Castilla y León manda un mensaje: contra la guerra, territorio

Las elecciones de Castilla y León dejan muchas lecciones. Para mí, la más relevante es que contra la guerra, vuelta al territorio. En el fondo, no es nada nuevo. La globalización, ese fenómeno que alejó la política de la ciudadanía y generó una sensación de desamparo que está hoy en la base de muchos de los descontentos, ha generado un movimiento de refugio en lo local, lo cercano, lo territorial. Ulrich Beck le llamó a esto “glocalización” en 1997.

Pero volvamos a Castilla y León. Por la derecha, Vox ha crecido menos de lo que las encuestas decían, pero el Partido Popular de Mañueco, que ha hecho una campaña más pegada a las cuestiones del territorio, ha crecido dos escaños, ampliando por tanto en tres procuradores y cinco puntos el bloque de derecha y ultraderecha. El seguimiento de los trackings apunta a que los últimos días Vox fue descendiendo en intención de voto coincidiendo con la guerra y el protagonismo de Trump. Eso explica que ninguna de las encuestas realizadas estimaran bien el resultado de Vox, y que todas le dieran más representación. Alguna apuntando a 19 procuradores y a más del 21% de los votos. Esto es clave porque apuntaría que si Vox no ha crecido más no ha sido por no haber pactado con PP en Extremadura o Aragón, sino por su cercanía a los postulados trumpistas.

Por la izquierda, la candidatura de Carlos Martínez, alcalde de Soria desde hace 19 años y muy pegado al día a día, ha sido clave para dar el vuelco en Soria. Tanto que en la ciudad de Soria el PSOE incrementa más de 18,5 puntos, y Soria Ya! pierde 27. Es, curiosamente, el único partido de carácter provincial/territorial que pierde escaños. Tanto Unión del Pueblo Leonés como Por Ávila resisten manteniendo el número de procuradores.

El seguimiento de los 'trackings' apunta a que los últimos días Vox fue descendiendo en intención de voto coincidiendo con la guerra y el protagonismo de Trump

¿Y la guerra? Esa es otra de las preguntas de la noche y, en efecto, sería un tanto extraño considerar que no ha influido en nada, pero tampoco resulta creíble que haya sido el motivo del incremento de dos procuradores para el PSOE. También IU-Sumar y Podemos tienen posiciones nítidas contra la guerra y han quedado barridos de las Cortes de Castilla y León. Se podrá aducir el consabido voto útil de la izquierda, y, en efecto, sería un sinsentido no tenerlo en cuenta, pero para que el voto útil se active tiene que tener un lugar concreto en el que refugiarse, y ahí es donde la figura de Carlos Martínez ha sido muy relevante a la hora de explicar el resultado.

Con este panorama, hay que esperar a las encuestas postelectorales para conocer con profundidad los movimientos de fondo, pero hay algunos datos curiosos. El porcentaje de voto a Vox fue bajando conforme el escrutinio avanzaba, es decir, conforme iban entrando las mesas con más votos; o, lo que es lo mismo, de municipios mayores. Justamente donde más porcentaje de jóvenes hay. En este caso, es muy posible que el voto joven no haya sido la clave del avance, aunque tímido, de Vox. No se debe olvidar que en Castilla y León Vox ya pegó el estirón en las anteriores autonómicas de 2022.

Las lecciones de Castilla y León son muchas. A modo de síntesis: que los adelantos electorales, como se vio en 2019, no estimulan la participación y generan mayor desafección y voto antisistema. En este caso, con una convocatoria ordinaria cuatro años después, la participación ha vuelto a las cifras de 2019.

Por otro lado, el rechazo a la guerra, a esta guerra y a todo lo que Trump supone, tiene un enorme respaldo de la ciudadanía. El PSOE lo supo ver desde el primer momento y ha sido capaz de generar un marco en torno a esta cuestión. Un marco que beneficiaría también al resto de la izquierda si fuera capaz de trasladar que tiene una opción viable y eficaz para competir electoralmente. Como por el momento no parece ser así, el bloque progresista, en su conjunto, retrocede y retrocede, lo cual nos advierte de que, de una u otra forma, las derechas están consolidando su posición.

Finalmente, disculpen la insistencia: el territorio, los candidatos pegados a la tierra, el conocimiento del día a día, la política de proximidad.

Tomen nota unos y otros para lo que viene por delante.

Las elecciones de Castilla y León dejan muchas lecciones. Para mí, la más relevante es que contra la guerra, vuelta al territorio. En el fondo, no es nada nuevo. La globalización, ese fenómeno que alejó la política de la ciudadanía y generó una sensación de desamparo que está hoy en la base de muchos de los descontentos, ha generado un movimiento de refugio en lo local, lo cercano, lo territorial. Ulrich Beck le llamó a esto “glocalización” en 1997.

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