Energía nuclear

Las eléctricas inician un pulso con el Gobierno por la reapertura de Garoña

El Gobierno y las eléctricas escenifican el fin del pulso por Garoña

El 6 de julio finaliza el plazo para que las empresas propietarias de la central nuclear de Garoña, desconectada del sistema desde diciembre de 2012, soliciten la reapertura de la instalación. Endesa e Iberdrola, dueñas al 50% de la central nuclear más antigua del país (1971), han comenzado una guerra de nervios con el Gobierno, partidario de no cerrar centrales nucleares.

El problema, señalan fuentes empresariales, es que a las compañías no les salen las cuentas. Para  facilitar la reapertura de Garoña, sentenciada por el anterior Ejecutivo socialista al llegar al límite de su vida últil (40 años), el Gobierno del PP se inventó en julio de 2013 el cese de actividad por motivos económicos y no de seguridad. Dio el plazo de un año a Nuclenor (la sociedad de Endesa e Iberdrola propietaria de la central) para solicitar la vuelta a la actividad.

En lugar de solicitar la reapertura, que exigiría un nuevo informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) e inversiones de entorno a 150 millones de euros, las empresas han preferido librar el pulso. Fuentes del CSN aseguran que si las empresas solicitaran la reapertura, el informe podría demorarse más de dos años. 

Ambiente enrarecido

El ambiente en torno a la central nuclear está más enrarecido porque desde julio de 2013, cuando expiró la licencia de funcionamiento de la instalación burgalesa, han pasado muchas cosas. Entre ellas, la aprobación de una reforma del sector eléctrico que ha levantado ampollas; una fuerte caída de la demanda y acusaciones de manipulación de las subastas eléctricas por parte de Industria a las compañías. En un hecho poco habitual,  el ministro José Manuel Soria ha llegado a cuestionar los beneficios de las empresas. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán respondió con el anuncio de que la compañía invertirá preferentemente en el extrior y no en España.

Por parte de las eléctricas hay ofensiva. Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa han presentado sendos recursos contencioso-administrativos ante la Audiencia Nacional en contra de la orden del Ministerio de Industria en la que se fijan los nuevos porcentajes de reparto de la financiación del bono social en 2014. Son 150 millones al año, pero el recurso es significativo. Las espadas están en alto y Garoña forma parte de la contienda. El pulso, coinciden las fuentes empresariales consultadas se va a alargar.

Garoña es uno de los ocho reactores con que cuenta el parque nuclear, que produce en torno al 19% de la electricidad y supone un 7% del total de la capacidad de generación instalada en el país. Las eléctricas, enfrentadas a Industria por los impuestos aplicados a la generación de electricidad y los específicos a la energía nuclear, rechazaron en 2012 solicitar la renovación del permiso que les ofreció el Gobierno, hasta el año 2019. Un pulso que recobra fuerza.

Rentabilidad

En el núcleo del debate está la rentabilidad o no de la instalación. Las empresas sostienen que no lo es. Garoña, en 2012 arrojó pérdidas de 133 millones. En 2013, aunque no funciónó, ganó dinero debido a la ingeniería que le permitió activar créditos fiscales: arrojó beneficios de  22 millones de euros.

Son cuentas que cuestionan algunos especialistas como el presidente de Economistas frente a la Crisis, Jorge Fabra, ex consejero de la Comisión Nacional de la Energía (CNE). "En el caso de Garoña, que ha agotado su vida útil (tiene 41 años), está claro que la inversión está amortizada" explica Fabra "y está claro que, en contra de lo que sostienen las empresas, una prórroga para la instalación sería muy rentable".

Según los cálculos de Fabra,  con la potencia de 400 MW, funcionando 8.000 horas al año hasta 2019 y a un precio medio de 55 euros MW-hora, la central ingresaría en torno a 560 millones de euros, con unos costes estimados en el mismo periodo de 320 millones. Negocio. Porque además, subraya Fabra, los mayores impuestos de los que se quejan las compañías "pasan completamente a la producción", es decir, acaban por pagarlos los usuarios.

Antenas levantadas

En el CSN todas las antenas están levantadas. Fuentes del organismo que preside Fernando Martí señalan que hay cierto temor a que se reproduzcan las tensiones y divisiones que ya se registraron el pasado año, cuando el Gobierno se empeñó en mantener abierta Garoña. El CSN tiene, además, carga de trabajo con la supervisión del nuevo almacén nuclear (ATC) de Villar de Cañas (Cuenca).

A menos de dos meses para que acabe el plazo, cobra más valor si cabe la exigencia que en forma de carta trasladó a Industria el presidente de Iberdrola, Sánchez Galán. Resumidas, las peticiones eran: extender la vida útil de las centrales a 50 o 60 años y rebajar impuestos.

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