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UP & PSOE: Una relación sin amor

Ni amor ni cariño ni finalmente un mínimo respeto. Estamos dando la razón a quienes piensan que ha sido —aún es— una relación de conveniencia mutua para gobernar, detrás de la cual no existía una predisposición favorable. Tampoco se han aprovechado estos años para crear una cultura del pacto y fortalecerlo de cara al futuro inmediato ante el avance de una derecha cada día más reaccionaria y trumpista.

Carecemos de una cultura de pacto con ideas a compartir y metodología de trabajo, en el Gobierno y en el Parlamento, pensada para fortalecer una experiencia democrática inédita de un gobierno de las izquierdas en España. Algo tan necesario para afrontar con ilusión las próximas elecciones, municipales, autonómicas y generales, pero que hoy parece imposible de repetir.

Todos mis lamentos y reflexiones en las redes sociales ante una relación tormentosa, plagada ahora de descalificaciones entre las que destacan las más gruesas e impertinentes de UP, solo han servido para ganarme la acusación de “equidistancia”. También de blando con UP o de cómplice de un PSOE traidor. Es imperdonable esta forma de jugar al suicidio político de la fórmula de gobierno de coalición. Y me resulta un ejercicio de irresponsabilidad que pagarán la ciudadanía progresista y los sectores de población más perjudicados por la crisis.

Estoy llegando a la conclusión, y ojalá me equivoque, de que este comportamiento de confrontar abiertamente entre socialistas y podemitas, desde las tripas y a modo de un desahogo brutal, una respuesta contenida en el tiempo, es algo deseado por sectores de ambas organizaciones.

Da la impresión de que Pablo Iglesias está buscando ahora una ruptura del Gobierno para coger desprevenida y sin los deberes hechos a Yolanda Díaz. Sería como frustrar su intento de organizar la plataforma electoral Sumar, otra más, en la que UP no se encontraría a gusto. Cuestión de reparto de puestos en las listas y de control de la dirección de la estrategia de la izquierda alternativa.

Da la impresión de que Pablo Iglesias está buscando ahora una ruptura del Gobierno para coger desprevenida y sin los deberes hechos a Yolanda Díaz

No deberíamos olvidar que la última encuesta de El País le daba cierta subida y eso podría mover a Iglesias y Montero a acelerar la ruptura con el PSOE. La cuestión clave es escenificar “con acierto” quién rompe y de qué manera para que la culpa y el coste se lo lleve la otra parte.

En este escenario, me temo que cada cual esté buscando motivar a su electorado. Sin embargo, considero que esta bronca no favorece ni motiva al conjunto de la gente. No ilusiona a quienes quieren y defienden políticas públicas, más medidas en favor de la igualdad y fortalecer nuestra economía de la mano de políticas fiscales más justas, un reparto de los beneficios empresariales y un mayor esfuerzo colectivo para aprovechar los fondos europeos de regeneración económica y transición ecológica.

La confrontación en el seno de las izquierdas, evidenciada en víspera de la fecha emblemática del 8M y con motivo del debate en el Congreso de la necesaria reforma de la ley estrella del Gobierno —solo sí es sí—, podrá satisfacer a los más cafeteros o a los hooligans respectivos. Pero a gran parte de la sociedad progresista y en general a quienes viven con temor el discurrir de las crisis y las incertidumbres globales, esta situación les lleva al desánimo y a la desorientación.

Lo recogía la encuesta antes citada. En el caso del PSOE, los datos destacan el grave problema de la desmovilización y desorientación del votante socialista, con un 60,6 % que irían a votar, frente al 68,3 % del PP y un 72% de UP. La bronca interna del Gobierno nos hace mucho daño e insisto en que debemos centrar el trabajo y el discurso en la economía de las personas y su dignidad de vida. También es imprescindible actuar con mayor sensibilidad democrática en todos los frentes, en especial en el Parlamento.

Lo cierto es que hemos entrado en un ciclo en el que las respuestas —y por supuesto las descalificaciones— se hacen desde las tripas y la búsqueda del desahogo; nunca desde la reflexión política serena. El “y tú más” tampoco ayuda.

La desconfianza entre UP y PSOE, que viene de atrás, ha vuelto a explotar y cada cual cree tener toda la razón. Grave error. El pacto de Gobierno nació de la nada. Llegó de repente la misma noche de la repetición electoral en noviembre de 2019 y no se ha alimentado el entendimiento y la confianza entre ambas partes, en estos años, con dinámicas de un mayor diálogo y empatía. Reconociendo grandes logros en políticas sociales, a pesar de la pandemia y la guerra, cuestiono el trabajo de Moncloa en aquella dirección. El resultado fallido de la coalición salta a la vista.

¡Qué espectáculo estamos dando!

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Odón Elorza es ex diputado del PSOE y licenciado en Derecho. 

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