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Para que vuelvas hoy

Publicada el 29/03/2020 a las 06:00

En medio de la pandemia, con las librerías cerradas, los actos públicos suspendidos, el corazón en las cifras de la enfermedad y la cabeza en la autovigilancia, Eduardo Mendicutti acaba de publicar Para que vuelvas hoy (Tusquets, 2020). Como todos los libros que me gustan, esta novela me confirma en el sentido de la literatura, ese acto de rebeldía contra la muerte y el olvido que convierte la imaginación en testimonio de vida humana. Nos mueve el deseo de que no desaparezcan las historias colectivas y nuestras huellas, las huellas de los seres normales.

La literatura es una señora mayor a la que los años le han enseñado que cualquier edad es de riesgo. Por eso habla de sus recuerdos, comparte la memoria de la alegría y el dolor, mantiene la herencia humana que justifica el saber más importante, la dignidad palabra por palabra de la supervivencia, y ocupa un lugar junto a la hoguera para contar a los jóvenes de la tribu el relato que ha formado su comunidad. Porque quien desprecia el valor de los mayores se queda en poco tiempo sin futuro.

La novela de Eduardo Mendicutti nace de un recuerdo que Marcos Ana nos contó en su libro de memorias Decidme cómo es un árbol (Umbriel editores, 2007). Sorprendido por la Guerra Civil a los 16 años, encerrado en las cárceles franquistas durante 23, Marcos Ana se vio en la calle, más que en libertad, a los 41, sin haber conocido el amor. Amigos de la literatura como Armando López Salinas y Antonio Ferres lo llevaron a algunos cafés madrileños para hablar de política y de libros. Pero un amigo de la infancia, empresario con dinero, lo invitó una tarde a conocer un cabaret. Allí le presentó a una mujer, Isabel, a la que le dio 500 pesetas para que se lo llevase a un hotel a pasar la noche.

Por las indecisiones y los nervios, Isabel creyó que Marcos estaba borracho. El poeta tuvo que explicarle que había pasado 23 años en una cárcel, que acababa de salir y que nunca había estado con ninguna mujer. Ella comprendió, retrasó el encuentro en la cama, lo invitó a cenar, se contaron la vida, los motivos de la prostitución y los motivos de la cárcel. Isabel se encargó luego de darle sentido a las sábanas. Cuando a la mañana siguiente, después de desayunar juntos, Marcos llegó a su casa, descubrió en el bolsillo de la chaqueta una nota, "Para que vuelvas esta noche", junto al billete de quinientas pesetas. ¡Quinientas pesetas de finales de 1961! Estaba esperando que el Partido Comunista lo sacara de España. No quiso comprar el cuerpo de Isabel, ni continuar esa historia, así que fue a una floristería, pidió quinientas pesetas de orquídeas, magnolias y rosas, y le dejó el ramo en la habitación del hotel en el que habían pasado la noche juntos con otra nota: "A Isabel, mi primer amor".

La novela de Eduardo Mendicutti imagina los recuerdos de Isabel. La muchacha joven que cuida a una señora enferma y mayor escucha su historia, el asesinato del padre en Sanlúcar después del golpe de Estado de 1936, las penurias económicas, el paso de la servidumbre a la prostitución, la compra y venta de los sentimientos y la supervivencia, los desarreglos amorosos, un embarazo, un hijo, un nieto, una soledad, un orgullo, y la herida que le dejó 60 años antes un joven recién salido de la cárcel que nunca fue a buscarla para mantener con ella una historia de amor. Recuerda haber puesto en la nota, "Para que vuelvas hoy", no "Para que vuelvas esta noche". El novelista se pone de parte de su personaje y de todo lo que este matiz encierra.

Con la fuerza narrativa que es propia de Eduardo Mendicutti, esa vieja señora que es la literatura nos vuelve a recordar su apuesta de rebeldía contra el olvido. Y lo hace como es su costumbre, para advertirnos de paso que junto a los hechos históricos están las vidas personales, los márgenes y las normas, la experiencia de cada nombre con apellido, Isabel Peñalber, las noches de insomnio, las ofensas, la ternura, las pérdidas, la solidaridad, los encuentros y esa intuición de intimidad social que le recordó a Marcos Ana un haiku japonés: "Es con los ojos, / no se da con los labios / el primer beso".

La literatura existe para que Isabel sea ya otro de los personajes inolvidables de Eduardo Mendicutti que nos han contado su vida. "Morirse una, qué disgusto". Oímos su voz, como ella oía la voz de su padre cada vez que iba al Castillo de Santiago, el lugar en el que estuvo encerrado antes de que lo ejecutaran. Frente a lo hecho, sólo nos salva lo dicho: quien desprecia el valor de los mayores se queda en poco tiempo sin futuro.

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47 Comentarios
  • Nuñez Nuñez 30/03/20 10:57

    Maravilloso!!! Como siempre muy alentador en estos tiempos tan incierto y con tantos mayores desaparecidos ( que no muertos ) porque no nos hemos podido despedir de ellos!

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  • elpontondelaoliva elpontondelaoliva 30/03/20 01:44

    Los que tuvimos la suerte de compartir historia y poesía, nos enorgullece que se haya escrito una novela histórica, en torno (Fernando Macarro Castillo) MARCOS ANA. Me invitaron en Vallecas a una conferencia política con el título de la misma, “el ponente es PROFESOR DE OBTIMISMO”, con esa duda de no saber de quién se trataba, pensando en algún humorista, que nos fuera a dinamizar los mítines. Fue el comienzo de una relación.
    De cuya amistad, lo trajimos a Getafe, en cuatro ocasiones a que explicara su vida y su experiencia política, en los años de la transición.
    Queda pendiente la película de su vida, que vendió sus derechos a Almodobar, esperemos que algún día nos la presente.



    “Decidme como es un árbol”
    ***
    Si salgo un día a la vida
    mi casa no tendrá llaves
    siempre abierta como el mar
    el sol y el aire.

    Que entre las noche y el día
    la lluvia azul, la tarde
    el rojo pan de la aurora;
    La luna, mi dulce amante.

    Que mi amistad no detenga
    sus paso en mis umbrales
    ni la golondrina el vuelo
    ni el amor sus labios. Nadie.

    Mi casa y mi corazón
    nunca cerrados: que pasen
    los pájaros, los amigos
    el sol y el aire.
    ***
    MARCOS ANA


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  • Maspipe Maspipe 30/03/20 00:15

    Gracia, Luís GARCÍA, tus palabras me animan, tus recomendaciones sobre nuevos libros tb. Conocí en persona a Marcos Ana (nombres de sus padres salmantino, como salmantino que soy) ( En Málaga ciudad, me lo presentó mi candidato y amigo a la alcaldía de Torremolinos, sitio en que viví mi vida familiar)...me impresionó profundamente,compré su libro y me lo dedicó.. a mis hijas... !!! Decidme hacia donde sopla el Viento... para irnos hacia el otro lado y que no nos contaminemos. estudié mucho para Sanar, y si posible poder Curar... estos días mi pasado,mi puñetera conciencia no me deja tranquilo... por no haberme licenciado... puta la mía vida... pero estoy tranquilo y contento... teletrabajando,y jugando con las palabras en Redes y Webs... tratando de informar con rectitud... !!!

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    • Atea Atea 30/03/20 01:04

      Soplan vientos de levante. De moderados a fuertes.

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  • Hammurabi Hammurabi 29/03/20 22:58

    Muy inspirador el artículo, y el bizcocho, para mí gusto, un poco pasado de moscatel

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    • Atea Atea 29/03/20 23:39

      Este digital cuenta entre sus socios con expertos jurídicos, economistas, epidemiólogos y ahora también con críticos reposteros discípulos de Jordi Roca. Espero querido Hammurabi que te refieras a otro bizcocho y no al maravilloso que preparo yo con la receta de mi queridísima abuela que a su vez lo heredó de la suya, que para colmo no lleva moscatel y para más inri tú no has tenido el gusto de probar jamás. Avísame cuando sea tu cumple y te envío uno y ya me dices, sin gastos de envío ni nada.

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      • Arkiloco Arkiloco 30/03/20 00:35

        Ni caso. Puritita envidia por esas meriendas que nos montamos

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        • Hammurabi Hammurabi 30/03/20 02:20

          Un poco, para que nos vamos a engañar.

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  • bidebi bidebi 29/03/20 17:26

    Ha muerto Chato Galante.

    https://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20200329/muere-por-coronavirus-chato-galante-el-activista-antifranquista-que-compartio-la-carcel-con-los-protagonistas-de-la-fuga-de-segovia

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    • Isabelle006# Isabelle006# 29/03/20 21:35

      Un hombre honesto y valiente, al que torturó el condecorado que vive en uno de los barrios más elitistas de Madrid, antiguo paseo del Generalísimo.

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  • Arkiloco Arkiloco 29/03/20 17:12

    Anotaciones en el diario. Creo que soy un ciudadano normal y corriente pero que por razones que aún no he podido descubrir soy el objetivo de varias conspiraciones. O sea, lo normal o que le pasa a cualquiera. Por supuesto, son fuerzas ocultas, poderosas y creo que anfibias y multiformes, ibexianas o engañosas. Pueden ser hasta ominosas pero eso nos llevaría a Lovecraft y los Mitos de Cthulhu y tampoco hay que pasarse en estos tiempos de sensibilidad extrema y terror vírico. Demasiado viscoso y ya nos vale con lo que tenemos más Luzin ,Raúl y los posteriori que se van apuntando a la gelatina. Jotapé navega en mares de cefalópodos gigantes con banderas de conveniencia y es otro tipo de terror anestesiante. La que voy a anotar en este diario es una de las más complejas y bien urdidas de esas conspiraciones en mi contra y que, afortunadamente, ha remitido bastante desde que Sánchez y su gobierno decidieron ayudarme declarando el estado de Alarma. A diferencia de otros les estoy agradecido y soy fan. Y como no veo errores o entiendo esto de otra manera, concluyo que no me interesa el “bien común” y estoy cegado por el fanatismo partidista. Soy así y por eso me acosan. Esto empezó al poco de dejar de trabajar y tardé un tiempo en darme cuenta. El tiempo que me llevó descubrir la cantidad de zonas verdes, parquecillos, césped y setos que hay alrededor de donde vivo y cuyo verdor y exuberancia me habían resultado ajenos. Y descubrir el afán y constancia con los que los cuidan toda clase de jardineros con su amplia panoplia de máquinas. Cortacéspedes, desbrozadoras, motosierras, motoazadas, sopladoras y, sacada de los Abismos de Helm, la más horripilante de todas: la biotrituradora. Han sido elegidas para invadirme por una de sus principales características, el ruido, y cuanto más monstruoso mejor. Porque de eso va esta conspiración. Todos los días y a todas las horas ruido para molestarme y obligarme a lo que sea que pretendan y que todavía no lo sé. Ni Eduardo Manostijeras hacía las virguerías que hacen estos tíos con los setos y allá que los mandan por turnos y en cuadrillas y con toda su parafernalia, en comandita y a la vez.

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    • Arkiloco Arkiloco 29/03/20 17:13

      Pero la trama está muy bien urdida y en ella colabora todo el vecindario organizado en reuniones secretas como en la Comuna de Paris. A esto se dedica ahora el proletariado. La participación del Eusko Jaurlaritza se nota y, gracias a subvenciones y desgravaciones fiscales, mi casa se ve rodeada, uno tras otro, de edificios con andamios. Y así, no paran. Si no es el tejado, es la fachada y si no las cañerías. El caso es meter ruido en los días que no vienen los agentes de jardinería, alternarse o unirse a ellos para mayor gloria del estruendo. Los vecinos cercanos también han sido comprados para la causa pero desconozco el precio que han puesto por aceptar hacer obras sin parar en sus casas. Acaba uno y empieza el otro y cuando todos han hecho sus obras, el primero ha decidido quitarse el bidé. Qué casualidad y en mala hora decidiste eso Burt Lancaster. Y comienza una nueva ronda de taladros, martillazos y furia sin medida contra suelos, tabiques, puertas y ventanas. Y de verdad que lo hacen a conciencia y con saña. La pericia importa menos que la fuerza con la que pueden darle al mazo. No se les escapa una. Pero al cerco de ruido con el que me asedian le faltaba por llenar un hueco: la noche. Había una barbaridad de espacio en mi calle pero decidieron poner todos los containers del reciclaje y la basura delante de mi portal y que no son pocos. Buena jugada. Todas las noches, un camión y, alternándose, los demás. Hoy papel, mañana el amarillo, el aceite, el orgánico… y perfectamente cronometrado con los thrillers que ponen en la tele el del vidrio. Te tiras dos horas viendo una peli de esas en las que para enterarte de quién es el asesino y entender todo lo que has visto, necesitas escuchar lo que dicen en los treinta segundos finales y…A joderse y dos horas que has perdido: los vidrios empiezan a reventarse en la calle cuando un tío subido a una grúa y cara de Jocker zarandea sobre un camión el iglú verde durante esos treinta segundos críticos. La última vez que lo mire con rabia, las comisuras de los labios le llegaban hasta las orejas. El mensaje que dibujaban era visible a pesar de la oscuridad: Jódete.

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      • Arkiloco Arkiloco 29/03/20 17:18

        Y por eso, estos días me puse a darle las gracias a Sánchez y su gobierno de coalición. El otro día aparecieron unos jardineros pero unos guardias les transmitieron discretamente las nuevas consignas: de momento hay que parar. Volverán pero hasta entonces me he encontrado con el silencio. Lo estoy conociendo y estoy confuso: este silencio no me gusta. Con el ruido de las sopladoras se ido también el más dulce de los besos y los abrazos, de las risas y los juramentos. Menos dulces pero también necesarios si con el mazo le das a tu pulgar. Casi que echo de menos a los jardineros y a los andamios y su conspiración. Con ellos va todo lo demás, la vida. Ese enigma que no sabemos descifrar y del que tan maravilloso como desconcertnte resulta participar. Que a veces te alegra y produce amor y otras miedo y dolor. Tengo que seguir investigando mientras amo con el silencio forzado.

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        • Atea Atea 29/03/20 17:59

          Y no será que te confundes con la conspiración y no prestas atención a los sonidos?
          Parece ser que algunos barrios andan ensayando un Mayumana a lo bestia y vecinos, operarios y repartidores se ponen de acuerdo para tocar un tema y recurren a los más variados objetos y las más extrañas formas de sacar acordes. Verás cuando se enteren que sabes tocar el triangulito. Seguro que si lo piensas, el balanceo del contenedor verde igual no sonaba tan mal. A eso le sumas la manguera de los barrenderos a diferentes presiones, le metes un par de bocinas y unos martillazos desde el 5º y son la envidia del John bonham.
          Puede ser que tu subconsciente algo advirtiera y de ahí la añoranza. Hay música en todas partes, solo hace falta saber oír.

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          • Arkiloco Arkiloco 29/03/20 19:12

            Puede ser amiga Atea pero ya te digo que estoy conociendo el silencio. Música no me falta y algunos sonidos me llegan y hasta soy capaz de escuchar atronadores silencios. ¿Te gusta el oxímoron? Permanezco atento a las conspiraciones y a los sonidos que las acompañan y me gustan algunos enigmas. Por ejemplo, aun ando a vueltas con el tuyo ¿eres fresca o una fresca? O fresca que de vez en cuando te suelta unas "frescas". El encanto puede estar en no descifrarlo pero es maravilloso constatar que lo que unió el bizcocho y la música sigue presente y que no hay Iglesias ni gobierno de coalición que disuelva ese lazo. Y John Bonham con el mazo. Gracias por tus palabras aunque han alterado un poco mi lírico final. Para una vez que me pongo... Pero te lo agradezco mucho y prometo agudizar mis oidos. Para acabar, una petición que, si puedes atender, haría de mi un ciudadano feliz y me sonaría a música celestial, es decir, a "Starway to heaven": ¿podrías volver a llamarme "bizcochito"? Es lo más bonito que me han llamado aquí y me trae tan gratos recuerdos... Porfa....

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            • Arkiloco Arkiloco 30/03/20 00:52

              Stairway to heaven, por supuesto.

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            • Atea Atea 29/03/20 19:59

              Ya sabes mi adorado bizcochito que lo que la música une no hay dios que lo separe y si le añadimos un bizcocho con aroma de naranja y canela que si no recuerdo mal fue el primero de este peregrinar por repostería y discografías, pues pa qué queremos más. Podemos añadirle unas nueces e ingredientes varios pero teniendo una buena masa el éxito está garantizado.
              Tú que manejas muy bien la palabra sabes lo difícil que es manejar los silencios y qué poco caso que hacen algunas personas a eso de no lo rompas si no hay nada interesante o divertido que decir. Muy bueno tu diario, eres de ese tipo de gente a la que le pasan “cosas” constantemente o igual es que se fijan en detalles que para otros pasan inadvertidos y así nos/me haces pasar un buen rato cada día. Cenquius.
              Vamos a prepararnos para ese aplauso a toda esa gente que está dando el callo para que esto pase
              pronto y vuelva la música a tu jardín. Un besito bizcochito.
              (Creo que los espacios de Montero se prestan a estas rimas y no será censurada ni vilipendiada).
              Ooh, it makes me wondeeeeeeer....

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  • currante currante 29/03/20 13:43

    Buen dia y mil gracias una vez mas por decir lo que dices y abrirnos los ojos .

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  • Valldigna Valldigna 29/03/20 12:53

    Valldigna.Gracias maestro por colaborar en este periódico.Siempre que te leo me da una profunda paz.  

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 29/03/20 12:50

    Hace poco en Histroria de nuestro cine, me gustô mucho una adaptacion muy libre que decîa Mendicutti sin quejarse por ello, de El palomo cojo por Jaime Armiñan.

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  • Gusalo Gusalo 29/03/20 12:23

    Me han emocionado, sobre todo, estas palabras del penúltimo párrafo: “… el paso de la servidumbre a la prostitución, la compra y venta de los sentimientos y la supervivencia, los desarreglos amorosos, un embarazo, un hijo, un nieto, una soledad, un orgullo, y la herida que le dejó 60 años antes un joven recién salido de la cárcel que nunca fue a buscarla”.
    Veo muy oportuna la sentencia con que termina el artículo (“quien desprecia el valor de los mayores se queda en poco tiempo sin futuro”), quizá por sentirme en cierto grado aludido en ese 'quien'. 
    No sé si me gustará –si la llego a leer– la novela de Mendicuti. Sí sé que, gracias a quienes escribís en este medio, uno se siente vinculado a la literatura y, a través de ella, a la tradición.
    Por eso, Luis, gracias.  

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