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Love (Netflix)

Love (Netflix)

Desde hace menos de un mes, Netflix ha lanzado una nueva serie para unir a su amplia y creciente oferta de producto original. Se llama Love y supone la vuelta al mundo de la televisión como creador, guionista y productor ejecutivo de Judd Apatow. Apatow se ha ganado con los años ser miembro de la selecta A-List de la industria de Hollywood. En Estados Unidos, formar parte de la A-List de cualquier sector significa estar entre los más grandes de los grandes. No existe un concepto similar en español, aunque resulta fácil entender la idea. Quizá en España, el nombre de Judd Apatow aún no es extremadamente famoso. La inmensa mayoría de los aficionados al cine y la televisión conocen de sobra su trabajo, aunque posiblemente no sepan que él está detrás de todos esos títulos. Así que merece la pena detenerse a conocer a una de las figuras más influyentes del mundo de la comedia norteamericana de los últimos 30 años.

Apatow está ya cerca de cumplir los 50 y, posiblemente, le quedan pocos retos por cumplir. Ha ganado todos los galardones posibles en la industria audiovisual, excepto el Oscar. Tampoco es raro que así sea, teniendo en cuenta la aversión que la Academia del cine estadounidense siente por el género de la comedia. Posiblemente, Judd Apatow, sea la figura creativa más importante que el género ha dado en las últimas décadas.

Su pasión por la comedia y el mundo de los monologuistas surge desde niño. Siempre tuvo claro a qué quería dedicarse. A finales de los 80 ya andaba por la USC (University of South California) en Los Ángeles realizando un curso sobre guión y buscándose la vida en los locales en los que le dejaban actuar. En esos años pudo entablar amistad con un montón de cómicos de la ciudad con los que poco a poco empezó a trabajar. Junto a uno de ellos, un jovencísimo actor llamado Ben Stiller, llegó a crear un programa de sketches que fue comprado por la Fox. Se tituló The Ben Stiller Show. El programa no tuvo grandes audiencias, pero sí muy buenas críticas, por lo que enseguida se convirtió en un programa de culto. Incluso, llegó a ganar el Emmy en 1992. Al año siguiente la cadena canceló su emisión.

Con el Emmy en el bolsillo, Judd Apatow no tardó en encontrar nuevas ofertas de trabajo. La que eligió a continuación fue la de trabajar como guionista del que siempre ha considerado como su principal mentor, el cómico Garry Shandling. En ese momento estaba arrancando una de las primeras series originales que HBO estaba empezando a producir. Se llamaba The Larry Sanders Show. Es una comedia indispensable para cualquier teleadicto que cuenta la vida dentro de un late-night. En España se emitieron algunas temporadas en el Paramount Comedy inicial, con Miguel Salvat al frente. En HBO estuvo 6 temporadas y acumuló hasta seis nominaciones a los Emmys.

A partir de ahí, Apatow empezó a trabajar como cotizado guionista de cine. Hizo películas para Jim Carrey o Adam Sandler. En el mundo de la televisión trabajó en la puesta en marcha de algunos proyectos que nunca vieron la luz hasta que en 1999 consigue vender junto a su buen amigo Paul Feig un proyecto que aún hoy en día figura con letras de oro en la historia maldita de la televisión. Se titulaba Freaks and Geeks. Una auténtica joya. La serie figura en cualquier ránking que se precie entre las mejores jamás creadas. Sólo se emitieron en NBC 18 episodios en una temporada. Fue cancelada por no conseguir los niveles de audiencia esperados. Sin embargo, fue aclamada por críticos y profesionales del medio. Fue incluso nominada en los Emmys en ese primer y único año de emisión. La serie supone un giro radical al enfoque tradicional de las historias sobre la vida en los institutos norteamericanos centrados en los alumnos más populares, guapos y prometedores. Freaks and Geeks mira para otro lado y se centra en los perdedores, en los que nunca nadie se había fijado.

Nadie que se declare serieadicto puede dejar de ver Freaks and Geeks. Es un capítulo ineludible de la historia de las series. El casting reúne a un plantel de jóvenes actores que harán carrera posteriormente como James Franco, Seth Rogen o Jason Segel. Apatow junto a Paul Feig empieza a apostar por la dramedia como género, siempre con su peculiar toque humorístico cimentado en una de sus herramientas preferidas, la Bromedy. El término surge de la fusión de brothers y comedy. Hace referencia a las series o películas en las que un grupo de íntimos amigos, casi hermanos, se enfrenta a cualquier conflicto sin criterio alguno, pero con la lealtad al grupo como única bandera. La historia de las series en España ha dado grandes ejemplos de este subgénero como Los Serrano o Los Hombres de Paco.

Pocas veces un fracaso permite a sus autores ganar tanto prestigio. Todo el mundo veía que en este nuevo estilo de hacer televisión había algo que valía la pena. Un par de años después, la Fox le encargó a Apatow desarrollar una serie en la misma línea de Freaks and Geeks. Deciden dar un salto y pasar del instituto a la Universidad, pero el espíritu se mantiene intacto. Así nació Undeclared, producida por Apatow Productions y DreamWorks. La serie recordaba tanto a su antecesora que vivió la misma suerte. Tras 17 episodios fue cancelada. Grandes críticas y buen número de fanáticos, pero datos de audiencia generalista insuficientes. Demasiado avanzado para la época.

Durante esos años, Apatow tenía una intensa actividad profesional. Trabajaba con sus amigos, actores y guionistas y preparaba películas y series, pero no terminaba de dar con un éxito indiscutible. Todo el mundo reconocía su talento, pero nadie entendía bien por qué no terminaba de encajar todas las piezas en un proyecto completo. No tardaría en llegar. En 2005 decide lanzarse a dirigir su primera película, después de haber escrito y producido más de una docena para otros. El filme era un peculiar concepto, una Bromantic Comedy. Se trataba de mezclar dos clásicos, la Bromedy, con la comedia romántica. Junto a Steve Carell desarrolla un guión atrevido que iba más allá de las comedias románticas convencionales. Humor directo, más crudo de lo convencional, mezclado con aires románticos poco basados en la belleza o lo manido. Así nació Vírgen a los 40 (The 40-Year-Old Virgin).

La película fue un bombazo en taquilla en todo el mundo y le abre a Apatow aún más su campo de actuación. Toda la industria se pone a sus pies y le ofrecen hacer lo que quiera. Y se decide a hacer una segunda película al año siguiente. La fórmula la tiene clara, otra Bromantic Comedy, su especialidad. En esta ocasión, el argumento parte de la idea de que en una noche desastrosa una chica estupenda comete un error bajo los efectos del alcohol y se queda embarazada de un tipo con poca pinta de ser de provecho. El filme recauda 220 millones de dólares en todo el mundo. Diez veces más de lo que había costado. Se titulaba Lío Embarazoso (Knocked Up).

A partir de ahí, Apatow ha enlazado éxito tras éxito en sus trabajos en el cine, principalmente como productor. En total más de 30 películas a sus espaldas. Casi siempre trabajando con amigos como actores (como Paul Ruud o Seth Rogen) y tirando siempre de nuevos descubrimientos (como Jonah Hill). En 2011, alcanza el mayor éxito de toda su carrera. Recupera a su viejo amigo Paul Feig como director, con el que hizo Freaks and Geeks, y produce un guión escrito por la cómica de Saturday Night Live, Kristen Wiig. La idea consiste en hacer la clásica Bromantic Comedy a lo Apatow, pero con una importante variante. Esta vez, las protagonistas serán las chicas. La Boda de mi Mejor Amiga (Bridesmaids) recaudó casi 300 millones de dólares.

Es evidente que Judd Apatow hace lo que quiere, cuando quiere, como quiere y con quien quiere. Se ha ganado los galones con méritos propios. Eso le ha permitido servir de trampolín para buen número de jóvenes profesionales. Todos saben que es de los que apuestan por el nuevo talento. Estos años dedicados al cine con extraordinario éxito le alejaron temporalmente de la televisión. Dentro del mundo del cine encontró en 2010 una pequeña película, Tiny Furniture, que abordaba el mundo femenino desde una peculiar perspectiva y con un lenguaje sin artificios. Conoció a la directora y decidió apadrinarla para desarrollar una serie de televisión para HBO. Ella se llamaba Lena Dunham y la serie, Girls.

El éxito de Girls le ha permitido a Apatow contar con el reconocimiento también de sectores más “intelectualoides” a veces demasiado críticos con sus comedias más comerciales. Posiblemente, a Apatow le preocupe poco el asunto. Lo curioso es que ha vuelto a traerle al mundo de la televisión del que llevaba muchos años alejado. Y, de repente, hace unos meses se anunció la gran noticia, Judd Apatow iba a lanzar una serie para Netflix, con su máxima implicación como productor ejecutivo y guionista. La comedia está disponible desde hace un mes en el catálogo internacional, España incluida. Se llama Love.

La serie se asienta en el género de la comedia romántica en torno a una pareja especializada en fracasar en sus relaciones sentimentales. Eligen mal, se comportan mal, toleran demasiado, exigen sin carácter y tienen una incontrolada tendencia a caerse por el abismo. Es decir, dos completos desastres. La serie describe su historia, su encuentro y sus desencuentros. Y no contamos más.

Está protagonizada por el cómico Paul Rust, que es co-creador de la serie con Apatow, y por Gillian Jacobs, una actriz con prestigio en el mundo del drama que llega ahora a la comedia amarga. Love ha tenido criticas de lo más diversas. Es evidente que partía de unas expectativas quizá demasiado altas para los que somos seguidores irredentos de Judd Apatow. Combina momentos brillantes con situaciones que a veces cuesta reconocer como creíbles. Netflix ha anunciado ya que habrá una segunda temporada para el año que viene. Vale la pena verla, aunque sólo sea por participar en el extendido debate en torno a ella.

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