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España, Portugal y Francia aspiran a ser la fábrica de hidrógeno renovable de Europa a partir de 2030

Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y António Costa, más la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la IX Cumbre Euromediterránea.

La península ibérica y Francia han puesto fin este viernes a su larga disputa sobre las interconexiones energéticas. Los líderes de los tres países presentaron en Alicante la construcción del H2Med, una tubería que regará con hidrógeno renovable el centro de Europa a partir de 2030, especialmente a la industria alemana. La conexión entre Barcelona y Marsella costará unos 2.500 millones de euros, según anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aunque se espera que la mitad de ese dinero lo aporte la Comisión Europea al tratarse de un proyecto clave para toda la Unión. 

La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, acudió a la cita y dio su beneplácito al proyecto: "La península ibérica se convierte hoy en una puerta energética para el mundo". Mientras que Pedro Sánchez agradeció a los países vecinos su participación y afirmó que España "aspira a ser un referente europeo y mundial del hidrógeno". 

La producción de hidrógeno verde es tan importante porque sustituirá al hidrógeno gris que emplea la industria química, especialmente la de fertilizantes, al tiempo que servirá de combustible para algunos vehículos como autobuses y trenes. También es indispensable para generar amoniaco y metanol libres de emisiones, las principales alternativas al diésel y el queroseno que permitirán mover aviones y trasatlánticos a partir de la próxima década sin contaminar. 

Se calcula que la demanda de hidrógeno verde en la Unión Europea será de 20 millones de toneladas en 2030 y se espera que la mitad de esa cifra se genere en suelo comunitario. Según expresaron los cuatro líderes, el continente no puede volver a caer en el mismo error que con el gas natural y dejar que su combustible se traiga mayoritariamente del exterior tras la fatídica experiencia del gas ruso. Sánchez anunció que el H2Med transportará cada año en dirección al centro de Europa dos millones de toneladas de hidrógeno, el 10% de la demanda total de los 27 países. 

Aunque no será el único hidroducto de la Unión –se esperan otros cuatro proyectos similares en otras zonas–, la tubería ibérica será la primera en entrar en funcionamiento en 2030 y permitirá llevar energía asequible a la industria europea gracias al potencial solar y eólico de España. El plan también incluye un tubo más corto entre Celorico (Portugal) y Zamora que costará otros 350 millones para que Portugal también pueda participar en este corredor.

Más allá de las cifras redondas, queda mucho por concretar sobre este acuerdo de los tres gobiernos, que rara vez han coincido en política energética. El proteccionismo francés impidió en el pasado la construcción de MidCat, el hermano pequeño del H2Med que se ideó en 2007 para transportar gas entre España y Francia a través de los Pirineos. 

El panorama ha cambiado con la crisis energética y la Unión Europea acelera ahora su cooperación interna para no perder competitividad frente a terceros países. Al mismo tiempo, el potencial histórico de Francia en materia energética está en declive por los problemas de su parque nuclear, mientras que España –tradicionalmente un comprador de electricidad y combustible– gana peso por su cercanía al norte de África y sus instalaciones para regasificar el gas natural licuado que llega en barco, por lo que Francia estrecha ahora relaciones con la península. 

Desde el sector energético ponen en duda la capacidad de España para producir el suficiente hidrógeno en 2030 para que el nuevo hidroducto funcione a pleno rendimiento, al mismo tiempo que se abastece a la industria nacional. España genera y consume al año medio millón de toneladas de hidrógeno gris, el que más contamina, por lo que debería no solo sustituir toda su producción para 2030, sino cuadruplicarla para alcanzar los dos millones. 

Para ello habría que construir en España unos 14 gigavatios de capacidad de electrolizadores antes de 2030, la maquinaria que produce hidrógeno mediante un chispazo que separa las moléculas de hidrógeno y oxígeno del agua. La Hoja de Ruta del Hidrógeno del Ministerio de Transición Ecológica contempla la instalación de 4 gigavatios de electrolizadores, por lo que habría que acelerar enormemente la construcción de esta tecnología sobre lo planeado en 2020. 

También queda por concretar quién consumirá el hidrógeno verde que fluya por el el H2Med, ya que por ahora es entre dos y cuatro veces más caro que el hidrógeno gris, aunque se espera que alcancen la paridad de precios a partir de 2030. Gonzalo Escribano, analista del Real Instituto Elcano, opina que es normal que al principio este proyecto sea caro, pero que este impulso inicial llamará a crear rápidamente un nuevo mercado. "Creo que los planes de España son bastante sensatos. Evidentemente al principio habrá que subsidiar la tecnología como ocurrió con las renovables, pero si quieres crear demanda de la nada tienes que dar incentivos", dice el experto. 

Otra de las cuestiones que no quedó clara este viernes es qué tipo de hidrógeno renovable circulará por el conducto. España y Portugal sí reiteraron que su apuesta es únicamente el llamado hidrógeno verde, el que se genera con electricidad de fuentes 100% renovables, como los paneles solares. Pero Macron dejó la puerta abierta al llamado hidrógeno rosa, el generado con la electricidad que proviene de una central nuclear, que también está libre de CO₂, pero que genera residuos radiactivos mal vistos por algunos gobiernos europeos, como el español. "Nuestra voluntad es tener hidrógeno limpio, ya sea producido con renovables con energía nuclear", dijo el presidente francés en Alicante. 

El Gobierno espera que todo el hidrógeno producido en España sea renovable en 2030

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En su presentación en octubre, también se planificó que la tubería transportase temporalmente gas natural para apoyar a los países del centro de Europa que sufren escasez de este combustible debido al conflicto con Rusia, pero finalmente la idea se ha desechado porque un requisito para recibir ayuda económica de Bruselas es que el H2Med sirva para acabar con la emisión de CO₂. 

El proyecto de los tres países mediterráneos también ha servido para reavivar la construcción de la conexión eléctrica del Golfo de Vizcaya, que según confirmó este viernes Emmanuel Macron estará lista en 2027. De nuevo, es conocida la reticencia francesa a aumentar su interconexión eléctrica con España y Portugal, de apenas el 2,8% frente a la recomendación europea del 15% para 2030. Estos enlaces permiten el comercio de electricidad entre países, pero el vecino galo ha puesto históricamente trabas a este negocio para que la industria española no pudiese beneficiarse de la barata electricidad nuclear francesa. 

Pero también en este caso, la crisis energética francesa y sus necesidades de importar electricidad de sus vecinos han llevado a Francia a desatar la burocracia que frenaba la construcción de la red eléctrica que parte de País Vasco. "Es una buena noticia para utilizar lo mejor posible nuestra capacidad de producción eléctrica, especialmente la de bajas emisiones de carbono", dijo Macron el viernes, de nuevo evitando el término electricidad renovable por su apuesta nuclear.

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