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Los diablos azules

Elena Fortún en la revolución

  • El próximo lanzamiento de un mapa digital a partir de Celia en la revolución recupera un Madrid en guerra visto desde los ojos de la Celia adolescente
  • El proyecto, que debe liberar el Gobierno regional, recorre las calles mencionadas en la novela y aporta imágenes, notas biográficas de la autora y contexto político

Publicada el 25/09/2020 a las 06:00 Actualizada el 25/09/2020 a las 12:20
Ilustración de Juan Millares para el proyecto de mapa digital de 'Celia en la revolución'.

Ilustración de Juan Millares para el proyecto de mapa digital de 'Celia en la revolución'.

De Chamartín de la Rosa al Hospital de Carabanchel. De la Estación del Norte a Sol. De la calle de los Reyes al Palacio Real. Por ahí pasea Celia, esa niña con el cabello “rubio tostado” que nació en las páginas de Gente Menuda en 1928 y que se convirtió en uno de los personajes infantiles más famosos de la historia cultural de España. Pero estamos en 1936, Celia está dejando de ser una niña, y a su alrededor suenan los zumbidos de las balas, se amontonan los escombros, azota el hambre. Ese es el paisaje que vivió también Elena Fortún (Madrid, 1886-1952), una de las escritoras más exitosas de nuestra literatura y también una de las más olvidadas, que permaneció en España durante toda la guerra para exiliarse luego a Buenos Aires. Y ese es el paisaje que recoge la cartografía digital de Celia en la revolución, la novela en la que Fortún recogió sus vivencias y que solo se publicaría tras su muerte. El proyecto, sufragado por la Comunidad de Madrid a través de su Biblioteca Regional, lleva listo desde el pasado diciembre y solo pendiente de la publicación por parte del Gobierno regional. Según sus responsables, la Comunidad se ha comprometido a hacerlo al fin este octubre.

"Es una forma de acercarse a la historia de la Guerra Civil, a ese Madrid que ha desaparecido, a través de una obra literaria muy relevante", reivindica la filóloga María Jesús Fraga, especialista en Fortún. La escritora comenzó a trabajar en Celia en la revolución estando aún en España, pero acabó abandonándola y no la retomaría hasta 1943, ya en el exilio al que se ve forzada por su compromiso republicano. El libro tiene un gran peso biográfico y aúna las vivencias de la autora con su trabajo periodístico, que le hizo recorrer la ciudad de punta a punta. Todo eso está en el mapa interactivo que debe presentarse este otoño. La web muestra, primero, cada uno de los puntos mencionados a lo largo de la trama, reproduciendo aquellos pasajes en los que aparece tal o cual calle. Pero a eso se añade un trabajo documental que incluye ilustraciones del dibujante y cineasta Juan Millares, fotografías de época de distintos archivos, información biográfica de la autora y un estudio histórico del Madrid en guerra, elaborado por Pilar Mera.

De cumplirse los tiempos por parte de la Comunidad, el mapa acompañaría a la segunda edición de Celia en la revolución, recuperada en 2016 por la editorial Renacimiento, que llegaba casi 30 años después de la primera publicación de Aguilar, una rareza perseguida por los coleccionistas. Pero el proyecto pretende también divulgar la realidad de la Guerra Civil en Madrid, a partir de la mirada de una adolescente sorprendida, ajena a la dimensión partidista de la contienda. "Casi todas las novelas que se escriben sobre la guerra, los autores se exilian más o menos pronto", cuenta Fraga. No es el caso de Fortún, que toma "el penúltimo barco que sale de Valencia". En Celia en la revolución, la protagonista recorre también, de hecho, ciudades como Barcelona o Albacete, pero la capital es la principal protagonista. Fortún conoce los bombardeos, conoce la violencia del frente —su marido combatirá en el bando republicano y acabará hospitalizado— y conoce el hambre. El hambre a pie de calle, donde se corría la voz si unos muchachos vendían carne en una esquina o si en tal barrio paraba un camión de naranjas cada tanto. 

Para reconstruir aquel Madrid, el equipo se ha servido de las ilustraciones de Juan Millares. Sus dibujos recrean cada una de las escenas que vive Celia, para lo que ha tenido que conformar un voluminoso archivo de imágenes. Cómo era la configuración de una calle en 1938, qué edificios de los actuales estaban ya en pie y cómo eran los que ya han sido derruidos, qué modelos de coches se usaban, cómo eran los tranvías que llegaban hasta Ciudad Lineal, cómo vestían los jóvenes y cómo los mayores... Cada una de las más de 30 ilustraciones exigía tres o cuatro días de documentación. Al final, el trabajo resultaba en una especie de fotomontaje, con imágenes actuales y de época, sobre la que levantaba el dibujo. En el material gráfico del mapa digital está un Madrid que se mantiene en pie pese a las décadas y pese a la guerra, pero también un Madrid que ha desaparecido. 

"La idea se me ocurrió", cuenta la filóloga, "porque una compañera mía hizo una estancia en Estados Unidos, y en su universidad habían hecho una aplicación parecida, bastante más sencilla, con Lorca en Nueva York". Si lo habían hecho con Federico García Lorca, pensó ella, que apenas alude explícitamente a localizaciones específicas en su texto, qué no podría hacerse con Elena Fortún, que narra al detalle la vida de la ciudad. "Parece que ha escrito el libro pensando en que en el futuro se hiciera algo así", bromea. Su perspectiva era única: para complementar los ingresos, Fortún trabajaba en prensa, lo que le daba acceso a información de primera mano. Serán esos mismos artículos los que utilizará como sostén a su propia memoria cuando empiece a redactar la novela, ya en el exilio. En el mapa puede consultarse precisamente esos recortes firmados por Fortún, que serían luego ficcionalizados e introducidos en Celia en la revolución

De hecho, el peso de la crónica se irá acrecentando a medida que avanza el libro. "Elena Fortún, cuando empieza a escribir esta novela, lo trata como un texto muy ficcional, pero a medida que pasa la guerra, se va desprendiendo de todos estos personajes de ficción", cuenta Fraga. El libro pertenece claramente al género de las novelas de aprendizaje, y en ese aprendizaje está la violencia o el compromiso político —el abuelo de Celia, militar, es fusilado por los golpistas cuando se niega a tomar las armas contra el Gobierno—, pero también la soledad. La adolescente pierde las figuras del abuelo y del padre, incluso de las hermanas, a las que ya no tendrá que cuidar, y debe enfrentarse sola a un mundo extraño. "Esta novela era algo que Fortún tenía atragantado, que tenía que sacar. Sabía que no se iba a publicar, que era imposible, pero tenía que sacar todo ese trauma que había pasado. La escribió y la guardó en un cajón". Ese cajón lo veló su nuera, que entregaría distintos documentos, incluidos los manuscritos inéditos de Celia en la revolución y de Oculto sendero, a la estudiosa Marisol Dorao. Ella fue quien las sacó del cajón. 

Curiosamente, esos documentos están custodiados por la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid. La misma que encargó el proyecto y que ahora debe liberarlo. Cuando lo haga, Celia dejará de estar sola en ese Madrid violento e inhóspito. 

 

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3 Comentarios
  • Antonio LCL Antonio LCL 29/09/20 19:15

    Muchas gracias por tu artículo Clara. El buen periodismo no sólo es el que se ocupa de los asuntos de actualidad, sino de los que en tiempos pasados protagonizaron mujeres y hombres que han sido olvidados o escondidos en la sombra de la historia, y que nos dan lecciones de vida tan necesarias para crecer como personas y como sociedad.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 26/09/20 17:22

    La novela de unos y otros.
    (A propósito de 'Celia en la revolución') A. Trapiello, Madrid 22 diciembre 2015.

    "Una de las pocas obras en que alguien que vivió la guerra, en la que tampoco parece que nadie mató a nadie, está dispuesto a reconocer y asumir responsabilidades políticas, penales y morales: conversan Celia y un amigo que viene del frente. Dice él, pero habla por la boca de la propia Elena Fortún:

    - Es que somos salvajes...verdaderos salvajes...Todo lo que se llama civilización y cultura es un barniz clarito que se nos cae al primer empellón...
    Hablo al incógnito que la ha armado ¿Queréis revolución? ¡Ahí la tenéis!... Todos somos unos asesinos.

    - Pero ¿tú no habrás fusilado a nadie?
    - Sí, hija, sí...como cada hijo de vecino. Estaba yo en Villaverde, en el destacamento, cuando van y dicen: 'Ahí llega el tren de Jaén y viene el obispo, y su hermano y la familia, y el cerdo de y el ganadero tal y...¿queréis que les hagamos bajar y les fusilemos aquí mismo? A ello' Bajan temblando. Unos cuantos les toman la filiación. Sí, son ellos, y otro ¡que a lo mejor es republicano!...al menos, ellos lo dicen... 'A ver, todos en fila' 'Pero, ¿nos vais a fusilar?...Nos pusimos enfrente... y ¡pum!
    ¡Sólo cayó el obispo! Todos le habían disparado a él...
    -¡Jesús...!
    -¡Vamos mujer! ¿Estás llorando? Te aseguro que yo no era yo...¡Soy incapaz de matar una mosca! ¡Más veces tengo salvadas mariposas calentándolas al sol sobre la palma de la mano!
    A veces yo me tengo rabia por haber sido capaz de hacer una cosa como esa...pero mas rabia tengo al que tuvo la culpa de todo...¡A ése sí! ¡A ése..."

    "Casi tres años de revolución y guerra, de seres absurdos, de sangre y destrozos, han gastado la curiosidad de todos!", dirá Celia casi al final y cuando leamos lo que dice una maestra ('Sí, ¡todo está perdido! Creo que por culpa de unos y de otros')...
    ¿Cómo no creer que es la tercera España quien habla por su boca?

    Para ellos, para los unos y los otros (el hunos y hotros de Unamuno) escribió Celia.
    Extraordinaria crónica novelesca que deberían leer con atención los nietos de unos y otros."

    Honor a Celia Fortún/Encarnación Aragoneses, y mi reconocimiento a Andrés Trapiello.

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  • Hellen Hellen 25/09/20 13:43

    QUÉ MARAVILLOSA NOTICIA...
    TUVE LA SUERTE DE ACUDIR A UN COLEGIO EN PAMPLONA (HACE MÁS DE 65 AÑOS) DONDE ELENA FORTUN SE LEÍA EN VOZ ALTA POR LAS TARDES. MATONKIKI Y SUS HERMANAS ERAN PERSONAJES CERCANOS, ENTRAÑABLES Y DIVERTIDOS PARA NOSOTRAS. TENGO ALGUN LIBRO DE ELENA FORTUN QUE HE IDO REENCONTRANDO EN LIBRERIAS DE VIEJO.
    EL ESPIRITU DE ELENA FORTUN REINABA EN AQUEL PEQUEÑO COLEGIO (DESAPARECIDO HACE AÑOS) PARECIDO AL QUE TODAVIA SOBREVIVE EN MADRID EN LA ZONA DE VISO DIRIGIDO MUCHÍSIMO TIEMPO POR OTRA MUJER MARAVILLOSA JOSEFINA ALDECOA

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