El vídeo de la semana

El viaje y el paseo

Un chispazo de realismo, una ducha de agua fría en nuestro propio cuarto de baño. Eso ha conseguido esta semana UNICEF con esta impagable campaña para concienciarnos sobre el viaje a ninguna parte de los millones de hombres, mujeres y niños que siguen huyendo de Siria, Irak o Afganistán y hemos empezado ya a devolver a Turquía.

Es tiempo de imágenes, incluso de las que no buscan quienes viven de ellas y no lo ocultan. Como Pedro y Pablo, que hicieron un paseíllo de mañana soleada en el centro de Madrid saliendo por una puerta del Congreso para entrar por otra frente a una legión de dispuestos fotógrafos ante ellos. Buscaban transmitir unidad en la calle y frente al Parlamento, pero la foto del día no fueron sus caras sonrientes, sino su avance ante los flashes y de espaldas a todo lo demás –que con tanto tino profesional retrató el fotógrafo de EFE Juan Carlos Hidalgo–.

La mejor forma de acercarse a la realidad es darle la vuelta al relato convencional y mirar lo que hay detrás.

Eso ha hecho UNICEF. Sin previo aviso y con el descaro creativo de quien sabe dónde va y conoce el camino, le ha dado la vuelta al espanto de los refugiados y nos propone esa mirada a su horror cotidiano desde nuestra normalizada comodidad. Ninguno de nosotros considera precisamente un premio ese viaje; ninguno lo emprendería voluntariamente.

El vídeo es conmovedor y muy eficaz para crear conciencia porque pone en paralelo su realidad y la nuestra: nos obliga a situarnos en el lugar de los refugiados. Al menos durante unos segundos, al menos a una distancia más corta de lo habitual.

Me ha parecido la imagen de esta semana en que el estrépito de una política de mucho ruido y pocas nueces, con los líderes hablando y posando (el silente Rajoy sigue sin moverse pero empieza la semana con Alsina y la termina con Évole) parece haber silenciado la denuncia del Observatorio Sirio de Derechos Humanos sobre el asesinato de refugiados por el ejército de Turquía. Según la prensa británica, en los últimos cuatro meses han matado a 16, entre ellos varios niños. Y nosotros devolviéndoles los de Grecia.

Es cierto que la política en España sigue dando para mucho. Como espectáculo, claro, porque de lo demás poco hay, más allá de la admirable habilidad de un Pedro Sánchez que, cuestionado en su partido, derrotado en las elecciones y frustrado en la investidura, no sólo sigue vivo sino que es el único con posibilidades de presidir el Gobierno a día de hoy. Pero sigue siendo obligatorio no olvidarse de lo que está pasando en la frontera de la Unión Europea porque sus dimensiones son cada vez mayores y no podemos quedarnos mirándolo simplemente.

Se me antoja que la imagen de la semana es este ejercicio de comunicación de UNICEF tan destacable como lo era a principios de esta semana el deshonroso papel de unos cuantos medios de comunicación que tres días después de abrir portadas con el atentado de Bruselas apenas dedicaron unas líneas a la bomba de Lahore que mató a decenas de niños.

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