“No hay ningún tipo de contaminación”, ha vuelto a afirmar Christophe Michaud, uno de los cuatro abogados de Nestlé ante el tribunal correccional de Nancy (Meurthe-et-Moselle), denunciando “un ambiente extraño, en el que se respira un veneno de sospecha por todas partes” hacia su cliente.
La multinacional comparece ante la justicia desde el 23 de marzo por haber abandonado y almacenado entre 2016 y 2024, y “de manera oculta y encubierta”, toneladas de residuos, es decir, 470.000 metros cúbicos, compuestos principalmente por botellas de plástico y vidrio, pero también por placas de amianto. El mismo día de la apertura del juicio, Nestlé difundió un comunicado en el que insistía en la ausencia de contaminación por microplásticos en sus aguas.
Pero eso no es lo que revela una nota confidencial de junio de 2022, que Nestlé se ha cuidado muy bien de no entregar a la justicia, pero que Mediapart ha podido conseguir. En ella, bajo el título “Vertido de PVC en las zonas de Vittel”, Nestlé precisa que, debido a la presencia de estas toneladas de residuos en sus instalaciones desde la década de 1960, existen varios riesgos. El primero es judicial, ya que la nota reconoce una “infracción de la legislación francesa”. El segundo es el de su reputación, que podría verse empañada. Y el tercero se refiere “a la calidad de las aguas subterráneas”.
Un peligro que, sin embargo, la multinacional refuta ante la justicia. A ello añade las consecuencias financieras de la limpieza de las instalaciones, estimadas en más de 60 millones de euros. Una solución cuyo importe parece insignificante en comparación con sus beneficios, pero a la que se opone con una alternativa de menor coste: el “confinamiento de las instalaciones”.
En 2022, cuando Nestlé redactó esa nota, la Fiscalía de Nancy llevaba seis meses con una investigación preliminar abierta sobre sus vertidos ilegales. Se encargaban de ella los agentes de la Oficina Francesa de Biodiversidad (OFB) y los gendarmes de la Oficina Central de Lucha contra los Delitos contra el Medio Ambiente y la Salud Pública (Oclaesp).
Durante sus tres años de investigaciones, Nestlé no les informó en ningún momento de esa nota, ni de las constataciones que en ella se recogen. Por el contrario, la multinacional ha negado cualquier riesgo de contaminación ambiental que pudieran provocar esos vertidos de plásticos, en particular sobre la calidad de las aguas.
Así, en septiembre de 2024, Luc Desbrun, entonces director de operaciones de las fábricas de Nestlé en Los Vosgos y destinatario de la nota, es interrogado por la gendarmería en el marco de las investigaciones. Sobre los residuos, considera que “la naturaleza ha recuperado sus derechos. Caminamos sobre la última capa de botellas”. Recuerda que Nestlé “heredó” esos vertederos cuando la empresa compró las fábricas en 1992, y considera que no tiene ninguna “responsabilidad por los vertidos históricos”. Afirma “no reconocer la infracción”, aunque sí se haya admitido internamente.
El responsable del laboratorio central de Nestlé, Nizar Benismail, también interrogado por los investigadores, no muestra mayor transparencia. Al ser preguntado sobre la presencia de microplásticos en el interior de las botellas de Contrex, Hépar y Vittel comercializadas en Los Vosgos, asegura que los “resultados son, en general, muy buenos”.
Nestlé miente a los investigadores
Debido a la propia composición del envase, las aguas embotelladas pueden estar contaminadas con partículas de microplásticos. En el caso de Nestlé, teniendo en cuenta los vertidos, los investigadores trataron de averiguar si estos habían contaminado las aguas subterráneas incluso antes de que fueran embotelladas con la etiqueta de “minerales naturales”.
Como ya revelamos, el laboratorio encargado por la Fiscalía de Nancy había detectado elevadas concentraciones de microplásticos, especialmente a la salida de los pozos de agua de las marcas Contrex y Hépar. Esos informes fueron luego anulados por el tribunal.
Durante su interrogatorio por parte de la gendarmería, en julio de 2024, el director del laboratorio central de Nestlé se muestra categórico. La contaminación detectada en el marco de la investigación es el resultado de errores cometidos durante la toma de muestras. Por el contrario, los análisis de su laboratorio, el “primero acreditado en Francia” en este ámbito, no habrían revelado la más mínima contaminación. Los niveles de microplásticos encontrados en las aguas comercializadas por Nestlé están, según él, cerca del límite de cuantificación, un límite decidido internamente y fijado en 8 microplásticos por litro (mp/L). Es decir, insignificantes.
Por debajo de ese umbral, Nestlé considera que la contaminación es “procedente del laboratorio” que realiza las muestras. Y, ligeramente por encima, las concentraciones de microplásticos pueden entonces “proceder del tapón o del cuerpo de la botella, y no del agua que contiene”, explica el director del laboratorio de Nestlé Waters a los gendarmes.
Con toda seguridad, afirma que Nestlé no tiene microplásticos en sus aguas. Como mucho, los niveles pueden “en ocasiones, ser superiores a 8, [rozando los] 10-15 microplásticos por litro”. Nada que ver, pues, según él, con los niveles de 515 y 2.096 mp/L encontrados en el marco de la investigación.
Pero, aun así, las declaraciones del representante legal de Nestlé son incompletas. Al contrario de lo que afirma, las concentraciones de microplásticos que se han constatado en las botellas no son de 10 o 15, como él sostiene, sino de 70, e incluso 106 mp/L. Son, por tanto, entre 8 y 13 veces superiores al umbral límite.
Así lo atestiguan los informes de análisis de su propio laboratorio de febrero y diciembre de 2020, correspondientes a las aguas de marca Vittel, resultados a los que Mediapart ha podido acceder. Nestlé se negó a responder a nuestras preguntas cuando les contactamos. A estas alturas, el origen de esos microplásticos sigue siendo incierto. No obstante, los documentos que hemos obtenido, algunos de los cuales no han sido entregados a la justicia por Nestlé, sugieren nuevos encubrimientos por parte de la multinacional.
La fiscalía solicita de nuevo peritajes independientes
Esa falta de transparencia por parte de Nestlé resulta bastante problemática ya que el juicio que se celebra en Nancy hasta el 27 de marzo se basa esencialmente en los elementos y declaraciones proporcionados por la propia empresa. Como señaló el fiscal durante la segunda jornada de la vista, la ausencia de peritajes independientes sobre la contaminación por microplásticos crea “un profundo desequilibrio” en este juicio.
También se mostró sorprendido “de que los vertederos de plástico abandonados desde hace décadas no hayan provocado contaminación”. Le parece indispensable “recurrir a un perito independiente”, tanto “para el esclarecimiento de la verdad” como para “la sociedad y los habitantes que viven cerca de estos vertederos”.
El abogado de las asociaciones de defensa del medio ambiente, François Zind, recordó las prácticas fraudulentas imputadas a la empresa, en particular el uso de tratamientos prohibidos para la desinfección de sus aguas minerales naturales, frecuentemente sujetas a contaminación bacteriana o química.
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Sin embargo, estas solicitudes de información complementaria fueron rechazadas de nuevo por el juez el 24 de marzo, que decidió continuar con el juicio. El miércoles 25 de marzo declararán los representantes legales de Nestlé, entre los que se encuentran el exdirector de operaciones Luc Desbrun y el responsable de laboratorio, Nizar Benismail.
Traducción de Miguel López
“No hay ningún tipo de contaminación”, ha vuelto a afirmar Christophe Michaud, uno de los cuatro abogados de Nestlé ante el tribunal correccional de Nancy (Meurthe-et-Moselle), denunciando “un ambiente extraño, en el que se respira un veneno de sospecha por todas partes” hacia su cliente.