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Muros sin Fronteras

España no funciona

Publicada el 14/05/2020 a las 09:17

La pandemia ha desnudado los problemas estructurales de España. Falla el llamado Estado de las Autonomías y fallan sus actores. Carecemos de una cultura de lo común, lo que nos afecta a todos, como la calidad del aire que respiramos o la corrupción. No sabemos construir sobre lo construido. Prima la tabla rasa sobre el consenso. Es poco frecuente alabar actuaciones del partido contrario. Se impone el grito sobre la escucha. El insulto es el lenguaje favorito de los necios, sean políticos, tuiteros o periodistas.

El Gobierno de coalición ha actuado en el estado de alarma como si España fuese Francia. No ha tenido en cuenta que somos un Estado fuertemente (mal) descentralizado. No fue capaz durante semanas de tejer alianzas de cogobernanza, ni siquiera con sus socios de investidura. No ha negociado las medidas de confinamiento, ni su aplicación; tampoco la desescalada. El PSOE tiene días en los que presume de ser federal, pero nunca cuando está en el Gobierno. El PP y Ciudadanos prefieren un sistema menos descentralizado. VOX exige una recentralización imposible.

La pandemia representaba una oportunidad para tejer confianzas y establecer algún tipo de mecanismo de cooperación que será esencial para superar la depresión económica. Hay más unidad en la gente que en los dirigentes y periodistas que viven de encabronar a la gente.

La mayoría de las autonomías han barrido para casa. También les ha faltado sentido de Estado más allá de sus fronteras y de los intereses de sus líderes. Podríamos salvar a Euskadi y al PNV, experto en el juego entre líneas. Pedro Sánchez no ha sabido aprovechar un escenario político favorable en la Comunidad Valenciana, ni explotar las diferencias de tono y a veces de fondo del PP de Galicia y de Andalucía con la estrategia frentista de Pablo Casado.

Para el PSOE, PP y Ciudadanos, los problemas territoriales se deben al aventurismo del Procés. La pandemia nos ha mostrado algo que estaba a la vista de todos: el problema no es Cataluña, ni el sector que sigue a Puigdemont como un profeta y que soñó con una independencia por confinamiento. El problema es España. Cataluña solo es un síntoma grave.

No es lo mismo un Estado que se descentraliza que unos Estados (o reinos) que se unen en una federación. Carecemos de los mecanismos adecuados para que las autonomías participen en la gestión del Estado (la promesa eterna de convertir el Senado en una cámara de representación territorial suena a chiste viejo). Tampoco hay corresponsabilidad ni pacto de lealtad mutua. Hay dificultades en el diseño de la financiación y en aceptar la solidaridad económica con las regiones menos desarrolladas. La desconfianza es enorme.

En muchos casos, las autonomías sirven de agencias de colocación de obedientes. No siempre como un instrumento cerca de la eficacia. Las autonomías también son el Estado.

El medievalista José Enrique Ruiz-Domènec sostiene que España no puede ser un país unitario porque jamás lo ha sido. Cuando el centro es mesetario existen dos opciones de unidad: el pacto con la periferia o el dominio militar. No fuimos capaces de alcanzar ese compromiso tras el hundimiento del imperio ni de crear un Estado moderno a finales del siglo XIX e inicios del XX, como el resto de Europa.

Hemos estado atrapados en un lucha fratricida entre la España negra --que tan bien retrata Benito Pérez Galdós en Doña Perfecta-- y la España más o menos liberal. Es un duelo a sangre (cuatro guerras civiles; las carlistas y la de 1936) entre la ciencia y la superstición, entre el progreso y los privilegios de una élite cerril. Arrastramos una pereza industrial, aplastados por el célebre “que inventen ellos”, que nos condena a una España de servicios.

Los cuarenta años de democracia tras la dictadura franquista no han logrado desmontar el poder de la España ceniza, la de los señoritos, los generalotes ​​​​​y los cardenales retrógrados. La iglesia de Rouco Varela tiene más presencia mediática que la del padre Ángel y de miles de curas y monjas ejemplares. No hemos sabido cultivar el valor de la honestidad. Los periodistas, tampoco.

Ruiz-Domènec sostiene que seguimos atrancados en los mismos reinos medievales: Castilla-León, Navarra (hoy País Vasco), Aragón (Cataluña) y Andalucía. El único que se independizó fue Portugal. Una salida podría ser una confederación ibérica (pero gobernada desde Lisboa).

También ha fallado lo que una amiga francesa llama el “Estado profundo”, el que llega a cada rincón. Tiene que ver con muestra incapacidad de entender y defender lo común. En Francia se habla estos días de su fracaso con una cifra de muertos similar a la de España pero con 20 millones más de habitantes. Es la consecuencia de décadas de políticas nefastas, sobre todo desde 2008. Hemos fracasado en la inversión en productos sanitarios de primera necesidad y en la sanidad pública; y en el cuidado de los ancianos. Todo es lucro descarado. Negocios privados financiados con dinero público que generan beneficios privados libres de impuestos.

Tampoco hemos desarrollado una cultura del servicio público. No sabemos (ni queremos) diferenciar las instituciones del Estado de los intereses partidistas. Sucede en el Poder Judicial y en el Tribunal Constitucional, o el CIS. Solo ejemplos, hay muchos más. Cuando necesitamos a alguien por encima de cualquier sospecha solo encontramos sospechosos. Es lo que sucedió en la crisis catalana que derivó en la consulta apaleada del 1 de octubre de 2017. Faltan estadistas, sobran cantamañanas.

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51 Comentarios
  • Julián Rumbero Julián Rumbero 15/05/20 20:03

    Ya el titular lo dice todo: España no funciona. Es la tierra de Caín donde ¿no abundan los Abel? aunque según Saramago, el malote era este..excelente artículo: lúcido, comprometido, didáctico incluso (el video, clarito, clarito). Gracias Ramón Lobo, usted prestigia el Periodismo...pero es una excepción, me temo- Eso o que los otros, necios, estúpidos sin vergüenza alguna, correveidiles, mercenarios y soeces (ellas y ellos, ellos y ellas) tienen un eco impresionante (mucho capital, mucho capitalismo, que está detrás, ¿verdad sr Inda?

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  • manugarrote manugarrote 15/05/20 18:17

    Un análisis certero y brillante, lo malo es que quienes pudieran solucionarlo son unos inútiles incompetentes cantamañanas votados por millones de incompetentes cantamañanas. Llegados a este punto: ¿Quién le pone el cascabel al gato?

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  • lofer lofer 15/05/20 12:19

    Sr. Lobo, sin perjuicio de que su análisis sea mas o menos acertado, hay que pedirle algo más: que alternativas o soluciones propone. En este país sigue casi intacto el poder judicial, el poder de la iglesia y, sobre todo, los medios de comunicación que, en su mayoría, son de extrema derecha. Habría que pedir a los medios y periodistas demócratas más valentía para denunciar, con nombres y apellidos, a esos medios y periodistas, y una mayor labor pedagógica. No quedarse en el mero análisis. Un saludo.

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    • Julián Rumbero Julián Rumbero 15/05/20 20:04

      Seguro que Ramón Lobo tiene esas alternativas que le exige pero es que no es, entiendo, el sentido del artículo.

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      • Grobledam Grobledam 16/05/20 11:11

        Pues me da que vivimos tiempos de remar y jugársela no de hacer crítica desde la bancada.

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  • dlemadevesa dlemadevesa 15/05/20 09:43

    Muchas gracias por el extraordinario y didáctico artículo artículo Sr. Lobo

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  • Argaru Argaru 15/05/20 01:05

    ¿Por qué un país, forjado a través de los tiempos con la impronta de decenas de pueblos que han dejado aquí su huella y nos han enriquecido con su cultural, no funciona? España tiene el segundo patrimonio cultural de la humanidad, solo por detrás de "nuestra madre patria romana", Italia, la nación que nos unificó y nos dio cohesión como nación, pero esta "Hispania" actual, no funciona. Tampoco funciona Italia. ¡A ver si va a ser culpa de Julio César y de sus huestes!
     Tenemos todas las condiciones para ser un gran país, pero España no funciona. Somos un país federal que parece que se avergüenza de ser un país federal. ¿Por qué un país que solo podría funcionar bien siendo federal pone todo tipo de trabas en ello, intentando, a veces, las más, imponer un nacionalismo español, que solo está en las mentes más retrogradas y casposas de la derecha ultramontana. Si uno recorre esta vieja piel de toro y pregunta a un lugareño de dónde es, este le diría, con orgullo, que es ahí, si a ese mismo lugareño se lo encontrara en la Plaza de España, en Roma, le dirá, también con orgullo, que es español, porque una cosa no quita la otra, salvo que haya sido educado bajo algún nacionalismo periférico. Se puede ser de Cáceres y también, español, se puede ser de Barcelona y ser español y no se es más español por haber nacido en Madrid. Eres español, nazcas donde nazcas y vivas dónde vivas. Todo esto es muy sencillo, pero España esto no funciona.  Como dice la canción de Victor Manuel, "España camisa blanca", "a veces madre, SIEMPRE MADRASTRA". ¿Por qué siempre madrastra? Por qué ese maldito cainismo, que nos caracteriza? ¿Por qué la envidia es nuestro deporte nacional, reconocido por todos los habitantes de este territorio? Acaso, ¿será la envidia la argamasa de nuestro auténtico nacionalismo hispano? Si es esto, no me extraña que España no funcione o, quizá se deba, a que nuestra particular idiosincracia sea pendular y si no estás conmigo, estás contra mí. Así es imposible crear nada y menos, un país. Atravesamos tiempos muy difíciles y tal como van las cosas, más de una vez, me hubiera apetecido pedir el estatuto de apátrida, pero soy español, aunque no funcione. 

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  • Heradis Heradis 15/05/20 00:59

    Así es, el problema es España. Muy buen artículo.

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  • CarlosP58 CarlosP58 15/05/20 00:14

    Un artículo revelador y profundo de dónde estamos, cómo gestionamos y de dónde venimos, sin casi cambios en siglos de dar vueltas para cambiar muy poco.
    Recojo algunas de tus frases, que deberíamos tatuarnos en nuestra genética para cambiar a mejor.
    "Hay más unidad en la gente que en los dirigentes y periodistas que viven de encabronar a la gente"
    Y eso, siendo doloroso con los políticos, con algunos llamados periodistas es lamentable y peligroso.
    Y por supuesto, "El problema es España. Cataluña solo es un síntoma grave". Mirar para otro lado y silbar no vale ya.
    Y comparto algo esencial :"Tampoco hay corresponsabilidad ni pacto de lealtad mutua. Hay dificultades en el diseño de la financiación y en aceptar la solidaridad económica con las regiones menos desarrolladas. La desconfianza es enorme"
    Y así seguiríamos hasta el infinito. Propones una receta que compartí en Infolibre durante los meses del procés. España comenzó a descoserce por el Oeste, Portugal, y seguirá por el Este, pues Catalunya se irá como Portugal cansada del maltrato mesetario.
    Y aportaba la necesidad de crear una República Ibérica de democracia liberal, parlamentaria y fuertemente social, con cinco capitalidades compartidas: Madrid, Barcelona, Lisboa, Sevilla y Bilbao, con reparto institucional, respeto a territorios, usos y una clara orientación a América y África, siendo los cooperadores necesarios del progreso de China en un desarrollo para el que tenemos personal y compartimos lenguas y culturas, con su aportación de medios, en busca de un equilibrio más justo en el mundo.
    Para eso hacen falta estadistas con mirada al futuro, respeto al diferente, tolerancia, comunicación y un único objetivo compartido: Bien común para todos en un desarrollo armónico, fundado en unos Estados del Bienestar fuertes y con justicia social.
    Eso, cuando los que tenemos aquí y ahora sean capaces de no ser el problema o de alentar manifestaciones como modo de derribar un gobierno legítimamente elegido.
    Por eso no hay bandera, símbolos, ni lucha común. Casi todo es contra otro, sin objetivos de sociedad compartidos.Sería bonito!
    Saludos y Periodismo Libre.

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    • svara svara 15/05/20 11:20

      Hay que replantearse primero otra cuestión. Si existen políticos de poca monta y periodistas que ejercen la profesión del embaucador es porque en este país no hay suficiente autodisciplina ética y conocimiento de la idiosincrasia como pueblo hasta el último estrato social. De un pueblo que no quiere saber a nivel individual lo que significa el bien general, eso que debiera grabarse a fuego desde la cuna, en la escuela y en la convivencia, lo que nos distingue del resto de depredadores y que hoy por hoy, en España, nos diferencia muy poco, se llama civismo. No le demos tantas vueltas. Con un pueblo docto en lo cívico esencial, devendrán mas políticos y periodistas que sentirían asco de comportarse como lo están haciendo hasta ahora. La organización del estado sería mas natural y mas acertada sin tanta discordia estéril, sin beneficio para el bien de la colectividad de los pueblos. Portugal nos lleva ventaja, ese país tiene educación y fortaleza para afrontar las vicisitudes que se presenten, lo estan demostrando ahora en tiempos duros. Aquí es imposible. 

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      • wamba wamba 18/05/20 18:41

        Estoy de acuerdo contigo pero me sobra el último párrafo . No es Portugal ni Alemania quienes deben enseñarnos el patrón a seguir , simplemente tenemos que subir de nivel ; nuestro nivel es muy bajo .

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      • wamba wamba 18/05/20 18:41

        Estoy de acuerdo contigo pero me sobra el último párrafo . No es Portugal ni Alemania quienes deben enseñarnos el patrón a seguir , simplemente tenemos que subir de nivel ; nuestro nivel es muy bajo .

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      • CarlosP58 CarlosP58 15/05/20 12:49

        Compartir que la piedra angular de los desastres patrios es la falta de educación me parece acertado. Sólo hay que mirar atrás, y hoy mismo, y ver en Nanos de quién está la Educación, qué intereses lleva aparejados y si han variado es siglos sus intereses.
        Eso deforma a unos pueblos por fronteras muy cercanas e ilustradas que tengamos. Esas mismas élites extractivas, sacadas de ese modelo de educación - poder, miran a Portugal como un primo pobre y ya no digamos a la Francia laica y su República, a la que temen que nos contagie.
        Aquí poder sostenido, educación privada de élites y pública asistencial y el resto cantadores de supuestas gestos imperiales de Colón a Puigdemont. Sin la Educación Pública y los valores laicos y democráticos de justicia social no hay argamasa que une en torno a España.
        Saludos y Periodismo Libre.

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        • svara svara 15/05/20 13:42

          Muy de acuerdo. Salud

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  • Arkiloco Arkiloco 14/05/20 22:23

    Así como la propaganda de la derecha relaciona y considera probatorio el número de contagios y víctimas con la incapacidad del gobierno, R Lobo lo estira pero no se aparta mucho de tan insostenible versión, atribuyéndolo a males seculares de España y, como ya he dicho más abajo, a alguna incapacidad o falta de saber heredados o a un determinismo histórico que haría de España un estado excepcional y sumamente raro. Dado lo mucho que se desconoce sobre esta pandemia y las muchas variables que han podido influir para que unos países estén más afectados que otros o tengan más o menos víctimas, resultará útil como propaganda pero indemostrable y obsceno, clasificar a los gobiernos en función de víctimas e infectados para determinar su mayor o menor competencia. Puede ser una variable más y desconocemos su participación en el porcentaje. Parecido a lo que hace Lobo y que determinaría con los datos de la pandemia, que países funcionan y cuales no y cuáles son sus males estructurales y lastres históricos. Además de España, no funcionan los USA, Reino Unido, Bélgica (que tiene la mayor tasa de mortalidad del mundo), Francia, Italia… ¿Y Alemania? ¿Bien o a medias? Y Ohio mucho mejor que Nueva York, claro. Y así, como estados sin problemas estructurales y gobiernos ejemplares, nos podrían salir Portugal y Grecia pero también Hungría, Albania o Bielorrusia. No tiene mucho sentido o tendrá alguno como instrumento para la oposición. Como explicación con algún valor científico y demostrable parece que, de momento al menos, no la tiene. Y si no vale para demostrar algo sobre los gobiernos y su gestión, lo mismo para tratar de demostrar a la luz de esta crisis que un estado funciona o no y que es debido a que “carecemos de una cultura de lo común” (sobre lo que R Lobo tendrá estudios comparativos o algo más que percepciones) o a que “falla el Estado de las Autonomías”.

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    • Arkiloco Arkiloco 14/05/20 22:24

      En realidad, el poco acertado artículo de Lobo y que tan grato resulta a los que defienden algún tipo de anormalidad española o su desgraciada excepcionalidad, es tendencioso desde la falsedad de su título. Podemos tener una oposición que haya dado la nota o destacado en el conjunto de Europa o algunos problemas y discrepancias con comunidades autónomas y gobiernos nacionalistas pero ¿de verdad que España no funciona o ha funcionado de manera destacadamente peor que otros países europeos centralistas o federales? Con todo aquello y que en buena parte responde al habitual juego político y a nuestro especial reparto del poder por territorios y con hegemonía nacionalista en País Vasco y Cataluña, España funciona y viene funcionado durante toda la pandemia aplicando medidas iguales o similares a las de otros países y con parecidos problemas y dificultades a los de los más afectados. Ni los problemas en la sanidad pública, ni las controversias sobre el confinamiento y las restricciones o que muchos fallecimientos se hayan concentrado en residencias de ancianos, presenta variaciones sustanciales como para hablar de nuestra excepcionalidad o que España no funciona pero si Reino Unido, Bélgica, Francia, Italia o los EEUU. La última moda es destacar a Portugal y que, al parecer, ha sustituido a Dinamarca como país modelo hasta el próximo incendio de sus ya escasos bosques o crisis de gobierno. A base de generalizaciones y afirmaciones con poco fundamento sobre problemas que necesitan discusiones pormenorizadas como el Estado de las Autonomías, los nacionalismos o propuestas de tipo federal, el artículo de Lobo se descose por todas partes. Dice que el gobierno ha actuado en el estado de alarma como si España fuese Francia pero en Francia no tienen que pedir autorización al Congreso cada quince días. Dice que no ha sabido tejer alianzas ni con sus socios de investidura y como si las reticencias de PNV, ERC o los de Puigdemont tuviesen como causa principal la negociación de las medidas de confinamiento y de la desescalada y no tuviese otras motivaciones más importantes y que responden a comportamientos y estrategias que caracterizan a los nacionalistas periféricos.

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      • Arkiloco Arkiloco 14/05/20 22:31

        Pero el caso es que, con capacidad o sin ella, el Gobierno ha contado con los apoyos suficientes. Con o sin nacionalistas o sin algunos de ellos. Es complicado o más complicado que en otros países donde no existen ese tipo de partidos pero España funciona. Decir que el problema es España es no decir nada y no es el descubrimiento que sustituye a “Cataluña es el problema”. España, sí , tiene problemas territoriales, el Estado de las Autonomías puede ser muy imperfecto tras haber sido alabado por lo que hoy lo cuestionan o deseable avanzar en la federalización, pero merendarse esto con “España es el problema”, vaguedades sobre falta de lealtad, “carencia de una cultura de lo común” y la cita seleccionada de un historiador medievalista, no dice absolutamente nada ni sirve para abordar los problemas ni las dificultades a las que se enfrenta cualquier reforma o propuesta federalista. Vete a saber cómo se llega a esa conclusión, la confederación es la solución y entonces sí, España funcionaria y sería un estado moderno. Que entre los “estados modernos”, la confederación sea una rareza, habrá que pasarlo por alto y el papel lo aguanta todo.

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        • jagoba jagoba 15/05/20 10:29

          Egunon Arki, España no es diferente
          Llevo bastante tiempo rebatiendo ese argumento, que lo utilizan con comodín para cerrar muchas discusiones. Y cerrarlas en falso.
          Estoy muy de acuerdo con tus comentarios.
          Aunque no falten tópicos, y costumbres que conforman el carácter de las gentes de cualquier País.
          Y que ciertos sentimientos florecen en determinadas épocas o situaciones. Pero es igual en cualquier País.
          Voy a ser un poco bruto, confieso que tampoco me cuesta mucho trabajo.
          ¿Alemania años 30, es igual que Alemania 2020? ¿Son los mismos alemanes? El carácter en general será muy parecido. Las circunstancias no.
          ¿Son los mismos americanos de los años 30 que los trumpianos del 2020?
          España no es diferente. Y esto no puede explicar cualquier asunto que la razón no explique.
          Actualmente si hay una derecha muy rancia en España, con un sentimiento "cortijero" muy arraigado. Y que 40 años de democracia, han sido insuficientes para consolidar un estado de bienestar de mayor nivel. Y se han cometido muchos errores, que hay que seguir corrigiendo.
          También se han cometido aciertos. Me quito el sombrero ante los 47 millones de españoles. ¡¡Manda huevos como nos hemos comido el confinamiento!!
          Y si 47 millones de españoles son capaces de funcionar bien, con un ejército sanitario que ha obrado milagros ¿Porqué no pueden funcionar bien unos pocos cientos de políticos?
          Creo que el Sr. Lobo ha tenido un mal día. Le pasa a cualquiera. Ha sacado toda la basura de la casa y nos la ha ido describiendo. Bien, pero en nuestra casa hay más cosas.
          Si hemos sido capaces de aguantar dos meses de "carse", somos capaces de ordenar cualquier desorden político.
          Un saludo Arki y cuídate mucho.

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        • logos logos 15/05/20 01:13

          Excelentes ristras de comentarios.

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          • Arkiloco Arkiloco 15/05/20 13:24

            Saludos a ambos y que tengais buenos paseos

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  • luzin luzin 14/05/20 21:15

    Aquí lo que ha pasado es que se tomo a cachondeo un posible riesgo de epidemia con graves consecuencias, que no se tomaron medidas, que no se valoraron los riesgos a los que nos enfrentábamos ... y eso nos ha llevado a una difícil posición donde todas las jugadas son malas, desde el nueve de Marzo estamos en zugzwang ... Esto no tiene nada que ver con las autonomías, ni la España invertebrada, ni las dos Españas ... aunque entiendo que a muchos les gusta la literatura barata y a la más mínima se sienten impregnados por el espíritu ortegiano, la Generación del 98, del 19 o del 27 ...

    Que un virus nos indique que el camino es una confederación ibérica con capital en Lisboa suena a cachondeo total, imagino que los portugueses, que ahora nos cierran las fronteras a cal y canto, no querrán ni de coña. Y es que España existe pero no existe, no funciona porque nunca acabó de existir. Un Estado en permanente desmembramiento pero que nunca lo estuvo, uno de los Estados más viejos pero resulta que fallido. Todo aderezado por el mercantilismo capitalista que nos ha inundado y del que nos sacarán los nuevos adalides del bien común, tienen modelos cubanos y/o venezolanos para hacer reverdecer nuestras viejas aspiraciones socialistas. Para rematar con los pobres apaleados del reino de Catalunya, un reino que nunca existió, como el reino vasco otro que nunca existió, o el reino andaluz, otro que nunca existió, es decir, los que nunca existieron son los que si existen, y el que si existió ya no existe. Todo aderezado de un nuevo izquierdismo que nos va a procurar a los confederados una nueva red pública de excelentes residencias de ancianos, exquisitas escuelas, hospitales de la Ruber y si ánimo de lucro, todo por el bien común ... hasta los periodistas lo harán por el bien común ... menudo panfleto ...

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  • Tauró Tauró 14/05/20 19:34

    Análisis muy bueno a mi modo de ver. Recalcaría que en este país, es un decir, solo hay dos soluciones: dominio militar desde el centro (franquismo) o estado federal tirando a confederal. Con las autonomías pretendemos estar en un punto intermedio, tambaleante a la mínima crisis que se produzca, a regañadientes por lo general, ya que unos tiran hacia el modelo centralizado antes dicho y los otros hacia el segundo. Hay otra opción, la balcanización pura y dura, la desaparición como estado. Para la creación de un estado moderno y federal faltan dirigentes capaces de crear una conciencia mayoritaria de pertenencia al mismo estado, considerándolo como una gran ventaja.

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