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Plaza Pública

Una solución no convencional

Publicada 03/09/2016 a las 06:00 Actualizada 02/09/2016 a las 13:17    
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Tras dos elecciones y dos investiduras fallidas, muchas personas se preguntan, con razón, si caminamos a unas terceras elecciones y, después de ellas, a una nueva investidura fallida. En realidad nadie puede asegurar que a continuación de unas terceras, no vendrán unas cuartas y unas quintas elecciones generales. Lo cierto es que desde diciembre nuestra democracia es incapaz de resolver el bloqueo para elegir gobierno. No lo hemos hecho los representantes, y no lo han hecho los electores cuando se les ha devuelto la decisión.

En una democracia representativa, como la nuestra, los diputados no reciben un mandato imperativo. Constatado el bloqueo al que llegan cumpliendo el mandato de sus electores, los representantes pueden, legítimamente, intentar otras soluciones que no llevaban en sus programas. Sin embargo, no son buenos tiempos para la autonomía de los representantes. Vivimos una crisis de confianza en la representación, y la perspectiva de unas próximas elecciones hace que nadie se atreva a hacer nada que no tenga el previo visto bueno de su electorado. Aunque, precisamente en un tiempo en el que nadie confía, quizá convendría que los elegidos confiaran en la comprensión de sus electores y aventuraran algunas posibles soluciones al bloqueo, antes de devolverles de nuevo la pelota en forma de otras elecciones generales.

Unas semanas antes de las elecciones del 26J, y unos días después de las mismas, expuse en estas páginas mi opinión, como diputado y militante socialista, sobre lo que deberíamos hacer. Que muy sumariamente consistía en lo que hemos hecho, es decir, votar 'no' a la investidura del señor Rajoy. Sin duda en los próximos días se abrirá un intenso debate sobre lo que ha de hacer ahora el PSOE, un debate que, como es lógico, cerrarán de manera democrática los órganos de dirección política del Partido Socialista. Entre tanto, y ya que los extraños, y hasta los adversarios más ásperos, no se privarán de dar su opinión, entiendo que nadie se tomará a mal que también demos nuestra opinión los propios socialistas. Como se ha visto estos días, los socialistas somos más sensibles a la razón que a la presión, por eso, un partido con la tradición democrática del PSOE no sólo no impide el debate a sus afiliados, sino que lo amplía, e invita, sin temor y con generosidad, a participar en él a una sociedad que está lógicamente concernida por nuestras decisiones.

Empezaré por recordar que, frente a lo que le hemos oído al PP y a sus apoyos, el liderazgo, en una democracia parlamentaria, es de quien se lo gana en el Parlamento. De modo que si nos atenemos a esa lógica, al menos formalmente, los socialistas no hemos sido puestos en la oposición por los ciudadanos, como tampoco el PP ha sido puesto en el Gobierno, ni Podemos o Ciudadanos en posiciones subalternas a partidos más grandes, pero incluso si aceptamos que, como se ha dicho, los ciudadanos nos han colocado en la oposición, también desde la oposición los socialistas debemos contribuir al desbloqueo de la situación política con nuestras propuestas. Lo que no haremos es dimitir de nuestra responsabilidad, como hicieron los señores Rajoy e Iglesias en la pasada legislatura, y dejar correr el tiempo hasta la disolución automática de las Cortes y convocatoria de unas nuevas elecciones de las que no tenemos ninguna garantía de que fueran la solución del bloqueo.

Por supuesto, el resto de las fuerzas políticas que se han opuesto a la investidura del señor Rajoy tampoco deberían sentarse a esperar pasivamente, sino que deberán, cada una, arriesgar sus propuestas de solución. A nadie de los que excluyen a una parte de los diputados del juego político se les ocurriría excluir a los electores de esos diputados del pago de impuestos. El establishment de nuestro país ha decidido que los 71 diputados de Unidos Podemos, que representan a cinco millones de ciudadanos y ciudadanas, están exentos de cualquier responsabilidad respecto al desbloqueo de la situación política, nada se espera de ellos, nada se les reprocha, nada se les exige. En tanto que los 85 diputados del PSOE, que representan a cinco millones cuatrocientos mil ciudadanos y ciudadanas, deben echarse sobre sus solas espaldas la solución del problema. Me parece tan absurdo como injusto, tanto, por defecto, para con Unidos Podemos como, por exceso, para con el PSOE. La idea, y la práctica, de excluir cada vez a más españoles y españolas de la comunidad política a la que legítimamente pertenecen está también en el origen del bloqueo político que sufrimos.

En ninguna parte de nuestro ordenamiento constitucional se establece un número mínimo de diputados para liderar una alternativa de gobierno. En la pasada legislatura el PSOE trató de formar gobierno con 33 diputados menos que el PP, que ni siquiera lo intentó. En esta legislatura Unidos Podemos tiene sólo 14 diputados menos que el PSOE, y si cree que tiene una alternativa, nada le impide presentarla. Es obvio que la única manera que tienen PSOE y Podemos de sumar los 176 escaños de una mayoría de gobierno es contando con el centro derecha. En ese sentido, la diferencia entre Podemos y PSOE sería que, mientras el PSOE apuesta por sumar al centro derecha no independentista, es decir, a Ciudadanos, Podemos prefiere intentarlo con el centro derecha independentista. De modo que si los líderes de Unidos Podemos creen que es posible un gobierno de España que incluya al centro derecha independentista tienen el deber de intentarlo ellos mismos, y cuando tengan un proyecto de gobierno coherente, del que estén dispuestos a responsabilizarse ante la sociedad española, pedirnos el apoyo a los socialistas. Lo que no tiene sentido es que Podemos nos exija a los socialistas montar la coalición de gobierno que a ellos les gustaría, y que además seamos nosotros los que nos responsabilicemos de sus consecuencias ante la sociedad. De las consecuencias, por ejemplo, de hacer depender la gobernabilidad de nuestro país de socios que antepondrían, por encima de cualquier otra consideración, la independencia de Cataluña a la existencia de un gobierno de izquierdas en España.

No se trata, en ningún modo, de que crea que el PSOE deba aceptar los vetos que, de manera hipócrita, impone el PP a los demás, pero se salta para sí mismo cada vez que le conviene. Se trata de respetar las preferencias del electorado socialista, sobre todo en aquello que obviamente está en manos del PSOE, como es la decisión de con qué socios gobierna y a qué precio. Pues para algo sirve ser un partido con experiencia de gobierno y saber en qué condiciones se puede gobernar cuando se está en minoría.

Como otra posible salida al bloqueo, el PP y sus valedores nos proponen a los socialistas una negociación sobre políticas, a la manera en que lo ha hecho Ciudadanos. Sin embargo, no son sólo las políticas sectoriales, que lo son y mucho, sino la forma de entender la política del señor Rajoy lo que nos resulta más inaceptable. Llevar la convocatoria de unas próximas elecciones al 25 de diciembre es el último ejemplo, y quizá el más llamativo, pero es sólo uno. Proponer como presidente de las Cortes, en esta situación de desconfianza ciudadana hacia nuestras instituciones, a un ministro cuyas prácticas están siendo cuestionadas por poco democráticas, en un área tan sensible como Interior, puede resultar menos llamativo, pero no es una muestra menos importante de la escasa sensibilidad democrática del líder del PP. Es con esa falta de sensibilidad con la que el señor Rajoy ha deteriorado algo mucho más importante que cualquier política sectorial: la política con mayúsculas. Con Rajoy, al frente de una mayoría absoluta y por primera vez en nuestra democracia, una parte muy importante de la ciudadanía se ha rebelado no ya contra un partido, sino contra el Congreso, no contra el gobierno, sino contra todo el sistema político.

No es verdad que el bloqueo que padecemos sea puramente aritmético, un bloqueo aritmético es relativamente fácil de resolver, el problema es el bloqueo político que da lugar a la imposibilidad de producir una suma que permita no ya la gobernabilidad del país, sino tan siquiera la investidura. Que, a estas alturas, nuestra ambición tenga que ser tener un gobierno, y luego ya veremos, es la expresión del daño que ha sufrido nuestro sistema político. La derrota de Rajoy en su investidura es, sobre todo, el triunfo de una moción de censura contra su actuación como presidente del Gobierno. Su imposibilidad de encontrar aliados es, más que la expresión de su fracaso como candidato, la expresión de su fracaso como presidente. Es el propio Rajoy quien ha producido una importante coalición en su contra, una coalición que ha roto Ciudadanos, después de acudir a las elecciones afirmando que sólo apoyaría al PP si presentaban a alguien distinto a Rajoy a la presidencia. Y, después de lo visto en la investidura, es bastante probable que Ciudadanos se sienta liberado de su compromiso con Rajoy y recupere su compromiso inicial con sus electores.

Se nos dice que le demos la presidencia a Rajoy, como sea, y luego le hagamos una oposición dura. Se nos ha llegado a decir que poner el gobierno de España en manos de alguien que no lo merece es un acto de responsabilidad, pero eso es algo más que un error, es una señal de hasta qué punto se ha degradado nuestra situación política. La salida de Rajoy de la presidencia es una condición de recuperación de la política. No es una condición suficiente, pero es completamente necesaria. Después de dos elecciones, y de dos periodos de investidura, es obvio que la mayoría de los españoles no quieren a Rajoy como presidente. En lo demás puede haber muchos y profundos desacuerdos entre las fuerzas que han votado en contra de la investidura de Rajoy, pero en eso no.

A partir de ahí tiene sentido discutir de políticas y el lugar para ello es el Congreso. Sobre todo porque ningún grupo tiene mayoría absoluta. Que en unos pocos días de negociación previa a una investidura acordemos reformar la Constitución o derogar la Reforma Laboral o la LOMCE, es desconocer cómo se hacen las leyes y la dinámica del Parlamento. Es obligarnos a acordar como “gran coalición” leyes y políticas que los socialistas podemos acordar, por ejemplo, con Ciudadanos y Unidos Podemos. No hay confianza, ni coincidencia ideológica, para firmar con el PP un manifiesto de buenas intenciones. La derogación y reforma de sus leyes deberá hacerse en las Cortes con los tiempos y los procedimientos que garantizan la calidad democrática de las leyes. El acuerdo, implícito y no coordinado, de las fuerzas políticas que impiden la investidura de Rajoy, no puede extenderse a las políticas sectoriales. Una vez roto el bloqueo, viene la política, con toda su pluralidad representada en las Cortes en esta legislatura.

Hay algo inquietante en la obstinada insistencia, que raya en la obcecación, del señor Rajoy en mantener su liderazgo en un país en el que la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas no está dispuesta a dárselo. Después de lo ocurrido ayer en el Congreso, una persona con el sentido común que el señor Rajoy tanto invoca debería comprender que no puede forzar unas terceras elecciones para ver si los ciudadanos le dan lo que, a través de sus representantes, le han negado ya dos veces. Esas terceras elecciones, con las que nos amenaza, podrían volverse dramáticamente contra un presidente que empezó su mandato recibiendo “mucha” o “bastante” confianza del 36% de los entrevistados del CIS y lo acabó con una confianza del 16%, y una desconfianza del 82% de la población. Lo que incluye a una buena parte de sus propios votantes.

Forzar unas nuevas elecciones, bajo la forma de un plebiscito sobre su persona, no es la mejor forma en que el señor Rajoy puede agradecer la lealtad de sus compañeros, y el apoyo de sus aliados. Que el PP no esté dispuesto a dejar caer al señor Rajoy dice mucho del PP, que importantes personalidades del mundo de la prensa y los negocios nos presionen a los socialistas más allá del mínimo decoro para no dejarlo caer, dice también mucho de esas personas, pero nada de eso impide que el señor Rajoy los libere de su compromiso y sea él mismo el que, en un acto de responsabilidad con su partido, y de generosidad con quienes le han apoyado, permita a otra persona de su partido intentar lo que él no ha logrado, si ninguna otra fuerza es capaz de formar una coalición más amplia de la que fue derrotada ayer.

Nuestro sistema constitucional establece, en su artículo 99, un mecanismo de elección del presidente del Gobierno muy exigente, que garantiza la estabilidad del gobierno hasta el punto de que nunca nadie ha ganado una moción de censura. El problema es que tampoco hasta ahora había ocurrido que, de manera sistemática, la mayoría parlamentaria de bloqueo fuera más grande que cualquier mayoría de gobierno propuesta en el Congreso. De modo que hemos de encontrar una fórmula que rebaje las exigencias del artículo 99. Y como es materialmente imposible modificar la Constitución en este momento, lo único posible es llegar a un acuerdo entre las fuerzas políticas que, incapaces de constituirse en mayoría de gobierno, actúan como mayoría de bloqueo.

Obviamente, la única forma de desbloqueo de esta situación es producir mediante un artificio el resultado que exige el artículo 99 de la Constitución, ya que resulta imposible obtenerlo mediante un acuerdo de apoyo político al nuevo gobierno. Esto supondría, ceteris paribus, que en la segunda votación se abstuvieran once diputados. La abstención para evitar unas terceras elecciones sería, en estas condiciones, un ejercicio de responsabilidad que no debería ser usado por ninguna otra fuerza de oposición como arma política contra quien lo hiciera. La única forma de que esto no ocurra es que esos once diputados pertenecieran, en proporción a su representación, a todas las fuerzas políticas que votaran 'no' a la investidura.

Hay otro tipo de soluciones técnicas, las hay en el sistema de elección del presidente en algunas Autonomías, esta solo pretende ser una más. En todo caso, para este caso concreto o para una circunstancia similar en el futuro, mientras no cambiemos el artículo 99 de la Constitución, conviene no despreciar cualquier solución, esta u otra, porque sea un artificio técnico. ¿Qué otra cosa es la votación sino un artificio para tomar una decisión, cuando la deliberación se prolonga sin que la asamblea democrática llegue al acuerdo unánime? Insistiré, sin embargo, en que la solución al bloqueo aritmético, sin un desbloqueo de la política, en su sentido más noble y elevado, tiene un horizonte muy corto. ¿Y el día después de esta u otra solución técnica, qué hacemos? ¿Cómo, salvada la investidura, garantizamos la gobernabilidad? ¿Cómo empezamos a ocuparnos de las cosas? Me temo que para eso no hay una solución técnica, sino una larga tarea política para la que es necesario poner en marcha la legislatura.

Ponernos a hablar con el detenimiento necesario de leyes, enmiendas y transacciones, en el breve plazo que hoy empieza a correr hasta la disolución de las Cortes, cuando no somos capaces de ponernos de acuerdo en una solución de emergencia es una meta quizá excesiva. No tiene sentido que cada fuerza política negocie por separado su abstención, porque no se trata de una negociación política para que haya un gobierno. Se trata de un procedimiento no convencional para evitar unas terceras, o unas cuartas o quintas elecciones. Si algo ha quedado claro en la investidura de esta semana es que la oposición a Rajoy es lo único que nos suma a todos, de modo que la renuncia de Rajoy parece el único esfuerzo que todos podemos pedir al PP a cambio de nuestro propio esfuerzo. Sin duda esta es una solución no convencional para una situación no convencional. Podemos ponerla en marcha ahora, o quizá lo tengamos que hacer después de las terceras elecciones, si no encontramos otro modo de salir del bloqueo. Si ni siquiera somos capaces de ponernos de acuerdo en una solución tan elemental, que reparta los esfuerzos entre todos, y si tememos que nuestros electores no la entiendan, entonces ningunas elecciones van a resolver nada. Este u otro acuerdo debería ser el primer paso para reconciliar a los ciudadanos con la política y las instituciones, y no deberíamos tardar mucho en darlo, si es que queremos andar el camino que nuestra sociedad tiene por delante.

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14 Comentarios
  • Angels Angels 05/09/16 08:33

    Seria la jugada maestra del PSOE (es una opinión, seguramente loca), que le planteara al PP , que pueden abstenerse 11 diputados en la investidura, si tiene la seguridad que las primeras medidas que tomará el Parlamento con su apoyo , que supondria una mayoria absoluta, fueran, la derogación, de la Reforma Laboral, la derogación de la Ley Mordaza, la devolución a todos los ciudadanos de este pais de sus derechos en materia sanitaria, y unas cuantas mas. A lo mejor seria la mejor explicación de porque no pueden consentir la vuelta de Rajoy y el PP al Gobierno de España. Mientras tanto en estos 8 meses de "gobierno en funciones" han colocado a todos sus exministros, altos cargos etc. en puestos internacionales, han adjudicado concesiones administrativas por largos años, han estado manejando del BOE...mientras los "puros" se miraban el ombligo. Sin despeinarse y sin tener la minima autocritica.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 06/09/16 00:31

      Su ética no le grita que: ¡El fin no justifica los medios! Pues ya es tarde; toda la vida sin limites de comportamiento, es mucho tiempo.

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      • Angels Angels 06/09/16 18:12

        ...¿Y la suya no le grita que no tiene ningun derecho a juzgarme, o es que acaso propugna la Inquisición? ¿es que acaso vd. tiene la razón y es dueño de la ética ?.

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        • irreligionproletaria irreligionproletaria 10/09/16 16:48

          Disculpas Señora. Todo mi respeto a su persona; faltaría mas. Mi respuesta refería su comentario 22. Posiblemente, dado que parece ofendida, no he observado equitativamente, los límites en los que su/mi libertad permite comentario. Nuevamente, le ruego exculpe mi error en términos.

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  • Pariplejo Pariplejo 04/09/16 12:00

    Leído el artículo no me queda otra que reconocer la vergüenza ajena que me ha producido. No tanto por los "razonamientos" para justificar lo injustificable, que no dejan de ser un conjunto de malabarismos y sofismas ilusionistas, con esta mano engatuso al público mientras con la otra saco el conejo de la chistera.// No, el problema es del concepto de "democracia" que nos presenta como una verdad inamobible, cual si de la Ley de la Gravedad se tratara. Y francamente muchxs ya lo dijimos un lejano 15 de mayo: Le llaman democracia y no lo es.// "En una democracia representativa, como la nuestra, los diputados no reciben un mandato imperativo." Y nos quedamos tan anchxs.// Es cierto que nuestra constitución dice que lxs representantes no están sujetxs a mandato imperativo. Pero también es cierto que, y no lo digo yo, sino vuestro tan amado Tribunal Constitucional, los programas electorales no pueden ser considerados un mandato imperativo. Y también dice que la voluntad de lxs representantes debe corresponderse con la voluntad de lxs representadxs. Pero vosotrxs siempre os habéis quedado en lo de que no estáis sujetxs a mandato imperativo, como si ello fuera un cheque en blanco que os permita saltaros la voluntad de lxs representadxs, como si los programas electorales pudieran ser olvidados un segundo inmediatamente después de cerrar las urnas. Como si la política de pactos, que debería estar claramente expresada en los programas electorales, permitiera alterar esos programas electorales sin que nosotrxs, electorxs, tengamos nada que decir y aguantar 4 años lo que nos queráis echar.// Lo dicho: VERGÜENZA AJENA.

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  • Eonyate Eonyate 03/09/16 22:41

    Un buen articulo, y una opinión bien planteada. Sin embargo somos muchos lo socialistas , militantes, que no aceptamos tal solución. Y no porque rechacemos al señor Rajoy, no solo, si no por el resultado de sus políticas sociales, laborales y económicas, que han degradado las libertades, y losderechos, y han creado miseria y desempleo, ademas deprecarizar el trabajo de los ciudadanos. Mi respeto para lo que otros partidos de izquierdas opinen, pero creo que nos asisten razones para decir NO. Y un No claro sin dejar de ser responsable de sus consecuencias, terceras o cuartas elecciones, puesto que lo que no es aceptable es que este partido transido de corruptos, responsable de tal desastre social, tenga merced a esa estupenda solución técnica, posibilidades de gobernar. Con mi voto no. Y por cierto, no creo que nadie crea que van a aceptar pactar derogar reformas laborales, cuando a nosotros nos cuesta deshacer la reforma del 135. Creo que es más razonable asumir un referéndum que pactar con Ciudadanos, y su hermano mayor.

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  • Ciro2 Ciro2 03/09/16 18:26

    Al PSOE ya solo le queda rematar la faena de no apoyar a Rajoy con un verdadero interés por conformar un gobierno de izquierdas, y en esta operación el primer actor a tener en cuenta ya ha mostrado su disponibilidad.

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  • gomados gomados 03/09/16 18:00

    El PSOE es lo que es ni más ni menos. Puede y ha podido pactar con todo quisqui desde una transversalidad que se vende como una virtud cuando para mí es puro oportunismo de la peor ralea. Por sus políticas les conoceréis y en España y ahora en Europa está en las políticas que está. Sus ministros de Economía y Trabajo así como de Interior son intercambiables con los del PP. Política neoliberal con trágalas antisociales que se venden como sentido de estado y responsabilidad. Los halagos del PP y Ciudadanos para sumarles a su proyecto son totalmente clarificadores de lo que es y significa el PSOE. Reforma constitucional neoliberal impuesta desde Alemanía y firmada con el PP con nocturnidad, reformas fiscales y laborales reaccionarias. No tocar la dación en pago para seguir beneficiando a la banca. No tocar los privilegios de la iglesia católica con una alcaldesa extremeña cuyo ayuntamiento nombra para puestos honoríficos a la Virgen de las Angustias. Protección nauseabunda al borbón emérito pero definirse republicano. Puertas giratorias que se venden como promoción de gente competente. ¿Qué pinta Trinidad Jiménez en Telefónica?. El PSOE forma parte del trio establishment, partido apoyado y que apoya a los grandes poderes económicos en España y Europa donde gobierna con la Merkel y en la Comisión Europea con JunKer. Votaciones conjuntas contra los derechos sociales de ese trio guay socialistas, populares y liberales. Todo por la patria y por el trinque. La castosa Susana y el insigne Felipe Gal Natural apoyados hasta la nausea por la caverna mediática. La España eterna y verdadera del trio maravilloso frente a la purria, caterva, canalla, escoria que representa Podemos y ahora las fuerzas nacionalistas catalanistas con las que en algún momento llegaron a gobernar. La España de los compatriotas de Rivera, de los constitucionalistas y moderados frente a los AntiEspaña, el falangito naranjito dixit. Es una pena que no sumen PSOE y Ciudadanos como en Andalucía porqué si no ya tendríamos gobierno bendecido por las oligarquías económicas españolas y europeas. Qué pena que exista Podemos aunque gracias a ellos se gobierne por impresentables en Castilla la Mancha y Aragón

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  • Antonio Basanta Antonio Basanta 03/09/16 17:14

    Extraordinario artículo, el mejor que he leido sobre la situación política desde. las elecciones de diciembre. Fantastico.

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  • cepeda cepeda 03/09/16 12:28

    "Hay algo inquietante en la obstinada insistencia, que raya en la obcecación, del señor Rajoy en mantener su liderazgo en un país en el que la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas no está dispuesta a dárselo". Pues cualquiera que vea los datos de las elecciones de diciembre y junio llega a la conclusión que Rajoy fue el preferido de los ciudadanos... y su partido el que más votos sacó. No habrá sacado los suficientes PERO los demás sacaron bastante menos... También habría que sacar las consecuencias políticas que de ello se derivan, no?. Si hay terceras elecciones... veremos lo que dicen los ciudadanos que seguro, seguro, seguro... no van a estar felices y contentos con la situación. Si al final vamos a terceras elecciones... al que Dios se la de.... Solo faltaría ahora que Rajoy se bajara de la moto y que en el PP empezara una guerra interna.... Eso sería estupendo para el PSOE seguramente pero... y para España y para los ciudadanos?. ¿Queremos eso teniendo delante el desafío independentista, a Podemos pretendiendo abrir un periodo constituyente, a la UE con el palo levantado para darnos un garrotazo si no arreglamos lo del déficit, con el 20% de paro (ambas cosas herencia del anterior gobierno del PSOE...). ¿Eso es lo que "sueña" el PSOE?. Qué el PP se haga el harakiri para solucionarle al PSOE sus evidentes problemas?. ¡La madre de Deu!.

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  • cepeda cepeda 03/09/16 12:10

    1.Es evidente que lo primero que tienen que hacer los parlamentarios son los cambios necesarios para que semejante situación de parálisis no vuelva a producirse. Si el sistema deja al país sin gobierno durante un año... y obliga a los ciudadanos a volver a las urnas una y otra vez... ese sistema favorece la inestabilidad, no sirve y hay que cambiarlo. 2.Unidos Podemos no tiene posibilidad de poder formar gobierno y me temo que tampoco el PSOE. Ahora bien pedirle a Podemos su "adhesión" al acuerdo que el PSOE llegó con C´s es... hacerse trampa en el solitario porque saben que es algo imposible que Podemos haga porque estaría traicionando a sus votantes. Se le pide a Iglesias que haga lo mismo que Sanders hizo con Hillary (el sabrá por qué) PERO ni aquí hay bipartidismo... ni Podemos nació para solucionarle los problemas al PSOE y al propio Sánchez... hasta ahí podíamos llegar. 3.Guste o no, RAJOY y su partido ganaron las elecciones... fueron los únicos que subieron... luego si el que ganó se tiene que apartar... que tendrían que hacer los que perdieron... A no ser que haya algún cambio "dramático" en el tema Bárcenas con pruebas contra Rajoy... el PP va a seguir con ese líder (antilíder para muchos...).

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    • Angels Angels 03/09/16 13:29

      Unidos Podemos no puede solucionarle los problemas al PSOE, según vd. . Por la misma razón el PSOE no puede solucionarle los problemas al PP ni por supuesto cederle el puesto a UP ( que es lo que por otre parte pretenden), ni tampoco pactar con C´s, se lo prohiben UP, los nacionalismos e independentismo, y le molesta mucho a la derecha y centro derecha de este pais.. Celebremos elecciones hasta ver quien cae antes ¿es eso lo que hay que hacer?. Alucino.

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  • Angels Angels 03/09/16 12:08

    Me temo que vamos a unas tercera elecciones. Nuestro representantes no son capaces (ninguno de ellos, ninguno y por lo tanto exactamente igual de reponsables), y si no son los electores que hablan claro, que deciden de una manera muy transparente lo que quieren y a quien quieren. En este pais que paso una criminal dictadura, no hemos aprendido nada de lo que representa vivir en libertad y responsabilizarse de sus actos. No somos capaces ¿Quizas lo bueno para este pais es el bipartidismo hasta que adquiramos cultura democratica y aprendamos a dialogar? hasta que dejemos cada de nosostros de pretender ser el "rey del mambo"

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  • Carpesano Carpesano 03/09/16 12:04

    Sr. Torres, le aconsejo que lea el artículo de Juan Ramón Lucas, lo tiene justo al lado, si es que su partido le deja.

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