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Encarcelados sin cargos ni juicio: las detenciones arbitrarias de Israel contra los palestinos de Cisjordania

Un manifestante con una bandera palestina en una concentración en contra de los ataques israelíes.

Célia Mebroukine (Mediapart)

"Mi padre es comunista, pero el tribunal lo acusó de ser militante de Hamás.” Omar Assaffi, de 73 años, ex militante del Frente Democrático para la Liberación de Palestina, de extrema izquierda, fue detenido por el ejército israelí en su domicilio a las 4:30 de la madrugada del 24 de octubre. 

Su hija, Lama Assaffi, de unos cuarenta años, cuenta la historia. Vive en el mismo edificio que sus padres, en Ramala, y lo vio y lo oyó todo. "Me despertaron los gritos. Los soldados derribaron la puerta principal y encerraron a mi madre en una habitación. Luego esposaron a mi padre, le vendaron los ojos y se lo llevaron", cuenta a Mediapart esta asesora académica de la Universidad Bir Zeit. “Fue condenado a seis meses de prisión en régimen de detención administrativa.” 

La detención administrativa, muy utilizada por Israel desde hace varias décadas, permite a las autoridades detener y encarcelar a palestinos sin cargos ni juicio, de forma totalmente arbitraria. Pueden condenar a palestinos considerados "detenidos por motivos de seguridad nacional" a penas de prisión de hasta seis meses, renovables indefinidamente si Israel considera que la persona en cuestión "tiene intención de infringir la ley en el futuro", explica la ONG B'Tselem en su web. Las personas detenidas de esta forma no saben exactamente por qué han sido arrestadas.

En virtud del acuerdo entre Israel y Hamás, que entró en vigor el jueves por la mañana, se liberará a 150 presos, entre ellos menores y mujeres, algunos de los cuales se encuentran actualmente en detención administrativa. 

Desde el 7 de octubre y el comienzo de la guerra, el número de estos presos ha aumentado considerablemente. Según la asociación palestina de apoyo a los presos y defensa de los derechos humanos, Addameer, actualmente hay 2.070 personas encarceladas bajo este régimen, es decir, casi un tercio del número total de presos políticos, que se estima en más de 7.000. Según un informe de Amnistía Internacional, antes del 7 de octubre había 1.319 presos políticos. En términos más generales, según el comité de la Autoridad Palestina encargado de los presos, el número de arrestos en todos los regímenes de detención ha aumentado a 3.130 desde el 7 de octubre. 

La ONG cree que la detención administrativa se está utilizando "sistemáticamente" como "medio de perseguir a los palestinos". El 40% de los hombres palestinos ha estado en una prisión israelí en algún momento de su vida. La gran mayoría por actividades o vínculos con partidos políticos o asociaciones activistas.  

Los "poderes casi ilimitados" del Ministerio de Seguridad israelí

Es la novena vez que Omar Assaffi es detenido por las fuerzas israelíes, seis de ellas en régimen de detención administrativa. Desde finales de los años ochenta hasta su penúltima detención, en 1995, la vida de este militante y la de su familia ha estado jalonada por esta forma de detención arbitraria. “Revivo todos los traumas de mi infancia", dice Lama. “Cuando era niña, esperaba con impaciencia la liberación de mi padre. Pero en cuatro ocasiones se renovó su detención administrativa. Y cada vez se me partía el corazón". 

Lama recuerda las tristes celebraciones de fin de curso sin su padre y los agotadores viajes en autobús a la prisión central de Hebrón. Omar Assaffi está ahora en la prisión de Ofer, a las afueras de Jerusalén Este. Pero Lama ya no está autorizada a visitarlo. 

El 31 de octubre, las autoridades israelíes prorrogaron un mes más el "estado de excepción en las prisiones". Según Amnistía Internacional, el Estado confiere "poderes casi ilimitados" al Ministerio de Seguridad Nacional, permitiéndole, entre otras cosas, "privar a los presos condenados de las visitas de sus familiares y abogados, mantener a los presos en celdas superpobladas, privarlos de hacer ejercicio al aire libre e imponer crueles castigos colectivos como cortar el agua y la electricidad", allanando el camino para un trato "inhumano". El ministerio está dirigido actualmente por Itamar Ben Gvir, miembro del partido de extrema derecha Fuerza Judía

“He oído hablar mucho de torturas y violencia en la cárcel, y eso me preocupa mucho", dice Lama. “Mi padre está enfermo, tiene problemas de corazón, tiene que tomar siete medicinas al día para que su corazón siga funcionando". Según el presidente de la comisión de presos de la Autoridad Palestina, entrevistado por Reuters, en las últimas semanas han muerto cuatro presos palestinos en cárceles israelíes. Al menos dos de ellos se encontraban en detención administrativa, según Al Jazeera

Durante 17 días, Lama y su familia no tuvieron noticias de Omar. Hasta que su abogado obtuvo por fin el derecho de visita. “Mi padre le dijo al abogado que no le estaban dando la medicación adecuada y que tenía dolores muy fuertes en el pecho", dice Lama entre sollozos. “Lo conozco bien, sé que si lo dice, es que es grave.” 

Sin embargo, Omar Assaffi cortó sus vínculos con el Frente Democrático para la Liberación de Palestina ya en 2006. “Siguió implicado en la vida política, y fue miembro del sindicato de profesores cuando daba clases en la universidad", cuenta Lama. “Desde el 7 de octubre se manifiesta contra la guerra y contra la Autoridad Palestina, que condena la resistencia [de Hamás]. También ha participado en concentraciones con ocasión de las visitas de ciertos jefes de Estado. Fue detenido justo antes de la visita de Emmanuel Macron.” 

“La detención administrativa es inhumana", afirma Lama. “Echo de menos a mi padre. Siempre he estado muy unida a él. Es una buena persona. Siempre me llamaba para preguntarme qué fruta traerme del mercado, recogía a sus nietos del colegio cuando yo no podía, me ayudaba a pagar las matrículas del cole. Y todas las mañanas me llamaba para invitarme a tomar el té. No he vuelo a tomarlo desde que lo detuvieron. Le estoy esperando.” 

Padre e hijo en detención administrativa

Fadia Barghouti vive en el pueblo de Deir Ghassaneh, al norte de Ramala. Su marido, Mahmoud Barghouti, de 57 años, fue detenido en septiembre de 2022. Fue condenado a seis meses de detención administrativa. Desde entonces, esta condena se ha renovado dos veces. “En condiciones normales, tenía que haber salido en enero de 2024", explica Fadia Barghouti. “Pero si la guerra continúa, no saldrá en libertad". 

Mahmoud Barghouti es militante de Hamás. Fadia Barghouti aún recuerda la fecha exacta de la primera detención administrativa de su marido: "Fue el 14 de diciembre de 1993, durante nuestro primer año de matrimonio. Lo detuvieron con otros miembros de Hamás el día del lanzamiento oficial del partido. Yo estaba embarazada de mi primera hija.”

 

Mahmoud Barghouti fue liberado en abril de 1994, tras cuatro meses de detención administrativa. Luego siguieron las detenciones: "En 1997, nos abandonó durante tres años, cuando mis primeros hijos, Haneen y Amar, sólo tenían uno y tres años. Cuando nació Bassel, lo detuvieron de nuevo. Cuando nació Bilal también. Yaffa, el hijo de Haneen, nuestro nieto, tiene hoy 13 meses y Mahmoud no lo conoce. A todas las edades, desde la infancia hasta la edad adulta, mis hijos han visto cómo detenían a su padre.” 

Fadia Barghouti, ex profesora de inglés de 50 años, nos asegura que su marido es simplemente un militante. Nunca ha sido condenado por ningún acto violento y nunca ha pertenecido al brazo armado de Hamás. "Mahmoud es un contable que trabaja para la Autoridad Palestina en Ramala. Acudía a la oficina todos los días, como cualquier otro empleado", explica. “Fue elegido una vez, en 2004, como concejal de nuestro pueblo. La gente de aquí lo conoce por eso y por sus numerosas detenciones, pero eso es todo". 

El 23 de octubre, Bassel, de 22 años, el segundo más joven de los hermanos Barghouti, también fue detenido por el ejército israelí. "Antes, los soldados llamaban a la puerta y al menos esperaban a que las mujeres tuvieran tiempo de cubrirse el pelo. Esta vez, lo único que oímos fueron sus gritos y el ruido de los cristales de la puerta al romperse", recuerda Fadia. “Cuando Bassel bajó, lo agarraron, lo golpearon y lo tiraron al suelo. Luego pusieron patas arriba todas las habitaciones de la casa y lo destrozaron todo. Tardé una semana en recomponerlo todo.” 

En una pared del salón de la planta baja de esta gran casa se ve un póster de tamaño natural de Mahmoud Barghouti. "Un soldado descolgó violentamente el póster, lo pisoteó y me dijo: 'Tu marido está muerto. Hamás ha muerto". Según su madre, Bassel fue esposado, vendado y se lo llevaron. 

Unas horas más tarde, Fadia encontró una foto de su hijo sentado en una cama en una casa desconocida, acompañado de otros hombres detenidos el mismo día por la zona. Según ella, la foto fue publicada en Facebook por el capitán del ejército que estaba presente cuando detuvieron a su hijo. Dos días antes de nuestra reunión, Fadia se enteró de que su hijo había sido condenado a seis meses de detención administrativa. 

Bassel Barghouti estudia ingeniería informática en la Universidad de Bir Zeit. “Es un estudiante tranquilo", dice su madre. “Es simpatizante de la Agrupación Islámica, un sindicato de estudiantes de la universidad, que Israel considera la rama estudiantil de Hamás. Es cierto que este sindicato ganó las últimas elecciones estudiantiles, pero Bassel no era candidato y no fue elegido". 

Fadia fue candidata en las elecciones legislativas de 2021, que fueron anuladas tres semanas antes del día de la votación y aplazadas indefinidamente por la Autoridad Palestina. Hizo campaña en la lista afiliada a Hamás. Era su primera experiencia en política y de ahí su agudo discurso: "Hace 75 años que a nosotros, los palestinos, nadie nos escucha. Nadie ha pensado en resolver este problema, nadie ha pensado en tener en cuenta el hecho de que estamos siendo torturados, humillados y asesinados. Nadie. Lo único que ha cambiado la situación ha sido el 7 de octubre.”

Como abogado, no puedes hacer nada contra la detención administrativa.

Fadi Qawasmeh, abogado palestino

Era completamente de noche en las afueras de la prisión de Ofer cuando Fadi Qawasmeh salió de la sala de vistas del complejo militar que rodea la prisión, conocida por retener a presos a la espera de una resolución sobre su detención administrativa. Durante nueve horas seguidas, este abogado de unos cincuenta años ha defendido a palestinos detenidos desde el 7 de octubre. "Tengo tantos clientes que olvido sus nombres. Nunca me ha pasado, suelo saberme los casos de memoria", explica. Sus familias me llaman, pidiéndome noticias, y yo ni siquiera sé de quién hablan". 

Hace algunos años que Fadi Qawasmeh no admite nuevos casos de detención administrativa. Pero como el número de detenciones se ha disparado desde el 7 de octubre, no ha tenido más remedio que empezar de nuevo. 

“La conmoción que han sufrido los israelíes es tal que la forma en que nos tratan, a los abogados y a los presos, no tiene precedentes", explica. “Las relaciones entre abogados, fiscales y jueces son muy tensas. Es mucho más difícil que antes, los casos son más complejos, los jueces son más duros. Nuestra capacidad para ayudar realmente a nuestros clientes ha disminuido enormemente.”

Sin cargos ni un juicio real, el papel de los abogados de los presos en detención administrativa es mínimo. “En cuanto al procedimiento, como abogado no podemos hacer nada porque todos los cargos se basan en información clasificada a la que no tenemos acceso", dice Fadi Qawasmeh. “Recordé por qué había dejado de trabajar en los casos de detención administrativa: porque esta frustración me agota". 

La mayoría de los clientes de Fadi Qawasmeh son personas que, en un pasado más o menos reciente, han tenido vínculos con Hamás. Para el abogado, el uso masivo de la detención administrativa tiene una explicación sencilla: "Es un castigo colectivo por lo que ocurrió el 7 de octubre. Para las fuerzas de seguridad israelíes, si has estado estrechamente o remotamente vinculado a Hamás, representas un peligro, aunque lleves años sin hacer nada". 

En un momento de extrema tensión, en que se prohíbe a las familias visitar a los presos, los abogados, a pesar de que también a ellos se les mantiene a distancia de los presos, consiguen obtener derechos de visita. “No lo hago porque piense que mi talento como abogado vaya a cambiar las cosas", confiesa el abogado.” Lo hago para que los presos puedan tener contacto con el mundo exterior, para transmitirles mensajes de sus familias, lo hago por razones humanas". 

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En Deir Ghassaneh, Fadia Barghouti no tiene noticias de su hijo desde su detención, pero hace poco se enteró de que su marido había sido trasladado a otra prisión, a seis horas en coche de su casa. “No tengo ya esperanzas", afirma. “Mi marido y mi hijo están en la cárcel porque Israel ha decidido castigar a todos los palestinos sin excepción. Desde la detención de mi hijo, duermo con una bolsa de ropa de recambio junto a la cama, por si vienen a buscarme a mí también".

 

Traducción de Miguel López

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