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Ojo con la historia

José María Goicoechea
Publicada el 04/08/2019 a las 06:00
Escribir “el relato de España”. Se lo pidió hace unas semanas el ministro de Asuntos Exteriores socialista, Josep Borrell, a los directores de los centros del Instituto Cervantes. Habló también de “diplomacia cultural”. Y hace un año, en su cuenta de Twitter, el mismo Borrell recomendaba la lectura de uno de los libros de historia de moda, Imperofobia y Leyenda negra, de María Elvira Roca Barea (Siruela, 2016), un ensayo que ha vendido ¡100.000 ejemplares, en más de veinte ediciones! Hay una conexión entre ambas declaraciones: parte de la tesis de Roca Barea (muy resumida) es que la leyenda negra sobre España se inventó y difundió desde círculos protestantes envidiosos del imperio en que se habían convertido los reinos españoles, en especial el castellano, y –aquí viene la conexión mencionada– que los sucesivos gobernantes españoles no supieron, ni siquiera quisieron, combatir con una adecuada contra-propaganda; que se le puede llamar “diplomacia cultural” o “escribir el relato” del país, siguiendo al ministro.

La historia explica muchas cosas y puede embarullar otras tantas. Los libros de divulgación histórica se venden mucho, y quizá hasta se lean. El fenómeno editorial de la llamada novela histórica, que ya viene de atrás, es una de las variantes de este interés y también el síntoma de uno de sus peligros: que al terminar de leer una ficción sobre, pongamos, la rebelión cátara, se crea que se ha leído un ensayo.

Historiador no es quien se ha licenciado en esa carrera, ni quien se documenta más o menos profundamente a través de monografías y ensayos y hace su propia narración de unos hechos. Un historiador es un investigador del pasado que trabaja con fuentes primarias además de con las secundarias y que establece no solo un “relato”, sino hipótesis; que contextualiza; que pone en cuestión y revisa lo dicho por otros historiadores. Alguien en el jardín de su casa aficionado a los bonsáis, por ejemplo, no es necesariamente un botánico.

Por supuesto que las novelas históricas o los libros de divulgación pueden ser excelentes y enseñar mucho. Son, de hecho, la mejor entrada a la historia de una inmensa mayoría de lectores. En los años setenta, las historias de Roma y de Grecia del periodista italiano Indro Montanelli ilustraron más sobre esos periodos a miles de españoles (aquellos libros se vendieron de maravilla) que las clases del colegio. Y quién puede negar que la lectura de Stefan Zweig (desde Momentos estelares de la humanidad hasta cualquiera de sus biografías) es un enorme placer intelectual.

Lo anecdótico, lo resumido y lo bien explicado son elementos necesarios para cualquier lector interesado en estos asuntos, no hay duda. Los programas de radio y televisión dedicados a la historia llegan y se quedan, pero ¡mucho ojo!, hay que saber qué se está consumiendo, de dónde viene y de quién viene. Hay una tendencia en esta clase de productos culturales (programas varios y libros) a blanquear cuestiones más o menos oscuras del pasado, a cargar las tintas en las grandes gestas (que las hubo, claro, y algunas impresionantes) y a quitarle importancia a errores, injusticias, cuando no crímenes. Por eso es fundamental saber quién ha escrito qué (y, a veces, por qué). “Cualquier libro de historia que no tenga cinco notas a pie de página –dice el escritor argentino Ricardo Piglia en Los diarios de Emilio Renzi (Anagrama, 2015)– es una novela”. Tampoco es mal criterio.

El problema político y social del independentismo catalán revolotea en muchos de los libros de divulgación histórica publicados recientemente. Y no puede ser de otro modo; el estudio del pasado tiene que servir, entre otras cosas, para explicar el presente, pero no para encontrar justo la explicación que se quiere y que se adapta a valores ideológicos o morales o a intereses políticos. El historiador profesional, el científico social intelectualmente honrado, sabe y debe colocar ese pasado y sus consecuencias en su justo lugar. La historia cambia como cambia la sociedad que la estudia y se ha escrito, a menudo, desde los postulados del vencedor o del poder hegemónico, es verdad, pero siempre ha habido voces críticas que han ayudado a equilibrar.

En un divertido y algo inquietante librito (por corto, no por otra cosa) llamado La oposición. Un relato sobre la invención de la historia (Reino de Cordelia, 2016) su autor, Alfonso Mateo-Sagasta, plantea estas cuestiones a lo largo del examen de un opositor a catedrático. “Debo llevarle la contraria –dice en un momento–: el presente no es consecuencia del pasado. Más bien, el modo en que contamos el pasado es consecuencia del presente”. No todos los historiadores profesionales son de fiar, tampoco es eso. Ni todo se explica o justifica mediante razones históricas.

Años ochenta: el grupo Los Nikis cosechó un tremendo éxito popular con una canción satírica (como todas las suyas) titulada El imperio contraataca en la que añoraban el pasado luminoso de la España de los siglos XVI y XVII y clamaban por la vuelta a aquella situación, a través del deporte y la comida, entre otras cosas. Pues hubo quien se la tomó más o menos en serio y en algún bar se veía a jóvenes coreándola con el brazo en alto… A esa extraña interpretación me ha recordado este Imperofobia de la profesora Roca Barea al que me refería al principio.

Se trata de una visión de la historia de España y Europa, y también de Estados Unidos, desde un punto de vista muy cercano al de los planteamientos neocon, reivindicador de glorias imperiales y hegemónicas y que tiende a culpar al otro de los males propios (y negando, por ejemplo, que las Indias fueran una colonia, un viejo mantra de la historiografía más conservadora). El innegable y arrollador éxito del libro ha dado lugar a un debate poco habitual en nuestro entorno cultural, pues otro profesor universitario, José Luis Villacañas, ha respondido también en forma de ensayo a Roca Barea en Imperofilia y el populismo nacional-católico (Lengua de Trapo, 2019), un volumen en el que desmonta con contundencia (a veces con excesiva furia) las tesis de Imperofobia.

La lectura de ambas obras, más allá del debate estrictamente histórico o académico (que es apasionante) nos pone frente a dos visones del mundo, de España, de la política y de las ideologías. En las respuestas, también furibundas, al texto de Villacañas en defensa de Roca Barea, se ha argumentado que uno de los males de la izquierda española es y ha sido denostar los hechos del pasado porque sí, por una especie de antiespañolismo visceral… Esta boutade no merece más atención, pero hay un libro (que es un superventas internacional) de dos serios y acreditados historiadores americanos de la Universidad de Harvard, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, que puede iluminar algo este comentario. En Cómo mueren las democracias (Ariel, 2018) se busca explicar las causas y las posibles consecuencias de la llegada al poder y del mandato de Donald Trump recurriendo a otros momentos de peligro de las instituciones democráticas en el pasado en todo el mundo, pero en espacial en Estados Unidos, momentos especialmente oscuros presentados con un impecable e implacable espíritu crítico. Aquí, les tildarían de antiespañoles.
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José María Goicoechea es director de Comunicación del Museo Thyssen-Bornemisza
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18 Comentarios
  • Carmen Fernández Carmen Fernández 09/08/19 00:29

    Ante todo soy una gran lectora de novelas con un fondo real,que se lo curro el escritor,si se refieren a la guerra civil no dejo ninguno,he comprado ese que comentáis de Roca Barea,porque soy tenaz y me leo todo lo que empiezo,al final no se si leí una novela sin importancia,un ensayo de las distintas formas de vida. Pero seguro que no leo nada mas de esa señora,que me perdone seré una inculta que no la comprendí
    He leido sobre la guerra civil dos de Paul Prestont,y voy a seguir leyendo los que me faltan,además he aprendido mucho.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 05/08/19 23:01

    EN El Pais leo esto de Jose Luis Villacañas:
    España no logró ofrecer un relato histórico alternativo al de los demás pueblos por una voluntad de los propios reyes y de las élites. La leyenda negra obedece a un monopolio de la construcción de relatos por parte de los entonces enemigos de España”.

    A mi me parece un buen punto de partida. La voluntad de "no defensa" de los reyes de España de cuando data? Y por qué esta decisión de no defenderse de la propaganda adversa? Villacañas podrîa indagar sobre ello y ofrecernos un libro. Habîa oido parabienes de un libro suyo acerca de Jaume I, me parece.

    Después de leer un libro de cada uno, mi opinion: estoy admirando ante la ecuanimidad de Ricardo Garcia Carcel, sî es verdad pero me encanta el arrojo de Roca Barea y la provocacion. Qué hariamos sin buenos provocadores?
    Están de acuerdo en una cosa: desde 1812 mâs o menos la izquierda española es Adanista.
    Soy absolutamente contrario al Nacionalcatolicismo pero la izquierda española no puede tirar por la borda la escuela de Salamanca y montón de cosas positivas mâs...

    Me parece que la mayor parte de la izquierda francesa asume Chateaubriand, por ejemplo.

    España no nace con nosotros, ni con la Segunda República, debemos asumir la Historia de España, evidentemente cuestionandola, criticándola. No deberíamos seguir en el Adanismo. Para mi lo mâs fácil es leer un libro de algún historiador, me apasiona.

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  • Alardrey Alardrey 05/08/19 17:55

    Al ministro, en funciones, Borrell le pediría que todo el esfuerzo que hace para orientar a reescribir la Historia a su conveniencia, lo dedicara a potenciar al Gobierno del que forma parte a que se permita el acceso a los archivos documentales que impiden a los historiadores poder obtener la información necesaria para conocer, analizar y concluir en las hipótesis necesarias lo sucedido en este país en el periodo comprendido entre la Segunda República y el golpe de Estado de Tejero, por no ir más adelante.
    Con ese hecho de accesibilidad muchos historiadores tendrían trabajo en tratar de desvelar la realidad de los hechos; pero claro ...  eso no les interesa.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 05/08/19 10:02

    Demando la parte pruedente que, estoy segura, existe en mi...

    Leemos el cuerpo del artículo: 'Imperofobia' de la profesora Roca Barea e 'Imperofilia' del profesor Villacañas..." mas allá del debate estrictamente histórico o académico (que es apasionante) nos pone frente a dos visiones del mundo, de España, de la política y de las ideologías..."

    En razón a la 'polémica' de la obra referida, de ambos prestigiosos profesores, José María Goicoechea concluye..."Esta boutade no merece mas atención, pero hay un libro (que es un superventas internacional) de dos serios y acreditatos historiadores americanos de la Universidad de Harvard, S. Levitsky y D. Ziblatt que pueden iluminar...." Ahí me quedo.

    Reincido en mi pregunta ¿antónimo de chovinismo? y, encuentro dos formas:

    "Antónimo de chovinismo, es decir, una persona que piensa que todo lo extranjero es mejor que lo suyo... Aunque ceñido a una época histórica muy concreta, petimetre. (Duometri, Senior Member, 26/4/2013)

    "Nipnip. Senior Member. 26/4/2013, recoge:
    malinchismo
    (De Malinche, apodo de Marina, amante de Hernán Cortés)
    1.m. Mex.Actitud de quien muestra apego a lo extranjero con menosprecio de lo propio."
    WR 'The Marcas' en Google, tiene mas entradas al respecto.

    Consecuente con todo lo anterior y, por si mi admirado Profesor Villacañas, accede a los comentarios respecto del artículo del director de Comunicación del Museo Thyssen-Bornemisza, le expongo mi petición:

    Profesor, este curso la UCMayores, no ha recibido plazas de 'oyente' para la Facultad de Filosofia. Le agradecería información para poder formalizar mi matrícula, en su materia, para el curso 2019-20.

    Le redirijo, por correo corporativo, mi petición.

    Buen verano para Ud. y los suyos, Profesor Villacañas.

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    • Damas Damas 06/08/19 22:22

      irreligion, yo he entendido que lo que J.M. Goicoechea llama "boutade" es recisamente lo argumentado* (destacado casi todo en negrita) en las "respuestas, también furibundas, (en defensa de Roca Barea) AL TEXTO DE Villacañas ...." y para nada se refiere a lo escrito por Villacañas. También entiendo que el libro que recomienda de dos historiadores americanos es en cuanto a, según pone, "que puede iluminar algo este comentario", creo que tal comentario es lo argumentado antes citado y que he copiado más abajo; por ello no me parece que hable de "iluminar" a Villacañas y a Roca Barea.

      Igual me equivoco, pero es como lo leo. Un abrazo, amiga.

      * "que uno de los males de la izquierda española es y ha sido denostar los hechos del pasado porque sí, por una especie de antiespañolismo visceral ....."


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  • paco arbillaga paco arbillaga 05/08/19 07:03


    «Debo llevarle la contraria –dice en un momento–: el presente no es consecuencia del pasado. Más bien, el modo en que contamos el pasado es consecuencia del presente.» ¡Cuánta verdad hay en esa frase! Ya está bien, por ejemplo, de echar TODA la culpa al régimen del 78 de la situación actual que vivimos. Con ello lo que hacemos es escaquearnos por no saber afrontar, cambiar la realidad que vivimos y que no nos gusta. ¡Qué cómodo es echarle la culpa a otras generaciones de TODAS nuestras impotencias!

    En cuanto a los historiadores los habrá buenos y malos, ¡y hasta vendidos!, como ocurre con algunxs periodistas o comentaristas de radio y TV. Una cosa son los hechos, y otra su interpretación. Como ejemplo: un espectador que haya visto un partido de fútbol por TV, un Barça/Madrid, por ejemplo, y que al otro día vea los comentarios que hacen los periodistas de Madrid o Barcelona sobre el partido, probablemente crea que él ha presenciado otro encuentro. Osasuna.

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  • Mirandero Mirandero 04/08/19 18:57

    Después de leer este artículo sería interesante leer de nuevo la colaboración publicada el 8 de julio de 2004 por el historiador Javier Tusell (fallecido en 2005) en «El País», titulada «El revisionismo histórico español». Este es el enlace: https://elpais.com/diario/2004/07/08/opinion/1089237607_850215.html

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 04/08/19 20:38

      Acabo de leer tu link. está escrito teniendo en cuenta Cesar Vidal y otros que casi no conozco viviendo en Francia y sinceramente no viene al caso de Roca Barea.
      Me parece que una campaña para desacreditar y silenciar esta historiadora serîa aterrador para el ambiente de mínima libertad necesaria. Después de "Imperofocia" he leído un libro de Garcia Carcel, otro historiador, otro carácter que me ha gustado mucho. No soy un fanático de Roca Barea agradezco su vertiente provocadora que veo profundamente necesaria para una buena parte de la izquierda del Estado español tan poco dialéctica.
      En otoño de 1977 presenciaba la obra Flowers de Lindsay Kemp Company y Lindsay dedicaba su obra con un"Viva la libertad" que provocaba una ovación tan atronadora que el teatro Martin estuvo temblando durante unos instantes inolvidables para mi.
      Hace tres años que soy socio de infoLibre y de manera recurrente percibo tics que entiendo que son franquistas en la izquierda española. Me preocupa mucho.
      En realidad deberíamos a estar preparados para sacrificarnos por la libertad de nuestro "adversario".

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 04/08/19 21:08

        En realidad deberíamos estar preparados para sacrificarnos por defender la libertad de expresión de nuestros "adversarios".

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 04/08/19 21:01

        deberíamos estar preparados...

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        • Mirandero Mirandero 04/08/19 23:41

          La libertad de expresión está amparada por nuestra Constitución y debe prevalecer sobre cualquier discriminación o veto intelectual. Ahora bien, no se puede admitir querer hacer pasar una obra matizada de ensayo histórico con lo que no deja de ser una tergiversación de algunos hechos pasados, siendo estos únicamente los que conviene a los intereses del que lo escribe. Esto último es un engaño porque se pretende vender algo que no es lo que se ofrece. En cualquier caso, considero que el artículo que he mencionado de Javier Tusell, en cierta medida, puede dar algo de luz a lo que es el verdadero trabajo del historiador. Para nada he pretendido dar o quitar razones. Para ese cometido hay mentes mucho más lúcidas que la mía.

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          • @tierry_precioso @tierry_precioso 05/08/19 07:43

            Schumpeter en su decisiva History of Economic Analysis consideraba que la economía moderna había sido fundada por Martin de Azpilcueta y otros maestros de la escuela de Salamanca. Pues aunque he estado diez años en España nunca había oído de la importancia de la escuela de Salamanca en el terreno económico en este caso. Es un poco vergonzoso para mi pero es la verdad y es leyendo el voluminoso Imperiofobia que lo he aprendido.

            Imperiofobia tiene mucha información y debe ser contrastado, matizado o refutado de la manera mâs exhaustiva posible. Es lo que espero, una emulación, un gran debate que nunca acaba. Pero la campaña iniciada hace poco tiempo por entre otros Villacañas lo que intenta es denigrar y acallar a la historiadora malagueña por lo que tiene a mis ojos un inconfundible sesgo franquista en cuanto a falta de respeto de la libertad de expresión.

            Por mi parte pensaba en algún libro de Villacañas para este año pero creo que finalmente me voy a decantar por uno de Joseph Perez.

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  • Damas Damas 04/08/19 16:35

    Certeras, necesarias a menudo, expuestas de forma lógica e inteligible, en una palabra: excelentes las consideraciones que hace J.M. Goicoechea, sobre "la historia", historiadores en sentido estricto y supuestos historiadores.
    Teniendo en cuenta lo conocido de otras personas que forman parte (y que en algunos casos dirigen un área) del equipo del Museo Thyssen-Bornemisza ¿la forma de abordar los temas; la claridad y fundamento, el nivel, de la exposición, serán marca de la casa?

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 04/08/19 07:17

    El texto no tiene ni un sola frase interrogativa. El autor encadena una serie de afirmaciones con las que nos invita comulgar. No es dialéctico y sí profundamente autoritario. Encontrándome alguna vez algún grupo "antifranquista" con ambiente extremadamente autoritario, me escapaba corriendo. El articulo no propicia para nada un espacio de conversación, de discusión.

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  • subeChico subeChico 04/08/19 06:19

    ¡Ojo con la escopeta (historia) que la carga el diablo!
    De siempre he oído que la historia siempre la escriben los vencedores. Ya en el antiguo Egipcio cuando cambiaba el faraón los picapedreros tenían faena para borrar a cincel toda traza del anterior en las piedras de los monumentos. Hoy recurrimos al relato y a los piosmoas de turno.

    Leí hace algún año Historia del poder político en España del profesor Villacañas y me quedo con sus tesis y sus deducciones como buenas. Y también leí al pensador Stefan Zweigt en su rechazo a los fascismos. Así que voy a pasar de la Imperofobia de la escritora andaluza Barea.
    Y espero que el ministro Borrell (cuidado con ell) no haya puenteado al director del Instituto Cervantes en su petición a los directores de centro. Se va a buscar opiniones por todo el globo terráqueo cuando tiene cátedras de investigadores más competentes en todas las universidades de nuestro estado autonómico.
    ¿O es que se puede ser más objetivo desde sus atalayas alejadas?
    ¡Ay! Señor Borrell que me parece que se le ve el plumero.
    ¿Se atreverá nuestro poeta a debatir con el ganchero de los Nogueras? ¿Podremos leer aquí dicha controversia?

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    • Isabelle0651 Isabelle0651 04/08/19 11:07

      Fantástico comentario, subeChico, con el que me quedo y volveré a leerlo cuando me suba la indignación al enseñarme el dedo y no la luna. Cordial saludo dominguero.

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    • Prometeo46 Prometeo46 04/08/19 09:07

      No conozco el libro de la escritora Roca Barea, tampoco el del profesor Villacañas, pero si en el libro de "Imperofobia...." toca el tema de la Leyenda Negra en profundidad como parece deducirse de su título, supongo que abordará el personaje de Felipe II de manera parecida a como lo aborda un programa histórico que vi hace pocas semanas en TVE2, en el que participaron muchos historiadores y todos coincidieron en dar una visión claramente positiva de la figura de Felipe II, lo cual puede llevar a la conclusión que era un programa de propaganda en favor del Imperio español en el siglo XVI, y puede ser que en el caso de algunos historiadores así fuera, pero estoy casi convencido que en gran parte algunos de ellos dieron una versión bastante objetiva y que con ella desmienten lo que hasta ahora nos habían relatado sobre la figura de Felipe II centrada sobre todo en la Leyenda Negra alimentada sobre todo por el reciente protestantismo y por la Europa de la época que se oponía a la expansión del Imperio español.

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 04/08/19 10:34

        He leído el libro de Roca Barea. En momentos estoy de acurdo, en otros momentos no tanto y muchas veces aun yendo en la misma dirección que la autora no comparto su intensidad. Me parece un libro muy interesante de denuncia que puede ser un buen punto de partida para reflexiones tanto para los que están algo de acuerdo con Roca Barea como para los que están bastante disconformes.

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