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Perenco, un gigante petrolero que opera abusivamente en docenas de zonas protegidas en el mundo

Manifestación contra el uso de combustibles fósiles.

Alexandre Brutelle, Dorian Cabrol (Environmental Investigative Forum), Madeleine Ngeunga (InfoCongo) y Juliana Mori (InfoAmazonia)

“Mire usted, voy a pararle ahora mismo: soy consciente de los problemas medioambientales del grupo, y no me quitan el sueño", zanja un ingeniero de Perenco cuando se le pregunta por las numerosas fugas, enterramiento de desechos y problemas sociales que han empañado la reputación del grupo en Gabón en los últimos años. 

Y es que el "problema" de Perenco no se limita a ese país. En todo el mundo, las licencias de hidrocarburos de la multinacional abarcan 74 lugares protegidos. Esto es lo que descubre una investigación realizada durante casi un año por Mediapart (socio editorial de infoLibre) con el consorcio internacional de periodistas de investigación medioambiental EIF y sus socios. En total, en nueve de los catorce países en los que opera la empresa franco-británica en América Latina, África y Europa sus licencias de exploración y producción afectan a zonas naturales que deberían estar protegidas del uso industrial. 

Mientras que la COP15 sobre biodiversidad de 2022 concluyó con el compromiso de los países miembros de proteger el 30% de tierras y mares del planeta de aquí a 2030, nuestras revelaciones ponen en tela de juicio el destino de los parques y reservas nacionales existentes. La situación actual de estos lugares no parece detener a empresas como Perenco, ni a sus accionistas, la familia Perrodo, la decimoquinta familia más rica de Francia según la revista Challenges

Sin embargo, la multinacional asegura que Perenco "se compromete a minimizar toda presión sobre la biodiversidad y a contribuir a su restauración" y "define planes de acción para cada una de sus divisiones, en particular para las operaciones en zonas protegidas", según un portavoz. 

Pero el grupo no nos facilita detalles sobre las zonas protegidas en cuestión, su número total ni los países afectados, a excepción de Guatemala. En este país, "es visible el trabajo realizado por Perenco para proteger la flora y la fauna, ya que el parque de la Laguna del Tigre ha sido devastado en gran parte por agricultores y ocupantes ilegales". Sin embargo, el pasado mes de abril, la web Reporterre reveló casos de "contaminación y persecución" en este humedal de agua dulce, "el mayor del país, formado por ríos, más de trescientas pequeñas lagunas tropicales, sabanas y pantanos". 

Estos setenta y cuatro lugares en todo el mundo son una amenaza para una biodiversidad que ya se encuentra inmersa en una sexta extinción masiva, indisociable del cambio climático, del que la quema de combustibles fósiles sigue siendo hoy el principal motor. 

Se trata de dos fenómenos inextricables e interdependientes, ya que la pérdida de biodiversidad por sí sola "exacerba los efectos del cambio climático", como recordó hace un año el Consejo Científico de la COP Biodiversidad a sus 196 Estados miembros. Todos los países con áreas protegidas en los que opera Perenco se encuentran entre ellos, como Guatemala, Túnez y Venezuela. A veces en manglares, como en la República Democrática del Congo (RDC), a veces en reservas naturales, como en más de una docena en Colombia. 

En 2022, la web científica Mongabay informó de que Perenco ha sido multada en 27 casos por daños a la población local, la fauna y la flora como consecuencia de sus actividades en Colombia

Las zonas de operación de la empresa también incluyen tierras indígenas, como la reserva indígena Napo-Tigre, en el corazón de la Amazonia peruana. Esta región es objeto de una batalla legal desde hace casi diecinueve años por la supuesta presencia de pueblos que nunca han tenido contacto con la civilización moderna. Presencia que es negada por la empresa. 

¿Qué esperanza hay de aumentar el número de áreas protegidas en todo el mundo para 2030, cuando la situación actual de importantes humedales, bosques con alto potencial de captación de carbono y otros santuarios naturales no impide que una empresa extraiga gas y petróleo de ellos? 

Legislación permisiva y extracción "prohibida”

Cuando se le pregunta por las zonas protegidas en las que opera, Perenco afirma que "cumple todas las normativas locales y las regulaciones internacionales más estrictas, dondequiera que opere y con todas las autorizaciones exigidas en los países en cuestión". Es el caso del Reino Unido, donde se encuentra la mitad de las concesiones problemáticas de la empresa. Ahí, los estudios de impacto medioambiental aportados por Perenco debieron convencer a las autoridades británicas para concederle varios permisos petrolíferos que abarcan casi una treintena de zonas protegidas. Entre ellas se encuentra la costa de Dorset y Devon Oriental, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 

Un sistema de asignación similar al modelo colombiano e igual de permisivo: también en el Reino Unido, estos estudios no habrían evitado la producción de 73 fugas accidentales dentro de áreas protegidas entre 2013 y 2023, como reveló recientemente un análisis de la ONG Unearthed, afiliada a Greenpeace. Pero cada país tiene su propio marco normativo para la protección del medio ambiente. Y lo que es válido en el Reino Unido o Colombia no lo es necesariamente en otros lugares. Los textos legales de Camerún y Gabón, por ejemplo, son más restrictivos. Al menos, en teoría. 

En Camerún, la ley prohíbe desde 1995 toda "actividad industrial" y "extracción de materiales" en parques nacionales como el de Ndongere. Se trata de una zona marina protegida formada por un vasto manglar, conocido por sus singulares sumideros de absorción de CO2, según la NASA, y situado cerca de un lugar Ramsar (tratado internacional de protección de humedales, ndt) reconocido como "humedal importante", el estuario del Río del Rey. 

A pesar de ello, Perenco opera allí al menos en cuatro concesiones de hidrocarburos. Contactado al respecto, uno de sus representantes reconoció que el grupo petrolero opera "en ciertos lugares donde el estatus de área protegida fue declarado después de la explotación de hidrocarburos". 

Sin embargo, ese no es el caso de al menos dos de los bloques en cuestión, adquiridos por Perenco después de que el lugar hubiera sido clasificado como zona protegida. Las autoridades camerunesas, contactadas por Mediapart, declinaron responder a nuestras preguntas sobre la legalidad de estas licencias de hidrocarburos. 

Ninguno de los investigadores o abogados contactados por nuestro socio regional InfoCongo quiso responder a nuestras peticiones de entrevista, considerando todos ellos que se trata de "un tema político demasiado delicado"

En Gabón, sin embargo, el ex diputado independiente Pierre Philippe Akendengué ya no duda en denunciar a la empresa para la que trabajó durante dieciocho años como ingeniero. "La gente sufre demasiado por las actividades de Perenco en Gabón como para que me calle", afirma. Perenco opera en 12 zonas protegidas: reservas acuáticas, parques marinos y zonas tampón, como revela hoy Mediapart. 

El ex diputado, que inició una denuncia contra Perenco por "contaminación medioambiental" que fue archivada en 2021, denuncia la falta de transparencia de la multinacional con respecto a la normativa local. Todo se ha hecho con opacidad, nadie ha tenido acceso a nada, ni siquiera a las autorizaciones necesarias, si es que han existido. 

Desde 2007, la legislación gabonesa exige la publicación de un decreto ministerial que autorice el desarrollo de licencias extractivas dentro de zonas protegidas, así como la elaboración de un informe redactado por un comité científico especializado. 

Sin embargo, estos decretos no se han encontrado en los archivos del Boletín Oficial del Estado gabonés. Las autoridades gabonesas no han podido confirmar la existencia de estos decretos ni de ningún informe del comité científico en cuestión. 

La legislación gabonesa menciona también la posibilidad de explotación "minera o petrolera" "tras la desclasificación de la totalidad o parte" de un parque nacional, lo que no es el caso de ninguna de las zonas protegidas en las que opera Perenco, que siguen clasificadas a día de hoy. 

Según el abogado gabonés Gomes Ntchango, la presencia de estas licencias dentro de zonas protegidas que no han sido desclasificadas convertiría la explotación en "irregular". Y añade que "las actividades de producción están prohibidas"

Más que un debate jurídico, el solapamiento entre licencias petrolíferas y zonas clasificadas por su rica biodiversidad está teniendo importantes repercusiones en el país. Para el denunciante franco-gabonés Bernard Rekoula, la situación es "catastrófica, tanto para la biodiversidad de un litoral rico en manglares como para las poblaciones locales". Este activista y defensor de los derechos humanos ha documentado los numerosos incidentes de contaminación atribuidos a Perenco en 2021 y 2022 y luego tuvo que huir a Francia tras recibir amenazas de encarcelamiento y agresiones físicas. 

"Daños ecológicos" y procedimientos judiciales

Fugas de petróleo, quemas y enterramiento de residuos: una serie de contaminaciones denunciadas por el denunciante, todas ellas similares a aquellas por las que las ONG Sherpa y Amigos de la Tierra decidieron demandar a Perenco por "daños ecológicos" en la República Democrática del Congo en 2022.

 

Este procedimiento sin precedentes se ha puesto en marcha para "reconocer la responsabilidad civil de la empresa francesa y exigir una indemnización por los daños medioambientales en la RDC", explica Théa Bounfour, responsable de litigios y abogacía de la organización Sherpa. También en la RDC, Perenco opera en el corazón de un parque marino de manglares, donde se han documentado numerosos incidentes de contaminación desde 2013 hasta la actualidad que están en el centro del caso presentado por las dos asociaciones. "La ubicación de los pozos en zonas protegidas demuestra que las actividades petroleras pueden tener un impacto importante en el medio ambiente", añade la representante de Sherpa

"En caso de contaminación repetida o de cierta envergadura en las zonas afectadas, podría plantearse la cuestión de daños ecológicos", comenta también sobre las 74 zonas protegidas en las que opera la multinacional. 

Al ser contactada sobre esta citación judicial por sus actividades en la RDC, Perenco dijo que "no podía hacer comentarios sobre un procedimiento en curso". Según la revista Challenges, la empresa también está también investigada por la Fiscalía Nacional Financiera francesa (PNF), en particular por "corrupción de funcionarios públicos extranjeros" en África. En cuanto a la quema de gas, Perenco declaró que su objetivo era "reducir a cero la quema rutinaria para 2030, excepto en casos de emergencia y de acuerdo con las condiciones contractuales y los derechos sobre los minerales". 

La empresa también afirmó que sus métodos de extracción "cumplen las normas internacionales y no presentan ningún problema para la salud de las poblaciones locales", especialmente en la RDC. Esa afirmación contradice los casos de "diarrea, enfermedades respiratorias y contaminación por benceno" enumerados conjuntamente por Disclose, Investigate Europe y el FEI en una investigación publicada el año pasado

En cuanto a su impacto medioambiental y sanitario, el Grupo afirma que sus conocimientos y experiencia le permiten "centrarse en las necesidades pertinentes de cada país concreto y actuar como un socio responsable, comprometido y sostenible". 

También afirma que invierte en programas "para construir y rehabilitar estructuras como hospitales, escuelas, carreteras e infraestructuras energéticas, con el objetivo de ampliar el abanico de oportunidades de los más vulnerables y permitirles acceder a mejores condiciones de vida". 

Preguntada sobre su registro interno de licencias que operan en zonas protegidas, así como sobre la legalidad de sus concesiones en Camerún y Gabón desde el punto de vista de la legislación vigente, Perenco declinó dar más detalles. 

El caso de Perenco, lejos de ser un caso aislado parece ser algo sistémico en la industria de combustibles fósiles. El pasado mes de mayo, un estudio publicado por la asociación británica Lingo ("Leave it in the Ground", o Déjalo donde está) ya revelaba que actualmente se extienden cerca de 3.000 puntos de extracción de combustibles fósiles por más de 800 zonas protegidas de todo el mundo. Entre estas alarmantes cifras figuran los nombres de TotalEnergies, Shell y su equivalente italiana, Eni, en un momento en que se celebra la Conferencia sobre el Clima de Dubai, polémica por los vínculos de su presidente con la industria petrolera.  

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Perenco System" es una investigación internacional llevada a cabo conjuntamente por Mediapart, EIF (Environmental Investigative Forum), Info Amazonia, Convoca e InfoCongo. Si tiene alguna información que compartir, póngase en contacto con nosotros en enquete@mediapart.fr y con el EIF en team@eiforum.org.

Esta investigación ha contado con el apoyo del Fondo Europeo para el Periodismo.

Traducción de Miguel López

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