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Luces Rojas

No esquivar el problema político. Respuesta a Luis Fernando Medina

Publicada el 17/06/2015 a las 06:00 Actualizada el 16/06/2015 a las 21:58
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Respondo a la crítica del profesor Luis Fernando Medina a mi artículo publicado en El País que versaba, en principio, sobre Stalin, aunque planteaba, como él dice, otros temas de política actual (y no solo española). Le agradezco los elogios que me dirige –eminente historiador, vastos conocimientos…–, aunque suenan a irónicos a juzgar por lo que opina en otros momentos –soy más un propagandista que un historiador; me gustaría, entre paréntesis, saber de qué o quién hago propaganda, para pensar dónde presentar mi factura–. Pero mi respuesta no irá en ese tono. Al revés, doy por supuesto que es persona inteligente y que no es un mercenario. Me concentraré, pues, en nuestras discrepancias, que es lo que debe interesar a los lectores.

Un primer reparo que me dirige es que Marx y los founding fathers americanos no son comparables porque estos escribieron una Constitución y aquel meros tratados de crítica social. Perdón, pero Marx no se limitó al análisis teórico. También trazó un programa político, sobre la toma del poder y el tránsito hacia la sociedad socialista. Decir que “ni la imaginación más febril” podía haber previsto qué ocurriría cuando el proletariado llegara al poder es muy indulgente. Marx vivió una época revolucionaria y se sumó, sin más, al plan jacobino de un asalto insurreccional del poder para establecer luego una dictadura “popular”. Fue el proyecto que Lenin llevó a la práctica sin escrúpulo moral alguno y sin tomar la menor precaución ante la posibilidad de que un psicópata le sucediera en el cargo. Es exactamente lo que ocurrió, y la responsabilidad que pueda incumbirles por ello era el tema de mi artículo.

Otra objeción que me opone es que la Constitución americana era “todo menos democrática” y no debe servirnos de modelo porque aquella sociedad se basaba en grandes desigualdades sociales, con la población negra del Sur en situación de esclavitud. Quién puede negar eso. Espero que no me crea partidario de la esclavitud. Pero hay que tener sentido histórico. La democracia se ha ido –y se sigue– construyendo con dificultades, paso a paso. Siguiendo su razonamiento, deberíamos eliminar de los libros de historia toda referencia a la democracia ateniense, porque en la Atenas de Pericles había esclavos, desde luego, y las mujeres carecían de derechos políticos. O sea, que no se diferenciaba en absoluto del despotismo persa. Si aplicamos su lógica, solo podemos llamar democracia a algo que lo sea plenamente, en el sentido más actual y exigente del término; y no debemos conceder el menor mérito a los primeros que pensaron en tomar precauciones contra los poderes arbitrarios. En esto discrepamos. Yo creo que esos pioneros sí merecen algún homenaje.

De su crítica parece deducirse que, para él, lo importante son las medidas sociales, la redistribución de riqueza, no la relación política entre gobernantes y gobernados. De ahí que valore la Revolución Rusa –cuyo objetivo era erradicar el poder de las clases propietarias “de una vez por todas”–, quizás no como una democracia estricta, en el sentido de la norteamericana, pero sí como algo más respetable. Pues no, de nuevo estoy en desacuerdo. No solo no fue una democracia, cualquiera que sea el sentido que se dé a este término, sino que creó un Estado opresor, incomparablemente más odioso que los Estados Unidos de McCarthy. Y la Cuba de los Castro, por mucho que haya tomado algunas medidas sociales de interés, es una dictadura.

Termino con la última de sus innecesarias pullas: según él, estoy aterrorizado ante la idea de que Cayo Lara o Llamazares vayan a confiscar la cosecha de Murcia. Bien, divertido, espero que se haya reído mucho al ocurrírsele. Pero debería tomar al adversario más en serio. Lo que creo es que, si estos personajes llegaran a tener poder, intentarían ampliar la intervención estatal en la economía para poder llevar a cabo políticas redistributivas. En lo que puedo muy bien estar de acuerdo. Lo que les critico es que no se planteen el problema previo de si la administración en cuyas manos van a poner la economía no será incompetente, corrupta, acostumbrada a maltratar a sus administrados y a considerar su prioridad, por ejemplo, hacer favores a sus familiares y amigos. Porque a lo mejor eso explica que la ciudadanía haya votado en las últimas décadas a la derecha: porque, antes que eso, prefiere a un feroz empresario capitalista carente de principios éticos pero que sabe que, si comete errores, se arruinará. De nuevo, estamos ante el problema de fondo de mi artículo: entregar la economía –o el poder– al “pueblo”, ponerlo al servicio de la “sociedad”, es una fórmula muy hermosa. Pero cualquier persona sensata debería plantearse que, en la práctica, eso significa entregárselo a unos individuos concretos, y que, por tanto, la clave del éxito o fracaso de la operación residirá en la selección de estos individuos y los controles que ejerzamos sobre ellos. Que es justamente el problema que la tradición marxista menospreció y que el profesor Medina sigue esquivando.

O sea, que nuestras discrepancias están claras. La idea central de mi artículo es que, al margen de la justicia social, de la redistribución de la riqueza que un Gobierno persiga, hay un problema político, que consiste en el control de los gobernantes, que nunca debe dejarse de lado. Y el profesor Medina parece creer lo contrario. Para él, el problema es la igualdad, no la libertad; es la distribución de la riqueza, no la opresión política. Yo creo que son dos problemas diferentes, y que hay que prestar atención a ambos. Y me resulta raro que un profesor, precisamente, de Ciencia Política, desprecie tanto la política.

Aunque este aspecto demuestra que, al menos, no es corporativo. Y en eso le alabo el gusto.


_____________________________________

José Álvarez Junco es historiador. Autor, entre otros muchos títulos, de Mater Dolorosa La idea de España en el siglo XIX (2001), que fue Premio Nacional de Ensayo en 2002. Su último libro es Las historias de España: visiones del pasado y construcción de identidad (Crítica, 2013).

  
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10 Comentarios
  • Demetrio Vert Demetrio Vert 19/06/15 20:23

    Profesor Álvarez Junco. Leí su artículo de El País y polemizamos mi esposa y yo. Ella es historiadora y admira sus trabajos históricos. Evidentemente el artículo mencionado es un panfleto apoyado en algunas realidades históricas irrebatibles. Lo mismo podríamos decir de Pinochet y de Franco, y cualquier dictador cuya acción económica se basó en el capitalismo. El libre mercado no trae la libertad “per se”, sobre todo cuando no hay mercados. El labrador se esmerará para competir, pero sucede lo mismo con el petróleo ni con la electricidad, porque en estos últimos sectores no hay mercado. En cuanto a la competencia para gobernar parece decantarse usted por un “despotismo ilustrado”, que pudo tener su razón de ser en su momento, el experto es usted, pero hoy ni existe el analfabetismo de entonces ni las cerradas estructuras institucionales, amén de la facilidad de comunicación con que hoy se cuenta. Por otro lado me sorprende su ingenuidad ante la corrupción del sistema.

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  • Milkhouse Milkhouse 18/06/15 05:11

    Entonces empezamos ya con lo de las iglesias y tal, yo ya estoy tratando eso en el soviets de mi barrio... Y si InfoLibre sigue prestando sus páginas a estos rojos lo vamos a confiscar pa nuestro soviet.... Aviso!

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  • Dimoni Dimoni 17/06/15 18:28

    De verdad creen en la superioridad de los conservadores en la gestión de las políticas económicas? Es una falacia un engañabobos.  

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  • Birth Birth 17/06/15 15:36

    Gracias por la claridad en la exposición, profesor. La naturaleza de la transición del 78 hizo que se mantuvieran nucleos de la administración pública franquista y con ella una corrupción no superada por las reformas democráticas. La lectura de "Franco´s Friends. How British Intelligence helped bring Franco to Power in Spain" de Peter Day (2011) pone focos que iluminan las trayectorias generales y en lugares específicos como Baleares o Gibraltar. Lo que estamos confrontando ahora viene de muy lejos, y como vemos ha afectado a las formas de hacer política por los políticos y a las de pensar la política.

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  • Antonio Basanta Antonio Basanta 17/06/15 09:24

    Gran artículo el suyo de "EL PAIS" y muy buena esta contestación. En efecto, Marx totalizaba las relaciones sociales en función de criterios estrictamentes económicas, de relaciones economicas, pero no supo o no pudo ver que la fuerza de "el Poder", el poder en si mismo, en las relaciones humanas tiene tanta importancia como las relaciones economicas. Aunque un país sea aparentemente igualitario (vease Cuba) todo el mundo sabe que los funcionarios del Partido Comunista tienen unos privilegios (economicos, de consumo, de prevalencia, enchufes) que no tiene el resto de la población. Hay pues que limitar el poder, con competencia, con libertades individuales contra el poder, sistemas judiciales independientes, prensa no intervenida (ni por asambleas ni por nada) etc. Los horrendos y masivos crimenes estalinianos fueron realizados por personas que decian quere luchar por los ciudadanos iguales, pero igales solo fueron quienes morian, los 13 millones de personas asesinadas.

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    • Milkhouse Milkhouse 18/06/15 05:15

      Como todo el mundo sabe Stalin mató a más de 500 millones de rusos y a mano no como otros que necsitaron hornos y tal y tal... No empecemos a relajarnos que nos comen estos rojazos...

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  • Macrons Macrons 17/06/15 09:09

    Imposibilitado de entrar seriamente en la polémica con el espacio permitido a los comentarios, me limitaré a un breve comentario a su párrafo: “que no se planteen el problema previo de si la administración en cuyas manos van a poner la economía no será incompetente, corrupta, acostumbrada a maltratar a sus administrados y a considerar su prioridad, por ejemplo, hacer favores a sus familiares y amigos.” Estimado Sr. podría pensarse que está haciendo Ud. un retrato hiperrealista de la actual situación española, bajo el Gobierno de Rajoy. Enhorabuena.

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  • christopher lee christopher lee 17/06/15 08:38

    Lo que dice ud., sobre que muchos prefieren estar en manos de un empresario cruel pero que si no hace las cosas bien se arruina. Pues bien en los últimos años se ha desarrollado un modelo capitalista, en el que "empresarios", pertenecientes a una "familia" si entran en pérdidas se les compensa desde el Estado. Rescate bancario.....

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  • Giordano Giordano 17/06/15 04:00

    Es sorprendente que se critique a IU el «que no se plantee el problema previo de si la administración en cuyas manos van a poner la economía no será incompetente, corrupta, acostumbrada a maltratar a sus administrados y a considerar su prioridad, por ejemplo, hacer favores a sus familiares y amigos», y decir sin recato a continuación que «a lo mejor eso explica que la ciudadanía haya votado en las últimas décadas a la derecha: porque, antes que eso, prefiere a un feroz empresario capitalista carente de principios éticos pero que sabe que, si comete errores, se arruinará». El autor incluye al PSOE en “la derecha” votada por la ciudadanía “durante las últimas décadas” y nos revela la estupidez de una ciudadanía que ha votado reiteradamente por aquello mismo que supuestamente teme: un feroz empresario capitalista carente de principios éticos que ha construido una administración incompetente, corrupta, acostumbrada a maltratar a sus administrados favoreciendo a sus familiares y amigos.

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  • Hormiga Hormiga 17/06/15 01:39

    Decía Enrique Tierno que la libertad no es posible sin la igualdad. Así es que no son dos problemas diferentes, sino que es preciso procurar la una para que sea posible la otra.

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