El arma poderosa de Europa y América contra Trump

Felipe Domingo Casas

 Puede que muchos de los lectores y millones de telespectadores  recuerden la sonrisa y la felicidad de Trump en el sorteo de la Copa Mundial de Fútbol, celebrado en el centro Kennedy de Washington. En esa ceremonia, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ejerció como maestro de ceremonias y Trump, como actor principal, al que acompañaban la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Canadá, Mark Carney, los países en los que se va a celebrar el Campeonato Mundial de Fútbol en los meses de junio y julio. Justo al mes de ese acto que pareció amistoso, los Gobiernos de los equipos europeos  y americanos –sin descartar a otros– tienen a mano la posibilidad de helar la sonrisa de Trump, por la operación militar e invasión por su ejército de Venezuela, un país soberano, para capturar a su presidente, Nicolás Maduro, violando todas las normas del Derecho Internacional. 

De cada acontecimiento negativo para el futuro de la humanidad, siempre surge la posibilidad de otro positivo para modificar esa situación negativa, que no prevé en este caso el imperialista. A Europa y Sudamérica se les ofrece la ocasión más propicia para oponerse a los designios expansionistas de Trump. En sus manos tienen un arma  poderosísima, letal, contra sus políticas imperialistas: la próxima celebración de la Copa del Mundo de fútbol en EEUU.

La operación del ejército norteamericano en Venezuela y las amenazas subsiguientes de Trump a otros países, como México o Colombia,  no son “meras palabras, deseos, intenciones, sino que estamos ante hechos”, como ha afirmado Iván Cepeda, candidato a la presidencia de Colombia. Los hechos han comenzado por Venezuela pero el propósito del espacio vital de EEUU  es el hemisferio occidental; y Trump persigue  el control absoluto y apoderamiento de sus riquezas naturales, principalmente de su petróleo y minerales, con la  expansión de esas políticas imperialistas al resto del continente americano y a otros territorios europeos, como Groenlandia. Entonces, ¿cómo pueden oponerse Europa y Sudamérica a Trump? Pasando de la condena a la acción.

Europa y Sudamérica tienen un arma poderosísima, letal, contra las políticas imperialistas de Trump: la próxima celebración de la Copa del Mundo de fútbol en EEUU

El Campeonato Mundial de Fútbol entraña el mayor acontecimiento deportivo en este 2026. En el mismo van a participar 48 selecciones de los países vencedores en las eliminatorias. Es probable que estén pendientes del acontecimiento deportivo cerca de cinco mil millones de seguidores entre espectadores presenciales en los campos de juego y por los canales de las televisiones de todos los países. Francia se enorgullece de que el Tour es el acontecimiento deportivo principal, porque se celebra todos los años, mientras  la Copa del Mundo se juega  cada cuatro años. No hay comparación. Será tal la agitación y la movilización  entre los equipos participantes, las federaciones, patrocinadores, anuncios publicitarios, viajes, alojamientos de aficionados y periodistas, narradores, y líderes mundiales, que moverán tanto dinero como  ningún otro acontecimiento deportivo, sin posible  parangón con la Copa del Mundo de Fútbol. Trump pretende que sean unos meses para poner a EEUU a la vanguardia del mundo y a él mismo como el mayor reconocido líder al  que se le rinda pleitesía mundial.  

Europa participa con 16 selecciones y Sudamérica con siete, además de las anfitrionas, EEUU, México y Canadá, prácticamente la mitad. Si Europa y Sudamérica, México y Canadá no quieren someterse al dominio imperialista de Trump tienen que pasar de la condena a la acción con una consigna clara: no hay lugar para el imperialismo y el fascismo en el mundo. Pedro Sánchez, Enmanuel Macron, Keir Starmer, Friedrich Merz, Luis Filipe Montenegro, Mette Frederiksen, Gustavo Petro, Lula da Silva y restantes jefes de gobiernos europeos y sudamericanos tendrían que acordar unánimemente y decidir estas dos posibilidades:

Una.-Los gobiernos europeos y americanos se comprometen a no enviar a sus selecciones a  competir por la Copa del Mundo. Este acuerdo significaría la cancelación del campeonato, porque desharía de inmediato los grupos ya sorteados.

Dos.- Los gobiernos europeos y sudamericanos deciden que la Copa Mundial no se celebre en EEUU, solo en México y Canadá, lo que obligaría a preparar estadios ahora descartados. O en su caso, se añadiera otro país.

No niego que estas dos posibilidades tendrían un debate acalorado y dramático. Primero, en el seno de los propios gobiernos, en sus federaciones, entre los deportistas, los dirigentes, los periodistas deportivos y aficionados. Segundo, en el seno de la FIFA, el organismo que organiza la Copa del Mundo y, como es natural, en la persona de su presidente, Gianni Infantino, el amigo personal de Trump, que tuvo el atrevimiento de concederle el premio FIFA de la Paz. Precisamente Infantino, con esta decisión, ha cometido el mayor error de su gestión. Con su gesto ha expresado con claridad que no se puede desvincular al fútbol de la política, como con tanta ingenuidad y nulo razonamiento se les quiere separar. El fútbol es el fenómeno cultural más extendido y seguido entre todas las clases sociales y en todos los países. Y los gobiernos dictatoriales lo usaron para distraer a los pueblos y blanquear sus políticas represivas, como pasó en la época franquista en España o en la Argentina de Videla. 

Hay tiempo, si hay voluntad política y ganas de trabajar. Los gobiernos europeos y sudamericanos no pueden dejarse amedrentar por las dificultades. Tienen que poner a Infantino entre la espada y la pared. Es necesario y urgente que los gobiernos de los países que van a competir por la Copa del Mundo pasen de la diplomacia a la acción. Convencidos de que no hay lugar para el imperialismo y el fascismo en el mundo. Trump, cada día que pasa, está más crecido y decidido a cumplir sus amenazas, si encuentra, además, que los líderes mundiales vacilan cada vez más o logra dividirlos con facilidad. Trump no pretende ser querido, sino temido. Sabe que el temor paraliza y bloquea e impide la acción. Venzamos al miedo. ¡Feliz año nuevo 2026!

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Felipe Domingo Casas es socio de infoLibre.

Felipe Domingo Casas

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