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Numantismo inconstitucional

Antonio García Gómez
Publicada el 14/09/2021 a las 06:00

“Con su silencio, Carlos Lesmes se ha convertido en cooperador necesario de una estrategia de desgaste del sistema constitucional”. Jesús Maraña.

Demasiado honor para los numantinos que prefirieron morir matándose antes que entregarse a los imperiales romanos, y demasiada desvergüenza para quienes juran y perjuran en nombre de una Constitución que sus mayores no apoyaron y, que, los actuales manosean, usan y abusan de ella sin decoro ni decencia.

Decía hace unos días el presidente Lesmes que “apela al constitucionalismo patriótico para que el Parlamento acuerde renovar el Consejo General del Poder judicial”.

Cuanta vacuidad, cuánta impostura, o eso mismo creo yo.

“El bloqueo del PP a la renovación del CGPJ daña ya el prestigio y el funcionamiento de la justicia”.

Tras haber trillado todos los argumentarios para haberse negado a aceptar una renovación judicial de acuerdo a la prescripción constitucional, la derecha en primera persona, envalentonada por un líder descabezado, como pollo sin cabeza, con sus conmilitones, “estómagos agradecidos” detrás.

Y hablando de zancadillas, la chistera está llena de imposturas, la última novedad de Casado, con tal de seguir impidiendo la renovación obligada, como para exigir ahora que “los jueces elijan a los jueces”, doce de 20, tal y como recuerda que ya el PP de Rajoy presentó en 2.011, cuando consiguió mayoría absoluta. Norma, por cierto, que retiró a los seis meses de haber logrado su propósito.

Y así, pasado el tiempo, en 2018, el mismo PP de Rajoy y Casado se felicitaron con “la propuesta de que Marchena llegara a ser el juez presidente del CGPJ”, porque, según el senador pepero Cosidó, entonces “podrían controlar la justicia por la puerta de atrás”. ¿Se entiende o no se entiende?

Y así y con todo, hoy mismo: “El curso judicial arranca lastrado, un año más, por la batalla política más tensa”.

Con el desprestigio de los jueces por los suelos, por mucho que el presidente amortizado Carlos Lesmes siga apareciendo como un artista del equilibrismo, sin decidirse a dimitir, él y sus caducados colegas, manteniéndose en sus cargos tirados por la borda, expulsando un prestigio que van derrochando sin ningún sentido de Estado, ni profesional, ni corporativo… repartiendo culpas equidistantes entre los unos y los otros, cuando son “los unos”, la derecha, el PP, el gran artífice de la obstaculización para la renovación, artimaña tras artimaña disfrazadas de exigencias inexcusables.

Con la última desvergüenza tras la que pretenden parapetarse los peperos afirmando que es “que no se fían”, como si algunos tuvieron exceso de prestigio, frente a los “rojos” carentes de toda respetabilidad.

Y así hasta que ¿regresen al poder y al mangoneo?

En nombre de sus “amos y señores”, con un rey que avala, cual florero institucional, la tropelía hecha normalidad “anticonstitucional” en nombre de una Constitución degradada, pisoteada, hecha unos zorros a la espera de la renovación legal de los jueces… insuficientemente avergonzados.

“¿Y si dejamos de llamarlo bloqueo y lo llamamos secuestro”. Benjamín Prado.

Antonio García Gómez es socio de infoLibre

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1 Comentarios
  • FradesJesus FradesJesus 14/09/21 12:09

    Ninguna objeción salvo la flagrante contradicción de que el Rey avale si actúa cual florero constitucional. Es casi lo segundo, porque hemos querido que en nuestra Constitución se establezca una monarquía parlamentaria, no un régimen presidencialista. Avalar no está entre las funciones que le permitimos. El Defensor del Pueblo, el Seleccionador Nacional o el Juez de Paz de Illán de Vacas tienen idéntica responsabilidad en ese asunto.
    Si entre los argumentos para el apostolado del republicanismo están esos, la dinastía no tiene mucho que temer. Por fortuna, muchos ya lo somos desde que se restauró por connvicción sólida, y sin preocupación inmediata.

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