Cristina Fernández Cubas obtiene el Premio Albert Camus
Cada dos años se concede en Sant Lluís, Menorca, el premio Mediterráneo Albert Camus, dotado con 8.000 euros, para homenajear a autores y artistas que comparten el espíritu de lo que representa el escritor francés. Con anterioridad lo habían obtenido la artista plástica libanesa, aunque de origen palestino, Mona Hatoum, en el 2018; el sociólogo francés Edgar Morin (su último libro, publicado en España por Taurus, es Lecciones de Historia. ¿Podemos aprender de nuestro pasado?); el escritor galo, pero afincado en Barcelona, Mathias Énard, y el artista multidisciplinar chileno Alfredo Jaar, en el 2024. Me agrada que, si exceptuamos a Morin, el jurado se haya salido de lo obvio.
El reconocimiento se entrega en el marco de unos encuentros que nacieron de una iniciativa del exministro Miguel Ángel Moratinos. El acta del jurado considera a Cristina Fernández Cubas “heredera del espíritu de Albert Camus, con el que comparte la convicción de que solo desde la lucidez, incluso cuando duele, es posible ensanchar el espacio de lo humano”.
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Camus es uno de esos pocos escritores que seguimos sintiendo como nuestro contemporáneo, a pesar de que murió hace ya 65 años, en un desgraciado accidente de automóvil. Nacido en la Argelia francesa, tenía ascendencia española, menorquina. Su abuela nació en Sant Lluís. Obras como El extranjero (1942), La peste (1947) o El hombre rebelde (1951), se siguen leyendo y apreciando, por no recordar que en 1957 obtuvo el Premio Nobel de Literatura, o sus relaciones sentimentales con María Casares, actriz española afincada en Francia.
Cristina Fernández Cubas ha ganado premios tan prestigiosos como el de las Letras Españolas, el Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica. Ha cultivado, sobre todo, el cuento (Todos los cuentos, 2009; La habitación de Nona, 2015; Lo que no se ve, 2025), la novela corta (El columpio, 1995), la novela (La puerta entreabierta, 2013), el teatro (Hermanas de sangre, 1998) o las memorias (Cosas que ya no existen, 2001). La revista Ínsula le ha dedicado recientemente un número monográfico.
¿Qué une a Cristina Fernández Cubas con Albert Camus? Aunque en épocas diferentes, creo que ambos han sabido plasmar en su obra, cada uno a su manera, las desazones propias de su tiempo, bien por medio de un realismo crítico o alegórico, bien a través de la estética de lo fantástico. Comparten, además, el diálogo con la tradición, la ambición literaria, la independencia de criterio, el deseo de ensanchar el espacio de lo humano, y la fe en una obra que se ha ido gestando al margen de modas y tendencias.