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La negociación entre el Gobierno de Colombia y las FARC “va bien”

Negociadores del Gobierno colombiano

Antonio G. Maldonado

Pese al recrudecimiento en territorio colombiano de las hostilidades entre las FARC y el Ejército colombiano, las conversaciones que mantiene el Gobierno del país andino y la guerrilla más antigua del continente, “van por buen camino”, según el comunicado conjunto que han emitido las partes al finalizar la cuarta ronda de conversaciones en La Habana.

El enviado del presidente Juan Manuel Santos, el exvicepresidente Humberto de la Calle, ha afirmado que “el ritmo ha mejorado, pero este hay que mantenerlo y preservarlo”. Y es que esa era, precisamente, una de las críticas más comunes al proceso de paz que se desarrolla en Cuba. La falta de resultados concretos que materializaran las buenas palabras que seguían a las rondas de negociaciones en resultados tangibles.

“Mientras nos mantengamos en la discusión de la agenda pactada, estas conversaciones pueden avanzar a buen ritmo; al ritmo necesario para concretar los acuerdos que nos permitan ponerle fin al conflicto”, añadió, refiriéndose a los puntos pactados en una etapa previa en Noruega, en la que se definieron los puntos de discusión del proceso: política de desarrollo rural, participación política, fin del conflicto, drogas ilícitas y víctimas.

Por su parte, “Rodrigo Granda”, miembro de la delegación de las FARC, mostró también su optimismo sobre la marcha de las conversaciones, afirmando que el proceso avanza como “un tren bala” y dentro de los cauces de negociación pactados, que no incluía un alto el fuego entre las partes.

Juan Manuel Santos, reelegido presidente de Colombia

Juan Manuel Santos, reelegido presidente de Colombia

Frente a los globos sonda que ha lanzado la guerrilla en las últimas semanas, en los que pedía, entre otras cosas, la posibilidad de legalización de cultivos ilícitos, De la Calle fue claro, y en su réplica dejó ver que entendía que no hay que tomar al pie de la letra la escenificación que del proceso hace la guerrilla: “una cosa es lo que las FARC dicen en público como parte de su plataforma, que tendrán ocasión de defender en democracia si se reintegran a la vida civil, y otra cosa es lo que se habla en la mesa; nos acogemos estrictamente a la agenda pactada y no vamos a abrirla a temas nuevos”.

Insistió en que algunas de las propuestas de la guerrilla, como “el tema minero-energético o la idea de frenar la construcción de megaproyectos para la generación de energía eléctrica”, sencillamente, no forman parte de las discusiones de la mesa.

La siguiente ronda negociadora comenzará el 18 de febrero, con el reto de seguir avanzando en asuntos concretos sin dejarse influir por el ruido de las bombas que aún siguen lanzándose en las selvas colombianas, y haciendo caso omiso a los sectores sociales y mediáticos que, liderados por el ex presidente Álvaro Uribe, abogan por un combate sin cuartel que elimine la posibilidad de un proceso negociador.

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