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Qué ven mis ojos

La macroeconomía nos convierte en micropersonas

Publicada el 28/01/2020 a las 06:00
“Los cínicos son como las monedas: su otra cara es una cruz”

 

En lugar de perder el tiempo con vetos parentales tan bochornosos que tienen que llamarles pin, dedicarse a sembrar cizaña y a hacerle sentir vergüenza ajena a cualquiera que tenga dos dedos de frente, con esa sarta de naderías que dicen por los márgenes del centro-ultraderecha, lo que tendríamos que hacer es lograr que las y los alumnos de nuestras escuelas, colegios y universidades lean más. En eso, no puede uno estar más de acuerdo con el nuevo ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, tanto como para ir a ponerle una vela a Cervantes para que sus declaraciones no se las lleve el viento. El titular de esa doble cartera siempre lo va a tener difícil en España, dado que debe ocuparse de la Cultura y el Deporte, disciplinas en las que se aspira de forma ideal a la inteligencia y el juego limpio, es decir, precisamente lo que no existe en nuestra política, hecha de zafiedad y marrullería. Los sucesivos gobiernos de la democracia han reducido la Cultura al terreno de lo decorativo y su titular ha estado por lo general en el Consejo de Ministros como un burro amarrado a la puerta de un baile, por decirlo con una canción de El Último de la Fila. Por eso aquí nadie lee el Quijote y no podemos decir de su autor lo que se dice de Hamlet o Romeo y Julieta en Gran Bretaña: uno no es completamente inglés hasta que no ha leído completamente a Shakespeare. Qué envidia.

El siniestro neoliberalismo ha reducido a las personas a la categoría de los números, para que así sobren las palabras y las razones y todo se explique con un porcentaje, una cifra que nos roba nuestra condición humana y nos hace parte de una simple matemática en la cual, naturalmente, hacemos el papel de ceros a la izquierda. Es la economía, estúpidos, nos dijeron, y ahí el mundo se partió en las dos mitades de siempre, los poderosos se quedaron con el dinero y la gente humilde con el insulto. Y más ahora, cuando todo de explica con términos gigantes que nos dejen claro cuál es nuestro sitio y que en esta película no hacemos de protagonistas ni de actores secundarios, sino de extras, una especialidad para la que no hay premio ni en los Goya. Se puede explicar con una frase: la macroeconomía nos convierte en micropersonas.

También dice Rodríguez Uribes en esa entrevista con el diario El País que hay que buscar consensos y dejar de considerar al adversario un enemigo al que no se tiene que ganar ni mucho menos convencer, sino destruir, porque eso acabará con una dialéctica que de momento no es la de los puños y las pistolas, como decía el fundador del grupo terrorista Falange Española, que sigue en el Valle de los Caídos con la disculpa de que él sí fue una víctima de la Guerra Civil, que es un despropósito comparable al que sería incluir a Hitler y Musolinni entre las de la Segunda Guerra Mundial y, en consecuencia, igualarlos a las del Holocausto. Por suerte y porque estamos en otra época, los jefes y partidarios de Vox, a día de hoy, no son más que fascistas de salón, porque los de verdad formaban grupos paramilitares que recorrían los países matando a tiros a los izquierdistas y poniendo bombas que hicieran correr la sangre y temblar el sistema hasta conseguir que se derrumbara, para luego ir a salvarlo a tiros. Pero la salvación está en otra parte, está en los libros, en los museos, en las salas de conciertos de toda clase… Ahí es donde una nación se hace grande y su ciudadanía aprende a ser libre. No tenemos petróleo, pero tenemos el Siglo de Oro, a Bécquer y a Rosalía, a Galdós y a Pardo Bazán, la Generación del 98 y la del 27, a Goya, Velázquez, Picasso y todos los demás, y eso es nuestro sistema de medida, lo que demuestra que podemos ser excepcionales. La talla de un país crece por dos motivos: porque exista un Cervantes y porque se le lea. Es decir, porque el genio sea la excepción, pero valorarlo sea la regla. Y del autor de las Novelas ejemplares para abajo, exactamente igual.

Tendrá el ministro que mejorar la ley de propiedad intelectual, acometer la ley de mecenazgo, terminar el Estatuto del Artista, atraer a los directores extranjeros con incentivos fiscales para que vengan a rodar a nuestro paraíso, convencer a Hacienda de que rebaje de forma drástica el IVA del sector y enmendar algunos dislates como el que se puso en marcha en la Dirección General del Libro y que afectaba al Plan de Fomento de la Lectura, algo decisivo para animar al alumnado de los institutos a abrir una novela o un poemario y cuyo último funcionamiento era el siguiente: cada centro llama a tres autores, tiene que convencerlos de que vayan a dar una clase y hacer que reserven una fecha para llevar a cabo la visita, pasarle la propuesta al Ministerio de Cultura y que luego sea la Dirección General del Libro la que decida quién de los tres va. La mayoría de los autores que siempre habíamos dicho que sí y hecho sitio en los calendarios, seguros de que valía la pena el esfuerzo, porque se trata de una actividad útil para los jóvenes, entre los que siempre te encuentras a aspirantes a la literatura, empezamos a decir que no: con las agendas llenas de compromisos, nadie bloquea tres días durante meses, a la espera de ser elegido o descartado.

La Generación del 27 no fue producto de una casualidad, del hecho fortuito de que de forma casi simultánea García Lorca naciese en Granada, Alberti en Cádiz, Gerardo Diego en Santander o Luis Cernuda en Sevilla; ni la aparición de mujeres como María Zambrano, Rosa Chacel, María Teresa León, Concha Méndez o Maruja Mallo fue otro fruto del azar, sino que ambas cosas fueron el resultado de las políticas culturales de la República, la consecuencia de que se impulsasen una tras otra la Institución Libre de Enseñanza, la Residencia de Estudiantes, el Lyceum Club, el Instituto-Escuela o las Misiones Pedagógicas. ¿Sabrán algunas y algunos de qué les estoy hablando? Si no, que estudien, que falta les hace.

Primera lección: la democracia se hace con votos, no con vetos. A ver si así, explicándoselo de poco en poco, consiguen entenderlo.

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19 Comentarios
  • burma52 burma52 29/01/20 16:07

    Después de siglos de adoctrinamiento nacional- catolico, ahora nos vienen con estas..???Ahora están preocupados por el adoctrinamiento??? Donde estaban durante todo ese tiempo.....a vale estaban adoctrinando.

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  • Argaru Argaru 29/01/20 04:53

    Las micropersonas tienen una ventaja para el sistema: son dóciles de manejar y votan cada cuatro años sin rechistar. No crean muchos problemas y son educadas con microeducación, lo suficiente para una buena formación profesional y productiva y una microcultura, ligeramente por encima del analfabetismo cultural y, por lo tanto, impropio de un país de nuestro entorno. El neoliberalismo imperante en este bonito planeta azul se alimenta tanto de la miseria de los más desfavorecidos del tercer mundo como de la inanidad y pobreza intelectual de los ciudadanos de las sociedades más opulentas. No es casualidad que cerca de cuatro millones de ciudadanos que han nacido en un país que sufrió un brutal dictadura durante cuarenta años quieran volver a aquellos miserables tiempos de opresión y de falta de libertades. Esto solo puede explicarse en un clima político y educativo de encefalograma plano. Cuarenta años de democracia dejó nuestra educación política, a la que teníamos derecho, como un solar, o sea, totalmente vacía, favoreciendo que, por un lado, políticos de tres al cuarto gobernasen a su antojo y, por otro lado, gentuza de la derecha franquista “sembrarán mierda” en las cabecitas de sus descendientes y allegados. No, no es casualidad, que esto ocurra en un país donde los dirigentes políticos siempre han estado más preocupados en mantener “su negociado” que en gobernar. La defensa de nuestra democracia (o como queramos llamarla) sólo se puede hacer con una educación fuerte, basada en valores firmes y orientados hacia el bien común de toda la sociedad, pero para todo esto hay que dar un giro de 180 grados, cambiar el chip o, de lo contrario, seguiremos viviendo en este permanente “día de la marmota” insufrible y lamentable.

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  • radelpca radelpca 28/01/20 21:28

    Muy de acuerdo con tu articulo Benjamín.....Yo añadiría que es necesario educar en un pensamiento critico,fomentar los debates en las escuelas e institutos.Debates de todo tipo,abordando todo........
    algunos lo llamaran "Adoctrinamiento".Yo lo llamare Filosofia de la vida.

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    • Harry Treleaven Harry Treleaven 29/01/20 00:36

      ¿Adoctrinamiento? No. Formación del Espíritu Nacional. Titularidad de Editorial Doncel.


      “Dos caminos se ofrecen ahora a nuestra elección, dos caminos que conducirán al mismo fin, que es vuestro conocimiento y formación. Podemos, por el primero, continuar nuestra consideración de la vida en sociedad, de vuestro lugar en ella, de vuestras obligaciones y deberes entre los demás hombres. El segundo respecta a lo más delicado de vosotros mismos. Vamos a continuar por el primero, a cuyo final volveremos atrás para hacer por el segundo un breve viaje.
      En lo que lleváis leído, alguna vez, varias veces, os habéis tropezado con un hecho universal, que tampoco os es desconocido en la realidad de vuestra propia vida. Como hijos, obedecéis a vuestros padres; como escolares, a vuestros maestros; como ciudadanos, a las autoridades; como cristianos a Dios y a su Iglesia. Todo lo cual se resume en una universal obediencia al Señor, porque de Él emana toda autoridad y a Él se rinde cualquier obediencia. Conforme crecéis en edad y entendimiento os dais cuenta de que, ante vosotros, se amplifica el campo de la obediencia, de momento, en funciones superiores en que vosotros mismos, el mismo sujeto, el mismo hombre, obedece y manda a la vez…”

      Disculpad el tostón. Trátase de lectura obligatoria en escuela pública en plena 'democracia orgánica', la del Partido Único.

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  • "Maga" "Maga" 28/01/20 19:12

    Cada vez que leo "algo " de Benjamín, siento más orgullo por el lujazo que supone la posibilidad de adjuntarle un incipiente mensaje a la indudable calidad literaria ,ideología de su contenido y de ser persona.
    Dicho esto, me extraña la escasa repercusión en los medios y la nula reivindicación del trifacho ,en el momento de la verdad , con los 20 españoles atrapados en pleno corazón de la zona de actividad contagiosa del maldito coronavirus NcoV o Coronavirus de Wuhan ( China); y que han pedido su repatriación.
    Gracias y saludos cordiales.

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  • Epi Epi 28/01/20 18:09

    Hace poco leí en una pared, de un pueblo del cual no me quiero acordar, el siguiente "rótulo". "Leer es de maricas". Así nos va.
    "Ladran los perros, luego cabalgamos, amigo Valentín".
    Gracias por tus artículos y por tus intervenciones desde la cadena SER.

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  • Fray Liberto Fray Liberto 28/01/20 17:10

    Del testamento del Quijote, para el “trifachito pólitico”

    Donde se exalta la bondad del pueblo para gobernar un reino, con la esperanza de que los de la insidia y la provocación reflexionen y su oposición sea constructiva y beneficiosa para el ciudadano. Por si leen, para ellos lo que sigue.
    …..Y si como estado yo loco, fui parte para dale el gobierno de la ínsula, pudiera ágora estando cuerdo, darle un reino, se le diera, porque la sencillez de su condición y fidelidad de su trato lo merece. Y volviendo a Sancho, le dijo: perdóname, amigo, la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error que yo he caído de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo. Y concluyó: es de razón que la ciudadanía gobierne sus instituciones.
    A los “Duques de Berjas”, esto se escribía en 1605.

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  • Republicano1944 Republicano1944 28/01/20 13:15

    No hay peores burr@s que l@s que no cesan de rebuznar, Gracias, Benjamín.

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  • unlector unlector 28/01/20 10:38

    para mí más 'números' son quienes miden lo que valen acumulando ceros a la derecha en sus cuentas bancarias. Sólo atienden a un objetivo existencial, incrementar ese número para creerse que son más, más y más. Les quitaras ese número y no serían nada.
    No entienden la felicidad, pobres. Por eso se esconden tras todo eso.

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  • GRINGO GRINGO 28/01/20 10:16

    Me conformaría con que la gente aprendiera a "observar y no sólo mirar", seguro que nos iría a todos mejor.

    Reconozco que soy bastante vago a la hora de leer, y no estoy tan convencido de que leer por leer solucione algo, fomentar el espíritu crítico, incentivar y animar a la reflexión es una vacuna contra tanto intento de manipulación, y modestamente creo que más efectivo.

    De hecho, muchos textos de ideólogos y pensadores modernos que se pueden tomar como referencia, habría que contextualizarlos y actualizarlos para comprobar si sus reflexiones y/o recetas son válidas en el siglo XXI.....

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  • itnas itnas 28/01/20 09:44

    Un tal Galileo Galileo pensaba que el universo tiene un lenguaje que es la matemática. Sí, ese simple discurso artístico (me alegra que el Sr Prado piense como yo, que es simple y que, entre otras cosas, va de números) . No obstante, lanzo un pequeño alegato de parte de mis amigos y compañeros científicos: ¿que le parecería al Sr Prado que alguno de dichos compañeros científicos osase hablar de 'cultura' olvidándose citar a Cervantes, Shakespeare, Pardo Bazán, etc. (cualquier autor fuera del ámbito científico?¿Me equivoco si pienso que le llamarían 'inculto'? Pues eso, a ver si será el caso de que todos nos demos 'una mano de cultura aunque solo sea 'chapa y pintura''. Por lo demás, me parece estupendo el artículo.

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