Desde la tramoya

Como votar ‘no’ y abstenerse al mismo tiempo

Algunas cosas ya quedan claras cinco días después: gobernará el PP, el PSOE liderará la oposición y Rajoy tendrá que trabajarse la investidura porque nadie se lo va a poner fácil. Si alguien aún piensa que los socialistas podrían apoyar explícitamente al PP, o bien votando “sí” o incluso entrando en un Gobierno de “gran coalición”, es que no conoce bien al PSOE. Tal cosa sería literalmente un suicidio de los socialistas, porque dejaría la oposición en manos de Podemos y sus satélites. El Partido Socialista no puede ni por lo más remoto apoyar al Gobierno del partido que considera corrupto, indecente –sí, indecente– y causa del destrozo económico de la clase media.

Pero en una supuesta paradoja infernal, la inmensa mayoría de los españoles, y con seguridad la mayor parte de los votantes de la izquierda, asumen en este momento que se debe dejar gobernar al PP, porque ha ganado con más claridad que en diciembre, porque supera con creces al segundo partido, y porque una alianza PSOE-Podemos-Ciudadanos, los tres castigados en las urnas, es una quimera; de no serlo sería un engendro.

¿Cómo salir entonces de esa supuesta contradicción, según la cual no puedes apoyar al PP porque traicionarías a tu electorado y a tu tradición, pero al mismo tiempo debes dejarle gobernar? En mi opinión, se trata de una cuestión menor, meramente procedimental. Si la mayoría cree que no debería bloquearse un Gobierno del PP, quizá los socialistas podrían votar “no” a la investidura de Rajoy, pero al mismo tiempo abstenerse. ¿Cómo?

Alguien ha señalado que una alternativa podría ser una abstención de toda la oposición. Como símbolo. Pero es improbable que tal cosa pueda acordarse, porque muchos grupos prefieren ser coherentes y votar “no”, que es su posición política genuina.

Hay otra solución interesante para los socialistas –dando por hecho que Podemos no va a asumir la responsabilidad de permitir un gobierno del PP en ningún caso–: que el Grupo Parlamentario Socialista vote “no” en la primera votación, y que vuelva a votar “no” también en la segunda. Con un pequeño detalle: en esa segunda votación, pueden abstenerse los diputados socialistas estrictamente necesarios para que la investidura se produzca por mayoría simple.

Sería un gesto sumamente elegante, por ejemplo, ver a Pedro Sánchez y a unos cuantos diputados de la dirección del Grupo Parlamentario abstenerse para impedir que España tenga que ir a unas terceras elecciones, mientras el resto de los socialistas detrás de ellos votan alto y claro con un nítido “no”.

Y a partir de ahí, a hacer oposición y que se note, que es ahí donde estará la batalla en la Legislatura que empieza: quién se consolida como alternativa a Rajoy y a los conservadores.

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