Energía nuclear

Endesa e Iberdrola quieren reabrir Garoña un año y medio después de su cierre

El Gobierno y las eléctricas escenifican el fin del pulso por Garoña

En diciembre de 2012, la central nuclear de Santa María de Garoña, la más antigua y la más pequeña de España, propiedad de Endesa e Iberdrola, fue desconectada de la red. Apenas un  año y medio después, aprovechando que el Gobierno del PP reformó las normas para hacer ese cierre "reversible", las eléctricas van a solicitar la reapertura de la instalación. Así lo anunció el presidente de Endesa, Borja Prado. El proceso para reabrir la planta será complejo. Fuentes del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) señalan que el proceso puede llevar hasta dos años, lo que supondría que la instalación no estaría operativa hasta 2016, tras un cierre de más de tres años.

"Estamos tomando todas las medidas oportunas que son necesarias, capitalizando la compañía. Lo que pasa es que depende mucho del Gobierno, más que de nosotros", afirmó Prado en declaraciones a la prensa recogidas por Europa Press tras la Junta General de Accionistas de la compañía. Por su parte, el consejero delegado de Endesa, Andrea Brentan, matizó que las razones económicas que motivaron en 2012 la parada de Garoña ya no existen, debido a que ha habido un cambio en la legislación que concierne a la retroactividad de los impuestos a los residuos nucleares, de manera que ese obstáculo "ha desaparecido".

Las empresas propietarias sostenían hasta la fecha que las cuentas de Garoña no salían. En el núcleo del debate está la rentabilidad o no de la instalación. Las empresas sostienen que no lo es. Garoña, en 2012 arrojó pérdidas de 133 millones. En 2013, aunque no funciónó, ganó dinero debido a la ingeniería que le permitió activar créditos fiscales: arrojó beneficios de 22 millones de euros.

Inversiones

Las inversiones necesarias para ponerla en marcha (150 millones de euros, según la cifra que se manejó en el CSN) y los impuestos aprobados por el Gobierno molestaron a las eléctricas.  Con un Gobierno decididamente pronuclear en sus declaraciones, la petición de reabrir o no la instalación se planteó como un pulso. A tenor de las declaraciones del presidente de Endesa, ese pulso está resuelto. Iberdrola guardó silencio pero no desautorizó a su socio en Nuclenor (la sociedad conjunta a travésd e la que Endesa e Iberdrola conrolan Garoña).

Ahora comienza un largo proceso. Largo y complejo. Garoña tenía pendiente remozar instalaciones, antes de que el accidente de Fukushima (Japón) obligara a planear nuevas inversiones. Eso es caro. Por poner un ejemplo, la reapertura de la instalación obligará a revisar en profundidad la vasija del reactor. Hasta ahora, señalan fuentes del CSN, se había realizado una "revisión documental" de la instalación, tan antigua que incluso ha desparecido la empresa belga que la realizó en los años 70. Queda, señalan las fuentes consultadas, toda la documentación exhaustiva custodiada como oro en paño por Nuclenor.

Para facilitar la reapertura de Garoña, sentenciada por el anterior Ejecutivo socialista al llegar al límite de su vida últil (40 años), el Gobierno del PP se inventó en julio de 2013 el cese de actividad por motivos económicos y no de seguridad.motivos económicos Dio el plazo de un año a Nuclenor para solicitar la vuelta a la actividad. El plazo se cumple el próximo 6 de julio.

Ambiente enrarecido

El ambiente en torno a la central nuclear estaba enrarecido porque desde julio de 2013, cuando expiró la licencia de funcionamiento de la instalación burgalesa, han pasado muchas cosas. Entre ellas, la aprobación de una reforma del sector eléctrico que ha levantado ampollas; una fuerte caída de la demanda y acusaciones de manipulación de las subastas eléctricas por parte de Industria a las compañías. En un hecho poco habitual, el ministro José Manuel Soria ha llegado a cuestionar los beneficios de las compañías. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán respondió con el anuncio de que la compañía invertirá preferentemente en el exterior y no en España.

A la espera de que los prpopietarios de la orden de solicitar la reapertura,  la central de Santa María de Garoña tiene ya toda la documentación preparada para presentar al Ministerio de Industria, Energía y Turismo la solicitud de renovación de su permiso de explotación, previsiblemente hasta 2024, según indicó a Europa Press el portavoz de la central, Elías Fernández.

Está por ver si el Gobierno atiende alguna más de las reclamaciones recogidas en la carta que Iberdrola envió al Gobierno con su lista de peticiones para el sector nuclear. La carta (10 de enero, con fecha de entrada en el registro el 13 de enero) solicita, entre otras cosas,  eliminación de tributos nucleares; reducción de costes por gestión de residuos; extensión de la vida útil de las centrales a 60 años; eliminación de ecotasas autonómicas y, en general "la reducción de la presión regulatoria sobre la actividad nuclear".

Garoña es una de las seis centrales (con ocho reactores) con que cuenta el parque nuclear, que produce en torno al 19% de la electricidad y supone un 7% del total de la capacidad de generación instalada en el país.

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