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Crisis del coronavirus

El poder de las cloacas: así previeron tres municipios españoles un aumento de casos de covid gracias a las aguas residuales

  • La red de alcantarillado puede predecir un brote importante con hasta 15 días de antelación: las heces de los asintomáticos pueden contener restos del virus
  • El sistema está en funcionamiento en cientos de ciudades y Paterna, València y Valladolid obtuvieron así avisos del crecimiento en su incidencia días antes de que se registraran
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Publicada el 04/10/2020 a las 06:00
Técnicos recogiendo muestras en el alcantarillado de Sant Cugat (Barcelona).

Técnicos recogiendo muestras en el alcantarillado de Sant Cugat (Barcelona).

Europa Press

España (y otros países del mundo) cuenta con un sistema, bastante perfeccionado, para adelantarse a brotes que pueden suceder antes de que los registre el sistema sanitario a través de la realización de pruebas PCR. No se trata de nueva y llamativa tecnología, se trata de un análisis bastante antiguo, pero siempre útil: el de las heces. La evidencia muestra que la detección del coronavirus en las aguas residuales de los municipios puede avisar del aumento en la incidencia de la pandemia con hasta 15 días de antelación, lo que da algo de margen a las administraciones para adelantarse a lo que puede venir. Decenas de pueblos y ciudades del país ya lo hacen, aunque no siempre comparten la información que obtienen y no siempre toman medidas para capear el temporal que se les viene. Tres municipios sí comparten estos datos y sirven para ejemplificar cómo las cloacas advirtieron de lo que estaba por venir: Paterna (Valencia), la capital, València, y Valladolid. 

"Nuestra sociedad se define por lo que deja atrás". Así lo afirma Ángel Villanueva, director de Cambio Climático de Aquatec, del grupo Suez, que está capitaneando los esfuerzos de detección en las cloacas de decenas de municipios españoles. Los arqueólogos, por ejemplo, no siempre se adentran en intrincadas cuevas para buscar restos del Paleolítico: solo con buscar en un antiguo basurero pueden saber, con mucho detalle, cómo eran las costumbres y el consumo de poblaciones antiguas. Con las aguas fecales pasa parecido: podemos obtener información de nuestro estado de salud y nuestra carga vírica en los mensajes que lanzamos a la alcantarilla cuando tiramos de la cadena. Es una práctica habitual con otro tipo de enfermedades, pero pocas semanas después de explotar la pandemia se empezó a obtener evidencia de que el SARS-CoV2 era también identificable. No es que el virus esté en nuestras aguas y pueda contagiarnos al extraerla del grifo: no hay ni una sola evidencia en este sentido. La cubierta del bicho se rompe en el alcantarillado (como pasa, por ejemplo, al lavarnos bien las manos) y los investigadores y encargados de esta detección buscan los restos: el ARN.

Un instituto de investigación neerlandés, explica Villanueva, fue el primero que avanzó que la técnica habitual de detección de otros patógenos servía para el nuevo coronavirus. "Lo vimos y dijimos: eh, esto lo sabemos hacer nosotros. Nuestro propio grupo empresarial tuvo la iniciativa porque le vimos potencial como sistema de alerta". Efectivamente, alerta, y no simple detección: la gran ventaja de la búsqueda del ARN del virus en las aguas residuales es que permite adelantarte a un brote confirmado por test PCR. el patógeno ya se puede identificar en las cloacas antes de que cualquier sistema sanitario tenga constancia, ya que los asintomáticos también lo expulsan por sus heces. Y estas personas asintomáticas pueden tardar días desde que albergan el virus hasta que son identificadas por un rastreador o por la Atención Primaria y son notificados. "Es la gracia del método", explica el empleado de Aquatec, aunque matiza: no solo basta este indicador para tomar medidas restrictivas. "No debe ser fácil porque a ver qué responsable político toma la decisión" de confinar o limitar la movilidad de una población solo con los datos de las alcantarillas. Pero puede servir, y debe servir, para prepararse. 

Las iniciativas de detección del coronavirus en aguas residuales se cuentan por decenas en el país. Aquatec ofrece sus servicios gracias a un sistema denominado City Sentinel, "el sistema de vigilancia que permite realizar un seguimiento de la evolución del virus en aguas residuales y anticipar la aparición de posibles nuevos brotes en la población". Otras iniciativas parten de las compañías que gestionan las aguas fecales y/o las depuradoras en las ciudades y pueblos. También el Ministerio para la Transición Ecológica lanzó su propio plan en 200 depuradoras de todo el país, en colaboración con el CSIC y Sanidad. Pero pocos municipios comunican con transparencia y precisión lo que se van encontrando: los que lo hacen permiten comprobar que las predicciones que hacen las alcantarillas se cumplen entre los 15 y los 30 días posteriores de la muestra. Es el caso de Paterna (provincia de Valencia), la capital, València, y Valladolid. 

Paterna está en una comunidad autónoma que ha sabido doblegar sin demasiadas tensiones la segunda ola: fue, como contamos en infoLibre, la primera región que alcanzó un plan para la vuelta al cole consensuado con familias y profesores. Su número de rastreadores por habitante es muy superior al de otras zonas. Y, al menos al cierre de este reportaje, los esfuerzos han dado su fruto: es la CCAA con una menor incidencia acumulada del país, menor incluso que Asturias (que se suele citar de ejemplo de buena gestión por el poder de su atención primaria). El municipio valenciano, es, además, uno de los primeros en implantar este sistema de mano de City Sentinel. Y han obtenido resultados interesantes, pese a que no se trata de un pueblo especialmente golpeado por la pandemia. 

En uno de los primeros análisis (el sistema empezó a andar a principios de julio), Paterna detectó un aumento de los rastros que deja el coronavirus en su depuradora entre los días 18 y 22 de agosto. Tal y como se puede comprobar en el gráfico siguiente, por entonces el municipio ya registraba una incidencia acumulada (casos/100.000 habitantes) de 67 en los últimos 14 días. Dos semanas después (el margen que suelen citar los expertos para ver cómo el aviso se convierte en realidad) la incidencia pasó de los 78,35 de IA el 3 de septiembre a los 98,3 del 7 de septiembre, la subida más rápida de los últimos dos meses. Fuentes del Ayuntamiento explican que las aguas residuales también adelantaron la buena noticia, la estabilización y posterior bajada del dato, que según el último registro se coloca en 71,23.