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Convencer a tus vecinos de que van a ahorrar, el principal bache para instalar paneles solares en el edificio

Paneles solares en un edificio de Palma de Mallorca.

Tras más de dos años de reuniones, papeleo y mucha paciencia, Andrés Almansa ha logrado instalar placas solares en su edificio del barrio de Ciudad Lineal, en Madrid. Este hombre dedica buena parte de su jubilación a mejorar la comunidad de vecinos que preside y hace dos años se aventuró a intentar que su bloque fuese autosuficiente en energía. Con mucha pedagogía convenció a la mitad de los vecinos a invertir unos 2.500 euros por cabeza y este mes esperan ver sus frutos. 

“Ha sido un proceso más lento de que lo esperábamos, pero se lo recomiendo a cualquiera. Ayudas a frenar el cambio climático, pero lo que más atrae es el ahorro, más ahora, tal y como está el precio de la luz”, explica. 

El autoconsumo fotovoltaico es uno de los pilares para lograr el fin del uso de combustibles fósiles en las próximas décadas y avanza viento en popa. Según las previsiones del sector, en 2022 se instalaron alrededor de dos gigavatios de potencia de autoconsumo solar, el equivalente a dos reactores nucleares, y se espera batir por mucho los objetivos de 2030

La mayor parte de esos paneles se concentran en zonas de extrarradio y en casas unifamiliares de alto poder adquisitivo, pero es impepinable que las renovables lleguen a las grandes ciudades para que el autoconsumo siga creciendo. ¿Cuál es el mayor inconveniente? Convencer a los vecinos, según los expertos. 

“La gente en ciudades como Madrid está muy disgregada, no hay cercanía ni comunicación en los edificios para aventurarse a algo así”, afirma Laura Feijóo, coordinadora de Autoconsumo de la cooperativa energética Ecooo. “En las comunidades de vecinos hace falta siempre un líder para que funcione”, añade. 

Andrés fue uno de estos cabecillas que arrastró al resto de propietarios a instalar placas, aunque él afirma que no tuvo que convencer a nadie. “Lo más importante es reunir a los vecinos y hacer mucha pedagogía”, explica. También tuvo que estudiarse de arriba abajo el mercado energético, aunque lo hizo por gusto, pero su mayor aliado en esta gesta fue el precio de la luz, que comenzó a subir rápidamente en 2021 y se disparó en 2022. Con todo y con eso, logró reunir a 13 de las 25 viviendas del portal, suficiente para seguir adelante. 

Además de unir al vecindario, en la instalación solar participan otros tres actores: la comunidad autónoma, la distribuidora de la luz y las comercializadoras (cada vecino tiene la suya). Lo primero es instalar los paneles, luego obtener el permiso de la comunidad –en Madrid han tardado unos seis meses– y después instalar un contador nuevo y seguir los pasos que marcan las eléctricas –unos tres meses, en su caso–. Aunque pueda parecer un engorro, cooperativas como Ecooo o las consultoras energéticas se dedican precisamente a hacerse cargo del papeleo. 

Uno de esos pasos, el trato con las energéticas, también enfada en el sector. Todas las instalaciones de más de 15 kilovatios tienen que ser aprobadas por la empresa distribuidora de la zona y suelen poner trabas al autoconsumo e incluso llegan a ser la principal barrera para estos proyectos. Hacen excesivas revisiones, retrasan el papeleo y generan sobrecostes, aseguran quienes tratan con ellas. 

“La realidad es que las eléctricas buscan instalar autoconsumos en casas individuales, no en edificios, porque saben que la venta es mucho más sencilla”, opina Helena Badger, experta legal de la consultora Solideo Renovables. “De hecho, son pocas las compañías que ofrecen este servicio a comunidades de vecinos porque saben que es un proceso largo y complejo que termina quemando a los clientes”. 

La legislación del autoconsumo también juega un papel indispensable a la hora de acelerar –o entorpecer– su avance. Si la idea es simplemente poner unas placas en el tejado del bloque para ahorrar en la factura de la luz, se trata de un proyecto de autoconsumo colectivo, una figura que ya reconoce la ley española y que el año pasado fue actualizada para facilitar los trámites. 

Según explica Helena Badger, experta legal de la consultora Solideo Renovables, no es necesaria unanimidad en un edificio para poner paneles. Si el coste de la instalación no supera las cuotas de 12 meses de comunidad, basta con que haya una mayoría simple –más síes que noes– para que salga adelante. Todos los vecinos tendrán que pagar, les guste o no, según recoge la Ley de Propiedad Horizontal

Mucho más complejo es crear una comunidad energética, una tarea pendiente en la legislación energética española y en otros países europeos. La comunidad energética va mucho más allá de unos paneles en tejado de una casa: es básicamente un modelo energético autosuficiente a gran escala. Sirve, por ejemplo, para conectar una granja fotovoltaica con todo un vecindario, una fábrica, un colegio y una electrolinera –en un círculo de dos kilómetros– para generar luz renovable y dividir los costes. 

Bruselas creó la figura de la comunidad energética y debía haberse trasladado a la legislación española antes de junio de 2021, pero aún no ha llegado, por lo que todavía no se puede dar este salto en autoconsumo común que funcionaría especialmente bien en zonas rurales. Como explica Carlota Ruiz, abogada del Instituto Internacional de Derecho y Medioambiente, para hacer algo parecido en España ahora mismo se necesita una asociación, una cooperativa o una sociedad limitada, por lo que suelen estar promovidos por grandes empresas

“Las comunidades de vecinos no tienen personalidad jurídica y no pueden constituir una comunidad energética”, afirma Ruiz. “Eso es una gran barrera porque son la clave para el autoconsumo en las ciudades”, dice. Cuando la ley lo permita, un edificio con una cubierta grande podría generar energía y vender la sobrante a los de alrededor, por ejemplo. 

El autoconsumo también se enfrenta a otros problemas que se solucionarán poco a poco. Uno habitual es que las empresas que venden y montan los paneles tienen lista de espera por la altísima demanda que hay, unido a que no hay suficientes jóvenes formados para subirse a los tejados e instalarlos. El año pasado también se encarecieron las placas alrededor de un 20% por la subida de precio de los minerales y los metales, pero desde el sector afirman la tendencia se ha frenado.

Aun así, Mario Sánchez-Herrero, presidente de Ecooo, afirma que el autoconsumo solar es hoy una inversión muy rentable. Según las cifras de la cooperativa, cada vecino suele poner de media entre 1.500 y 3.000 euros, en función del consumo, con lo que se ahorra entre un 40% y un 60% de la factura, y amortiza el gasto en entre cuatro y siete años. 

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