La rebelión del ‘low cost’: pilotos y tripulantes de cabina salen del covid con un verano de huelgas

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El transporte aéreo ha sido uno de los sectores más perjudicados por la pandemia del coronavirus. Con los aviones parados en tierra, los Estados han tenido que acudir al rescate de algunas aerolíneas –Alitalia, KLM, Lufthansa, Air Europa–. Sólo en España más de 4.000 trabajadores del sector estaban en ERTE en octubre de 2021. Muchos de ellos accedieron a recortarse el salario para intentar salvar la paralización de la actividad a la que el covid forzó a sus empresas. Pero este verano la recuperación de los vuelos es casi total: los aeropuertos de Aena cerraron julio con el 92% del tráfico registrado en julio de 2019.

Por el contrario, lo que no ha regresado a los tiempos precovid son las condiciones laborales de los trabajadores de las aerolíneas de bajo coste. Tras meses de negociaciones frustradas con sus empresas, tripulantes de cabina y pilotos han convertido el primer verano sin restricciones pandémicas, el del estallido de las ganas de viajar, en el escenario de sus reclamaciones laborales. Empezaron el 24 de junio los tripulantes de cabina de Ryanair, se les sumaron el 1 de julio los de EasyJet y el 12 de agosto sus pilotos. Este domingo están convocados también los auxiliares de vuelo de Iberia Express.

Los paros previstos en la filial low cost del grupo IAG –Iberia, British Airways, Vueling– serán la primera huelga convocada en la aerolínea en sus casi 11 años de vida. Pero los de Ryanair son parte de una lucha que lleva abierta casi desde que la irlandesa aterrizó por primera vez en un aeropuerto español, en 2002. También pueden ser lo más largos y conflictivos, porque a una primera tanda en junio y julio le ha seguido una segunda que comenzó el pasado día 8 y llegará hasta el 7 de enero, una vez concluidas las vacaciones de Navidad. Los auxiliares de vuelo de EasyJet pararon igualmente en julio, pero son los únicos que han conseguido un acuerdo antes de que acabara el mes. Pocos días después sus pilotos comenzaron una huelga que en principio se extiende hasta el próximo lunes.

Para que un billete de avión sea barato, los sueldos de pilotos, azafatas y sobrecargos no pueden ser altos. Al menos así lo han entendido las aerolíneas que copian el modelo creado por Ryanair en 1985. En EasyJet el salario base es de 950 euros. En Iberia Express, los tripulantes de cabina de nuevo ingreso necesitan cobrar una paga extra para llegar al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), explica Raquel Banda, delegada de USO en la empresa. En Ryanair el sueldo base de un tripulante recién contratado apenas supera los 700 euros y cobra entre cinco y seis euros por hora de vuelo, detalla Raquel Bautista, delegada del mismo sindicato en la aerolínea irlandesa. Pero también hay quien carece de salario base y cobra según sus horas de vuelo y no llega al SMI con las 30 o 40 horas que está volando ahora. Y quien es contratado a través de una Empresa de Trabajo Temporal (ETT). “Para tener un sueldo decente, más de 1.800 euros, tienes que volar entre 85 y 90 horas al mes; ahora es raro volar más de 30 o 40”, lamenta Miguel Galán, coordinador estatal de USO en EasyJet.

Pero el bajo coste es incluso más bajo en España que en otros países europeos. El salario base para los trabajadores de EasyJet en Alemania se eleva a 1.900 euros, a 1.800 en Francia y a 1.780 en Italia, desgrana Galán. Aun así, la protesta laboral de este segmento del transporte aéreo también se ha extendido por Europa. Al menos en Ryanair: ya en junio los trabajadores de la empresa en Bélgica, Portugal, Francia e Italia estaban llamados a la huelga. “La compañía actúa de la misma manera dentro y fuera de España: sin aplicar la legislación laboral de cada país, sin ejecutar las sentencias judiciales, buscando a sindicatos sin representación que avalen unas condiciones precarias para sus tripulaciones y empleando la coacción y el miedo en la gestión de su personal”, acusan tanto USO como Sitcpla, los sindicatos convocantes de los paros en España.

“Sólo pedimos lo básico del Estatuto de los Trabajadores”

Porque si Iberia Express ha convocado este verano su primera huelga, la batalla de los sindicatos en Ryanair es “una carrera de fondo”, describe Raquel Bautista. En Iberia Express, la reivindicación central es subir los sueldos un 6,5% para hacer frente a la inflación, después de siete años de congelación salarial. En Ryanair las reclamaciones de los tripulantes se resumen en una frase: “Que la empresa cumpla la legislación laboral española”. “Sólo pedimos lo básico del Estatuto de los Trabajadores”, recalca la delegada de USO. Un auxiliar de vuelo de Ryanair tiene 20 días de vacaciones al año, en lugar de los 22 establecidos por la ley española, y nueve festivos anuales en lugar de 14. Tampoco cobran pagas extraordinarias y las reducciones de jornada por guardia legal “hay que pelearlas en el juzgado”, protesta Raquel Bautista. Las nóminas se confeccionan en inglés, aunque pueden acceder a ellas en castellano a través de la gestoría de Girona que las elabora. “Pero siguen siendo incomprensibles, porque no siguen el formato español e incluyen conceptos sobre los que hay que pedir aclaraciones todo el tiempo”, se queja. Según cuenta, USO lleva años intentando organizar elecciones sindicales –la empresa no entregaba el censo de trabajadores–. Pese a las dificultades, puede que a final de año los trabajadores puedan crear su primer comité de empresa en la base de Santiago de Compostela.

Por su parte, la empresa que preside Michael O’Leary responde que cumple con las leyes españolas y que los sindicatos mienten. “En Ryanair se paga bien y disponemos de unos de los mejores horarios del sector”, presumió en una entrevista en el Abc el director de Recursos Humanos de la aerolínea, Darrell Hugues. También adelantó que no van a volver a sentarse con los sindicatos porque no temen que la huelga se prolongue. De momento, los paros han provocado 353 cancelaciones y casi 4.000 retrasos, pese a que la empresa asegura que sólo se han visto afectado el 1% de los más de 3.000 diarios vuelos diarios que opera. Sólo en la web reclamador.es se contabilizaban el pasado 18 de agosto unas 2.000 reclamaciones de pasajeros contra Ryanair e EasyJet.

Ryanair ha conseguido unos beneficios de 170 millones de euros en su primer trimestre fiscal, de abril a junio, con lo que mejora las pérdidas de 273 millones del mismo periodo de 2021, aunque todavía no llega a las ganancias de 243 millones de 2019. Durante la pandemia, la aerolínea recortó un 10% el salario base de sus 2.000 trabajadores españoles. La rebaja, que se aplicó como una modificación sustancial de condiciones de trabajo, debía prolongarse durante cinco años. La medida fue denunciada por USO y Sitcpla ante la Audiencia Nacional, que dio la razón a los sindicatos en octubre del año pasado. La empresa ha recurrido ante el Tribunal Supremo.

Esquirolaje con extranjeros, 22 despidos y 200 expedientes

También han terminado en la Audiencia Nacional los servicios mínimos decretados por el Ministerio de Transportes, que los sindicatos han denunciado por abusivos. En algunos casos han llegado al 100%. Al tiempo, la Inspección de Trabajo ha sido alertada del “esquirolaje con extranjeros” que han practicado todas las aerolíneas durante los paros de este verano, según revelan los sindicatos. Las empresas lo niegan. “Son tonterías”, respondió Eddie Wilson, consejero delegado de Ryanair DAC, a Europa Press. “La ley nos permite cubrir esos vuelos [los protegidos por servicios mínimos] con tripulación de otros países”, añadió.

Por el contrario, USO y Sitcpla aseguran que la empresa ha utilizado a cinco tripulantes marroquíes –que por tanto no están dados de alta en la Seguridad Social española ni en la de ningún otro país de la Unión Europea para cubrir vuelos desde Málaga. También a portugueses y británicos. Otro tanto ha ocurrido en EasyJet, que trasladó a tripulantes de sus bases en Lyon (Francia) y Basilea (Suiza) para vuelos españoles y lo está haciendo ahora con los pilotos, que han cogido el testigo de las protestas laborales después de que los auxiliares de vuelo firmaran la paz con la empresa el pasado 28 de julio.

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En los tribunales han impugnado igualmente USO y Sitcpla a Ryanair los despidos de 22 trabajadores que “no aceptaron cambios de vuelo a última hora”, acusa Raquel Bautista. La aerolínea irlandesa ha abierto además unos 200 expedientes sancionadores y casi una decena de procedimientos disciplinarios porque los tripulantes en huelga no vendían perfumes o tarjetas de lotería rasca y gana si estaban en huelga. “La ley nos obliga a tener disponibles bebida y comida para los pasajeros que nos lo pidan, pero no a pasar los carritos”, explica la delegada de USO. En su entrevista en Abc, Darrell Hugues niega que la empresa haya despedido a nadie por seguir las huelgas. Pero a continuación admite que si un trabajador “decide no presentarse en un vuelo incluido en los servicios mínimos, la compañía puede tomar medidas, como así ha ocurrido”.

Sin antigüedad, sin zapatos ni medias

Tras un mes de paros y negociación, EasyJet subirá los sueldos de los tripulantes un 4% este año, un 13% en 2023 y un 5% en 2024. Además, el periodo de actividad de los fijos discontinuos aumenta de ocho a nueve meses al año, lo que les permitirá generar derecho a la prestación por desempleo, explica Miguel Galán. EasyJet ha perdido 114 millones de libras –135,2 millones de euros, por lo que ha recortado sus números rojos un 64% respecto al mismo periodo de 2021. En España cuenta con unos 435 tripulantes de cabina y unos 200 pilotos. Con condiciones peores que en otros países europeos donde opera. Por ejemplo, los primeros carecen de complemento de antigüedad o de muchos de los complementos –transporte, dietas— de los que disfrutan sus compañeros en Iberia Express o Vueling, protesta el delegado de USO. Los pilotos, que reclaman ahora una subida de salarios siguiendo el IPC, perdieron durante la pandemia los complementos de invierno, indican fuentes del Sepla, convocante de los paros, y la empresa se niega a recuperarlos. Los tripulantes van a seguir este otoño negociando la renovación de su convenio colectivo, una vez solventadas las reclamaciones salariales. Los pilotos pretenden con sus paros desbloquear el suyo, pese a que las posiciones, dice el Sepla, están muy alejadas.

Con la irrupción del bajo coste, el trabajo en las aerolíneas perdió mucho de su antiguo glamur. Hasta el punto de que Ryanair da a sus trabajadores una botella rellenable con agua del grifo. Ahora asegura que está preparando un plan para ofrecer agua embotellada gratis. Es más, en algunas de estas empresas, los tripulantes tienen que pagarse zapatos, medias, la chaqueta de invierno y la maleta. Es lo que ocurre en Iberia Express, destaca Raquel Banda. La filial de IAG ganó 30,7 millones de euros en 2021, lo que la sitúa en el nivel de beneficios de 2017, apunta la delegada de USO, pero aún por debajo de los 88 millones de 2019. Sin embargo, ha mantenido bloqueada durante los últimos ocho meses la negociación del convenio colectivo para sus 532 tripulantes de cabina. Sólo ofrece una subida del 2,5%, muy por debajo del 6,5% que pide el sindicato y más aún del 10,8% que ha marcado la inflación el pasado julio. “Somos los más precarios dentro de IAG, por debajo de Vueling y a años luz de British Airways”, protesta Banda. En la última reunión con el comité de huelga este mismo martes, la empresa reiteró su rechazo a la subida salarial, que considera “desproporcionada”. En septiembre de 2020, el Gobierno español, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), compró 76 millones de acciones de IAG, en los que gastó 70 millones de euros de dinero público, para sostener al grupo en plena emergencia covid.

El transporte aéreo ha sido uno de los sectores más perjudicados por la pandemia del coronavirus. Con los aviones parados en tierra, los Estados han tenido que acudir al rescate de algunas aerolíneas –Alitalia, KLM, Lufthansa, Air Europa–. Sólo en España más de 4.000 trabajadores del sector estaban en ERTE en octubre de 2021. Muchos de ellos accedieron a recortarse el salario para intentar salvar la paralización de la actividad a la que el covid forzó a sus empresas. Pero este verano la recuperación de los vuelos es casi total: los aeropuertos de Aena cerraron julio con el 92% del tráfico registrado en julio de 2019.

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