“Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes”. Con este grito en el cielo ha comenzado, como cada ocho de marzo, este domingo la manifestación por el Día Internacional de la Mujer en Madrid. Miles de mujeres han salido a las calles para dar la cara frente al poder, los genocidios, la persecución a migrantes, la violencia machista y los discursos de odio, en una mañana que, pese al cielo encapotado de nubes, se ha mostrado con claridad que el feminismo sigue teniendo mucho que decir.
La primera manifestación, convocada por la Comisión 8M, ha comenzado a teñir la capital de morado desde las 12h en Atocha, junto a la Plaza del Emperador Carlos V, para continuar por el Paseo del Prado y finalizar junto a la estación de Metro de Sevilla. Este año, el recorrido se tuvo que recortar debido a la coincidencia con otra manifestación (la del bloque liderado por el Movimiento Feminista de Madrid) que partió a la misma hora desde la Plaza de Cibeles.
La brecha salarial y los asesinatos machistas siguen siendo algunos de los principales problemas para las mujeres. De hecho, desde que existe el recuento, las cifras de feminicidios ascienden a 1.353 y tan solo en lo que va de año ya son dos menores y diez mujeres asesinadas por hombres que eran sus parejas o exparejas. Pese a los datos, el movimiento feminista parece enfrentarse a otra dura realidad: tan solo cuatro de cada diez jóvenes (38,4%) en España se identifican como feminista, una cifra que lleva cayendo desde 2021.
“Por eso estar hoy aquí es más importante que nunca”, confiesa Laura, estudiante universitaria de 21 años. Ella cree que “se ha logrado demostrar que el machismo existe” y que, además, “hay un sector de la población dispuesto a combatirlo”. Aunque reconoce que desea que llegue el día en el que no sea necesario salir a la calle, “mientras siga habiendo mujeres que sufran maltrato, abuso, acoso, desigualdad y miedo, seguirá haciendo falta reivindicar cada día ocho de marzo”.
Alicia, a sus 59 años, lleva asistiendo a la manifestación desde que tiene uso de razón. Viene con sus amigas. Ella sigue saliendo a la calle, como cada año, porque “sigue habiendo muchas desigualdades y porque parece que muchos hombres y mujeres no se han enterado del reto de justicia que tenemos por delante”. Dice que queda “todo por luchar”.
A Alicia, sobre todo, lo que le preocupa es el auge de la extrema derecha entre los jóvenes, pero considera que esta lucha es necesaria “no para hacer de menos a los hombres, sino para recuperar un espacio de igualdad que nos pertenece” y cree que “en algún momento” los jóvenes se darán cuenta que “lo único que se busca es la igualdad, la de verdad”.
Aunque, según Alicia, para eso queda tiempo porque “mientras haya una parte de la ciudadanía siga empeñado en hacerse con las redes y propagar bulos para hacernos culpables, no habrá conversación, habrá enfrentamiento”.
Los políticos recuperan el “no” a la guerra “en defensa de todas las mujeres del mundo”
En la manifestación de Madrid se pudo ver a caras conocidas como la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, o la ministra de Sanidad, Mónica García. Díaz llevó el “no a la guerra” por bandera y se declaró “en defensa de las mujeres iraníes y de todas las mujeres del mundo". La exministra y eurodiputada de Podemos, Irene Montero, acudió a la manifestación junto a Ione Belarra, secretaria general de Podemos.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se pronunció en un vídeo en la red social X en el que remarcó que no permitirá “que el odio sustituya a los derechos” y pidió “más feminismo” y “más igualdad”.
Desde el PP, el líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, en un comunicado en la misma red social, felicitó el 8M a “todas las mujeres de nuestro país” y agradeció “la contribución de todas las mujeres a nuestra sociedad”.
Una marcha dividida: dos bloques, dos protestas y un “no” rotundo a la guerra
Por quinto año consecutivo, Madrid fue escenario de dos manifestaciones por el 8M que, esta vez, se convocaron a la misma hora. A ambas, la de la Comisión 8M y la del Movimiento Feminista de Madrid (MFM), las separó únicamente una distancia de tres kilómetros.
El bloque de la Comisión 8M reivindicó el carácter global e internacional de la marcha. La concentración se enmarcó en un contexto geopolítico convulso con varios conflictos abiertos como la guerra de Irán que en una semana ha dejado ya más de mil muertos o la guerra de Ucrania, que lleva ya más de cuatro años enquistada (pese a que Trump dijo que la solucionaría en 24 horas). También recordaron a Palestina, una herida que sigue abierta. Por eso, cientos de banderas palestinas ondearon también por las calles del centro de la capital en solidaridad con el genocidio cometido en Gaza.
El “no a la guerra” tambiénfue protagonista en la marcha. Este lema, que vuelve a invadir el imaginario colectivo de la sociedad española tras la negativa del Gobierno a apoyar a EEUU e Israel en su ofensiva contra Irán, puso de manifiesto el compromiso del feminismo con la paz.
“En la guerra también hay patriarcado; se ve cuando matan a mujeres y a niñas por el interés de unos hombres que luchan por el poder”, argumenta Lola, estudiante argentina de 22 años que lleva cuatro años viviendo en España. “En Argentina hemos visto lo que pasa cuando llega la extrema derecha al poder y ese retroceso va a ocurrir también en España si no les frenamos los pies”, cuenta a infoLibre. Lola explica que el “no a la guerra” y el feminismo van de la mano cuando “en la guerra los derechos de las mujeres pasan a un segundo plano históricamente” y dice que es un “deber” mostrar “que el patriarcado atraviesa todos los problemas, incluso la guerra”.
Además del difícil contexto geopolítico, la plataforma también apeló a revindicaciones a escala local y nacional. “Somos runa ed que no olvida a las 7.291 personas mayores muertas en las residencias de la Comunidad de Madrid”, aseguró la organización en un comunicado.
Ver másLa 'marea violeta' recorre las calles de las ciudades españolas por el 8M
A la par que la de la Comisión 8M de Atocha, el Movimiento Feminista de Madrid salió a las 12h desde Cibeles con el lema: “Frente a la barbarie patriarcal, feminismo internacional. ¡Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas!”. Un lema que no es casualidad. Esta situación de división viene siendo habitual desde 2022 debido a desavenencias entre ambas organizaciones con respecto a la ley trans aprobada por el Congreso en 2023 y su postura frente a la prostitución.
El MFM reivindicó, por su parte, la contrariedad hacia “todas las formas del velado de las mujeres”, que, a juicio del movimiento, son “manifestaciones de un sometimiento que les impedirá desde el control sobre su propio cuerpo al desarrollo de su vida en la sociedad”.
La marcha del bloque de la Comisión 8M finalizó sobre las 14:30 h con la lectura del manifiesto en el que puso el foco en las violencias machistas o la crisis de vivienda ante el metro Sevilla. “Somos más, en todas partes”, reivindicaron a voz en grito las organizadoras a las que siguió toda la marabunta de mujeres que este domingo salieron a la calle. “Nos quieren en soledad pero nos tendrán en común. Las feministas antifascistas somos más, somos un montón y tenemos el deseo, la potencia y el horizonte”, afrimaron desde la organización.
“Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes”. Con este grito en el cielo ha comenzado, como cada ocho de marzo, este domingo la manifestación por el Día Internacional de la Mujer en Madrid. Miles de mujeres han salido a las calles para dar la cara frente al poder, los genocidios, la persecución a migrantes, la violencia machista y los discursos de odio, en una mañana que, pese al cielo encapotado de nubes, se ha mostrado con claridad que el feminismo sigue teniendo mucho que decir.