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Desigualdad es inseguridad

Hace tiempo hablaba con el padre de una persona bastante famosa de Argentina. Este argentino vivía en Madrid, como su hijo. Era un señor bastante mayor y tenía una pinta realmente humilde. Le pregunté en qué trabajaba y recuerdo que me dijo un empleo que me pareció durísimo para un hombre de su edad, no sé si era poner tejados, algo así. Como me daba mucha conversación –les recuerdo que era argentino– me tomé la confianza de decirle que cómo es que no lo mantenía su hijo, que tenía mucha pasta. Me contestó que no quería vivir de él, que se ganaba la vida por sí mismo. Me pareció muy digno

Al rato, porque la charla fue larga, le dije que por qué estaba en España si al final su vida era currar como un cabrón y había dejado en su país sus amigos, el resto de su familia, sus afectos, su país. Aparte de por estar cerca de su hijo, evidentemente, me arguyó un tema que a mí ni se me había ocurrido: "Por la seguridad", señaló, y añadió: "A ti acá donde estamos te parece un lugar inseguro, ¿no? No lo es. No has tenido que mirar a los lados y para atrás cada poco tiempo". Es verdad que estábamos en una zona de Vallecas un poco regulera, lo que cualquiera podría decir que es un sitio chungo, aunque realmente no es para tanto. Pero el tipo me hizo reflexionar: "Ustedes no entienden lo que es la inseguridad. Es lo peor. Yo allá llevo una diana pintada", acabó.

Desde entonces suelo preguntar a gente de países más inseguros que este cómo es vivir con esa amenaza permanente y lo cierto es que, como me dijo el padre de este famoso argentino, aquí no sabemos lo que tenemos. Vivimos en un tiempo en el que estamos perdiendo muchas certezas, en el que parece que el cielo se está abriendo bajo nuestros pies. No nos parece irracional pensar en el colapso del sistema económicos, hemos vivido un encierro forzado por una pandemia, sentimos cierta amenaza de una guerra mundial e incluso coqueteamos, directamente, con destrozar nuestro propio planeta. Mi generación, que no vivió la dictadura y sí un país que no dejó de ir para arriba, se ve ante la llegada de la ultraderecha a las instituciones. Parece que todo está en solfa.

Dice El Gran Wyoming que él quiere un reparto de la riqueza lo más justo posible por su propia seguridad: él, que dice que es rico, afirma que quiere vivir tranquilo y sin miedo. Tiene razón

Sin embargo, seguimos viviendo en una burbuja de seguridad si nos comparamos con según qué países. Bastantes. Muchos. Podemos salir de casa con una gran tranquilidad, no sabemos lo que tenemos. Pero la clave de las sociedades seguras es el reparto de la riqueza y la igualdad. Dice El Gran Wyoming que él quiere un reparto de la riqueza lo más justo posible por su propia seguridad: él, que dice que es rico, afirma que quiere vivir tranquilo y sin miedo y sabe que la inequidad le traerá la amenaza de que quieran quitarle lo que tiene. Tiene razón. Por eso algunos ultrarricos en Estados Unidos pidieron hace un par de años pagar más impuestos.

La protección fiscal y política de las superélites, las bajadas de impuestos selectivas a quienes más tienen, traen muchas consecuencias a corto plazo pero también a largo. Sociedades más desiguales son también sociedades más inseguras. Para todos y todas. Habrá quien sea tan rico que pueda vivir en una fortaleza ultrasegura, pero en cualquier caso no podrá vivir tranquilo. Creo que no sabemos lo que tenemos con los altísimos niveles de seguridad que manejamos. Ni siquiera los que demandan pagar cada vez menos para todos para que ellos puedan tener más y pagarse solo lo suyo. No es el mejor negocio. Solo hay que preguntar a gente que prefiere emigrar y poner tejados antes que tener que mirar a los lados a cada momento.

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