo, el caso del festival Canela ha sido muy sonado este año porque eran todos hombres, boys band, y en cuanto surgió la polémica volvieron a sacar nombres y se empezó a ver mujeres.

A: El problema es que parece que hay que hacer un esfuerzo para poner a tías al frente. Y hay muchas mujeres, parece que es un esfuerzo y algo meditado. Estamos dentro de un paternalismo que hacer que veamos a grupos de hombres y ya demos por hecho que es un buen grupo, en cambio nosotras tenemos que demostrarlo. 

P: Pero ahora con esta situación hay que hacer un esfuerzo en buscar grupos femeninos porque partimos de la base de que no se habla de nosotras. Es como las Sin Sombrero, no es que fueran peores escritoras o pintoras, es que directamente no se hablaba de ellas. Hoy ocurre lo mismo. 

A: Simplemente eran mujeres y estaban a parte, en la sombra del movimiento. 

¿Hay política en vuestra música?

Pipiolas: Siempre, todo está politizado.

P: Es imposible que no lo haya.

A: Es imposible no posicionarse, cuando no te posicionas ya te estás posicionando.

P: Sí, y eso nos encanta. 

No necesitamos estar rodeadas de mujeres para reivindicarnos todo el rato

¿Cuáles son los valores de vuestra música?

P: Pasarlo bien, sobre todo.

A: Además , ser gamberra también, porque es una posición que nos ha dado la sociedad para poder denunciar y hablar de temas e importantes. 

P: Dicen que somos la generación de cristal pero hay que ser muy serio para hacer comedia, es decir, las cosas te tienen que afectar, tienes que sentirlo para poder tratar temas y hablar de las cosas que preocupan, como puede ser la salud mental; la depresión, la ansiedad...

A: Reivindicar qué cosas están mal y qué podemos hacer para cambiarlas porque que existan no significa que se tengan que quedar para siempre en nuestra sociedad. 

P: Si hablamos de valores, al final al cabo son los que nos han inculcado nuestras familias; hacer las cosas justas, con verdad y sin hacer daño al otro, en nuestro caso cantando e incomodando, nos gusta debatir. 

Cómo nos queremos mostrar y comunicar es esencial para Pipiolas. Cada videoclip tiene referencias culturales de los que hemos vivido y de lo que somos

En Domingo raro habláis de lo cotidiano, lo sencillo, ¿estamos dejando a un lado todo esto?

A: Lo que dibuja muy bien esa canción son los detalles pequeños. Cuando crecen los sentimientos hacia alguien parece que esto pierde valor y todo tiene que ser gestos enormes, grandes detalles. Al final la vida y el amor son cosas pequeñas. Como dice la canción, cogerse de la mano, pasear, ir al rastro… 

P: También eso ocurre porque se ha romanizado lo tóxico, que parece que si no están viviendo emociones fuertes y extremas todo el rato no se está sintiendo amor o pasión. 

A: Entramos en esos círculos de dopamina que pensamos que está bien y que si no es así no es real. 

P: Pasear de la mano un domingo es igual de intenso. 

¿Cómo es vuestro proceso creativo?

P: Pipiolas en sí es una performance. Hay muchos procesos creativos, está la composición, las letras, lo que queremos expresar sobre el escenario, la parte de los videoclips. Estos dos últimos puntos para nosotras son muy importantes. Somos actrices, y este lado de cómo nos queremos mostrar y comunicar es esencial para Pipiolas. Cada videoclip tiene referencias culturales de los que hemos vivido y de lo que somos.

A: Exacto, podemos hacer un vídeo estético sin más pero para nosotras ese no es el objetivo. 

P: Ahora nos inspira lo malo, lo que duele

A: Podemos sentir cosas preciosas pero cuando duele quieres contar las cosas. Esto forma parte de la personalidad de Pipiolas, a nosotras nos han roto el corazón, eso se nota. Las letras de Pipiolas es como si vinieran de conversaciones de un grupo de amigas. 

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¿Qué es El verano que me debes?, vuestro primer EP. 

A: Es eso tal cual, es decir, “me pasé un verano gestionando emociones por tu culpa y no me lo merecía, por lo tanto me debes un verano”. Es una llamada de atención, un “oye, lo has hecho mal”. 

P: El verano que me debes ha sido un dolor y ahora es una concepción poética para nuestra música. 

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