No hay duda de que España sufre una semana fatídica de calor, pero el mensaje que llega a buena parte de la población es que la situación es menos grave de lo que realmente es. Este lunes, el mapa de avisos por calor de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) tiñe el país de amarillo y naranja, salvo una zona del País Vasco (rojo), una imagen que replican, entre otros, el Ministerio del Interior o las cuentas oficiales del 112 en cada comunidad autónoma. Ese plano contrasta con el mapa de Meteosalud del Ministerio de Sanidad, que pinta de rojo todo el tercio norte de la península y numerosos puntos del centro y el sur.
La diferencia se ve claramente en las dos imágenes siguientes. El de la izquierda es el mapa de avisos por calor de Aemet, y el de la derecha, el de avisos de Meteosalud (consideradas olas de calor epidemiológicas). Ambos corresponden a este lunes, pero la diferencia es similar este martes y mañana miércoles.
La brecha entre ambos puede dar lugar a confusión porque la percepción del riesgo por parte de la población es evidentemente menor en el mapa de Aemet. La diferencia entre los dos radica en que el primero solo mide las temperaturas máximas de cada una de las 182 zonas climáticas del país durante esa jornada, las compara con una tabla de registros históricos y emite un aviso (amarillo, naranja o rojo) en función de cuánto superen ese umbral.
El segundo mapa, elaborado por el Ministerio de Sanidad, incluye en su cálculo el impacto fisiológico del calor. Es decir, cruza la temperatura media de un periodo de tres días con el factor de riesgo de cada zona climática, que representa lo adaptada que está la población de cada territorio al calor. De esta manera, Meteosalud se basa en que 33º C en A Coruña tienen un impacto mucho mayor sobre el organismo que 40ºC en la campiña sevillana.
Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) especializado en salud y cambio climático, fue uno de los ideólogos de Meteosalud y critica que se dé mucho más peso al mapa de avisos climáticos que a la versión que incorpora la variable sanitaria. "Seguimos destacando más las noticias de que se alcanzan 40ºC en lugares donde están acostumbrados a registrar 40ºC, cuando lo importante no es dónde se registran las temperaturas más altas, sino cómo afecta a la gente que vive allí", destaca el investigador.
De hecho, es habitual que sea el mapa de Aemet el que se imponga en los medios de comunicación y en el debate público. Principalmente, porque el de Sanidad empezó a publicarse en 2024, mientras que el de la Agencia de Meteorología se creó hace 20 años.
Por ejemplo, esta semana, en plena crisis de calor, tanto el Ministerio del Interior como Protección Civil se han hecho eco de la versión de Aemet en redes sociales. También todas las cuentas autonómicas del 112, como Cataluña, Cantabria o Madrid, tres lugares marcados en alerta roja por Meteosalud este lunes, pero que en el mapa de Aemet están pintados de amarillo y naranja.
Héctor Tejero, responsable de Salud y Cambio Climático en el Gabinete de la ministra de Sanidad, reconoce que están todavía trabajando en popularizar e imponer la versión de 2024, que pone el foco en la salud pública. "Los dos mapas cumplen funciones diferentes, y nosotros recomendamos el de Meteosalud, que es el que importa a las personas. Lo que pasa es que el nuestro es más reciente y todavía estamos dándolo a conocer", dice el alto cargo. "Por ahora, es verdad que el de la Aemet tiene mucho más tirón", añade.
Un estudio de 2024 demuestra la brecha entre mapas
Un estudio publicado en 2024 con datos de 2008 a 2019 confirma la profunda brecha que hay entre lo que Aemet y Sanidad consideran una situación de riesgo, en este caso a la hora de decretar una ola de calor. En el 52,5% de las 182 zonas climáticas españolas se considera peligroso para la salud (según Meteosalud) un umbral de temperaturas máximas menor del necesario para que Aemet declare una ola de calor en esos lugares. Es decir, en algo más de la mitad del país, aunque no se declare ola de calor, la salud de los ciudadanos está en riesgo por las altas temperaturas.
Julio Díaz fue uno de los autores de aquel trabajo, y resume así sus conclusiones: "En más de la mitad de las situaciones en las que habría que dar una alerta por calor, no se están dando".
La razón es que, para que la Aemet declare una ola de calor, se tienen que dar una serie de complejas circunstancias: un episodio de al menos tres días consecutivos en que como mínimo en el 10% de las estaciones de medición se registren máximas por encima del percentil del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo 1971-2000. Sin embargo, en muchos lugares de España no hace falta llegar a ese extremo para que la población esté expuesta al peligro.
Por ejemplo, el estudio en el que se basa Meteosalud calcula que, en el litoral de Gipuzkoa, los vecinos están en riesgo sanitario en el momento en el que se superan los 25,7 ºC, una temperatura que supone el percentil 79,3% de la media de las máximas, 15 puntos por debajo del umbral de ola de calor.
La dificultad de que estas condiciones encajen es tal que las declaraciones de alerta de Meteosalud y ola de calor de Aemet solo coinciden en el 30,7% de los casos. En el 52,5%, Meteosalud activa el riesgo sanitario con temperaturas inferiores a las necesarias para que la Aemet declare una ola de calor. En el 16,7% de los casos restantes ocurre lo contrario: Meteosalud tiene un umbral todavía superior, lo que significa que en una de cada seis zonas de España se declara ola de calor con temperaturas inferiores a las que son peligrosas para la ciudadanía.
"Los resultados obtenidos en este estudio indican la necesidad de utilizar una definición de ola de calor basada en estudios epidemiológicos de temperatura y mortalidad, en lugar de valores basados en datos meteorológicos", resume el estudio, publicado en la prestigiosa revista Environmental Sciences Europe.
No hay duda de que España sufre una semana fatídica de calor, pero el mensaje que llega a buena parte de la población es que la situación es menos grave de lo que realmente es. Este lunes, el mapa de avisos por calor de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) tiñe el país de amarillo y naranja, salvo una zona del País Vasco (rojo), una imagen que replican, entre otros, el Ministerio del Interior o las cuentas oficiales del 112 en cada comunidad autónoma. Ese plano contrasta con el mapa de Meteosalud del Ministerio de Sanidad, que pinta de rojo todo el tercio norte de la península y numerosos puntos del centro y el sur.