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Europa aplica los test de detección del covid-19 de forma peligrosamente descoordinada

En el antiguo hospital militar de Sevilla se realizan test desde el coche.

Amandine Alexandre | Cécile Debarge | Ludovic Lamant Thomas Schnne (Mediapart)

En la hoja de ruta para la salida del confinamiento que ha publicado la Comisión Europea este miércoles 15 de abril, se pide a los Estados miembros “alinear la metodología de los test”. Aunque solo sea para permitir la comparación entre países sobre la progresión del covid-19.

Puede parecer un asunto técnico, pero será sin duda uno de los puntos importantes para terminar bien el confinamiento y para la reapertura rápida de las fronteras interiores de la UE: una mejor coordinación de las políticas de los test en vista de que la situación está actualmente muy dividida entre los Estados.

Según el ejecutivo europeo, que ha publicado también ese mismo día una comunicación bastante árida sobre los test disponibles y su eficacia, había ya desde primeros de abril cerca de 200 kits de test del Covid-19 que tenían la marca “CE”, es decir, que podían ser comercializados: 78 de ellos de la categoría PCR –muestras tomadas de la nariz o la garganta que detectan la presencia del virus– y el resto que miden, después de la exposición, la presencia de posibles anticuerpos en sangre (portadores sanos, enfermos o curados).

Este es el panorama general de las estrategias seguidas sobre la aplicación de los test en el continente, desde Alemania a Italia y de España al Reino Unido.

En Italia se han hecho ya más de un millón de test, con Venecia en vanguardia

El Ministerio de Sanidad italiano, en una circular del 3 de abril, recomienda recurrir a test de diagnóstico rápido, que se supone reducen a la mitad el tiempo de espera para tener resultados. Los test serológicos, por contra, no son considerados bastante fiables en personas que no han contraído aún la enfermedad.

Tienen que ser aplicados pues prioritariamente a los casos clínicos sintomáticos y poco sintomáticos, en su entorno de riesgo que presente síntomas –identificando todos los contactos de la persona enferma 48 horas antes de que aparezcan los primeros síntomas– y al personal sanitario y asimilado en riesgo. Los test efectuados sobre el personal sanitario deben ser tratados con prioridad, en un máximo de 36 horas. Tienen un listado de once kits de test de diagnóstico, producidos por doce empresas, de las que seis son italianas.

En realidad hay más empresas que fabrican esos test. La Copan Diagnostic de Brescia, por ejemplo, no está en la lista pero ha dado mucho que hablar a mediados de marzo por haber despachado por avión militar a Estados Unidos medio millón de test cuando Lombardía es la región más afectada por la epidemia de covid-19. La empresa se ha defendido explicando que no existe escasez de test en el país.

En materia de aprovisionamiento de los test, según dicha circular, la mayor preocupación es la escasez de reactivos necesarios para su fabricación. Otra dificultad identificada es la sobrecarga de trabajo de los laboratorios de análisis, 152 habilitados en todo el país.

En total, a fecha del 14 de abril, han sido realizados 1.073.689 test, de los cuales ha dado positivo un 15%. La tasa varía mucho según la región, yendo hasta el cuádruple entre dos de las tres regiones más afectadas: 6,9% en el Véneto contra el 28,5% en Lombardía, ambas en el norte del país. Esta diferencia se explica por la política de test a gran escala que puso en marcha el Gobierno del Véneto. En Italia, el Ministerio de Sanidad establece las grandes líneas de la política sanitaria y las regiones las ponen en marcha.

En el Véneto, el municipio de Vo'Euganeo ha sido uno de los once primeros en ser confinados desde el 22-23 de febrero. A sus 3.000 habitantes les ha sido ya hecho el test. Entre el 50 y el 75% de las personas contagiadas no presentaba ninguno o muy pocos síntomas. Con la política de test a gran escala, el gobernador del Véneto, Luca Zaia, quiere detectar mejor a los pacientes positivos que no tengan ningún síntoma, fuente principal de contagio.

En Verona, los test ya se hacen en drive in (desde dentro del coche) desde el 11 de abril. La región también ha previsto obtener 100.000 muestras de sangre para determinar quién ha desarrollado anticuerpos contra el Covid-19 con el fin de dejar circular libremente a los que estén inmunizados. El personal sanitario y el de las residencias de ancianos han sido los primeros en recibir el test, seguidos del personal del servicio público. Algunos médicos han advertido de las limitaciones de esta última medida, pues las condiciones de inmunidad al covid-19 no son aún seguras.

Un comienzo calamitoso en España

En el asunto de los test todo empezó mal en España. El Gobierno de Pedro Sánchez compró 640.000 test a una empresa china, Bioeasy, de Shenzhen (sureste de China), pero los hospitales se dieron cuenta enseguida, a finales de marzo, de que esos test rápidos, realizados a partir de una muestra en la nariz, eran defectuosos: solo reconocían al 30% de las personas efectivamente enfermas, cuando en teoría la tasa debería ser superior al 80%.

La Embajada de China en Madrid explicó que la empresa elegida por España en realidad no tenía licencia de fabricación. Pedro Sánchez reconoció el error, la oposición conservadora se subió por las paredes y el Gobierno hizo un nuevo pedido a otra empresa china, enviando un avión militar a Shanghai a recoger el material, un millón de test rápidos, en vuelo de ida y vuelta el 29 y 30 de marzo.

El Ejecutivo anunció a continuación, el 7 de abril, un amplio plan de test serológicos aleatorios con el fin de evaluar mejor el número de personas contagiadas en el país. Se aplicará a un total de 30.000 hogares, unas 62.400 personas, siguiendo un dispositivo pensado en dos tiempos: un primer test rápido, que mide la presencia de anticuerpos en el organismo. Si resulta negativo, se somete a la persona a un segundo test, el PCR, más largo pero considerado también más fiable, que detecta la presencia del virus en el organismo.

Las mismas familias tienen que prestarse al mismo proceso dos semanas más tarde. Para Madrid, el objetivo es disponer de una cartografía exacta de los contagios para organizar mejor el confinamiento. Pero también parece que este tema es difícil de poner en práctica. Según El País, este estudio no se ha puesto aún en marcha a fecha 15 de abril. El Ministerio de Sanidad mientras tanto asegura que se han realizado entre 15.000 y 20.000 test PCR diarios en el país –un orden de magnitud muy por debajo de las necesidades– cuando ya han fallecido en España 19.130 muertos por el covid-19 desde que comenzó la epidemia.

[Según los datos publicados por la Fundación Civio, a los que se añaden los recopilados por El Confidencial, España habría realizado unos 670.000 test PCR hasta este 14 de abril. A esa cifra hay que sumar los test rápidos, otros 45.000 repartidos entre siete comunidades. En total, 715.000 test de ambos tipos]

Todavía hoy la mayor parte de las personas que se someten el test es porque presentan síntomas: la prueba sirve para confirmar la enfermedad, más que para descubrirla. En una escala muy diferente, Islandia y sus 360.000 habitantes se lo han tomado muy en serio: ha hecho ya el test a 35.000 personas y ha detectado 1.700 enfermos.

Alemania: después de los test masivos, la hora de las campañas serológicas

Más de un mes después de su entrada en confinamiento, Alemania sigue presentando “buenas” estadísticas frente a la pandemia del covid-19. En sus últimos informes, el Instituto Robert Koch (RKI), el “vigía virológico” del país, nota una ligera ralentización pero confirma el número de contagios (127.584 a 15 de abril), junto con un nivel de muertes relativamente bajo (3.254).

Además de un semi-confinamiento bastante bien respetado por la población y de unas capacidades hospitalarias importantes, la elevada frecuencia de test puede ser una explicación importante de esos resultados. La opción por una detección más masiva ha sido posible gracias a la presencia de un tejido industrial sólido en el campo de las “ciencias de la vida”, y también por la estructura federal del país que ha facilitado las autorizaciones de producción de test.

En Alemania, es sometida a test toda persona que presente síntomas de tipo gripal y que haya estado en probable contacto con una persona que haya dado positivo, o quien presente una comorbilidad (apariencia de dos o más enfermedades, ndt) o simplemente que trabaje en un sector de riesgo.

El RKI publicó el 9 de abril un boletín epidemiológico que arroja las cifras más recientes sobre la cantidad de test realizados. Hasta la primera semana de marzo, Alemania hizo más de 90.000 test por semana, luego pasó a 127.457 en la segunda semana, a 348.619 en la tercera, 354.521 en la cuarta y a 392.984 en la primera semana de abril. Cifras construidas sobre la base de datos brutos y de evaluaciones estadísticas.

Para ello, el RKI se basa en las informaciones recibidas de 168 laboratorios de los 400 laboratorios de análisis de test PCR (detección del contagio en el momento del test) registradas en el territorio. Para conocer mejor el nivel de difusión de la enfermedad y de inmunidad de la población, acaban de ser iniciadas varias campañas de test serológicos a partir de las poblaciones de varias zonas con muchos contagios.

Para conocer más sobre la política de los test en Alemania, leer nuestro artículo del 1º de abril: Alemania se prepara para una detección más masiva.

En el Reino Unido, el Ejecutivo promete hacer test en las residencias de mayores

Esta es la última promesa del Gobierno británico. ¿Una promesa más en el aire? Una cuestión que se impone mientras los test de detección sean limitados –el domingo fueron hechos 18.000– y los equipos de protección sigan faltando cruelmente en los hospitales.

El miércoles pasado por la mañana, el ministro de Sanidad, Matt Hancock, anunció por vídeo que toda persona ingresada en una residencia de mayores –las care homes– tras un periodo de hospitalización será sometida a test de detección del Covid-19. Los test serán también aplicados al personal de estos establecimientos en los próximos días y a los residentes que presenten síntomas les serán también aplicados “conforme lo vaya permitiendo el dispositivo”, dijo Matt Hancock.

Con ese anuncio, el gobierno espera contener el escándalo de los contagios y las muertes causadas por el coronavirus en los care homes. Hasta hace pocos días, la hecatombe provocada por el coronavirus en los establecimientos de atención a las personas mayores del Reino Unido era ampliamente ignorada por los medios y las autoridades. Pero a principios de semana, los responsables de los care homes del país, donde residen unas 400.000 personas, han roto el silencio.

Care England, que agrupa a los care homes independientes de Inglaterra, estima que ya han fallecido por el virus alrededor de 1.000 residentes, bastante más de las 217 muertes contabilizadas oficialmente en los care homes ingleses y galeses entre mediados de marzo y comienzos del mes de abril.

La falta de transparencia del Gobierno de Boris Johnson sobre la situación de las residencias de mayores es muy preocupante. El balance oficial diario de muertes causadas por el covid-19 continua limitándose a las ocurridas en los hospitales cuando el país ha entrado ya en la cuarta semana de confinamiento.

En este contexto, ¿hay que creer al Ejecutivo británico cuando promete realizar 100.000 test diarios de aquí a fin de mes? El personal del National Health Service (NHS) tiene acceso a 23 centros de detección en todo el país pero el test ha sido aplicado sólo a poco más de 40.000 empleados del sistema de salud pública, es decir, a una pequeña parte de los médicos, enfermeras, auxiliares, etc.

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En colaboración con AstraZeneca y GlaxoSmithKline, un laboratorio de la Universidad de Cambridge será capaz de realizar 30.000 test por día antes de primeros de mayo, ha anunciado Stephen Toope, el vice-canciller de la universidad.

Traducción de Miguel López.

Texto original en francés:

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