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La letra pequeña del contrato de gobierno italiano

El líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio, y Giuseppe Conte, el elegido para liderar el nuevo gobierno italiano.

Revisar los tratados europeos de librecomercio, expulsar a los migrantes irregulares, sustituir el impuesto progresivo de la renta por una tarifa plana y sacar adelante una “renta de ciudadanía”. Estas son las principales medidas contenidas en el “contrato para un gobierno del cambio”contrato, firmado por el partido de ultraderechas, la Liga que dirige Matteo Salvini, y el movimiento iconoclasta Cinco Estrellas de Luigi di Maio.

Tras numerosas peripecias y filtraciones contradictorias a la prensa –incluida una versión provisional del contrato en la que se apostaba por una salida de Italia de la eurozona–, las dos formaciones alcanzaban un acuerdo con relación a un programa que parece contentar a todos y que incluye propuestas neoliberales, medidas represivas y correcciones sociales.

Los dos líderes de ambos partidos le presentaron dicho contrato el lunes al presidente italiano, Sergio Mattarelloa, al tiempo que abordaban con él, por enésima vez, la composición de este gobierno inédito en Italia donde, por primera vez, las fuerzas políticas tradicionales no estarán en el ejecutivo. Luigi di Maio ha propuesto para dirigir este gobierno a Giuseppe Conte, un profesor de Derecho sin filiación partidista y que carece de experiencia en política. El presidente tiene la última palabra. El programa consensuado pretende ser una síntesis imposible entre un partido abiertamente xenófobo y otro que, hasta la fecha, quería reformar el sistema político italiano. El acuerdo, de 58 páginas, es ambiguo en lo que se refiere a la financiación de las medidas presupuestarias y en su conjunto es más un catálogo de buenos deseos que un contrato a la alemana, en el que los autores quisieron inspirarse.

No obstante, el programa –aprobado por las bases de ambas formaciones el pasado fin de semana (el M5S lo sometió a votación en línea pero sólo se pronunciaron 44.000 de sus afiliados, mientras que la Liga consultó a sus miembros en stands instalados en diferentes ciudades del país)– pone de manifiesto el intento por alcanzar un acuerdo por parte de las dos formaciones; partido que a priori no tienen nada en común. En esta yuxtaposición de medidas políticamente opuestas, el M5S consigue salvar algunos elementos de su propio programa, lo que quizás le va a permitir no darle la espalda desde el primer momento a su electorado, procedentes de la izquierda. Estos son los principales puntos recogidos en el contrato de gobierno:

Bajadas de impuestos y flat taxflat tax

Los dos partidos se han puesto de acuerdo para “simplificar” y bajar el  impuesto sobre la renta para, dicen, reactivar el consumo. El Gobierno apuesta sólo por la recuperación de la demanda interior para reducir la deuda pública del país (actualmente representa el 130% del PIB). No piensa aumentar los ingresos del Estado. Al contrario.

El objetivo es aprobar una flat tax (tasa impositiva única) para los hogares y para las empresas con sólo dos tipos: del 15% y del 20%. Las rentas más bajas estarán exentas de pagar el impuesto para no “perjudicar a las clases inferiores”, pero el contrato de Gobierno no dice cuál será el umbral impositivo.

Además, ambos partidos se comprometen a no subir el IVA y a luchar mejor contra el fraude y la evasión fiscales.

Inmigración: “repatriación y fin del negocio”

Este capítulo del programa es sin duda el más revelador del ejercicio acrobático al que se han librado los dos partidos. Aquí más que en otros aspectos, se puede leer una yuxtaposición de propuestas contradictorias e incluso se puede adivinar quién (la Liga o el M5S) ha escrito qué... Porque si el partido xenófobo de Matteo Salvini rechazaba hasta ahora a incluir la política migratoria de Italia en el marco de las políticas europeas, el Movimiento Cinco Estrellas quería encontrar una solución en el seno del marco europeo.

En la práctica, en el programa queda plasmado como sigue: “Italia debe tener un papel decisivo en las mesas de negociación europeas relativas a las políticas de asilo y de inmigración”. Paralelamente, el nuevo gobierno pretende hacer de modo que “los procedimientos de verificación del derecho al estatus de refugiado o de su revocación sean fiables y rápidos, mediante la adopción de procedimientos acelerados o la devolución a la frontera y la identificación de los países de origen y de procedencia seguros”. Dicho de otro modo, represión y política de retorno serán la norma. El programa recoge explícitamente que conviene asignar más recursos a los fondos de repatriación, incluso con cargo a los recursos hasta ahora previstos para la acogida de refugiados.

El nuevo ejecutivo quiere poner en marcha acuerdos bilaterales para favorecer estas repatriaciones –un mecanismos ya en marcha con Estados fallidos donde los migrantes son víctimas de trato inhumano, como Libia–. Promete luchar contra las organizaciones de tráfico de seres humanos e introducir más transparencia en la gestión de los centros de acogida de refugiados (en Italia a menudos subcontratados a organismos privados).

“A día de hoy, hay alrededor de 500.000 migrantes irregulares en nuestro territorio y por ende es prioritaria una política de retorno seria y eficaz”, se puede leer en el programa, que a estas alturas ya no deja lugar a dudas sobre el color de la futura política migratoria. Los dos partidos se comprometen a revisar también las condiciones de la reagrupación familiar y las prestaciones sociales a las que tienen derecho los extranjeros.

La UE, objeto de todos los miedos en Bruselas

Con respecto a la UE, que es lo que más miedo da en Bruselas y lo que ha llevado, en los últimos días, a varios dirigentes europeos a alertar al futuro Gobierno italiano, el contrato de Gobierno es en realidad mucho menos ofensivo de lo que daba a entender el programa electoral de la Liga, este invierno, y menos de lo que lo era la primera versión del contrato de coalición filtrada la semana pasada a la prensa: la idea de una salida de Italia de la zona euro no aparece. En cambio, se pueden leer aspectos de los que no renegarían las izquierdas alternativas del continente. El programa preconiza un fortalecimiento del papel y de los poderes del Parlamento Europeo, como “única institución europea que tiene legitimidad democrática directa”. Paralelamente, quiere provocar “el debilitamiento” de los órganos de decisión europeos que no tienen esta legitimidad y combatir la “supremacía de uno o de varios Estados miembros”. Quiere revisar también la estructura de la gobernanza económica europea (política monetaria, pacto de estabilidad y de crecimiento, pacto presupuestario, mecanismo europeo de estabilidad, procedimiento de rebajas macroeconómicas excesivas, etc.), “basada en la predominancia del mercado”.

A la vista de esta orientación, los dirigentes de Bruselas se han asustado estos últimos días, pero Roma no podrá reformar nada en el ámbito europeo si no encuentra un aliado. Y ésa es precisamente la dificultad a la que el primer ministro griego Alexis Tsipras se vio confrontado en verano de 2015. A diferencia de la cuestión migratoria, sobre la que se imagina fácilmente quiénes pueden ser los próximos aliados de Italia (con Polonia, Hungría, Eslovaquia y Austria a la cabeza: todos estos países están gobernados por mayorías visiblemente opuestas a la acogida de refugiados y a una gestión paneuropea del caso), resulta difícil adivinar cómo Roma podría avanzar en la cuestión de las instituciones de Bruselas. Sobre todo por que el único que hoy propone reformas institucionales es el presidente francés. Y Emmanuel Macron no se arriesgará a tender la mano a un Gobierno integrado, en un 50%, por la ultraderecha.

Por último, el acuerdo Liga-Cinco Estrellas pretende revisar los tratados europeos de librecomercio como el CETA y el TTIP: “Nos opondremos a los aspectos que llevan a un desarrollo excesivo que amenaza la protección de los derechos de los ciudadanos, así como la competencia correcta y sostenible en el mercado interior”.

Italia del Sur

Síntoma de la evolución de la Liga, que hace varios meses quiere ser vista como un partido que puede concurrir a las elecciones en todo país y dejar de estigmatizar a los italianos del sur –su electorado desde el comienzo-, el programa de gobierno se compromete a reducir “la brecha entre el norte y el sur”.

Alta velocidad Lyon-Turín

Ambos partidos se comprometen a volver a examinar “íntegramente” el proyecto entre Italia y Francia. Se trata de una victoria para el M5S, que desde el comienzo se opone a los “grandes obras inútiles” y que ha hecho de la protección del medio ambiente uno de sus cinco pilares. Instalado en Turín, donde consiguió la alcaldía en 2016, el Movimiento Cinco Estrellas ha logrado convencer en esa cuestión a la Liga, que se había aferrado a este proyecto por razones económicas. La ecología está bastante presente en el programa, ya que las dos formaciones se comprometen a “reducir progresivamente la utilización de vehículos de motor diesel y gasolina” –aunque no se pongan cifras al objetivo– y a redesplegar “una gestión pública” del agua (otro pilar fundador del M5S).

Lucha contra los conflictos de intereses

La lucha contra la corrupción y los conflictos de intereses, asuntos tan importantes para Cinco Estrellas, pasan a un segundo plano. La cuestión de los conflictos de intereses se reduce a algunas líneas que no dicen nada, prueba de que la Liga –apoyada por Forza Italia de Berlusconi– no comparte esta preocupación. Queda una vaga propuesta para ampliar la definición de conflicto de intereses, más allá del simple ventaja económico o monetario. En cuanto a la lucha contra la corrupción, el programa propone un aumento de las penas para los delitos relacionados con corrupción en los que esté implicada la Administración Pública. En ese caso tampoco se ha dicho nada de los medios –financieros, recursos humanos, justicia– que permitirían llevarlos a cabo. Tampoco se dice nada de las personalidades políticas que podrían verse afectadas.

Reforma de las pensiones y renta de ciudadanía

El último punto que figuraba en los programas lectorales de las dos formaciones: el cuestionamiento de la reforma de las pensiones Fornero, votada en plena crisis financiera del país, en 2011. Esta ley amplió la edad de jubilación a los 67 años. El nuevo gobierno aumentaría hasta 41 el número de años de cotización necesarios para poder jubilarse.

Por último, el programa recupera la propuesta del M5S de ofrecer una “renta de ciudadanía” de 780 euros mensual por persona. Esta asignación estaría condicionado en la búsqueda efectiva de un empleo.

Giuseppe Conte, un profesor del M5S sin experiencia política para gobernar Italia

Giuseppe Conte, un profesor del M5S sin experiencia política para gobernar Italia

  Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

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