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PREMIOS GOYA 2024

Vox recibe 11,7 millones en ayudas públicas mientras el Instituto de Cine reparte 84 para casi mil proyectos

El cineasta Pedro Almodóvar y la actriz Penélope Cruz, durante la ceremonia de los Premios Goya.

El mantra es recurrente y antes de la ceremonia de los Goya de este año volvió a dirigirse como un proyectil. El vicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, calificó de "señoritos" que recogen subvenciones y hacen películas que no interesan a nadie a los integrantes del ámbito del cine. Desde la propia gala, el director Pedro Almodóvar reaccionó a las críticas y aseveró que el dinero que obtienen “como anticipo” lo devuelvencon creces al Estado”. García-Gallardo le respondió a través de la red social X –antes Twitter–. Matizó que España tiene una gran industria del cine "que hace muy buenas películas admiradas por todo el mundo", pero añadió que aunque el término "señoritos" no alude a la mayoría de cineastas, "sí a muchos de ellos". Dio medio paso atrás.

¿Recibe el cine subvenciones? “La industria del cine recibe incentivos del Estado, sí, pero como cualquier otro sector industrial hoy en día”, sostiene José Alba, presidente de la Asociación Andaluza de Productoras de Cine (Ancine). “Estos acaban siendo una inversión que retorna a la sociedad a través de los impuestos: vía IRPF, se paga una media del 35% de todos los salarios de la película que normalmente son casi un tercio del presupuesto de una producción; vía IVA, del 21% del resto de los gastos; y vía Seguridad Social, que supone alrededor de un 38% de todos los sueldos”, explica. A ello hay que sumar “la creación de puestos de trabajo y el motor que significa el cine para otros sectores y servicios indirectamente”, engarza. 

Su experiencia permite aseverar a Alba que “en una película el volumen que se paga de impuestos suele superar el ingreso por incentivos que se reciben”, por lo que no entiende, en línea con lo expuesto por Almodóvar, por qué hay quien se empeña en hacer parecer que son “los únicos” a los que se les asignan incentivos. “Si te compras un coche eléctrico de gama muy alta, recibes una subvención”, apunta, y encadena: “Y en nuestro caso los incentivos y ayudas directas sólo llegan si tienes la total seguridad de que vas a terminar el proyecto, que se va a rodar y va a generar todo el retorno mencionado a la sociedad. Si esto no está asegurado, no tienes acceso a los incentivos”.

Hay otro elemento que no es tan medible, pero que considera “muy importante” y tiene repercusión mundial: “La difusión de la cultura que supone haber llevado a cabo al proyecto, que es de muy alto valor, aunque no se suele cuantificar”. Es intangible. “Si una película que se ha rodado en Sierra Nevada la han visto 150 millones de personas en el mundo”, dice en alusión a La sociedad de la nieve, la cinta de Juan Antonio Bayona sobre la tragedia aérea de Los Andes de 1972, “la repercusión mediática que tiene, la permanencia y adecuación del mensaje no se podría pagar con campañas publicitarias al uso, sería carísimo”. El presidente de Ancine lamenta que la industria a la que pertenece esté "siempre en el punto de mira como sector, si se habla de ayudas públicas”, cuando, “en comparación con el resto de Europa, estamos a la cola en inversiones en cine, sobre todo, en relación a Francia e Italia, donde apoyan su industria cultural con muchísima más intensidad que en España”, abotona.

Desde una productora de Madrid inciden en que “gracias a la financiación pública se generan puestos de trabajo en áreas como la producción, la dirección, la confección del guion, los efectos especiales y el maquillaje...” y en que, “de todo lo que rodea a una película, se benefician actividades como el alquiler de equipos y localizaciones, los catering…”. Junto a ello, ultimado el producto, “la taquilla, los derechos de distribución y las ventas internacionales”, así como “los salarios de los profesionales” están sujetos a impuestos, por lo que “son otra fuente de ingresos para el Estado”, manifiestan. “Y no se puede cifrar lo que supone para la marca España los numerosos reconocimientos internacionales que está cosechando el cine español en los últimos años, como tampoco se puede dejar de mencionar que del sistema nacional de incentivos actual se benefician producciones extranjeras", apostillan. "Tiene gracia”, disparan, “que hablen de subvenciones desde Vox, ¿ellos no lo están?”, ironizan para terminar. 

Hay datos que respaldan sus palabras. Según el último anuario cerrado del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), la facturación por ejercicio que genera la industria del cine español se mantuvo relativamente estable desde 2017 hasta 2019, tanto en ingresos en taquilla como en publicidad. Sin embargo, en 2020 se produjo “un abrupto descenso” debido a la pandemia: los primeros cayeron en 453,7 millones y los segundos descendieron en 21. Con todo, en 2021 en taquillas se recuperaron 100 millones y 9 en publicidad. En el sector confían en que la tendencia se consolide. De hecho, el ICAA estima que en 2026 la recaudación en cines orbitará en torno a los 713 millones, lo que supondría un incremento de 202 desde 2022, a los que habría que adicionar los ingresos derivados de la publicidad. En el informe Entertainment and Media Outlook 2023-2027 España, de PwC, también se hace notar que, al igual que otros mercados de la industria cinematográfica en Europa occidental, “España continúa recuperándose del efecto” de la Covid-19, lo que justifica que los ingresos en 2022 siguieran por debajo de los números de 2019: los de taquilla “alcanzaron los 379 millones de euros en 2022; un resultado decente pero un 62% inferior que las cifras pre-pandemia”. Aún así, “las películas españolas lograron una cuota de mercado del 22%", un porcentaje "alto teniendo en cuenta la competencia de títulos estadounidenses”. Las previsiones asocian la venta de entradas en España a una progresión "continuada” y, si “los ingresos totales en cine fueron de 402 millones de euros en 2022”, se evalúa que puedan aproximarse a "los 705 millones en 2027”. En ese mismo estudio se confirma, además, que el país “ofrece atractivos incentivos fiscales para cineastas extranjeros, llegando estos hasta el 70% en el País Vasco”.

Hay otro racimo de datos relativos a 2022: el número de espectadores trepó a los 59,1 millones, lo que significó una expansión respecto a 2021 del 41,7%; el de películas exhibidas fue de 2.521, de las que 643 eran estrenos, suponiendo crecimientos interanuales del 18,9% y del 15,6%, respectivamente; y los trabajos audiovisuales españoles congregaron a 13,1 millones de personas, con un crecimiento interanual del 94,1%. Si bien, países del entorno europeo como Francia, Reino Unido y Alemania atesoraron un conjunto de espectadores mayor: 95,5, 76,2 y 42,1 millones, por el mismo orden. Estados Unidos, con 492,3, es “la región que mejor cifra alcanza en este indicador”, según la información difundida por el Instituto de Cinematografía. Esto es, como escurrió Bayona en los Goya, seguir agrandando el público que ve sus cintas es uno de los retos de la industria nacional.

"Si te gastas 3 millones, el Estado te puede devolver 750.000 euros

¿Y qué pasa con los gastos que implica hacer una película? A la luz de lo reflejado en el anuario del ICAA, el coste medio de producción en España bajó en 680.230 euros por largometraje entre 2019 y 2021. Ese último año resultó ser de 2,7 millones, es decir, casi 700.000 euros menos que en 2019. Aunque, en 2022 hubo una elevación en ese ámbito, de tal forma que “puede afirmarse que el coste medio de las películas españolas oscila alrededor de los 3,5 millones de euros”, según el análisis del instituto. El tipo de gasto que mayor cuantía requiere es el de personal, seguido de los desembolsos de rodaje y de explotación. Como recoge el informe Oportunidades para los Contenidos Audiovisuales de PwC, las partidas de gasto del personal técnico y artístico, junto con los de explotación, copias y publicidad aglutinan más del 50% del coste medio de producción de un largometraje en España. Fuentes del sector indican que “si te gastas 3 millones de euros en una película, el Estado te puede devolver 750.000 euros”. 

En el periodo comprendido entre 2017 y 2020 lo destinado a ayudas al cine no fue homogéneo. Si en 2018 se dedicaron a ese fin 111,88 millones, en 2019 la dotación presupuestaria fue de 48,03. Lo que sí permaneció en valores superiores al 95% es la ejecución presupuestaria. El grupo de empresas beneficiarias pasó de 337 entidades en 2017 a 692 en 2021 y, en paralelo, la cantidad de películas, proyectos o cines financiados escaló de 314 a los 851. En detalle, en 2019 se distribuyeron a subvenciones a la producción de largometrajes sobre proyecto por 43 millones, en 2020 fueron 51,9 y en 2021, 62 millones.

Por lo que respecta a 2022, el global de las ayudas de todo tipo repartidas por el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales fueron 84 millones, de los que se beneficiaron 733 empresas y contribuyeron a 988 proyectos y actuaciones ligadas a la órbita cinematográfica, incluidos algunos festivales, entre otras cuestiones. Ese mismo año, los "ingresos de origen público" que Vox reconoce en sus cuentas de aquel ejercicio rozaron los 12 millones, específicamente fueron 11,79 millones. 

Si se avanza en el tiempo, en 2023, la integridad de las ayudas del Ministerio de Cultura al cine, a través del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, ascendió a 166.657.107,8 euros, según información proporcionada por esa cartera gubernamental. El desglose es el siguiente: 43.500.000 euros vía las comunidades para la promoción de lenguas cooficiales, las salas cinematográficas y la escritura de guiones y desarrollo de proyectos; 107.590.560 del Fondo de la Cinematografía para producción generales, selectivas y cortos; 3.621.648,80 euros para la distribución de películas comunitarias e iberoamericanas; 1.944.899,00 asociados a la organización de festivales y certámenes cinematográficos; y 10.000.000 euros hilados a salas de cine para fomentar el acceso a personas mayores de 65 años.

"Fuerte dependencia" de las inyecciones públicas en Francia

España no es una rara avis en lo que a subvenciones al universo del cine se refiere. Un estudio del Observatorio Audiovisual Europeo revela que entre 2016 y 2020, la inyección pública directa y las inversiones de radiodifusores representaron casi el 50% del volumen total de financiación. La transfusión pública directa fue la más significativa, constituyendo el 26,3% de la totalidad, y todavía más predominante, el 36,8%, al excluir las películas francesas, lo que evidencia “la fuerte dependencia de este tipo de financiamiento” en el país vecino. Las inversiones de radiodifusores ocuparon el segundo lugar con un 22,3%, pero su relevancia disminuyó al 10,5% sin contar Francia. Se destaca igualmente en el análisis que los incentivos de producción están ganando terreno de forma relevante, incrementándose del 9,6% al 17,8% en el periodo analizado. "La guerra es algo muy cómodo", sentenció Juan Fernández Soler en la película Muerte de un ciclista. Estarlo con el cine parece que a algunos les trae cuenta.

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