Plaza Pública

Los militares demócratas no están solos (aunque lo parezca)

El rey Felipe VI frente a militares participantes en el desfile del Día de la Fiesta Nacional, en Madrid.

Floren Dimas

Ni ha sido –ni es– cosa fácil ser militar y poder levantar la cabeza como demócrata en determinados momentos de nuestro paso por las Fuerzas Armadas, en nuestro caso en el Ejército del Aire (EA), del que dicen, como si de una leyenda urbana se tratase, que es el más democrático de los tres. Mi compañero A. S. (al que llamaremos Andrés Soriano) es actualmente oficial del EA en la reserva y ha asistido, como otros muchos españoles, al vergonzoso espectáculo de unos militares golpistas, frustrados por no poder montar la del 2 de mayo, o mejor dicho, la del 18 de julio, al no poder disponer de 26 millones de balas para sus propósitos.

Mi compañero Andrés Soriano ha compartido conmigo destino en la base de Alcantarilla durante muchos años, como instructor y como profesor de paracaidismo, separándonos durante unos años por cambiar ambos de destino a unidades especiales, para volver a reencontrarnos después aunque en unidades diferentes en la base de Alcantarilla. A pesar de su carácter jovial, extrovertido y alegre, Andrés se ha visto obligado, como quien esto escribe, a cuidar mucho sus expresiones sabiendo cómo se las gastaban los mandos de entonces, algunos de los cuales vemos ahora en esas relaciones de suscribientes de manifiestos golpistas y de cartas al rey y al presidente del Parlamento Europeo, proponiéndoles otro golpe de Estado contra el actual Gobierno de coalición de España. 

Y esta ha sido mi contestación:

Amigo Andrés, desde el Colectivo Anemoi sabes que llevamos más de cuatro años denunciando lo que ahora es un hecho evidente y que destacan la mayor parte de los medios de comunicación democráticos en la red. No se trata de nada nuevo que tú no conozcas. Pero nunca como hasta ahora se habían quitado la máscara con tanto descaro y desafiante chulería. Han sido muchos años de impunidad, sin que nadie osara toser a su país, por muy disparatados que fuesen sus discursos.

El escándalo de los disparates vertidos desde el grupo de Whatsapp por los golpistas exterminadores parece que ha tenido dos efectos, tan inmediatos como contradictorios. Mientras que por una parte el enloquecido akelarre homicida de los Eisantzgruppen de los 26 millones de fusilables ha acaparado la atención mediática de todos los medios, destapándose con ello la ideología imperante en los entornos de las FAS, por otro lado se destaca el cortafuegos que tanto el Gobierno de coalición como la derecha política y económica, con toda su maquinaria de mass media funcionando a toda máquina, incluidos los medios de comunicación generalistas, tratan de crear, presentando al rey y a la cúpula de las FAS como los campeones en defensa de la democracia, sin el menor asomo de intención de investigar, no solo el grado de penetración de ideología ultraderechista dentro de las FAS, sino la exportación de esta a través de su brazo político como es el partido Vox, utilizando como puente intermedio de agitación y desestabilización institucional a la mayor parte del staff del Estado Mayor de las FAS españolas de los tres ejércitos durante décadas y actualmente en la reserva (cuidándose de enseñar la patita peluda... por ahora) o envalentonados y sin disfraz como es el caso de los retirados.

El Gobierno de coalición, la mayor parte de la oposición, los altos mandos militares y todo el andamiaje institucional están cerrando filas para salvar la institución monárquica y presentar a las FAS en su conjunto como un monolito sin fisuras, respetuoso de la democracia y de la Constitución. Y eso precisamente es lo que tenemos que denunciar con todas nuestras fuerzas, porque ahora o nunca, es la oportunidad para exigir una depuración de responsables en todos los escalones de mando, cortando por lo sano la interacción estratégica y táctica que existe entre los sectores ultrarradicales de las FAS y la derecha política y económica civil.

Vista la actitud del Gobierno y de la mayor parte del arco político parlamentario, conjurados para dejar que el tiempo haga amainar el temporal y que todo vuelva al statu quo precedente, en unos casos por complicidad y en otros muchos por cobardía política o por interés partidista, tiene que ser la presión popular a través de las redes sociales y del compromiso personal la que abra un potente frente de debate que obligue a los agentes políticos citados a tomar cartas en el asunto y abandonar su actual actitud de convidados de piedra.

Como militares que hemos sido durante tantos años, la vergüenza que sentimos por la actitud corporativa de muchos de nuestros antiguos compañeros nos debe impulsar a romper los complejos y los recelos aislacionistas que nos han inculcado durante décadas, para convertirnos en el mejor ejemplo de que no todo el monte es orégano en los centros militares, y que al igual que nosotros cuando vestíamos uniforme, existen en los cuarteles y en las bases muchos compañeros a quienes repugna esta situación, pero que por increíble que pudiera parecer, prefieren permanecer callados e incluso temerosos, porque no se sienten apoyados desde fuera, y menos aún desde dentro. Nadie como nosotros para denunciar de forma activa que el Ejército, que los tres ejércitos y la Guardia Civil, no pueden continuar siendo cantera de fascistas

________Floren Dimas es oficial retirado del Ejército del Aire.

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