Jorge Dioni: "Las ciudades compiten entre ellas y hacen más fuerte al sector privado"

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Jorge Dioni (Benavente, Zamora, 1974) es ya un experto en analizar cómo el neoliberalismo rasga poco a poco el bienestar de las ciudades. Primero analizó el fenómeno de los PAU en La España de las piscinas (2021) y ahora se adentra en las consecuencias del turismo, la privatización de lo público y la especulación inmobiliaria en El malestar en las ciudades (Arpa Editores, 2023). Aunque se reconoce pesimista, explica que se reconcilia con la ciudad cuando ve a los vecinos de su barrio en Alcorcón (Madrid) disfrutar del parque y las bibliotecas. Pero señala también que esos espacios públicos se han degradado por la ambición de los alcaldes de crecer a toda costa. 

La tesis de este periodista y escritor se resume con un dato. Madrid no ha dejado de crecer, con nuevos cines, centros comerciales o la construcción de barrios enteros, pero sigue teniendo la misma población que en los años 70. O que los centros urbanos de las nueve capitales andaluzas tienen menos habitantes hoy que en 2012. "La gente no se lo cree cuando se lo dices porque los bares están llenos, pero las ciudades han perdido población", afirma Dioni en una conversación con infoLibre. Según argumenta, las políticas neoliberales han puesto en venta los servicios básicos que antes daban calidad de vida a las capitales y la vivienda es ahora un bien de lujo, por lo que la gente joven y la vida cultural es expulsada de las urbes.

"El neoliberalismo traslada a la ciudad la idea de la competición, de que la vida es una selva, relata el escritor. "Es un fenómeno como el de la fila de los parques de atracciones: la idea de esperar tu turno terminó cuando a alguien se le ocurrió que podías pagar más por moverte a una cola rápida. Y eso ocurre ahora en la ciudad, la civilización se convierte en un producto, y si vas convirtiendo la educación, la sanidad y la vivienda en un producto, terminas dividiendo a la sociedad por su nivel de renta", remata. 

¿Es posible revertir esta tendencia? Difícil, según Dioni, porque las ciudades compiten entre sí para atraer a inversores y engordar su cifra de habitantes. "Cambiar una ciudad es muy complicado y lo que tienen que hacer es unirse y plantear una alternativa. Sin embargo, lo que hacen es competir entre ellas y cuando la administración compite, el sector privado se hace más fuerte. Las empresas marcan las condiciones y eligen dónde se construyen las infraestructuras y encima reciben ayudas públicas para hacerlo. La Administración les cede el lápiz de dibujar en lugar de poner orden y decir: hasta que no haya infraestructuras no se levantan pisos". 

La idea original de Dioni era separar su segundo libro de la ciudad y escribir sobre cómo las personas reflexionan sobre sus acciones, sobre cómo se engañan a sí mismas y sobre cómo se justifican ante los demás, pero la idea mutó poco a poco y terminó escribiendo de nuevo sobre el tráfico, la vivienda, el turismo y los bares. "Me interesaba contar cómo la gente cuenta su vida. Puede parecer frívolo, pero me atraen mucho los reality shows en los que la gente invita a sus amigos a cenar a casa o uno le es infiel a su pareja en una isla, y acto seguido se sientan frente a la cámara para explicar al espectador por qué ha hecho lo que ha hecho. Cómo se justifican, como si todas las acciones de la vida tuvieran que tener sentido", subraya el autor. 

Sin embargo, durante la fase de documentación para el libro se interesó por un centro comercial que acababan de inaugurar junto a su casa y le fascinó la idea construir un complejo con una piscina con olas para hacer surf, unos cines con sofás y una pista de monopatín en una ciudad dormitorio de Madrid. Ese caso era especialmente extravagante, pero siguió estudiando cómo era posible que incluso en ciudades pequeñas hubiese una obsesión por levantar megaparques comerciales. "Me interesa cómo un centro comercial cambia una ciudad, son polos que atraen a la gente y desplazan el comercio", apunta. Estudió, por ejemplo, el caso de Lleida, donde los vecinos esperan su primer centro comercial y la batalla por su construcción llegó a romper el pacto de Gobierno. "Imagino que tienen claro que las calles de tiendas que ahora están llenas a las seis de la tarde se vaciarán cuando abran el nuevo complejo", añade.

Ese caso demuestra cómo una decisión del pleno de un ayuntamiento decide el rumbo de una ciudad mucho más allá de lo que dura la legislatura y El malestar de las ciudades está repleto de ejemplos como este. Dioni explica cómo Barcelona introdujo en España el concepto del turismo de ciudad cuando en 1992 se revistió para los Juegos Olímpicos con hoteles, restaurantes, museos y un casino, y enseñó al resto de capitales de interior que un lavado de cara les permitiría atraer millones de europeos para hacer caja de manera sencilla. 

Lo que sucedió después y que llega hasta hoy, según él, es la llegada de una masa turística que ha deteriorado las ciudades y ha desplazado a la población por la conversión de la vivienda en hoteles, hostales y Airbnb. Ese proceso también ha expulsado al comercio local y a los bares de toda la vida en favor de las cadenas de comida rápida o los restaurantes de moda y han empobrecido a los vecinos. El libro se hace eco de un reportaje de la periodista Analía Plaza en el que entrevista a un promotor inmobiliario dedicado a reconvertir locales que ve el futuro de la ciudad como un lugar donde solo haya servicios, como bares, talleres o peluquerías. "Cabe plantearse que muchos de estos servicios puedan uberizarse y prestarse a domicilio, como en el siglo XIX", añade Dioni.

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Aunque la tónica general es de suspenso, el escritor habla de Pamplona como un caso de éxito y de ejemplo para el resto. Durante la semana de San Fermín atrae decenas de miles de turistas de España y medio mundo, y los concentra alrededor de la calle Estafeta. Aun así, los bares de la zona no han sido absorbidos por especuladores inmobiliarios para reformarlos en un producto turístico. "Su filosofía es: mejor vivir de la Volkswagen que del turismo", opina el escritor. "Al final, lo más importante es no dejarse atrapar por la facilidad del turismo, porque es adictivo. La industria siempre es más compleja y construir un tejido productivo lleva mucho tiempo, mientras que organizar un festival o montar unos premios para que venga gente es fácil y rápido", valora.

Pamplona o Bilbao, que también pone de ejemplo, sirven a Jorge Dioni para profundizar en su visión de la política local. Estas dos ciudades no han tomado una vía rupturista al apostar por la industria, al contrario, han protegido su economía tradicional y han terminado siendo la excepción. "Los dos principales partidos de estas regiones, el PNV y el PSOE, son dos partidos conservadores. Puede sonar provocativo, pero lo que hacen en realidad es promover un sistema basado en la estabilidad social", afirma el periodista. De hecho, insiste en la relación entre el progresismo y esa idea de la protección, y recuerda que los movimientos sociales que luchan contra la gentrificación siempre emplean palabras como "defendamos", "salvemos", "protejamos". 

El libro se ha publicado a apenas dos semanas de las elecciones municipales, pero en contra lo que podría parecer, el autor no está especialmente emocionado con la cita porque cree que en la campaña no se está hablando de problemas locales, sino de ruido político. Eso sí, avisa a los partidos que lo han apostado todo a esta cita poniendo la vista en las elecciones generales: "Las ciudades marcaban históricamente el paso. Cuando Felipe González gana en el 82, antes lo había hecho en las ciudades, lo mismo que Aznar en el 96. Antes de llegar al Gobierno, Podemos ganó antes en Barcelona, Madrid, Valencia… pero eso se ha acabado, las ciudades ya no anticipan. Y si alguien confía en las municipales para anticipar resultados, se va a equivocar".

Jorge Dioni (Benavente, Zamora, 1974) es ya un experto en analizar cómo el neoliberalismo rasga poco a poco el bienestar de las ciudades. Primero analizó el fenómeno de los PAU en La España de las piscinas (2021) y ahora se adentra en las consecuencias del turismo, la privatización de lo público y la especulación inmobiliaria en El malestar en las ciudades (Arpa Editores, 2023). Aunque se reconoce pesimista, explica que se reconcilia con la ciudad cuando ve a los vecinos de su barrio en Alcorcón (Madrid) disfrutar del parque y las bibliotecas. Pero señala también que esos espacios públicos se han degradado por la ambición de los alcaldes de crecer a toda costa. 

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