Feijóo con la cruz a cuestas

Tanta gente rezando desde hace 9 años para que deje de gobernar Pedro Sánchez y ahora resulta que tiene al Papa León XIV de su parte porque defiende a los inmigrantes y condena el genocidio. Para ganarse el favor que por ahora le niegan, el líder del PP ha emprendido esta semana su personal vía crucis, con el que más que obtener perdón por sus pecados lo que busca es justificar y legitimar un posible gobierno con Vox, tras provocar que los nacionalistas le manden a paseo. 

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Las opiniones de los empresarios no han cambiado demasiado desde que se les presentó por primera vez hace cuatro años, sigue siendo un líder vacío de contenido y con escasez de propuestas. Aunque ideológicamente los altos ejecutivos sean conservadores, las compañías del Ibex han cerrado con beneficios récord con Pedro Sánchez, no se pueden quejar de sus cuentas de resultados. 

Feijóo pensó que su último fichaje económico iba a seducirlos, pero por ahora les ha dejado fríos. Alberto Nadal, que fue secretario de Estado de Energía con M. Rajoy, ha regresado a rescatar sus grandes ideas más que al país, como el impuesto al sol que tan impopular fue en su momento. Su receta es la de siempre cuando el PP no gobierna, bajar impuestos hasta que entran en Moncloa y los suban y modernizar la economía para atraer talento. Hay que recordar que medio millón de jóvenes se fueron de España durante el último gobierno del PP. Son más expertos en expulsar que en retener. 

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Grandes promesas huecas. Ya se lo dijo la presidenta de la patronal catalana, refiriéndose a la financiación autonómica que los barones populares rechazan a pesar de que beneficiaría a sus ciudadanos: “El Gobierno ha puesto una sobre la mesa, sería muy positivo que el PP la considere y entre a negociarla”. Nada por aquí, nada por allá. Sigue sin convencer ni a los empresarios ni a los socios nacionalistas del Gobierno. A los que el PP pide que le echen una mano mientras sus portavoces arremeten contra ellos. 

Visto lo visto esta semana, el PP no quiere empujoncitos para mudarse a Moncloa

La negativa del PNV a apoyar una moción de censura y el registro de la empresa vasca Tubos Reunidos por la UCO han coincidido en el tiempo. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha entrado a registrar esta emblemática compañía por orden del juez Pedraz de la Audiencia Nacional. Será una coincidencia, por supuesto, pero no es raro que a algunos les pueda sonar a relación causa efecto. Sobre todo porque inmediatamente Alma Ezcurra del PP lo ha usado como si fuera consecuencia una cosa de la otra, con ese aire de superioridad que presume su influencia en las actuaciones judiciales. 

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Se trata de minar los puentes con amenazas, como la que lanzó Feijóo a los empresarios catalanes. “No vengo a pedir favores”, comenzó, sin que se supiera muy bien finalmente a qué había ido. El equipo del líder del PP quedó muy satisfecho de las advertencias de su jefe, que interpretan como un síntoma de que él marca la agenda. Cada día pesa más la cruz con la que carga. Porque por mucho que desde algunos tribunales se le esté prestando una inestimable ayuda, al candidato le faltan ideas y capacidad para generar complicidad. 

Visto lo visto esta semana, el PP no quiere empujoncitos para mudarse a la Moncloa. Está seguro de que Sánchez no llegará a fin de año. Simplemente está recopilando argumentos, construyendo un relato a base de crear pruebas que sostengan el inevitable gobierno a medias con Vox.  Hay que justificar que la cuarta economía de la eurozona pone alfombra roja a la extrema derecha para llegar al poder. Cada uno lleva su cruz.

Tanta gente rezando desde hace 9 años para que deje de gobernar Pedro Sánchez y ahora resulta que tiene al Papa León XIV de su parte porque defiende a los inmigrantes y condena el genocidio. Para ganarse el favor que por ahora le niegan, el líder del PP ha emprendido esta semana su personal vía crucis, con el que más que obtener perdón por sus pecados lo que busca es justificar y legitimar un posible gobierno con Vox, tras provocar que los nacionalistas le manden a paseo. 

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