LAS SOMBRAS DE LA RECUPERACIÓN

El verdadero drama del mercado laboral: 10 millones de personas sufren paro o 'MacEmpleo'

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, momentos antes de su comparecencia en la Comisión de Empleo.

La “primavera del empleo” que Fátima Báñez pintó en el Congreso el pasado martes suscitó el inmediato rechazo de la oposición y los sindicatos, pero también encuentra un rápido desmentido en las mismas estadísticas oficiales que la ministra dijo haber utilizado para loar la “mayor calidad” de los puestos de trabajo creados gracias a la recuperación del Producto Interior Bruto (PIB). Porque lo cierto es que el paro está disminuyendo al tiempo que los empleos indefinidos a jornada completa, los puestos de trabajo pata negra: los más estables y mejor pagados. Y no sólo en España, sino también en el resto de Europa.

Lo dice Eurostat, la oficina estadística de la UE, y lo refrenda el Banco Central Europeo (BCE).

En España, los profesores de la Universidad Pablo de Olavide José Ignacio García Pérez, Manuel Hidalgo Pérez y David Troncoso Ponce han medido la “infrautilización de la mano de obra disponible”, adaptando el método que utilizan en Estados Unidos y aplicándolo a los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). El US Bureau of Labor Statistics no sólo cuenta el número de desempleados, le añade otros tres indicadores: la cifra de desanimados, la de quienes trabajan a tiempo parcial porque no han encontrado un puesto a tiempo completo y la de quienes están disponibles pero no buscan trabajo. Además, el estudio ha sumado el número de los asalariados con contrato temporal que en realidad querían un contrato indefinido.

De esta forma, 9,95 millones de personas integran esa mano de obra infrautilizada, el 41,9% de la población activa, porque están en paro, padecen subempleo o tienen un trabajo precario. Casi 10 millones frente a los 13,8 que tienen un empleo estable o, si lo tienen temporal o a tiempo parcial, es porque así lo querían.

Según las cuentas de García Pérez, Hidalgo y Troncoso, a los 4,48 millones de desempleados contabilizados en la Encuesta de Población Activa (EPA) al cierre de 2016, hay que añadir 2,81 millones de trabajadores temporales involuntarios, 1,73 millones a tiempo parcial también involuntario, así como 374.367 desanimados –no buscan trabajo porque creen que no lo van a encontrar– y otros 552.989 que buscan trabajo pero no están disponibles en el corto plazo. Toda esta bolsa de MacEmpleo –robándole la marca a la cadena de hamburgueserías paradigma del trabajo precario– suma en España la cifra de 5,47 millones de asalariados. Y no ha dejado de crecer desde 2012, cuando ascendía a 4,99 millones, impulsada por el aumento de los trabajadores a tiempo parcial involuntarios. Aunque el número de éstos ha disminuido en 2016, desde 2007 hay un millón más, espoleados por la crisis y por las medidas para impulsarlos que incluyó la reforma laboral. Otro tanto ha ocurrido con los desanimados, que se han duplicado desde 2007.

Cabe destacar que España lidera el ránking europeo de trabajadores a tiempo parcial involuntarios, que ha pasado del 30% en 2008 al 60% actual. También el de trabajadores con empleos temporales indeseados. Según Eurostat, el 91,4% ha firmado estos contratos porque no pudieron encontrar un puesto indefinido. A España sólo la supera Chipre, con el 92,2%. En Francia, el empleo temporal involuntario es del 61,7%; en Holanda, del 48,2%. No es de extrañar la cifra española si se tiene en cuenta que la tasa de temporalidad nacional es la más alta de Europa –26,1%– tras la polaca.

Como es sabido, más del 90% de los contratos que se registran cada mes en las oficinas de empleo son temporales, una constante que no ha cambiado ni con la crisis ni con la reforma laboral, en principio pensada para acabar con la dualidad, la división del mercado de trabajo entre empleos indefinidos y estables, por un lado, y empleos temporales y precarios, por otro. A esa fragilidad del contrato temporal utilizado de forma abusiva, se le ha sumado ahora la del trabajo a tiempo parcial, que ha pasado del 11,7% a finales de 2006 al 15,3% a finales de 2016 y, como admite el Banco de España en un informe del pasado junio, se ha “convertido en permanente en el mercado laboral español”.

El tiempo parcial espolea el 'MacEmpleo'

El supervisor bancario también ha calculado el grado de infrautilización de la mano de obra, que según destaca ha “aumentado considerablemente entre 2008 y 2014, ampliándose la brecha a lo largo de este periodo respecto de la definición oficial [de paro]”. Así, mientras la tasa de desempleo ha aumentado 19 puntos porcentuales entre el segundo trimestre de 2007 y el primero de 2013 –cuando alcanzó su máximo, un 26,9%–, la tasa ampliada –la que incluye a desanimados, subempleados y no disponibles– creció más, 23,1 puntos. Es decir, los macempleados y parados llegaron a sumar en su punto más elevado el 35% de la población activa. Desde entonces se ha reducido ocho puntos porcentuales, asegura el Banco de España. En este cómputo no se incluyen los trabajadores temporales involuntarios añadidos por los profesores de la Universidad Pablo Olavide.

Florentino Felgueroso, profesor de la Universidad de Oviedo e investigador de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada), fue el primero en adaptar a España la metodología del US Bureau of Labor Statistics. Según sus cálculos, el volumen de parados, desanimados, subempleados y no disponibles alcanzó el 37,1% en el primer trimestre de 2013, tras crecer 23 puntos desde 2007. En su máximo sumaron nueve millones de personas, más del doble que antes de la crisis.

También el Banco Central Europeo (BCE) considera que la definición oficial de desempleo se queda corta teniendo en cuenta cómo está cambiando el mercado de trabajo. Por eso ha empezado a calcular una tasa de paro ampliada que incluye a los desanimados, subempleados a tiempo parcial y no disponibles. Según sus mediciones, el 18% de la población activa de la zona euro se encuentra en esas infracondiciones laborales, porcentaje que dobla el de la tasa oficial de paro, el 9,5%.

El supervisor bancario coincide en destacar el continuado aumento del trabajo a tiempo parcial, que atribuye principalmente a factores estructurales como el crecimiento del sector servicios y la mayor participación de la mujer en el mercado laboral. El BCE cifra en siete millones de personas los trabajadores a tiempo parcial indeseado, un millón más que antes de la crisis. Este grupo de trabajadores supone el grueso de la bolsa de mano de obra infrautilizada en la zona euro.

Italianos desanimados, franceses subempleados

La institución europea resalta también las diferencias nacionales. Alemania es el único país donde la bolsa de subempleados, desanimados y no disponibles ha disminuido desde 2013 al mismo ritmo que la cifra de parados. Por el contrario, en Francia e Italia su número ha aumentado durante la recuperación económica y en España, aunque se ha reducido en los dos últimos años, sigue muy por encima de las cifras previas a la crisis.

Utilizando los datos de Eurostat sobre estos grupos de trabajadores infrautilizados, Italia cuenta con un 28% de parados, macempleados y desanimados, mientras que Francia roza el 20%, Holanda alcanza el 18% y el Reino Unido, el 13,3%. Además, la composición del grupo varía en cada país. En Italia es donde más desanimados hay, 3,23 millones en 2016, mientras que Francia e Italia encabezan la clasificación del trabajo a tiempo parcial indeseado, con 1,65 y 1,61 millones de personas, respectivamente.

El BCE no se detiene en los perjuicios sociales de esta precariedad laboral, pero sí advierte de que supone un freno a la subida de los salarios. No sólo porque la productividad es baja, sino también porque los trabajadores a tiempo parcial y temporales tienen menos poder para presionar a favor de subidas salariales en la negociación colectiva. Según Eurostat, el número de empleos fijos a tiempo completo en la zona euro –el 66% de los ocupados– es ahora el más bajo desde 2003, mientras que, del empleo neto creado durante la recuperación, el 33% ha sido temporal y el 25%, a tiempo parcial. Y lo más preocupante: el BCE constata que, durante la recuperación, el conjunto de los desanimados, subempleados, no disponibles y parados está resultando “menos sensible al crecimiento del PIB” –y, por tanto, ha reducido menos su volumen– que sólo los parados considerados aisladamente.

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