Cuando hablé delante del papa, me permití ponerme en la americana un pequeño triángulo que además llevo habitualmente. Muy poca gente se fijó (alguno sí) porque realmente muy poca gente sabe lo que significa ese triángulo, y sobre todo ese color: el azul, que se aprecia bien en la foto que me hice con María. Normalmente se ven ese tipo de triángulos colocados en solapas, pero son de color rojo.
Ambos son símbolos. Representan los infames distintivos con los que se señalaba a los presos en los campos de concentración y exterminio nazis. Con el color rojo se señalaba a los prisioneros por motivos políticos. Comunistas, socialistas, liberales, demócratas…
Lo que mucha gente no sabe es que los prisioneros españoles no eran marcados con el triángulo rojo, sino el azul. Y una ´S´, de Spanier/Español. Porque no se les consideraba prisioneros por motivos políticos. Se les consideraba apátridas. Porque la dictadura retiró la nacionalidad española a los luchadores antifascistas. Al ser considerados apátridas y no estar protegidos por ningún Estado soberano, los nazis los clasificaron con ese triángulo azul. Muchos de estos españoles eran además considerados presos políticos (lo que implicaba portar el triángulo rojo). Sin embargo, el gobierno franquista y las autoridades alemanas acordaron el estatus apátrida para facilitar su deportación y evitar el amparo de la Convención de Ginebra.
El censo electoral lo modificaron los paseíllos al amanecer, las cunetas, el garrote vil, la tortura y el exilio
El franquismo no fue solo un golpe de Estado y luego una guerra ante la resistencia a la usurpación del poder por parte de los traidores facciosos. Fue un intento de exterminio del pueblo democrático, de expulsión y extracción de la España republicana. Con muerte, fusilamiento, cunetas, represión, exilio y alejamiento.
¿A qué viene todo esto? Al profundo asco que me ha provocado el cuestionamiento de la llamada ley de nietos que permite a hijos/as y nietos/as de españoles, descendientes de quienes perdieron su nacionalidad por haber tenido que exiliarse durante la dictadura, argumentando que se pretende “modificar el censo electoral”. El censo electoral lo modificó no votar durante cuarenta años. El censo electoral lo modificaron los paseíllos al amanecer, las cunetas, el garrote vil, la tortura y el exilio. Si no se hubieran tenido que ir, no habría que reconocer la nacionalidad a su descendencia. Sinvergüenzas.
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Unai Sordo es secretario general de Comisiones Obreras.
Cuando hablé delante del papa, me permití ponerme en la americana un pequeño triángulo que además llevo habitualmente. Muy poca gente se fijó (alguno sí) porque realmente muy poca gente sabe lo que significa ese triángulo, y sobre todo ese color: el azul, que se aprecia bien en la foto que me hice con María. Normalmente se ven ese tipo de triángulos colocados en solapas, pero son de color rojo.