Machismo disfrazado de "tradición" y nula educación sexual, el cóctel misógino que estalla en el Elías Ahuja

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Sobre el fondo de ladrillo de un edificio de siete plantas, se levantan decenas de cuadrículas bañadas por una luz viva y la silueta oscura de hombres que jalean, gritan y silban descontrolados. Se dirigen a quienes observan la escena desde el edificio de enfrente, habitado por chicas de su misma edad. A los gritos de guerra les precede un mensaje, proferido por el que podría ser el líder del grupo: "Putas, salid de vuestras madrigueras como conejas... sois unas putas ninfómanas, os prometo que vais a follar todas en la capea, ¡vamos Ahuja!". No es ninguna escena de una película de terror, sino la performance gestada por un grupo organizado de hombres, estudiantes universitarios que conviven en el colegio mayor Elías Ahuja, un centro religioso exclusivamente masculino adscrito a la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

El vídeo, difundido inicialmente a través de la red social TikTok, no ha tardado en correr como la pólvora. Y ha despertado una crítica unánime. La ministra de Igualdad, Irene Montero, quien precisamente lleva semanas siendo objeto de un ataque encarnizado por defender la necesidad de una educación sexual estandarizada, ha señalado que las imágenes demuestran que "necesitamos educación sexual integral" para que todos los niños y las niñas "aprendan sobre la cultura del consentimiento y no sigamos reforzando una cultura de la violación y del terror sexual que sitúa a las mujeres como objetos sexuales". El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha mostrado rotundo: "Inexplicable, injustificable, repugnante. Demos una respuesta unitaria y común de rechazo a los comportamientos machistas". E incluso el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha reconocido que lo ocurrido en el colegio mayor es "inadmisible". "En vez de salir ellas de una madriguera lo que tienen que hacer es dejar ellos la caverna. Debemos seguir trabajando en todos los ámbitos para acabar con estas actitudes machistas intolerables", ha comentado en redes sociales.

Por el momento, el centro ha emitido un comunicado de condena y ha informado de la expulsión de dos de los jóvenes que participaron en la acción machista, aunque su director, Manuel García Ortiga, declaró inicialmente a la Cadena Ser que es "una forma que tienen de expresarse" los estudiantes universitarios. Como respuesta, la Fiscalía abrirá diligencias de investigación para estudiar si los cánticos emitidos constituyen un delito de odio.

Los pasillos del colegio mayor, en manos de la orden religiosa de San Agustín, han sido testigos de toda una serie de abusos que se han reproducido durante décadas hasta enquistarse. El episodio misógino, camuflado bajo el disfraz de la "tradición", no es en absoluto un hecho aislado: se trata de un ritual que anida en las propias entrañas del centro. De ello han dado cuenta algunos testimonios de antiguas alumnas del edificio que se levanta frente al centro, el colegio mayor Santa Mónica, que han reunido el valor de hablar haciendo uso del altavoz de las redes sociales.

Pero no es solo machismo lo que campa a sus anchas en el corazón del edificio. Este mismo jueves ha corrido en redes sociales el vídeo de otra de las promociones del colegio que jalea ante las cámaras, brazo en alto, entonando la proclama nazi "Sieg Heil". El exlíder del PP Pablo Casado también sembró la polémica cuando en 2019 el diario La Marea recuperó un texto firmado de su puño y letra durante su etapa como alumno del Elías Ahuja y que animaba, en tono jocoso, a dar caza a las "lobas y zorras" que se cruzaran en su camino. "Se sueltan por la madriguera numerosas piezas de caza, dando comienzo la cacería inaugural y el ansia carnal… han de competir con los hambrientos veteranos… si se consuma la caza, no podrán disponer de sus aposentos, que son custodiados por guardianes bajo sueldo, por lo que tendrán que consumar la faena en llamadas zonas verdes o, los más afortunados, en moteles colindantes", escribía el exlíder conservador. El artículo fue publicado en la revista que editaba el propio centro.

El machismo y la ultraderecha se dan la mano

En medio de la polémica, hay quien ha alzado la voz en defensa de los autores del ritual. En concreto, sus compañeras de enfrente, las alumnas del colegio Santa Mónica, las interpeladas por la jauría machista. Algunas justifican la misoginia depredadora de sus colegas aludiendo a la broma, el pique y la tradición. ¿Es una anomalía que quien se presupone víctima ejerza una defensa del agresor? En absoluto. Y de hecho, encaja con el mensaje que repiten hasta la saciedad las feministas: la educación sexual es necesaria no solo para los hombres, sino también para las mujeres. Pero no solo es una cuestión de educación afectivo sexual.

Marian Moreno es experta en coeducación. El análisis que hace tras ver las imágenes es complejo y apunta a muchas aristas. A su juicio, no es justo señalar únicamente a la falta de educación sexual, porque hacerlo equivale a "culpar a las aulas de estos energúmenos, que son los cachorros de la ultraderecha". La defensa a ultranza de sus compañeras es muestra de ello: "Los defienden desde la idea de mujer sumisa, la que está para agradar a los varones y la mujer que defiende su clase social". Observar los hechos desde una perspectiva de clase, agrega la experta, sirve para comprender la raíz del problema. Son jóvenes "educados en colegios y familias elitistas que miran a todo el mundo con desprecio. También ellas, pero con un aprecio enorme a sus hombres".

Moreno se pregunta cuál habría sido el impacto si esto mismo hubiese ocurrido en un centro de menores no acompañados. Y recuerda que las medidas anunciadas sobre los protagonistas, como su expulsión o la imposición de cursos sobre igualdad de género, tendrán sin lugar a dudas un impacto pobre en la vida de los afectados. "Lo que hay que preguntarse es qué han hecho esos colegios y esas familias" para construir a este tipo de sujetos, porque "educar a chicos de veinte años no es fácil".

Concentraciones de protesta

"Lo que se ve en ese vídeo es una manada de depredadores en acción", clama Coral Latorre, portavoz del Sindicato de Estudiantes, quien no considera especialmente relevante la opinión de las alumnas del Santa Mónica, cuando una amplia mayoría de quienes han visto el vídeo sí se ha "sentido ofendida". Además, puntualiza, si se trata de una tradición el mensaje es todavía más grave: la institución ha tolerado este tipo de rituales durante años sin intervenir. 

"Putas, salid de vuestras madrigueras": el acoso machista a universitarias que indigna en las redes

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El Sindicato de Estudiantes ha convocado el lunes una concentración de protesta en el entorno de la universidad, junto a la salida del metro de Ciudad Universitaria. "Las chicas que vemos eso nos sentimos indignadas e inseguras, con miedo de compartir espacios con gente así", hombres que arrastran "un largo historial de violencia y acoso" y que conviven en un centro que "educa a las manadas en no respetar los derechos de las mujeres".

Latorre se pregunta el motivo por el que una universidad pública "tiene un contrato con un colegio controlado por un grupo ultracatólico con vínculos con la extrema derecha". Los dos últimos retuits del colegio mayor en la red social Twitter son comentarios de la diputada ultra en la Asamblea de Madrid Rocío Monasterio. "Estamos ante un problema de fondo que tiene que ver con la extrema derecha, la iglesia y el machismo", reflexiona Latorre. "Son hijos legítimos del patriarcado, pero también de la burguesía", completa Natalia Esteban. La joven es portavoz de la organización Pan y Rosas, que también ha llamado a concentrarse el próximo lunes en distintos campus de la universidad.

Las estudiantes organizadas quieren "confrontar frontalmente con el machismo", recordar la necesidad de "separar la iglesia de la educación" y clamar por una "educación sexual integral en todos los niveles educativos". Las consecuencias de no intervenir en la raíz del problema son evidentes: "Estos chicos mañana van a ser nuestros jefes, los jefes de las obreras que hay en nuestro país", advierte Marian Moreno, "y esa es su ideología".

Sobre el fondo de ladrillo de un edificio de siete plantas, se levantan decenas de cuadrículas bañadas por una luz viva y la silueta oscura de hombres que jalean, gritan y silban descontrolados. Se dirigen a quienes observan la escena desde el edificio de enfrente, habitado por chicas de su misma edad. A los gritos de guerra les precede un mensaje, proferido por el que podría ser el líder del grupo: "Putas, salid de vuestras madrigueras como conejas... sois unas putas ninfómanas, os prometo que vais a follar todas en la capea, ¡vamos Ahuja!". No es ninguna escena de una película de terror, sino la performance gestada por un grupo organizado de hombres, estudiantes universitarios que conviven en el colegio mayor Elías Ahuja, un centro religioso exclusivamente masculino adscrito a la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

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