Loretta Napoleoni, experta en terrorismo islamista

“Los jóvenes se sienten perdidos y entonces llega Estado Islámico y les dice: ‘Te queremos’”

Loretta Napoleoni: "El auge de Estado Islámico no es algo aislado, se debe al desinterés de Occidente"

Estado Islámico controla actualmente un territorio mayor que la extensión de Texas (EEUU). Según el primer ministro francés, Manuel Valls, un Ejército de hasta 10.000 europeos podría sumarse a esta organización terrorista en los próximos tres meses. Países como Reino Unido han comenzado a elaborar medidas para evitar que musulmanes radicales viajen a países como Siria o Irak para unirse a sus filas, según el diario británico The Sunday Times. Pero, ¿qué es exactamente Estado Islámico? ¿De dónde proviene? ¿Qué pretende? ¿Por qué los medios de comunicación occidentales han tardado tanto en hacerse eco de sus actividades?

A estas preguntas, y a más, intenta responder la experta en la financiación del terrorismo y asesora de diversos Gobiernos en la lucha contra el terrorismo Loretta Napoleoni en su nuevo libro, El fénix islamista. El Estado Islámico y el rediseño de Oriente Próximo, en donde traza un contexto histórico y político desde los orígenes de esta organización hasta su recorrido más reciente.

Napoleoni considera que el desapercibimiento de la evolución de Estado Islámico se debe a una mala gestión en la política exterior de Occidente. “Los americanos han llevado a cabo unas políticas que han sido un fracaso”, apunta al mismo tiempo que señala que se ha delegado a los países árabes del Golfo a la situación de Libia. “Los servicios de inteligencia no hicieron nada para comprender exactamente qué pasaba en la guerra civil de Libia y cómo eran financiados los grupos radicales", explica. 

Así, para Napoleoni, el problema fundamental tiene que ver con “un problema de modelo”. “La política exterior de ahora es un modelo que no funciona porque nadie sabe bien cómo utilizarla. La crisis de Siria y el auge de Estado Islámico no es algo aislado, es parte de un proceso de cambio radical entre los poderes políticos internacionales que tanto europeos como americanos no han sabido comprender. El problema de la política exterior es que no existe”, afirma la experta.

Pero, para la experta, el problema de la ascensión de Estado Islámico es anterior a la crisis siria de estos últimos años, pues “el error fundamental fue la intervención [de Estados Unidos] en Irak”. “La estabilidad de Europa diez años atrás fue una estabilidad relacionada a regímenes en Oriente Medio muy dictatoriales, regímenes que nosotros pusimos en el poder o que aceptamos”, asegura. Sin embargo, sí es cierto que “sin el conflicto sirio, la organización no se podría haber reconstituido, ya que en 2010, en Irak, estaba casi a punto de desaparecer”.

A pesar de ello, Occidente no empezó a interesarse por Estado Islámico hasta que no comenzó a expandirse por Irak cuando, en realidad, ya estaba asentado de manera notable en Siria. La razón de ello, según Napoleoni, es que “Occidente no tenía interés” en él. “Es increíble que una organización tan fuerte en Siria no produjera interés en Washington”, comenta aún con sorpresa.

“La reacción de Occidente ha sido muy débil. Estado Islámico ha desarrollado un poder tan grande en tan sólo unos meses que al final la comunidad internacional ha tenido que hacer algo”, afirma Napoleoni, quien considera que la mejor solución para hacer frente al grupo terrorista “parece ser una acción militar”. Eso sí, sin la presencia de tropas, puesto que, según la experta, “Estados Unidos no puede regresar a Irak porque la opinión pública no lo permitiría”. Es por eso que utiliza el término de “guerra a distancia”. “Cuentan con drones que bombardean a Estado Islámico –y a la población civil, añade– además de la financiación para armar a los kurdos y a todos los grupos que se declaren combatientes contra el Estado Islámico”.

Estado Islámico como grupo a imitar

Este fin de semana la banda terrorista Boko Haram, que opera en Nigeria y los países colindantes, se declaraba vasallo de Estado Islámico y reconocía a su líder, Abu Bakr al Bagdadí, como el nuevo califa. “Es la prueba de que Estado Islámico no es sólo un Estado en Irak y en Siria. Es un modelo internacional que va a ser imitado por todos los grupos yihadistas que quieran llevar a cabo el mismo objetivo, la transición de grupo armado a estado”, explica Napoleoni.

Y es que, a día de hoy, Estado Islámico ya opera en los territorios conquistados como un verdadero Estado. Sin ir más lejos, su manera de financiación pasa por la recogida de impuestos o la producción agrícola de las regiones ocupadas. “Hay una organización estatal. Eso es lo que el mundo no entiende. Cuando controlas un territorio tan grande, existe la posibilidad de actividad económica. Además están muy cerca del área de guerra de Siria, una región donde se puede ganar bastante dinero puesto que no hay una economía real, es una economía de guerra”, detalla.

Eso es, precisamente, lo que diferencia a Estado Islámico de la gran mayoría de grupos terroristas, el estar llevando a cabo una transición de grupo armado a un Estado, aunque únicamente reconocido por ellos mismos. De momento. Este hecho les diferencia de Al Qaeda, que tiene “un proyecto típico de organización terrorista: destruir”, asegura la italiana. “Son un poder dictatorial, no quieren buscar el consenso de la población, algo que está intentando Estado Islámico”, explica.

Y es que, en realidad, Estado Islámico no tiene nada que ver con Al Qaeda. El primero tiene un germen burocrático, se considera un Estado, mientras que el segundo únicamente se aprecia como una organización.

Napoleoni se remonta a inicios de los 2000 para explicar su nacimiento, que vino dado de la mano de un jordano, Abu Musab al Zarqawi, quien, durante su prematura estancia en la cárcel, se afilió al salafismo radical, un movimiento suní que propugna el rechazo absoluto a los valores occidentales. La autora subraya que es la rama del islam que profesa en la actualidad la organización.

Si bien Al Zarqawi llegó a ser reconocido por Osama bin Laden como jefe de Al Qaeda en Irak, el jordano dirigía al mismo tiempo un grupo yihadista denominado al Tawhid al Yihad, que posteriormente pasaría a llamarse Estado Islámico de Irak (ISI). La muerte en 2006 de al Zarqawi durante una incursión en área estadounidense paralizó temporalmente a esta organización. Esto, unido a otros factores, dio como resultado el debilitamiento del grupo hasta que en 2010 Abu Bakr al Bagdadí, el actual líder de Estado Islámico y autoproclamado califa, se alzó como cabeza del grupo y empezó a distanciarse de Al Qaeda.

Napoleoni insiste en las diferencias entre Al Qaeda y Estado Islámico. Esta persige impulsar un califato. “Al Qaeda hablaba de él, pero su objetivo siempre fue la destrucción del régimen”, explica. Aunque sí es cierto todos los grupos yihadistas hablan del califato, puesto que es la manifestación política más desarrollada que el mundo musulmán ha experimentado a lo largo de su historia. “La idea de regresar al califato fue siempre la idea política. Pero ha surgido un concepto nuevo. Lo que Estado Islámico está haciendo es la creación de un califato en el siglo XXI, hay un proyecto nacionalista que antes no existía”, añade la experta.

Un mensaje “seductor”

Napoleoni afirma en su obra que el mensaje de Estado Islámico ha arraigado en el mundo musulmán de manera contundente por tratarse de un “mensaje seductor”, sobre todo para los jóvenes. “No saben bien dónde están, si enmarcarse en la cultura de sus padres emplazada en países en los que nunca han estado, o si pertenecen a la sociedad occidental. Se sienten perdidos y entonces llega Estado Islámico y les dice: 'Te queremos, puedes ser parte de este proyecto patriótico, de la utopía política'. Es un mensaje muy seductor para gente que no tiene nada más”, explica Napoleoni. Así, lo que promete en sus discursos el nuevo califa Bagdadí es “devolver a los musulmanes la dignidad, la fuerza, los derechos y el liderazgo del pasado”.

Pero esto también pasa en Irak. En una parte de la obra se retrata la manera en la que la población iraquí ha asimilado el ascenso de Estado Islámico, que incluso acude a sus festivales religiosos en las plazas de las aldeas. Pero, ¿le compensa más a la población estar bajo el yugo de Estado Islámico con todas sus consecuencias –como que las mujeres ni siquiera pueden caminar solas por la calle–, en vez de permanecer bajo el poder de los Gobiernos actuales? La respuesta es compleja.

En este sentido, Napoleoni apunta al régimen dictatorial en el que se ven inmersos algunos de los países de Oriente Medio. “Los Gobiernos actuales son dictatoriales. El Gobierno de Assad –dictador de Siria– es un gobierno dictatorial y en Irak sucede lo mismo. Son gobiernos chiíes que hacen una discriminación tremebunda. Y, al fin y al cabo, Estado Islámico lo que hace es tratar de proteger a la población suní. Es por eso que se mueve en regiones con mayoría de este grupo musulmán”, explica.

Sin embargo, el mensaje que mandan a Occidente es un mensaje de violencia. “La violencia está dirigida a nosotros. Es una violencia para producir miedo, para ponernos en frente de una barbarie que es inconcebible, que no se puede aceptar. Es un miedo de un enemigo irracional, que no es como nosotros”, señala Napoleoni.

Este mensaje de violencia es difundido a través de Internet con un uso de la tecnología sin parangón entre las organizaciones terroristas. “Es gente que conoce muy bien las telecomunicaciones”, afirma la italiana, quien cree que se debe al alto número de jóvenes de los que dispone. Unos jóvenes formados en países occidentales que se han alistado en las fuerzas de combate de Estado Islámico atraídos por ese mensaje seductor.

La experta cree que Oriente Próximo tiene que cambiar "y va a cambiar", pero de una manera violenta. "El fracaso de la Primavera Árabe me dice que cambiará con violencia", reflexiona Napoleoni.

El Estado Islámico destruye con excavadoras parte de la ciudad de Nimrud en Irak

El Estado Islámico destruye con excavadoras parte de la ciudad de Nimrud en Irak

Más sobre este tema
stats