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Esta pregunta nunca aparecerá en 'El Rosco'

El Rosco es nuestro Gran Hermano en prime time. Quien controla el Rosco, casi controla lo que pensamos. Este viernes, el final de Pasapalabra se hizo con el minuto de oro de la tele. A las 21.06 horas lo estaban viendo 4.003.220 espectadores, es decir, capturó un 33,1% de la cuota de pantalla. Instantes después se inició el informativo de Antena 3 arrasando en audiencia con un 22,4% de share. El bloque de siete minutos sobre la polémica aplicación de la ley del solo sí es sí incluyó la alerta de que los jugadores del Arandina condenados por abusar de una menor podrían no pisar la cárcel gracias a Irene Montero y una valoración final de Feijóo a modo de editorial: “Cómo no vamos a estar de acuerdo en que se modifique esa chapuza legal que ha desprotegido y desprotege a las mujeres españolas de los delitos sexuales”.

Este jueves, la Justicia ordenó a Atresmedia que deje de emitir El Rosco. ¿El motivo? Los derechos de propiedad sobre esta prueba de 25 preguntas. De forma resumida, Pasapalabra son dos concursos en uno. Hasta que llega El Rosco es propiedad de una productora y, una vez empiezan las preguntas, la licencia es de otros señores. El programa que presenta Roberto Leal seguirá emitiéndose como hasta ahora en tanto no haya sentencia firme. Atresmedia pactará, si es necesario, con Sauron con tal de quedarse con su Ojo. Mientras, este viernes, Orestes se quedó, ¡ay!, a una sola palabra de ganar el bote, 1.810.000 euros. Tropezó con la letra al no contestar bien a esta pregunta que no le interesa a nadie: “Apellido del secretario de Carlos V que autorizó la renuncia de este a los Estados de Flandes en favor de Felipe II en 1555”.

Vamos otra vez con la letra 'E'. "El que siendo hombre no se pertenece por naturaleza a sí mismo, sino a una empresa constructora en Catar". Feliz Mundial de Fútbol

La multinacional francesa Vinci es líder mundial en concesiones, energía y construcción y emplea a 260.000 personas en 120 países. Esta semana hemos sabido por nuestros amigos de Mediapart que la Justicia sospecha que una filial del grupo contrató a pobres que apenas sabían leer en India, Nepal o Bangladesh y se los llevó a Catar. Trabajaban por un euro la hora en jornadas interminables todos los días de la semana a temperaturas de 50 grados. Dormían apilados en literas con derecho a un retrete por cada 15 trabajadores. La empresa, que se define en su web como “humanista, inclusiva y solidaria”, lo ha negado todo. Ahora va la pregunta. Vamos otra vez con la letra E. "El que siendo hombre no se pertenece por naturaleza a sí mismo, sino a una empresa constructora en Catar". Feliz Mundial de Fútbol.

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