¡Insostenible!

Una moción de censura verde

Alberto Rosado del Nogal

La gota que colma el vaso es la que es: una sentencia de la Gürtel que mete al PP, de lleno y de facto, como partido corrupto. Una sentencia de tantas que vendrán próximamente, y de diferentes casos de corrupción que gravitan en torno al partido del gobierno. Será un goteo de noticias y condenas difícilmente asumibles en términos democráticos, pero inevitablemente normalizadas en términos sociales. Cuando el descontento es tan grande, no importa la cantidad si la esencia se ha asumido: nos gobierna un partido fraudulento y altamente ineficaz. Por eso lo destacable no puede ser que hay un caso más de corrupción, sino qué alternativa se le da a cada uno de ellos. Pedro Sánchez ha tardado más de un año en proponer a Rajoy una moción de censura, pero no debe ser esto -ahora- un hecho criticable. Nunca es tarde si la dicha es buena.

La corrupción no se vence electoralmente señalándola, sino abriendo una ventana de ilusión paralela a ella. La inercia ciudadana no se dirigirá hacia el sector que más denuncie la podredumbre, sino hacia quien mayor confianza le transmita con su proyecto, no con su antítesis honesta aunque vacía de lo existente. Se ha de reconocer que ha habido dos vías, opuestas, de trascender al PP: una vino por Ciudadanos, y otra por la ciudadanía. El partido de Albert Rivera basa su nueva ilusión en la uniformidad de España, que no unidad, en la eliminación de las desigualdades a nivel retórico −que no real−, con el fin de ser todos españoles y olvidarnos de las diferencias. El enemigo común será aquel territorio, partido o persona que ponga en jaque esa identidad nacional. La ciudadanía, por el contrario, ha tejido la ilusión de un nuevo proyecto en los últimos meses desde dos frentes que se han dado la mano: feminismo y pensiones.

Si algo ha llenado las calles de toda España han sido los gritos por una sociedad más justa con ellas y con nuestros mayores, más segura para ellas y nuestros mayores, más libre para ellas y nuestros mayores y más feminista para ellas y nuestros mayores. Toda una lección de cómo renovar y emerger la ilusión para superar al PP. No cabe duda de que la de Ciudadanos, pese a ser aplaudida por algunas encuestas, tiene un corto alcance pues divide más que une. Todo nuestro sentido común se dirige, por el contrario, hacia las sonrisas que inundan las calles, los periódicos, las televisiones, los bares y las familias que piden más igualdad entre hombres y mujeres y más dignidad para las personas que se han pasado una vida levantando este país, sean del color político que sean.

Por ello esta moción de censura liderada ahora por Pedro Sánchez no debe verse con un espejo tan corto. No debe verse como una reacción solo a la corrupción del PP, sino una moción de censura impulsada en su ADN por la sociedad española que busca nuevos horizontes de encuentro. Y ahí caben muchos partidos y, también, muchos contenidos. Si he destacado el feminismo y las pensiones anteriormente, quiero incluir ahora, para esta moción de censura, la sostenibilidad. Porque esta moción de censura debe ser verde, o no lo será.

Datos verdes de España en el gobierno Rajoy

¿Por qué una moción censura verde? Porque el gobierno de Mariano Rajoy, lejos de avanzar en la lucha contra el cambio climático y proteger nuestro medio y  nuestra salud, inició en 2011 una etapa negra en el campo de la sostenibilidad. A continuación presentaré algunos datos  para analizar el estado actual de la política verde en España. No puede ser este un gran informe de cada uno de los aspectos ambientales de España, pero sí destacar algunos elementos ya insostenibles en nuestro país y que un nuevo gobierno debe abordar con total urgencia.

Fiscalidad verde: quien contamina, en España no paga

Una de las grandes medidas ambientales, por la magnitud de alcance de sus tentáculos es la presión fiscal verde, que en España está en torno al 1,8% del PIB, es decir, recaudamos alrededor de 20.000 millones de euros, y estamos a la cola de la UE solo por encima de Lituania y Eslovaquia. Esta media de Europa se sitúa en el 2,4%, es decir, 6 puntos por encima, y eso para el caso español supondría ingresar 6.000 millones de euros más cada año. Esta fiscalidad se mide en  relación al PIB, pero también se puede observar en relación a los ingresos del Estado vía impuestos (véase la tabla), y en este aspecto en la UE los impuestos verdes suponen una media de del 6,3%, y en España apenas supera el 5%.

 

Un indicador más específico, podría ser el que visibiliza los impuestos a los carburantes fósiles (gasolina y diesel) en comparación con otros países de la UE. España, con unos impuestos a la gasolina de 424€ por 1.000 litros y al diesel 331, se sitúa en el puesto número seis por la cola, es decir, países como Lituania, Letonia, Estonia, Chipre o Croacia, por citar algunos, están por delante de nosotros en esta cuestión. La fiscalidad verde es una de las tareas que el gobierno español ha dejado de lado en estas dos legislaturas.

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Agricultura ecológica: la huerta de Europa desaprovechada

Si de algo puede sacar pecho España es del siguiente indicador: la agricultura ecológica. Sin embargo, no lo puede hacer así Mariano Rajoy. Si bien es cierto que España se sitúa en el puesto número 10 de porcentaje de superficie total de agricultura dedicada a la agricultura ecológica, ese gran aumento se produjo en el gobierno de Zapatero (2004-2011) y no ha aumentado demasiado, en comparación, con el de Rajoy. En 2004 esta superficie era del 2,9% y en 2011 de 7,5%, es decir, se multiplicó dos veces y medio el terreno. Con el PP al frente, del 7,5% se ha pasado al 8,46 en 2016, es decir, solo un punto en 5 años.

 

Agua y ríos: contaminados y sin mejoras

En relación al agua y a la calidad de nuestros ríos, España tiene un problema con los fertilizantes que acaban desembocando en nuestras aguas. Hace pocos meses Ecologistas en Acción presentó el informe Ríos Hormonados en el que alertaba de la presencia en nuestros ríos de plaguicidas, de los cuales un 70% ya están prohibidos tanto en España como en la UE. En concreto, en el año 2012 se detectaron 46 de los 95 analizados, y 4 años después, en 2016, se detectaron 47 de los 104 analizados. En vez de reducir este número, se ha aumentado con los serios peligros de salud pública que supone, bajo la inacción del partido popular. Pero no solo es la calidad de nuestras aguas, sino su gestión inteligente. Desde el año 2007 hasta el 2016, se ha recortado un 90% el presupuesto para nuevas obras hidráulicas, y otro 42% para su mantenimiento. Y todo esto teniendo en cuenta que el 70% de los suelos de España se encuentran en riesgo de convertirse en totalmente improductivos para la agricultura, la ganadería o la extracción de agua potable, por lo que una gestión inteligente y eficiente de nuestras aguas es, ahora más que nunca, imprescindible. En cambio, el recorte de los presupuestos de 2018 en infraestructuras hidráulicas suponen 24 millones de euros, de los 826 en 2017 a los 812 en 2018.

Contaminación atmosférica: un aire irrespirable

¿Y la calidad del aire? El primer dato es que nuestra contaminación atmosférica supone un gasto de 50.000 millones de dólares para nuestras arcas públicas, un 3,5% del PIB. Ya sería un dato suficientemente escandaloso como para tomar medidas de urgencia y de choque. Pero Rajoy prefiere seguir mirando hacia otro lado mientras la Agencia Europea de Medio Ambiente afirma que en España, en el año 2014 murieron 27.000 personas a causa de respirar aire sucio. ¿No es esto suficiente para censurar al gobierno de Rajoy? Porque mientras esto ocurre, las emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero continúan subiendo: en 2017 España aumentó un 7,4% sus emisiones de CO2 (el cuarto país de Europa que más subió esta cifra). Las únicas ciudades que han logrado, al menos, tener el beneplácito de Europa son Madrid y Barcelona, con Manuela Carmen y Ada Colau a la cabeza, que si bien cuentan con unas cargas de NO2 no admisibles en sus aires, esta es una cuestión multinivel, dependiente de diferentes administraciones públicas, y, por lo menos, la Comisión Europea ha avalado sus planes de lucha contra la contaminación atmosférica.

Energías renovables: más palos en las ruedas

En cuanto a energías renovables, España sufre una gran paradoja: somos un país privilegiado en cuanto a radiación solar, con grandes posibilidades eólicas e hidráulicas pero que, sin embargo, en el año 2012 la cuota de renovables fue del 42,3% y en el 2017 del 33,3%, 10 puntos menos en 5 años. Según datos de la Red Eléctrica Española e informes de la Unión Española Fotovoltaica, tanto la potencia instalada como la producción de electricidad por la energía fotovoltaica ha sido en los últimos años totalmente insignificante. Entre otras razones por la falta de apoyo público a este tipo de energías, no instalando, al menos, placas solares en sus administraciones públicas, y un Impuesto al Sol que no cabe en la lógica del siglo XXI, dentro de un país altamente susceptible a las consecuencias del cambio climático y con un clima excelente para aprovechar una fuente de energía inagotable como es el Sol.

 

 

Residuos: una política de usar y tirar

Y por último, y aun sabiendo que son muchos los aspectos que una política verde seria debe albergar, cerramos con otra gran pata de la sostenibilidad: los residuos. Se puede enfocar este tema desde la reducción de su producción o la reutilización de los desechos si no queda otro remedio que usarlos. Ni una ni otra han sido prioridades del gobierno de Rajoy que, además, es incapaz de destacar, o acercarse a la media, de nuestros vecinos europeos en cuanto a reciclaje como se ve en la tabla con datos del año 2016. Pero a nivel interno el dato es todavía más bochornoso: si en el año 2005 reciclábamos el 31,4% de los residuos urbanos, en el año 2016 la cifra descendió al 29,7%.

 

Conclusión: por una moción de censura, también verde

Es evidente la gran desconexión que tiene el Partido Popular con cuestiones claves en términos sociales y técnicos: ni son más eficientes, ni más justos, porque ambos conceptos van de la mano. Por eso esta moción de censura debe nacer con el espíritu que la sociedad española ha impuesto: más feminismo, más dignidad para nuestros mayores, pero también más sostenibilidad para asegurarnos el presente y el futuro de nuestra sociedad. Solo una España verde podrá protagonizar cambios sustanciales en Europa y en el mundo. Basta ya de ir a la cola, basta ya de toques de atención europeos por incumplir constantemente acuerdos ambientales. Es hora de pensar con eficiencia, inteligencia, justicia social y liderar uno de los grandes retos del siglo XXI: la lucha contra el cambio climático. _______________

Alberto Rosado del Nogal es doctorando en Ciencias Políticas en la UCM y creador de #InsosteniblePodcast

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